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Racing Club

Desde el primer tiempo contra Racing Club en Lima que no vemos a “el Cristal que quiero ver”. Hemos caído en un pozo futbolístico. Una laguna que nos dejó sin ideas y que causa cierto temor en la hinchada. Desde el partido con la “Academia” en Lima que no vemos a un Sporting Cristal que sabe jugar al fútbol creyendo en su idea e intención de jugar al fútbol.

El partido contra Deportivo Táchira le dolió a más de un hincha cervecero. Ojo que no digo el “resultado”, porque se sabe que era lo mismo ganar por 2 goles que empatar a 0, pero me refiero a la intención que tuvo el equipo bajopontino. No soy partidario a decir que se nos “vendió” la idea de que proponíamos en todas las canchas, ya que habrán partidos a los que nos tendremos que adecuar, en ciertos pasajes del encuentro, a defendernos sin la pelota y colocarnos atrás de la línea de la misma, pero siempre tendríamos que tener la intención de ganar. El partido contra Táchira fue doloroso por eso mismo. El conformismo que tuvo no solo Daniel Ahmed, también los jugadores, fue digno de un equipo mediocre. Lo jugamos a no perder y eso, normalmente, no resulta. Tocábamos sin brújula alguna, y generar una acción de peligro jugando por abajo era una utopía. Daniel Ahmed nuevamente adecuó jugadores a su sistema y no sus sistemas a la característica de ellos y otra vez no resultó. Irven Ávila no puede ser Carlos Lobatón. Trajinaba mucho con la pelota en el medio, lo cual hacia las transiciones del equipo más lentas, anunciando cualquier acción de peligro al rival. Predecibles. La única vía que utilizó el equipo fue la de los centros, que irónicamente es una de las cosas que peor sabemos usar. Con nuestros delanteros, que ninguno pasa el metro setenta y cinco, es poco probable que ganen alguna que no sea de rebote. El conformismo también se vio reflejado en los cambios de Daniel Ahmed. Renzo Sheput, no cumplió con intentar dar ese pase en profundidad, pero fue el único cambio ofensivo. Los otros dos fueron, Edinson Chávez, que se fue expulsado por doble amarilla y Paolo De La Haza, para ayudar a la defensa. Hacer esos cambios, en un partido totalmente ganable, es ilógico.

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foto: clubcristal.pe

Pero claro, si los cambios resultaban los hinchas iban a decir “que bien hizo los cambios Ahmed”, iban a demostrar ese resultadismo que la mayoría de los hinchas peruanos tiene. Una cosa que no nos podemos olvidar, es que el fútbol empieza cómo una democracia, porque todos opinan, pero termina siendo una dictadura, porque solo decide uno. En nuestro caso, las decisiones las toma Daniel Ahmed, sean buenas o malas. Pero en el pozo futbolístico en el cual nos encontramos, nos urge de que gran parte de sus decisiones sean para beneficio de la institución, del equipo y del vestuario.

La única forma de salir de este pozo, es que hinchada e institución sigan unidas. También es importante la unión del equipo, porque veamos ¿qué es un vestuario? Un lugar donde coinciden veinticinco personas, de las que solo juegan once, del que quizás dependen veinte familias. Es un conjunto humano, para que algo – el equipo – funcione y al mismo tiempo, ilusionar a millones de personas ¿Hay algo más difícil? Por eso es importante seguir apoyando al equipo. No dudar de ellos y mantenernos firmes en los objetivos.

Hay que tener unidad, y en el campo orden, para que a través de los mecanismos de juego aflore el talento. Ahora nos toca otra final contra Guaraní. Dos equipos con hambre de gloria se enfrentan. Dos equipos que necesitan la victoria para pasar. Demostremos que somos un buen equipo. Un buen equipo se basa en equilibrios. Jugar bien ofensiva y defensivamente, jugar bien con y sin balón, ser psicológicamente fuertes, ganar partidos, sobre todo los importantes. En otras palabras, demostremos que somos Sporting Cristal.

Todos al Nacional. Hay que ir ¡Hay que apoyar! Nos vemos el Martes.

Por -
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Ya en este momento todos coincidimos en que Daniel Ahmed y su Comando Técnico tomaron la decisión de priorizar el juego defensivo en Venezuela. Ese juego que siempre te pondrá más cerca de los cero puntos que de, al menos, quedarte con uno. Normalmente el equipo que sale a no perder el partido, lo termina perdiendo. Y casi fue así: el palo en el tiro libre y el fallo debajo del arco de Diego Penny. La razón principal, aceptada o no, es que la propuesta ofensiva siempre trae riesgos: y el riesgo a perder del miércoles era sinónimo de eliminación en Copa Libertadores. Sí, me podrás decir que se podía ganar por 3 goles a un equipo venezolano con 4 bajas en su equipo titular; pero te pregunto: ¿últimamente hemos demostrado ser más que ese equipo?, ¿cuándo fue la última vez que goleamos ampliamente y demostrando un juego superior? ¿Deportivo Municipal tiene el mismo nivel que Deportivo Táchira?, ¿cuándo fue la última vez que hemos sido ofensivos y eficaces? Espero que la respuesta sea tácita. Entonces concluyo que Daniel Ahmed, aceptando que su equipo ha tenido un estancamiento -o hasta decaimiento- futbolístico, priorizó la no eliminación. Priorizó seguir con las esperanzas y apostar todo el martes. Pero espero que no sea en lo único que vayamos a coincidir.

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El Once en Venezuela. Avila y Calca alternaban

Lo primero que le reclamo a Daniel Ahmed es nuevamente la colocación de Jorge Cazulo y Josepmir Ballón. Tener a Ballón de stopper, contra un rival que no tiene a Milito y Bou, ¿era necesario? Entiendo que Yohandry Orozco es un jugador muy desequilibrante y que Josepmir es inteligente en la marca, pero -nuevamente- ¿no es mejor defenderse con posesión en el medio?, ¿qué ofrece Cazulo en el mediocampo que Ballón no? Ya es reiterativo decir que Jorge Cazulo es un jugador que pierde demasiadas pelotas en el mediocampo y que normalmente cuando tiene que decidir ofensivamente lo hace mal. ¿Cuál ha sido el mejor Cazulo? El Cazulo de líbero en el 2014. ¿Por qué no apostar por lo mismo y poner a un jugador que puede marcar una diferencia en el mediocampo? Quizás vió en Cazulo mayor capacidad para bloquear a César “Maestrico” Gonzales. Pero, en mi opinión, el miércoles desaprovechamos a nuestro mejor jugador teniéndolo a 40 metros de donde se necesitaba defender el partido. Que no vuelva a pasar.

