Palabra Justa

Fue el primer partido del Torneo Apertura y la gente empezó a criticar. Fue el primer partido de un torneo largo, como lo son el Apertura-Clausura, y la gente comenzó a cuestionar. Fue el primer partido oficial después de un fracaso, y los “hinchas” no tuvieron piedad contra la institución. Y yo les doy la razón.

Es muy válido, y hasta saludable, que haya gente que siga creyendo en el equipo. Es más, yo me sumo a ese grupo, pero eso no disimula mi preocupación por la realidad que vive el equipo actualmente. Muchos dirán, “hay que tener paciencia, lo mismo ocurrió el año pasado y terminamos campeones”, pero esa es una opinión muy pobre ¿Cómo el equipo que supuestamente mejor trabaja en el medio peruano, tanto dirigencial como futbolísticamente, va a volver al nivel con que empezó el año pasado, y pedirle a la hinchada paciencia que volveremos a campeonar? Después de un campeonato Nacional, un Torneo Inca y una Copa Libertadores, es inaceptable no mostrar un “estilo” que nos caracterice. Si yo le preguntara a Bielsa, Guardiola, Cappa, Menotti, Juan Manuel Lillo, Daniel Peredo, Juan “Chiquito” Flores y hasta a Nelinho Quina, ¿a que juega Sporting Cristal? Estoy seguro que tendría 10 respuestas diferentes. Es vergonzoso durar 25 minutos con buen fútbol, y después salirse de todo intento de seguir un estilo y recurrir al desorden y sobre todo después de más de un año de trabajo.

Y la solución no se encuentra en que entre Fulanito por Menganito porque tiene más características de extremo. No está en que saquen a Pepito porque es rústico en el medio campo y solo interrumpe. Tampoco está en que hay que jugar 4-3-3 o 2-6-2 o 3-5-2. Suponer que la verdad está en un dibujo es creer de antemano que los rivales son tontos. La solución está en la convicción. En creer en un estilo, durante todas las circunstancias del partido. En defensa o en ataque y en posesión o tratando de recuperar la pelota. Ser un gran equipo también es no salirse del libreto, poner la pausa aunque la hinchada esté loca por empatarlo, y llegar al gol jugando fútbol, que sea consecuencia de un buen juego colectivo.

Pero si después de más de un año de trabajo, seguimos dando opciones de cómo impregnar un “estilo” en el equipo, ¿significa que Sporting Cristal a jugado a nada todo el tiempo? Por supuesto que no. Y le doy mucho crédito a Daniel Ahmed, sólo que la irregularidad en un equipo con tanto tiempo de trabajo y en una sociedad como la peruana, va a ser criticado una y otra vez. Otro rival en contra.

Está claro que en nuestra sociedad si juegas ofensivamente y pierdes, se va a criticar la propuesta y reclamar a que juegues con precaución, pero si juegas con precaución y pierdes, se va a criticar la especulación y propuesto el estilo ofensivo. Y es precisamente bajo ese concepto que Daniel Ahmed, por momentos, cambió el “estilo”. De pasar a jugar con un equipo ancho, que potenciaba sus bandas y tenía dinámica, a jugar con un equipo que prioriza el resultado, juega trotando y tirando centros a jugadores de 1.70. Pienso que siempre hay que mantener la intención, porque la gente se acuerda de la emoción que le dejo un equipo cuando lo vio jugar y se olvida eventualmente de los resultados.

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Queda apoyar y seguir apoyando. Creyendo o no, hay que ir al estadio y seguir alentando. Siempre. ¿Tenemos posibilidades? Muchísimas, pero tampoco seamos ciegos, después del tiempo que se tuvo para trabajar un sello y un estilo, no podemos salirnos del proceso del estilo ni de su objetivo. 25 minutos, en un partido del Apertura peruano no son suficientes. Jamás. Hay que mantener la intención, siempre.