Y lo que más me preocupa del juego de Sporting Cristal 2015 es la poca profundidad en ataque. Finalmente la balanza del mediocampista pesó más que la del extremo. Hoy jugamos con un volante más. Dijeron que era para darle “balance defensivo al mediocampo”, a ellos les recuerdo que tenemos casi la misma cantidad de goles a favor que en contra (20 vs 17) y similar cantidad de partidos ganados que perdidos (7 vs 5). En los posts de esta sección del 2014 no nos cansábamos de alabar la gran profundidad que tenía Sporting Cristal por bandas cuando hacían los triángulos el extremo, lateral e interior de dicho sector (Maxi-Chávez-Loba, Avila-Calca-Yotún/Cossio): lo cuál permitía siempre la superioridad numérica en bandas contra el rival. Hoy ya no tenemos eso: nuestros laterales normalmente se enfrentan a dos marcas y terminan sacando un centro a 30 metros y a cualquier cosa. Quitarse la responsabilidad, centrar por centrar. En El Análisis previo a las Finales Nacionales mostramos como había llegado Sporting Cristal a ser el equipo más goleador del torneo, justamente por esos tandems que se formaban: atacábamos mínimo siempre con 6, y atrás defendíamos con Revoredo-Cazulo-Abram. Siempre teníamos superioridad numérica ofensiva. ¿Recuerdas goles así este año? Pocos, muy pocos. En lugar de evolucionar y mejorar ese juego que nos llevó a ser un equipo muy ofensivo, lo hemos cambiado y estamos en una meseta, que creo, poco a poco nos está llevando a una lenta caída. Hoy hemos perdido lo mejor que tuvimos ayer. ¿Y qué es lo mejor de hoy? No estoy ni cerca de reconocerlo.

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Mucho de lo que hacíamos en el 2014
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Hasta en las finales. Ya no lo vemos ni en el Campeonato Local.

Ahora el plan estratégico de Daniel Ahmed es apostar todo para el martes. No sé que podrá variar con respecto al bajo nivel futbolístico mostrado en los últimos 6 partidos. No sé si hay con qué: nuestros delanteros son muy poco efectivos, nuestros laterales no dan buenos centros, la defensa siempre es una moneda al aire, no tendremos a nuestro central más sólido (Matías Martinez) y jugaremos contra la tan temida -históricamente- necesidad de ganar. Te soy sincero, ya no estoy tan esperanzado. Últimamente el juego de nuestro Sporting Cristal me ha decepcionado. Vamos a tener que ganarle a un equipo eficaz arriba y que va a jugar sabiendo que con 2 de los 3 posibes resultados en el fútbol, clasifica. Objetivamente en los encuentros directos, Sporting Cristal ha mostrado no ser menos (y hasta mejor, diría yo) que Guaraní e inclusive hasta que Racing Club, pero no llega a concretarlo en resultados. Lo va a tener que demostrar. Ya no hay otra oportunidad. No sé si con la vuelta de Carlos Lobatón esto se solucione. Nuestro bajón ha venido con y sin él. No sé si con un penal fallado en el último minuto, con tantas opciones falladas, con un gol regalado, con un empate después de haber estado 2 goles arriba y sólo con haber ganado en Avellaneda alcance para la Copa Libertadores. Hoy por lo mostrado futbolísticamente lo dudo mucho. Veremos el martes. Nos jugamos todo, hay que salir a jugar fútbol ofensivo y dejar de quedarnos en el “casi”. Ya estamos cansados de eso. No va a haber otra oportunidad. Me agota la idea de pensar sólo en el Torneo Local. Hay que salir con todo. Vamos por más. Vamos Sporting Todavía.

Por: Ernesto Arrascue

A la prensa deportiva le encanta el error. Parecen gozar cuando un jugador se equivoca y mejor aún, si de ese error se produce la derrota, si por eso se pierde el partido. De inmediato el video de lo ocurrido es subido a innumerables noticias, empiezan a producirse los memes, las burlas. Nos vacilamos con eso. Mira, qué jugador para bruto, cómo va a fallar así.

Lo cierto es que la historia del fútbol está llena de errores, de bloopers. Se producen todos los fines de semana, en todo el mundo. Se han equivocado los mejores jugadores, algunos antes de alcanzar la gloria, otros luego de hacerlo. Es cierto que algunos tienden a equivocarse más que otros, que errores en ciertas zonas del campo cuestan goles, pero es parte de este deporte que tanto nos gusta. Por eso el fútbol es jugado por seres humanos y no por robots. Nos estamos mal acostumbrando a la perfección del Playstation.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de Renzo Revoredo hubiese fallado, el martes pasado, Luis Abram o Brian Bernaola? ¿Qué pasaría si un chico que recién empieza cometiera un error en un partido tan trascendental y luego viera que por ese motivo se había convertido en el objeto de burla de todos los medios y las redes sociales. Tremendo lío el que se armaría. Pero fue Revoredo, un jugador que suele ser cuestionado, que es cierto, ha cometido otros errores, pero que también ha tenido aciertos y que tiene experiencia. Sin su gol al último minuto contra San Simón, por ejemplo, no hubiésemos sido campeones el año pasado.

Si Revoredo es la mejor opción en nuestra defensa es algo que seguro el comando técnico evaluará. Lo cierto es que, en este nivel de competencia las fallas cuestan muy caro. Y debido al nivel de nuestro fútbol, frente a otras realidades como la argentina, es posible que los errores se produzcan con mayor frecuencia. Mientras tanto, Renzo sigue siendo uno de nuestros defensas y probablemente sea titular en los dos partidos que quedan en nuestro grupo de la Libertadores.

Porque si no se han dado cuenta, no estamos muertos. Al contrario, somos los que tenemos las principales opciones de clasificar luego de Racing Club, claro. Para eso, debemos ganar los dos encuentros que nos quedan, así no dependeremos más que de nosotros mismos. Y si Revoredo juega alguno de los dos partidos espero que le vaya muy bien, que todo lo que ha pasado quede atrás y que sea uno de los mejores de la cancha. Él defiende nuestra camiseta y así será por un tiempo más. Por eso debemos apoyarlo, en lugar de la lapidación que tanto le encanta a la prensa hacer y en la que algunos hinchas participamos, démosle nuestro apoyo cuando más lo necesita.

Aún queda mucho por jugar, sigamos alentando a nuestros jugadores y dejemos atrás el resultado contra Racing. No hemos perdido contra cualquier equipo. Es más, sufrieron bastante para ganarnos. Siempre habrá mucho por mejorar, estoy seguro que este equipo lo hará.