Alberto “El Mudo” Rodríguez es la más reciente incorporación en tienda rimense. Rodríguez, ya con pasado bajopontino, viene a aportar toda su experiencia al equipo. Un central que no creo que sea la solución a los problemas defensivos del equipo, pero seguramente ayudará a corregir algunos errores. El defensor de 31 años viene a cumplir varias funciones a Sporting Cristal.

1. Incrementar solidez defensiva a la zaga rimense. En mi óptica, esa es la función principal que viene a cumplir el “Mudo”. Tratar de liderar la defensa. Ordenarla tanto en retroceso como para salir. Ser ese líder defensivo que no encontramos ni en Renzo Revoredo ni en Matías Martínez. Esa voz de mando en la zaga, que ojalá, además de pedir orden y entrega, también pida calidad para salir jugando. Porque sin arriesgar en salida, y sin jugar por abajo, nos vamos a alejar cada vez más de la victoria.

2. Aconsejar a los canteranos. Importantísima función para Alberto. Lo que pueden aprender los canteranos teniendo a Rodriguez en el plantel es valiosísimo. Teniendo en cuenta que Luis Abram y Brian Bernaola vienen teniendo un 2015 que los acerca cada vez más a la titularidad, con Rodríguez en el plantel, no hay dudas que van a aprender ciertas “pautas” de cómo ser un mejor defensor. Pero ojo que no solo va a relaizar esto fuera de la cancha. Rodriguez, tranquilamente, va a formar dupla con alguno de estos dos canteranos en algún partido, y es ahí donde el aprendizaje va a ser clave. Lo tienen que aprovechar al “Mudo”.

Además de estos dos puntos a favor de la llegada de Alberto Rodríguez a Cristal, también podemos argumentar alguno en contra. Por ejemplo, le va a quitar espacio a alguno de los canteranos previamente mencionados, y para ser más preciso y analizando quien viene teniendo más minutos, el más afectado sería Bernaola. Si la dirigencia armó plantel para pelear dos frentes y solo nos queda uno, tendrá que arreglársela para no detener el proceso de formación de algunos jugadores. Una solución puede ser prestar a algún defensor a otro club. Claro que ya no se estaría utilizando a la “experiencia” de Rodríguez, pero más valioso es tener continuidad.

¿Qué opciones tiene el entrenador?

Algunas de las opciones tácticas que tendrá Daniel Ahmed con la llegada de Rodríguez pueden ser las siguientes:

– La opción que se perfila como la principal sería la dupla Rodríguez – Martínez. Dupla de experiencia, que sin duda alguna le dará jerarquía al equipo. Ganaremos juego aéreo y orden defensivo, pero el defecto de esta dupla es que es muy lenta individualmente. La rapidez la tenemos en Alberto para anticipar, pero si se encuentra persiguiendo al atacante, es probable que no llegue. Lo mismo pasa con Martínez: gana arriba, pero por abajo gana pocas, y a la hora de velocidad ni que decir.

– La segunda opción sería juntarlo con Revoredo. Con esta dupla ganaríamos salida por abajo, pero perderíamos mucho por arriba. Y es precisamente por el segundo piso, que Cristal siempre tiembla. También se va a poder juntar con Abram, pero viendo las prioridades del técnico, esa dupla surgiría siempre y cuando hayan lesionados y se tenga que recurrir a los canteranos.

– La tercera opción sería utilizar la línea de tres. Ese sistema de 3-5-2 que no nos ha resultado este 2015, con la exepción de los partidos con Racing. Pero en este caso, Ahmed podría amar la línea de 3 con las siguientes combinaciones:
• Revoredo – Rodríguez – Martínez
Bernaola – Rodríguez – Abram

La segunda, en mi opinión, es la que mejores frutos daría ¿Por qué? Por las cualidades individuales. Un Bernaola potente como stopper por derecha y un Abram zurdo, sobrio y ordenado de stopper por izquierda se complementarían muy bien con la experiencia y el “timing” de Rodríguez como último hombre.

En fin, Alberto viene a aportar al grupo. Tanto dentro como fuera tiene que ser un líder. Que le va a costar los primeros partidos después de la para de meses que lleva, seguramente. Pero es un refuerzo que tiene que, precisamente, reforzar. No debe dejar ninguna duda sobre su contratación. Las expectativas del hincha por su rendimiento son altísimas, y no tengo dudas que le pondrá su mayor esfuerzo.

Toda la suerte del mundo para el “Mudo” y ojalá le regale alegrías al pueblo celeste.

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Eliminado. Así se encuentra Cristal en la Copa Libertadores después del partido con Guaraní. Cristal, a lo largo de la copa, no fue un buen equipo. No malinterpreten. Un buen equipo se basa en equilibrios. Jugar bien ofensiva y defensivamente, con o sin la pelota y ser psicológicamente fuertes para ganar partidos, sobre todo los importantes. A pesar que se cumplieron alguno de esos requisitos, y se mostró una idea de juego por momentos, no bastó.

El tema psicológico influyó tremendamente en el equipo para el partido con Guaraní. No es el común tema psicológico entre los peruanos del popular “jugamos como nunca, perdemos como siempre”, fue un miedo escénico de parte de algunos jugadores cruciales en la propuesta de Ahmed como lo son Josué Estrada, Alexis Cossio y Horacio Calcaterra, la cual en este partido se uso como método y no como recurso. ¿Cuál es la necesidad de tirar incontables centros, si se les puede llamar así, a tres delanteros de muy baja estatura? Tirar centros a los delanteros que tenemos en el plantel es ilógico, por ahí que ganan uno, pero las variantes ofensivas que tuvo el equipo en los últimos dos partidos al parecer fueron nulas. Se demostró en Venezuela con Deportivo Táchira que los centros no resultan. Y en Lima contra Guaraní, se jugó de la misma manera, y la creación de acciones de peligro fueron escasas. Ese es el ejemplo de que no se puede usar una idea como método y tenemos que usarla como recurso. En este caso, reflexionar que los centros no son efectivos y recurrir a otras variantes ofensivas sin ser necesario el cambio de estilo, porque hay que respetar la idea siempre. Morir con ella.

Por ejemplo se pudo recurrir a un cambio de esquema. Como en ninguno de los dos partidos se tuvo desequilibrio, recurrir al 4-3-3, hubiera sido una posibilidad efectiva en mi opinión. Mandando a Jorge Cazulo al banco, Josepmir Ballón de ancla, con Calcaterra y Carlos Lobatón de interiores, y finalmente incluir a un extremo, ya sea Joazinho Arroé, Jairsinho Gonzales o Diego Manicero. Esto, además de creación en el centro, nos daba desequilibrio por las bandas. Pero no para tirar el centro sino para encarar al lateral rival, crear espacios, generar movilidad, darle espacio a la imaginación, confundir al adversario, ser impredecibles y recién a partir de esa generación de fútbol, y del bueno, pensar en que se puede ganar el partido. Porque son tan necesarios el método y el sistema, como la imaginación, porque al final desequilibra el talento, la técnica.

En mi óptica no todo lo que nos deja la copa es malo. Sporting Cristal, al mando de Daniel Ahmed, le dejó en claro al pueblo peruano que a pesar de no contar con un presupuesto igual al de equipos de otros países, se puede jugar de igual a igual. No siempre ganando, pero está en la intención de juego que Cristal propuso en la mayoría de encuentros en la Libertadores que deja tranquilo a más de un hincha cervecero. Si los equipos de la vereda de al frente hubieran hecho la misma campaña, estoy seguro que no lo iban a llamar fracaso. Pero para la mayoría de la cultura de la raza celeste, lo fue sin duda alguna. Por eso mismo, es importantísimo seguir apoyando a la institución. La estructura del club tiene que mantenerse fuerte, sólida, al punto de que un repentino fracaso, que supone no pasar de fase en la Copa Libertadores para Sporting Cristal, no lo arroje al vacío y a la desorientación. Estoy seguro que el equipo puede ser capaz de cualquier hazaña si se mantiene la fe, y se sabe por que se gana o por que se pierde. No dejemos la idea.