Por -
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“Creemos en esta forma de jugar”, había dicho Jorge Cazulo después del empate contra Táchira. Y esa forma de jugar es ir hacia adelante y siempre proponer, iniciando el juego desde los centrales. Y se corren riesgos. Los riesgos en algún momento incluirán errores. Y en esa zona el error se paga con un gol. Es el riesgo por intentar seguir y creer en una idea. Estoy seguro que Daniel Ahmed sabe que con cualquiera de nuestros centrales, que no se caracterizan por tener buen pie, ese riesgo será aún mayor. Sabiendo eso decide ir con ellos, porque cree en esta idea. Podremos criticar el error y los riesgos de distintas formas y cuantas veces queramos. Pero es por esta idea, y los riesgos que esta involucra, que hoy estamos donde estamos y jugamos como jugamos.  Esos riesgos se corrieron ayer, se corren hoy y se correrán mañana. No lo duden. Partido analizable hasta el minuto 76. Partido de rendimiento colectivo muy similar al del martes pasado en Avellaneda. Esta vez con más opciones claras para Racing Club, y pocas para nosotros. Antes del 76, Racing tuvo 4 opciones claras, que normalmente terminan en gol. Diego Penny los evitó. Y no caigo en la exageración si digo que debíamos, mínimo, estar 0-2 abajo. Para nosotros, ninguna tan clara. Las individualidades iban a marcar la diferencia. En Avellaneda fue un enganche y acá lo venía haciendo Diego. Hasta que en el 76. Renzo Revoredo cometió el error en salida por intentar. A partir de ese momento Sporting Cristal cayó en la desesperación y Racing puso más gente atrás. Ahí se acabó el partido. “Es más fácil despejarla que intentar salir jugando”, escuche ayer. Terrible. Hablar es gratis. Yo prefiero evitar quedarme en el error. Evito quedarme en lo simple. Hay dos cosas que le reclamo hoy a Daniel Ahmed.

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Milito siempre bloqueando la salida clara de Sporting Cristal: Ballón

Y considero que son causa consecuencia. Empecemos por la primera. Habíamos comentando ya que Diego Cocca nos iba a tener bien medidos. ¿Quién fue el jugador más tapado ayer, con respecto a Avellaneda? Carlos Lobatón. Puso a Videla muy cerca a Loba. Hacer eso es mucho más sensible que la ausencia de Diego Milito. ¿Entonces quién debe apoyar a Loba? Horacio Calcaterra. Entonces puso a Aued cerca a Calca. Loba y Calca tapados. Chau juego de Sporting Cristal. A esto, Cocca le sumó que Romero/Pillud sigan a Cossio y Camacho/Grimi a Estrada. Y que Milito/Bou tapen siempre la salida más limpia que tuvimos en Avellaneda: Josepmir Ballón. Resultado: ¿cuántos pelotazos vieron de Martinez y Revoredo para Irven y Blanco? Innumerables. Eran los 1.71m y 1.69m del Chapa e Irven (respectivamente) contra los 1.88m de Cabral y los 1.87m de Sánchez. Así no. Así disgusta. Así es poco productivo. Así era imposible. Obligando a Sporting Cristal a hacer eso, era esperar que Milito y Bou algo hagan, como siempre suelen hacer. O por último, esperar un error. Es muy fácil hablar después de un partido. Todos somos generales después de la batalla. Pero ya habíamos hablado que si Daniel Ahmed quería ganar el partido, algo nuevo hubiese tenido que hacer. Adelantar los movimientos de Cocca. Ganarle en la Pizarra. Ahí estaban los 3 puntos.

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Presion Rácing a la salida de Sporting Cristal. Cazulo siempre sólo. Resultado: pelotazos a Irven y Chapa.

Hay un nombre que no estamos mencionando. Y ahí creo que estaba la clave del partido. Con Loba y Calca bloqueados por Videla y Aued, se hizo un 2 vs 2. El resto ya tenía marcas establecidas. Había uno más en nuestro mediocampo que trataba de romper líneas, que trataba de buscar los espacios que las marcas a Loba y Calca dejaban. Uno más que siempre (SIEMPRE) estaba sólo. Cada vez que encontraba esos espacios y recibía, pero ejecutaba mal; como normalmente lo hace en el “último pase”. Hablo de Jorge Cazulo. Y más aún, hablo de su posición. Numeralmente tuvimos 3vs2, pero en realidad fue 2vs2. Ahí debió estar la sorpresa y el jaque mate de Daniel Ahmed: poner a un jugador que sepa romper líneas y sea trascendente cuando las rompa. Debió ser esa la posición de Josepmir Ballón; y retroceder a Jorge Cazulo a ser líbero. Con Ballón ahí estoy convencido que los pelotazos hubiesen sido menos y la capacidad de hacer daño rompiendo líneas hubiese sido mucho mayor. Ahí debiste ganar el partido, Daniel. Un verdadero volante era la clave. Definitivamente esto es sólo un supuesto, pero lo considero muy cerca a la realidad y de lo que vi ayer.

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La posición de Cazulo nunca tuvo marca.

De nuestra manera, y a nuestro estilo, hoy estamos con expectativas reales de poder clasificar a octavos de final. Va a ser muy difícil, definitivamente. Yo no voy a responsabilizar a Renzo Revoredo de la derrota de ayer. Son jugadores valientes y que están convencidos de la idea y forma de jugar. Yo hoy los aplaudo y les digo que no dejen de ser valientes y que sigan por este camino. Es este el camino, que incluye riesgos, por el cual hoy estamos donde estamos y jugando de manera competitiva. Son errores que ocurren por riesgos tomados. Riesgos por haber aceptado una manera de jugar. Una manera valiente y de buen fútbol. No me importa perder por tratar de jugar fútbol. Sí, tirar un pelotazo es más fácil, pero menos productivo. Estas últimas fechas han sido detalles individuales que nos han quitado la derrota (Araujo, Sheput, Revoredo, etc), pero no nos quedemos en eso. Aplaudamos el colectivo. Los errores individuales se van a poder (y estoy seguro) corregir. Es el camino. No sé si alcanzará. Pero sí estoy convencido que a Venezuela vamos a ir a hacer un gran partido. “La Copa Libertadores es para valientes”. Ahora jugamos la punta contra FBC Melgar, que seguro hará algo muy similar: esperar con varios atrás, Zuñiga-Ruidiaz presionando a los centrales y jugar a contras. Hay que ganarle a ese equipo que nos jugó sucio y mal en diciembre del año pasado. Hay que ganarle jugando fútbol. Nos vemos el sábado. Vamos a seguir arriba. Vamos Sporting Todavía.

Partido complicado y mas aún desde que se ganó en Argentina. Racing Club venía con todo y por todo. El partido fue luchado y de dominios alternos, donde el que más profundidad y verticalidad tuvo para atacar fue el de Avellaneda, pero Sporting Cristal, como se viene haciendo costumbre y fruto de un trabajo, salió a proponer y a jugar a lo suyo. Era notorio que los dos rivales se respetaban mutuamente, de repente excesivamente por parte del Sporting en ciertos tramos del partido, pero ambos tomaban sus precauciones. Racing tuvo las más claras, sin embargo el partido pintaba para un empate, el que cometía el error primero perdía. Mete gol gana.

Y para mala suerte de la hinchada rimense, el primer error del partido se hace en tienda bajopontina. Renzo Revoredo, tras recibir un pase del otro central Matías Martínez, intenta darle la pelota a Diego Penny para que el portero la saque del área, reventándola. Pero sumándole a las limitaciones técnicas (no tácticas), el nerviosismo y poca personalidad para reventarla, ya que claramente no habían opciones de pase para adelante y recurrir a la idea de “salir jugando” roza la estupidez, el pase le queda corto. Viene el delantero rival. La roba. Renzo recurre a la infracción para enmendar su error. Penal. La tomó Diego Milito y él mismo pateó. Gol. Así de fácil. Así de fácil podemos perder la clasificación a la siguiente fase. Así de fácil se puede destruir la ilusión de millones. Así de fácil.

Renzo Revoredo falló en el primer concepto más importante del fútbol, que es pasar la pelota. El segundo es tener la habilidad para controlarla, ya que si no sabes controlar la pelota, no vas a poder pasarla. Entonces no nos podemos olvidar que el fútbol es un deporte que implica muchos aciertos y fallos, en el que los errores pueden llegar a tener igual o más trascendencia que los aciertos. En este caso, el error de Revoredo decidió el partido. Pero tampoco es que no se puedan equivocar, ojo. Los jugadores de fútbol no son ni computadoras ni robots para acertar todo, son humanos. Claro que en situaciones tan importantes, el fallo se resalta mucho más que cualquier acierto que se tuvo durante el partido.

¿Entonces se puede concluir que la bomba de la renovación por fin detonó? Claro que no. La bomba de la renovación defensiva ya había detonado mucho antes. En el 2013 o 2014, a pesar del campeonato logrado, Cristal tuvo una mala defensa. Sin sincronización ni agresividad. Puntos individuales muy malos también. Sin embargo, la dirigencia no trajo ningún defensor de jerarquía. Se optó por Revoredo de central cuando Álvarez o Balbín estaban en un nivel muy bajo, y a pesar que lo hizo mejor que ambos, nunca demostró ser sólido. Es importante aclarar que la solución no está en traer a un central caro y con muchísima jerarquía. La solución, para mí, esta en casa. Brian Bernaola o Luis Abram ya están en un nivel como para ser considerados en la Copa Libertadores. ¿Muy jóvenes? En todas partes del mundo vemos jugadores de 19 ó 20 años rompiéndola en sus clubes. Claro, en el Sporting también, pero si algunos demuestran ser mejores, hay que ponerlos. Unos pueden decir, “Bernaola o Abram no están maduros para jugar la Copa”. Claro que tienen que aprender, pero si no tienen experiencia, ¿cómo van a continuar aprendiendo?

En fin, los frutos del trabajo se ven. Competir contra el campeón argentino en dos partidos seguidos no lo hace cualquiera. Esto es un proceso y toca aguantar las caídas. Uno se queda tranquilo con el sacrificio de los que defendieron la celeste en la cancha, pero también le duele como venimos regalando resultados. Yo soy de los que cree en este proceso y en que pasaremos de fase. Ahora toca desahogarnos ese grito de gol que ayer nunca gritamos en el nacional, el sábado contra Melgar.

Todos al Gallardo. ¡Todos con el Sporting Cristal!

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El camino a la competitividad internacional es largo y difícil. Ese es mi mantra para esta Copa Libertadores. Y hoy, al igual que en los tres partidos anteriores, repetiré que cada punto que Sporting Cristal logre en la Copa va a ser resultado de un esfuerzo extraordinario de sus jugadores. Cada punto va a costar sangre y va a valer oro porque se va a requerir mucha concentración, mucho esfuerzo, mucha raza. Y así, con esfuerzo excepcional logramos la semana pasada un resultado histórico y con el mismo esfuerzo excepcional hicimos ayer un partido más que correcto en el Nacional. Un partido en el que nos fajábamos de tú a tú con el campeón argentino y que, así como se definió para la visita, pudo definirse para el local.

Pero en este nivel de competición, nivel que aún no es el nuestro, basta un error para que el esfuerzo deje de ser todo lo excepcional que se necesita y no alcance. Esa es la fatalidad de nuestra situación. Basta un error, pequeño o grande, y dejamos de contarla. Tener un error y que no nos cueste, es cosa de fortuna. Lo normal es que los errores nos cuestan resultados y puntos. Por que los puntos, ya lo dije, cuestan sangre. Hace un mes, el error lo cometió Renzo Sheput al fallar un penal. Ayer el error lo cometió Renzo Revoredo que perdió un balón en salida y cometió un penal. El error que nos costó el partido. El segundo gol me molesta menos. Perdiendo de local, Cristal buscó acomodarse nuevamente y, una vez que lo hizo, siguió atacando. Nos metieron un gol de contragolpe, con el equipo jugado adelante. ¿Qué reclamarles sí todos sabíamos que lo mismo da perder por 1 que perder por 2 (3 sí hubiera sido otra cosa, por la diferencia de goles en la tabla)? ¿Acaso no estuvimos todos de acuerdo en que el equipo se la juegue por rescatar la igualdad?

Al igual que los empates, Sporting Cristal no celebra “victorias morales”, aunque hay que reconocer que en un medio como el nuestro, acostumbrado a las derrotas contundentes, es bueno empezar a tener ya algunas victorias morales, pero de las verdaderas, no de aquellas que venden los pasquines de cincuenta céntimos. Sin embargo, ese tipo de “victorias”, en el Rímac, suenan a burla, saben a poco, nos recuerdan todo aquello que queremos lograr y aún no tenemos en las manos. Pero el dolor por la derrota no puede hacer que dejemos de reconocer el esfuerzo de nuestros jugadores, que perdimos un partido ante un rival superior (por que siempre fue superior, nuestro triunfo en Avellaneda no negó esa realidad) sin guardarnos nada. Me quedé tranquilo, en líneas generales, con el esfuerzo de los jugadores y con lo visto en la cancha, con la intención del equipo de jugar a lo suyo y con lo cerca que estuvimos de lograr el objetivo. ¿Que nos faltó? Sí, nos faltó. ¿No alcanzó? No, aún no alcanza. ¿Debemos sucumbir entonces a la estrechez de pedir que se destruya todo lo avanzado? Ni pensarlo. Esta es una derrota que no debe encender la crítica que busque destrucción, sino todo lo contrario. Esta derrota debe empujarnos a pedir que se siga trabajando más y mejor, que se continúe en el camino que nos ha convertido en el único equipo peruano que da presentaciones decentes en Copa Libertadores, que no se desande el camino sino que se porfíe en él. Sólo con más trabajo, ya no nos van a faltar cosas. Sólo con más de este trabajo, lo que tenemos va a empezar a ser suficiente.