Salud Cristal.

Desde el primer tiempo contra Racing Club en Lima que no vemos a “el Cristal que quiero ver”. Hemos caído en un pozo futbolístico. Una laguna que nos dejó sin ideas y que causa cierto temor en la hinchada. Desde el partido con la “Academia” en Lima que no vemos a un Sporting Cristal que sabe jugar al fútbol creyendo en su idea e intención de jugar al fútbol.

El partido contra Deportivo Táchira le dolió a más de un hincha cervecero. Ojo que no digo el “resultado”, porque se sabe que era lo mismo ganar por 2 goles que empatar a 0, pero me refiero a la intención que tuvo el equipo bajopontino. No soy partidario a decir que se nos “vendió” la idea de que proponíamos en todas las canchas, ya que habrán partidos a los que nos tendremos que adecuar, en ciertos pasajes del encuentro, a defendernos sin la pelota y colocarnos atrás de la línea de la misma, pero siempre tendríamos que tener la intención de ganar. El partido contra Táchira fue doloroso por eso mismo. El conformismo que tuvo no solo Daniel Ahmed, también los jugadores, fue digno de un equipo mediocre. Lo jugamos a no perder y eso, normalmente, no resulta. Tocábamos sin brújula alguna, y generar una acción de peligro jugando por abajo era una utopía. Daniel Ahmed nuevamente adecuó jugadores a su sistema y no sus sistemas a la característica de ellos y otra vez no resultó. Irven Ávila no puede ser Carlos Lobatón. Trajinaba mucho con la pelota en el medio, lo cual hacia las transiciones del equipo más lentas, anunciando cualquier acción de peligro al rival. Predecibles. La única vía que utilizó el equipo fue la de los centros, que irónicamente es una de las cosas que peor sabemos usar. Con nuestros delanteros, que ninguno pasa el metro setenta y cinco, es poco probable que ganen alguna que no sea de rebote. El conformismo también se vio reflejado en los cambios de Daniel Ahmed. Renzo Sheput, no cumplió con intentar dar ese pase en profundidad, pero fue el único cambio ofensivo. Los otros dos fueron, Edinson Chávez, que se fue expulsado por doble amarilla y Paolo De La Haza, para ayudar a la defensa. Hacer esos cambios, en un partido totalmente ganable, es ilógico.

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foto: clubcristal.pe

Pero claro, si los cambios resultaban los hinchas iban a decir “que bien hizo los cambios Ahmed”, iban a demostrar ese resultadismo que la mayoría de los hinchas peruanos tiene. Una cosa que no nos podemos olvidar, es que el fútbol empieza cómo una democracia, porque todos opinan, pero termina siendo una dictadura, porque solo decide uno. En nuestro caso, las decisiones las toma Daniel Ahmed, sean buenas o malas. Pero en el pozo futbolístico en el cual nos encontramos, nos urge de que gran parte de sus decisiones sean para beneficio de la institución, del equipo y del vestuario.

La única forma de salir de este pozo, es que hinchada e institución sigan unidas. También es importante la unión del equipo, porque veamos ¿qué es un vestuario? Un lugar donde coinciden veinticinco personas, de las que solo juegan once, del que quizás dependen veinte familias. Es un conjunto humano, para que algo – el equipo – funcione y al mismo tiempo, ilusionar a millones de personas ¿Hay algo más difícil? Por eso es importante seguir apoyando al equipo. No dudar de ellos y mantenernos firmes en los objetivos.

Hay que tener unidad, y en el campo orden, para que a través de los mecanismos de juego aflore el talento. Ahora nos toca otra final contra Guaraní. Dos equipos con hambre de gloria se enfrentan. Dos equipos que necesitan la victoria para pasar. Demostremos que somos un buen equipo. Un buen equipo se basa en equilibrios. Jugar bien ofensiva y defensivamente, jugar bien con y sin balón, ser psicológicamente fuertes, ganar partidos, sobre todo los importantes. En otras palabras, demostremos que somos Sporting Cristal.

Todos al Nacional. Hay que ir ¡Hay que apoyar! Nos vemos el Martes.

Partido aburrido en el “Alberto Gallardo” como se viene haciendo costumbre en el Torneo Inca. Se ganó, pero se destaca más la eliminación de dicho torneo, y estoy de acuerdo. Siendo Sporting Cristal y jugando con equipo A, B o C, tenemos que estar siempre arriba. Demostremos que estamos un escalón más que todos y que no nos eliminen de torneos “sin importancia” como lo tildan algunos. Claro que no tiene la importancia de la Copa Libertadores, pero Cristal cuando compite tiene que ganar. Siempre.

Era difícil que Deportivo Municipal nos haga daño, pero no sólo por su inferioridad de calidad en la plantilla, pero por como jugó Cristal. Por más que el Sporting no fue vertical, ni aplicó esa presión que remarca el polémico “manual de juego”, tuvo la pelota. En el fútbol solo hay un arma para atacar: el balón. Por lo tanto, si lo tienes tú, no pueden atacarte. Por eso, la posesión, además de darte el arma, te defiende. En este caso, Cristal, tuvo la pelota durante todo el partido, en exceso por momentos, pero eso hizo que Municipal no pueda crearnos peligro. Con alguna excepción de unos centros al área bajopontina que siempre nos ponen con piel de gallina.

Daniel Ahmed mandó al gramado del Gallardo un 4-3-3. En donde el error, para mí, esta en el medio. Daniel puso a Paolo De La Haza de ancla y Renzo Sheput con Josepmir Ballón de mixtos. ¿Quién está fuera de su posición natural? Pues Renzo. Con Sheput de mixto, Cristal pierde marca por su sector y sobre todo, profundidad y sorpresa en ataque. Creo que eso último nos faltó. Poniendo a Ballón con Paolo de contenciones y acercando a Renzo al punta, en este caso Irven Ávila, Cristal hubiera tenido más llegada y posesión agresiva en el último cuarto de la cancha. Y fue precisamente que observando como paró Ahmed a su medio campo, que me convencí que Daniel es un técnico que acopla a los jugadores a su sistema de juego, al esquema que elija. Y no es un técnico que se acomoda a sus jugadores y elige el esquema en base a potenciar la calidad de los mismos. Son dos ideas distintas, pero ambas válidas. En mi opinión, mecanizar a tus jugadores o adaptarlos a un sistema en específico te puede jugar en contra. La automatización en el fútbol, eleva a los mediocres y hunde a los creativos. Un jugador como Sheput, y teniendo en cuenta su edad, necesita libertad en el campo. Eso no significa no ayudar en la marca, pero que su recorrida no mate su creatividad.

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Después de un primer tiempo monótono, que sirvió para ratificar que Jairsinho Gonzales juega para Jairzinho FC a la hora de la definición de las jugadas y que Joazhiño Arroé debe seguir en la reserva, Renzo se acordó de su 2012 y estampó el primer gol con una pincelada de tiro libre a los 8’ del segundo tiempo. De colección. Después del gol el trámite siguió siendo el mismo. Con una dupla de centrales que fue conformada por Matías Martínez y Luis Abram, la cual no tuvo mayores contratiempos y ratificaron que individuamente pasan por buen momento, pero a veces en funcionamiento colectivo dejan algunas dudas. Los laterales, Edinson Chávez y Alexis Cossio fueron casi nulos en ataque. Cossio pasó más que “Chaveta” pero no aportó nada. Chávez no pudo ganar el duelo que tuvo con el empeñoso Gonzales-Vigil, dejándonos en claro, nuevamente, que el marcaje no es lo suyo, y sus intentos de ataqué fueron siempre fallidos.