Por lo pronto, Racing Club debe ser el único club del Grupo 8 de la Copa Libertadores 2015 que está respirando tranquilo. Muchos dirán que es por su casi segura clasificación a octavos de final, yo más bien creo que respiran tranquilos porque son los únicos que ya no tienen que enfrentarnos de nuevo. Por que sí hay algo de lo que estoy seguro es que este equipo cervecero no se ha derrumbado por este resultado y que saldrá en San Cristobal y en el Nacional a lograr ese objetivo que acariciamos todos. Este equipo sabe que cada punto va a valer oro y va a costar sangre. Y ya nos han demostrado que son generosos en ello y que sangre es lo que más tenemos.

Siempre orgulloso de tu camiseta y de los que la defendieron, querido Sporting Cristal.

Como dije en la previa del partido ante Aurich, que sigan pensando que todo no es más que un penal, según ellos uno mal cobrado. La soberbia ajena no garantiza la victoria pero sí permite descifrar que si hasta el DT piensa que esa fue la principal razón de su derrota, tal vez no haga muchos cambios.  Tal vez sólo piense que le falta Milito, como repite todo el mundo. Bueno, es tema de Racing, no nuestro, pero le facilita la tarea en algo al profesor Ahmed para plantear el encuentro.

Hablar de planteamientos y nombres sería repetitivo ya que no hay apariencia de que vaya a cambiar algo, sólo la presencia de Milito, aunque no hay total certeza de que sea de la partida. Luciano Lollo sigue lesionado. El único cambio es la salida del once del mediocampista Acuña -que viene siendo muy criticado- y el ingreso del paraguayo Óscar Romero; ésto tiene mucho sentido dentro de la propuesta que debería cambiar Racing, como vimos, la ‘Acadé’ no tiene mucha posesión y el ‘Melli’ Romero puede aportar mucho en eso. Por lo demás, solo la interrogante si arranca Diego Milito o Brian Fernández, el resto seguramente repetirá roles.

En Cristal no habrían cambios de nombres, ni siquiera el ‘Picante’ -que se anunciaba como titular- será de la partida. El planteamiento tampoco cambiaría de inicio, en el desarrollo puede variar dependiendo de las variantes que ejecute Diego Cocca.

Bueno, tal vez nos sorprenda el visionario. (Foto: Prensa Club Sporting Cristal)

Antecedentes

Sí, el último partido fue ese 4-1, hace 18 años, en el mismo estadio. Pero eso es sólo historia para lo que sucederá hoy, no influirá en absolutamente nada. En nada. NADA. NADA.

Así que no piensen que le vamos a volver a meter 4, o que los vamos a bailar, sólo por el hecho de que sucedió hace 18 años o acaso porque ganamos en Argentina, acá deberíamos golear. No sean soberbios. Como escribí en mi cuenta de Twitter hace algunos días, no nos creamos lo que aún no somos. El partido del martes pasado lo ganamos bien, pero si lo perdíamos o empatábamos tampoco hubiera sido una injusticia según lo que fue el desarrollo del encuentro, ahora ellos llegan con la sangre en el ojo y con una mucho mejor lectura de nuestro equipo, la dificultad se ha incrementado, a nuestro favor está la localía, algo que no tuvimos allá, pero igual ganamos, ¿no? Ellos van a buscar devolvernos el resultado.

¡No era penal! (?)

Bueno, porque estoy de buen humor igual haré un “remember” del match del 30 de julio del año 1997, para hacer llorar a los grandes como bebés y que los jóvenes aficionados o pulpines -como deseen ser llamados- aprendan un poco mas de la historia de este magnífico club.

Estadio lleno, mucha alegría, con banda de músicos incluida, luego del 3-2 en Argentina -que fue una ajustada derrota- la confianza en el equipo era enorme.

Ese día arrancó casi el mismo equipo que inició en Avellaneda una semana antes, los únicos cambios fueron las inclusiones de Martín Vásquez por Miguel Rebosio, Julio Rivera por el ´Charapa´ Torres y Luis Alberto Bonnet por Alfredo Carmona.

Repitió el ‘Viejo’ Balerio en el arco, ahora Rivera y Vásquez por los laterales, Marcelo Asteggiano de central junto a Manuel Marengo. Pedro Garay en la contención junto a Jorge Soto, un poco más adelante estaban Nolberto Solano y Prince Amoako, dejando a Julinho y Luis Alberto Bonnet en la delantera. Mira el 11 de Avellaneda y el de Lima y te darás cuenta que la idea del encuentro de vuelta era clara, atacar y atacar.

Y bueno, eso también se vio reflejado en el campo -ahora sí pude conseguir el partido completo, je-, Racing no tuvo ni un solo ataque en los primeros 5 minutos, justo en ese momento llegó el primer gol de aquella noche, gol de Bonnet, luego de un buen desborde de Julinho quien con un pique de pelota superó a Mac Allister para luego tirar un centro que el argentino añadió con el pie derecho luego de un ligero pivoteo de ‘Ñol’.

La otra imagen es muy repetida, aquí se ve un poco más del gol. el que tiene el balón es Solano, quien pivoteó o rozó la pelota antes del tanto de Bonnet. Al costado del anotador está el ‘Camello’, de ahí vendría la famosa foto.

El desarrollo se mantuvo por algunos minutos más, Cristal encimaba a Racing, sin embargo con el paso de los minutos ya se avisoraban algunos intentos académicos por conseguir la igualdad, prácticamente todos se dieron por la banda derecha nuestra, ya que aprovechaban las constantes proyecciones de Rivera para lanzar muchos centros. Sus intentos dieron resultados, bueno al menos dieron un gol del ‘Chelo’ Delgado, duro golpe que parecía sentenciar el primer tiempo del lance.

Pero no.

Minuto 42 y Julio ‘El Coyote’ Rivera robó una pelota cerca a la medular para que luego de sacarse a quien tuvo en frente, disparara al palo derecho del arco albiceleste desde fuera del área y pusiera el 2-1 transitorio con el que se iba por el momento a una definición desde el punto de penal. Así acabó la primera parte.

El complemento inició con la salida del ridiculizado Carlos Mac Allister y con nuevas arremetidas del visitante, controlaron las acciones por algunos minutos o mejor dicho, se jugó más en campo celeste por ese período. Hasta que SC levantó otra vez. Y con ese aumento del rendimiento, vino también el 3er gol de la noche, ¿de Asteggiano o de Bonnet? Bueh. Son perspectivas, lo que se vio es que en la cancha todos los jugadores creyeron que fue Marcelo y no Luis Alberto, el ‘Pelado’ terminó celebrándolo con la gente asistente al coloso de José Diaz que se ubicaba en ese sector de Occidente. Iban 14 minutos del final.