Una victoria con sabor a nada por la eliminación, pero nos deja enfocarnos en la Copa Libertadores. La eliminación también le suma cierta presión a los jugadores para pasar de fase en la Libertadores, ya que quedar eliminados en los 2 primeros torneos del año seria un fracaso, sin dudas.

El miércoles nos esperan en Venezuela, donde tenemos que salir a matar. Hay que traer petróleo. ¡Vamos Cristal!

foto: depor.pe

Partido complicado y mas aún desde que se ganó en Argentina. Racing Club venía con todo y por todo. El partido fue luchado y de dominios alternos, donde el que más profundidad y verticalidad tuvo para atacar fue el de Avellaneda, pero Sporting Cristal, como se viene haciendo costumbre y fruto de un trabajo, salió a proponer y a jugar a lo suyo. Era notorio que los dos rivales se respetaban mutuamente, de repente excesivamente por parte del Sporting en ciertos tramos del partido, pero ambos tomaban sus precauciones. Racing tuvo las más claras, sin embargo el partido pintaba para un empate, el que cometía el error primero perdía. Mete gol gana.

Y para mala suerte de la hinchada rimense, el primer error del partido se hace en tienda bajopontina. Renzo Revoredo, tras recibir un pase del otro central Matías Martínez, intenta darle la pelota a Diego Penny para que el portero la saque del área, reventándola. Pero sumándole a las limitaciones técnicas (no tácticas), el nerviosismo y poca personalidad para reventarla, ya que claramente no habían opciones de pase para adelante y recurrir a la idea de “salir jugando” roza la estupidez, el pase le queda corto. Viene el delantero rival. La roba. Renzo recurre a la infracción para enmendar su error. Penal. La tomó Diego Milito y él mismo pateó. Gol. Así de fácil. Así de fácil podemos perder la clasificación a la siguiente fase. Así de fácil se puede destruir la ilusión de millones. Así de fácil.

Renzo Revoredo falló en el primer concepto más importante del fútbol, que es pasar la pelota. El segundo es tener la habilidad para controlarla, ya que si no sabes controlar la pelota, no vas a poder pasarla. Entonces no nos podemos olvidar que el fútbol es un deporte que implica muchos aciertos y fallos, en el que los errores pueden llegar a tener igual o más trascendencia que los aciertos. En este caso, el error de Revoredo decidió el partido. Pero tampoco es que no se puedan equivocar, ojo. Los jugadores de fútbol no son ni computadoras ni robots para acertar todo, son humanos. Claro que en situaciones tan importantes, el fallo se resalta mucho más que cualquier acierto que se tuvo durante el partido.

¿Entonces se puede concluir que la bomba de la renovación por fin detonó? Claro que no. La bomba de la renovación defensiva ya había detonado mucho antes. En el 2013 o 2014, a pesar del campeonato logrado, Cristal tuvo una mala defensa. Sin sincronización ni agresividad. Puntos individuales muy malos también. Sin embargo, la dirigencia no trajo ningún defensor de jerarquía. Se optó por Revoredo de central cuando Álvarez o Balbín estaban en un nivel muy bajo, y a pesar que lo hizo mejor que ambos, nunca demostró ser sólido. Es importante aclarar que la solución no está en traer a un central caro y con muchísima jerarquía. La solución, para mí, esta en casa. Brian Bernaola o Luis Abram ya están en un nivel como para ser considerados en la Copa Libertadores. ¿Muy jóvenes? En todas partes del mundo vemos jugadores de 19 ó 20 años rompiéndola en sus clubes. Claro, en el Sporting también, pero si algunos demuestran ser mejores, hay que ponerlos. Unos pueden decir, “Bernaola o Abram no están maduros para jugar la Copa”. Claro que tienen que aprender, pero si no tienen experiencia, ¿cómo van a continuar aprendiendo?