Ésta ya la vio todo el mundo, pero es la que más me gustó del tercer gol. (Foto: elcomercio.pe)

Pasaron otros 14 más para que llegue el 4°, para mí, el mejor de la noche, más que el de Rivera. Fue de un tiro libre bien ejecutado, pero no lo digo por eso, la jugada previa al lanzamiento de Solano nació en nuestra área luego de un ataque rival frustrado entre Asteggiano y Bonnet, así es, Bonnet, quien luego del rebote del defensor tras un centro de un contrario, recuperó el balón y lo trasladó hasta la mitad del campo, le cometieron falta pero el balón le quedó a Julinho quien se la cedió rápidamente al ‘Camello’, quien fue derribado en la media luna del área. De ahí, ‘Ñol’ y listo, 4-1. El resto fue trámite. Tal vez lo más lamentable de esos 20 minutos que se jugaron luego del último gol, fueron las expulsiones de Rivera y Amoako, que fueron totalmente innecesarias de cara a lo que sería la final, pero eso ya es otra historia, así, como la de esta tarde/noche, muy distinta.

Mucha ¡Fuerza Cristal!

Precio de entradas:

  • Norte: 30 Nuevos Soles
  • Sur: 30 Nuevos Soles
  • Oriente Alta y Baja: Qué interesa, ya se acabaron. 80 Nuevos Soles
  • Oriente Intermedia: Lo mismo, agotadas. 100 Nuevos Soles
  • Occidente Alta y Baja: 140 Nuevos Soles
  • Occidente Intermedia: 180 Nuevos Soles

Y las encuentras en:

  • La Florida. Sólo populares.
  • Estadio Nacional. Hasta las 3 pm.
  • Teleticket de Wong y Metro. Sólo Occidente. Oriente ya no hay ahí.
  • Web de Teleticket. Todas las no agotadas.
  • También seguro en los revendedores, pero no hagas caso a esta línea.

Posibles alineaciones:

Sporting Cristal: (1-3-3-2-2) Penny; Ballón-Revoredo-Martínez; Estrada-Cazulo-Cossío; Lobatón-Calcaterra; Ávila-Blanco (Pereyra)

Racing Club: (1-4-2-2-2) Saja; Pillud-Sánchez-Cabral-Grimi; Videla-Aued; Camacho-Romero (Acuña); Bou-Milito (Fernández)

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Y nos faltaba a enfrentar este tipo de rival. Hemos enfrentado a equipos que salen a atacarnos, a presionarnos y a bloquearnos arriba. Pero no a un rival que decide esperar atrás. Hasta ayer. Primera vez en estos diez partidos que enfrentamos a un rival que decide colocar dos líneas defensivas (una de 5 y otra de 3) muy cerca de su arco. Partido muy similar al que jugado contra Real Garcilaso en el 1-1 del Clausura 2014 en el Gallardo: nos pusieron dos líneas de 4 cerca de su arquero: no supimos como entrar, a pesar de sumar mucha gente arriba, y nos agarraban de contragolpe con poca gente atrás. Igual ayer. Roberto Mosquera colocó a 5 defensores, 2 volantes de primera línea (Rojas y Cuba), un enganche (Pacheco) y sus dos armas más importantes: dos velocistas arriba (Ross y Valoyes), para aprovechar nuestra impaciencia por no entrar. Si su planteamiento fue defesivo, mezquino, o como quieran llamarlo, problema nuestro no es. Pero este rival “tipo” es el que tanto preocupaba porque el Sporting Cristal de Daniel Ahmed todavía no ha demostrado poder contra equipos así. Y obviamente es difícil, más aún cuando es primera vez que un equipo presenta nuevas asociaciones (Rodas, Gonzales, Succar, Sheput de 6). Partidos así, pienso, se ganan en bandas, posesión, rotación y con mucha paciencia. Daniel Ahmed puso lo que tenía que poner, pensando en el partido del martes. Pero considero que se equivocó la colocación de sus piezas más importantes.

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4-2-2-2. Con Renzo Sheput al lado de Paolo de la Haza

Y considero que el gran error de Daniel Ahmed fue la posición de Renzo Sheput. Si juegas contra un rival que pone dos líneas defensivas (8 jugadores) a 30 metros de su arquero, ¿Renzo es más útil lejos de esas líneas o dentro de esas líneas? Ayer Ahmed decidió alejar a Sheput de las líneas defensivas y ponerlo al lado de Paolo de la Haza. Creo yo, con la intención de empezar el juego desde atrás. Pero entonces pregunto: ¿el rival nos presionó alto? Todo lo contrario, nos esperó atrás ¿Era necesario poner al jugador más desequilibrante –con pases- tan lejos del arco? Daniel Ahmed debió poner a Renzo Sheput en la zona donde Juan Aurich decidió esperar: detrás o a la altura de sus volantes defensivos (Rojas y Cuba). Entendería ponerlo de iniciador si el rival adelanta a su defensa y presiona alto. Pero ayer no fue así. Hay que poner a Sheput para que sea trascendente en el lugar que el partido lo necesita. No lo alejemos de nuestros delanteros, si es que no es necesario. ¿Y quién, entonces, podía trasladar desde la zona de Paolo? Había un tal Pedro Aquino en la banca. ¿Era necesario la inclusión de Paolo de la Haza en un partido de estas características? ¿Necesitábamos un “volante de marca”? Desde los primeros 10 minutos, estaba claro que no.

Posición de Sheput ayer. Muy lejos de delanteros. Arriba terminábamos con línea de 5. ¿Y entre Sheput-delanteros quién?
Posición de Sheput vs bloque del Aurich. Muy lejos de los delanteros. Arriba terminábamos con línea de 5. ¿Y entre Sheput-delanteros quién? ¿Y las bandas? Facilitamos el trabajo de la defensa rival.

Segundo error de Daniel Ahmed. Decidió colocar a jugadores muy individualistas cerca de esa doble línea defensiva. Los colocó de interiores. Jugadores que piensan que una gambeta contra dos rivales (o a veces hasta tres) puede más que un pase: Gonzales, Arroé, Manicero, Beto y Urquiaga (principalmente, los dos primeros). ¿En verdad ellos van a desequilibrar por carriles interiores cuando hay dos jugadores rivales por cada uno de los nuestros? Ellos deben ir por bandas. Su fuerte es desequilibrar en el 1 vs 1. Pero cuando les hacen marca escalonada, son inútiles: no priorizan el pase. Recuerden cuántas veces Arroe y Gonzales intentaron hacer jugadas individuales entre tres defensores. ¿Cómo terminaron esas jugadas? Posesión y contragolpe de los rojos. Entiendo la desesperación de Joazhiño Arroé por volver a jugar, pero hay que saberlo ubicar en la zona donde más daño hace: en las bandas. De hecho, ¿por dónde fue que creamos más peligro? Por bandas, donde era sólo Perleche o Reyes, sin cobertura de sus volantes. Acuérdense la de Rodas, Chávez, Urquiaga y Succar. Se debió aumentar ataques por ahí, el bloque defensivo del rival terminó con demasiados hombres de marca en el medio: Vílchez, Delgado, Ubierna y Cuba. Entonces, con más razón, se debieron colocar a los individualistas por banda y a los “asistidores” (Sheput, Aquino) por los carriles interiores. Terminamos el partido con demasiados jugadores que priorizan lo individual: Beto, Chávez, Arroe, Gonzales, Urquiaga. Y, así, con Sheput bien lejos, terminamos creando varias opciones de gol (Betox2, Gonzales, Urquiaga, Chávez, Rodas, Succar y un centro que Abram-Beto no terminan por conectar). Pero eso no significa que el partido estuvo bien planteado. Sólo rematamos una vez (Beto) de lejos, cosa que también se debió hacer más veces jugando contra líneas defensivas tan cerca de Gallese. Estoy seguro que con Sheput en posición trascendente, hubiésemos generado más claras (como la de Rodas y Gonzales), que nos hubiesen acercado a concretar.

Así terminamos jugando. Mucha individualidad, poca asociación.
Así terminamos jugando. Mucha individualidad, poca asociación.

Sorprendió gratamente el desempeño de Elsar Rodas. Tenía, como la gran mayoría de nosotros, muy pocas expectativas hacia él. Casi siempre terminó las jugadas como un lateral debe hacerlo: con centros al punto de penal y peligrosos. Cuando tenía que marcar no fue superado. Con sus 1.66 metros fue siempre arriba sin miedo contra Ross, Pacheco o Valoyes. Después de un gran recorrido llegó a estar mano a mano contra Gallese, post-pase de Sheput, y casi hace su primer gol con Sporting Cristal. Le falta mucho, ojalá siga por ese camino. Lo de Brian Bernaola y Luis Abram ya no sorprende. Con sus 20 y 19 años, respectivamente, tenemos centrales que ya no son futuro: son centrales del presente. Juegan con categoría, salida clara, pases trascendentes, técnica defensiva individual-colectiva y muchísima personalidad. Estoy totalmente convencido que van a terminar siendo nuestros centrales en un futuro no muy lejano. Que sigan jugando.

Antes de hablar de Araujo, veamos el error de las líneas. Eso es lo principal.
Antes de hablar de Araujo, veamos el error de las líneas en el primer gol. Lo que se ha hecho bien en pelota parada hasta ahora, ayer no se cumplió: sacar los jugadores lejos del arquero armando UNA sola línea. Ese es el principal error.

Seguimos primeros, pero ahora compartimos la punta contra nuestro rival del próximo sábado. Hay que ganarle al Melgar de Reynoso. No lo hacemos desde noviembre del 2013 (4-1). El 2014 nos ganaron los dos partidos, y este año también perdimos en Arequipa. Hay que dejarlos sin punta así como ellos intentaron hacerlo con sus íntimos y centenarios amigos el año pasado, de manera muy antideportiva y poco profesional. Rival poco digno. Y lo haremos con una gran diferencia: nosotros lo vamos a hacer dentro de la cancha. Pero eso pensaremos el miércoles: antes está el martes. Antes jugamos Copa Libertadores. Antes está Racing Club. Viene Diego Cocca ya con su pizarra estudiada, viene habiendo estudiado a Ahmed y a cada uno de nuestros jugadores. Viene a ganar y reclamar 3 puntos, viene con ganas de revancha, viene a sacar a sus laterales, viene a sacar a sus volantes de primera línea, y viene con su mejor tridente: Bou-Milito-Gol. Daniel, el partido va a estar en repetir el planteamiento del pasado martes y en anticipar los posibles movimientos de Cocca. Van a plantear un partido totalmente diferente al del martes pasado. Confío en tu pizarra rosarina. Confío en Nicolás Pedemonte. Confío porque sé que has visto muchas horas de videos del juego rival. Confío porque ya lo has demostrado más de una vez. Confío porque nuestros mejores partidos han sido en el Nacional. Confío también porque tenemos jugadores inteligentes, que saben jugar fútbol, valientes y que ya demostraron tener cojones el tamaño del Cilindro. Nos jugamos la clasificación. Noche imperdible. Hay que ir y no dejar de alentar. Quiero verte jugar fútbol. Quiero verte grande. Nos vemos en 30 horas. Vamos Sporting Todavía.

Por: Ernesto Arrascue

Estamos acostumbrados a perder. Es lo usual en el fútbol peruano. Ahí están las selecciones nacionales para demostrarlo. Ahí está la mayoría de clubes peruanos que no me dejan mentir. Alianza Lima recibió cuatro contra el recién ascendido Huracán. Juan Aurich se comió tres en México. Ahí están los resultados de la Copa Libertadores pasada. Cuando un club peruano sale de visita lo usual, digamos, lo natural, es que pierda. Por eso muy pocos pensaban que Sporting Cristal podía regresar de Argentina con los tres puntos. Los más optimistas hablaban de uno. Un empate era lo mejor que nos podía ocurrir. Hasta las casas de apuesta le daban a nuestro querido Sporting Cristal una altísima cuota en caso de ganar. Todo se veía cuesta arriba.

¿Qué fue lo que pasó entonces? ¿Suerte? ¿Encontramos un gol y nos defendimos luego con uñas y dientes? ¿Los jugadores pusieron garra y coraje y sacaron adelante el partido a punta de huevos? No, nada de eso. Sporting Cristal ganó bien, jugando un partido de igual a igual contra el campeón argentino. Un equipo que es, sin lugar a dudas, mejor que el nuestro. Pero al que se le planteó un esquema de juego efectivo, en el que los jugadores estuvieron aplicados y, en la mayoría de los casos, brillantes. No nos encontramos con un triunfo, lo conseguimos gracias al trabajo serio que se viene realizando en nuestro club desde hace más de un año. Gracias a un comando técnico trabajador, a jugadores que están convencidos de un proyecto único en el fútbol peruano, a esa búsqueda de un estilo de la que tanto se ha venido hablando y que muchos, que no tienen la menor idea de lo que hablan, han criticado.

Por eso este equipo empieza a tener una manera de jugar reconocible. Por eso puede ser que no gane, como ocurrió en las dos fechas previas de la Copa Libertadores, pero se nota una intención de jugar a algo, una idea que, como toda idea, necesita ser ejecutada una y otra vez hasta que logre su mejor versión. En el camino habrá tropiezos, seguro, pero mientras se mantengan los conceptos, mientras se corrijan los errores (la defensa, por ejemplo, nuestro eterno punto débil estuvo impecable el martes pasado), cada vez estaremos más cerca de ser ese equipo que todos queremos ver. Ese equipo con jugadores que ejecuten tan bien esta idea como lo hicieron en la cancha de Racing Club: Josepmir Ballón, Jorge Cazulo, Carlos Lobatón, Irven Ávila, Sergio Blanco y Horacio Calcaterra. Ese equipo que juegue de visitante con la misma confianza con la que lo hace de local, en la cancha más difícil, contra el rival más complicado.

Ojo. Racing Club sigue siendo un mejor equipo que nosotros, pero eso no lo hace imbatible. Lo demostramos hace unos días. En Lima será más peligroso aún. Vienen heridos, consideran, injustamente, que el resultado fue injusto con ellos. Y vendrán acá a cobrársela, a demostrar que lo que pasó en su cancha fue un tropezón. Vienen, encabezados por Diego Milito, a poner las cosas en orden. No será nada fácil volverles a ganar.

Pero ya demostramos que podemos. Este grupo nos demostró una vez más que el camino elegido es el correcto. Este grupo nos quiere quitar la costumbre de perder.  Esta vez será en nuestra cancha y contarán con todo nuestro apoyo. No les fallemos.

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¿Cómo decirle al corazón que no te impulse a levantar los brazos y gritarle a la noche la alegría de un triunfo como éste? ¿Cómo decirle al alma que no se levante de orgullo y que no vuelva a besar esos bellos colores y ese escudo?

Comenté ayer miércoles el partido con un amigo argentino quien, luego de felicitarme por la alegría, intentó “regresarme” a mi realidad. “Pero esto ha sido algo raro, ¿eh? Vos no te creás que las cosas siempre van a ser así. Disfrutalo pero ha sido una cosa rarísima. Sino, podes ver cómo quedó la llave del último equipo peruano que fue para allá y que se enfrentó con Huracán“. Y bueno, las alegrías propias son propias. Los extraños no las van a vivir.

Pero yo me quedé pensando y coincidí en que, en efecto, este resultado es inusual. Harto inusual. Pero discrepo en que sea imposible que resultados como éste se puedan reeditar. Indudablemente eso no va a pasar con equipos como Alianza Lima, al que hacía mención mi amigo platense, pero definitivamente sí con Sporting Cristal. Y lo pienso porque el triunfo en Avellaneda no ha sido un partido excepcional y rarísimo en un océano de partidos mediocres y rendimientos deficientes de la escuadra rimense. Por el contrario, el partido ha sido uno más de una serie que viene encadenando Sporting Cristal en los que, con momentos altos y bajos, se nota su trabajo distinto, su dedicación, su obsesión por marcar diferencia haciendo las cosas bien. Partidos en los que se buscó mantener el estilo de juego, los recursos nobles, en los que no se renunció a jugar al fútbol, aquella idea que se implantó y poco a poco se ha ido consolidando y replicando en todo el club.

Tal vez no sea este año y quizá tampoco el próximo. Pero Cristal viene trabajando con seriedad para convertirse en un cuadro realmente competitivo en Sudamerica. Es probable que pase algún tiempo hasta nuestra próxima victoria en canchas bonaerenses, pero estoy seguro que estas se irán haciendo menos espaciadas y que podremos estar en condiciones de traernos resultados y redituar noches felices. Cristal lo hace, Cristal lo sabe. El resto tal vez no, pero eso – precisamente eso – es lo que nos hace diferentes, nos hace superiores: la seriedad.

A Racing Club no se le ganó de suerte. Este fue un resultado positivo que se logró con mucho, muchísimo esfuerzo. El rival demostró que, aún no teniendo una buena noche, fue superior en juego. Pero Cristal se aplicó y logró la hazaña de la manera como se logran las hazañas: con concentración, con esfuerzo, con inteligencia. En el partido contra Deportivo Táchira expuse la idea de que, a nivel internacional, hoy por hoy no estamos para sentirnos candidatos. Que cada partido y cada punto que se logre, va a ser con mucho esfuerzo. Que se requieren rendimientos superiores a la media para avanzar en un torneo en el que estamos aún rezagados. Y los muchachos que vistieron nuestra camiseta en el Cilindro de Racing Club pusieron mucho de eso. Entramos conscientes de que no éramos los favoritos pero confiados en que nuestro esfuerzo podría llevarnos a encontrar oro. Y nos esforzamos. Y lo encontramos.

Entonces, ¿cómo no conmoverte? ¿cómo no inflar el pecho de orgullo de tu institución, de tu camiseta, de tu equipo, de tus jugadores, de tu comando técnico, de tu capitán y de tu gente que se presentó en Avellaneda para alentar? ¿Cómo no enfundarte tu camiseta y no querer sacártela nunca más? ¿Cómo esconder el orgullo?

Es imposible.

¿Cómo no echarse a soñar con más triunfos? ¿Cómo no pensar que el martes siguiente la historia se va a repetir? ¿Cómo no pensar que si ganamos en Avellaneda, tenemos que ganar en Lima con mayor razón?

Y de pronto te das cuenta que ese es el momento en el que hay que cortarle las alas al sueño. Por que los partidos se juegan, no se sueñan. Por que el soñar con más triunfos no los trae. Por que cada punto aún seguirá siendo, para Cristal, producto de un esfuerzo superior a la media. Por que el peor error que podemos cometer es convertir el orgullo en soberbia. Le ganamos con mucho esfuerzo a Racing Club, pero ha sido sólo un partido y que no te garantiza que este martes en el viejo y querido Nacional la historia se vaya repetir. Tenemos ahora un rival que no sólo sigue siendo favorito sino que además ya nos conoció directamente y que tiene una motivación adicional a los puntos: lavar en algo lo que significó que nosotros les ganáramos en su casa y frente a su gente y también borrar el recuerdo de ese partido del 97 que nosotros no paramos de recordar. Racing va a ser aún más difícil de lo que ya fue. Sigue siendo el campeón argentino y lo va a querer demostrar, tiene con qué demostrarlo. Y Cristal, entonces, va a requerir aún más esfuerzo, más concentración, más RAZA.

Será difícil, pero no es imposible. Y yo creo en mi equipo, en mis jugadores, en mi comando técnico y en la seriedad de mi institución. Y estaré junto a ellos porque siento que, partido a partido, estamos construyendo el futuro promisorio con el que tanto hemos soñado.

Por lo pronto, todo ese orgullo que sentimos la noche del martes, debe ser el resorte que nos impulse a estar presente en los estadios y aplaudir a nuestra camiseta y a nuestros jugadores. No hay excusa. Somos diferentes, hay que demostrarlo. Nos vemos el domingo en el Gallardo y, luego, el martes en el Nacional.

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