En fin, los frutos del trabajo se ven. Competir contra el campeón argentino en dos partidos seguidos no lo hace cualquiera. Esto es un proceso y toca aguantar las caídas. Uno se queda tranquilo con el sacrificio de los que defendieron la celeste en la cancha, pero también le duele como venimos regalando resultados. Yo soy de los que cree en este proceso y en que pasaremos de fase. Ahora toca desahogarnos ese grito de gol que ayer nunca gritamos en el nacional, el sábado contra Melgar.

Todos al Gallardo. ¡Todos con el Sporting Cristal!

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Ya es la segunda vez consecutiva que escribo la misma frase para empezar esta columna después de un partido por la Copa Inca: “Partido para el olvido”. Seguro que ya habrán leído infinidades de resúmenes, criticas o columnas que critican y sólo critican al equipo, y por supuesto que deben tener razón. Cristal fue una lágrima en el partido contra el Aurich. Pero para variar un poco, y no aburrirlos remarcando los errores que estoy seguro ya leyeron, destacaré algo del partido. Raro, ¿no?¿Estoy loco acaso? De repente sí. Pero entonces, sigamos.

Dos guerreros vestidos de celeste estuvieron en la cancha del “Alberto Gallardo”. Dos jóvenes motivados por la oportunidad de defender a Cristal. Dos centrales que marcaron la diferencia entre quienes sí jugaban con ganas y quienes no. Dos infranqueables que estoy seguro que le van a dar más que un problema a Daniel Ahmed para elegir su defensa titular en un par de meses. Luis Alfonso Abram Ugarelli y Brian Edson Bernaola Acosta fueron dos de los encargados de que el arco celeste se mantenga en 0. ¿Cumplieron la misión? Pues no, pero dejaron una gratísima impresión en más de un hincha bajopontino.

El buen “Berna”, que se formó en el prestigioso centro de alto rendimiento “Esther Grande de Bentín” (EGB), viene demostrando un carácter imponente en el campo. En el partido con Aurich en Chiclayo, con San Martín en el Callao y este último con Aurich en el Gallardo, nos dejó en claro que actitud es lo que menos le falta. Agresivo como muy pocos y aplicado en la marca también, Brian se viene ganando un nombre en el equipo. Por arriba ganó casi todo, y en el duelo que tuvo con Valoyes también salió airoso. Algo que también me gustó de él, es su rapidez y decisión para ir a los cruces. Pero ese también es un factor que le juega en contra. Lo sufrimos en el Sudamericano sub-20 y en una ocasión contra el Aurich. Hay veces en las que sale al cruce, decidido claro, pero calculando mal. Al regalarse de esa manera, el rival lo puede esquivar fácilmente y generar peligro en zaga rimense. Esos movimientos en falso le quita sincronización a la defensa y la vuelven menos sólida. A trabajar ahí.

Abram también tuvo un partido excelente. Luis estuvo concentradísimo a lo largo de los 90 minutos. Ya sea para marcar o para salir jugando, Abram lo hizo muy bien. Por momentos le tocó marcar al eléctrico Ross, al cual le ganó todas, y por momentos a Valoyes, con el que tuvo un poco más de problemas por el porte físico, pero supo sobreponerse. Parece que vuelve a agarrar el nivel en el que terminó jugando el 2014 y está decidido a generarle dolores de cabeza a Ahmed, al igual que Bernaola.

Pero si jugaron tan bien los centrales, ¿Porqué perdimos? Errores puntuales del dudoso Araujo le dieron la ventaja al “Ciclón del Norte”. Igual, el equipo no demostró nada más que una actitud deplorable. Esperemos que eso del “equipo B” no les juegue en contra y haga que pierdan la cabeza.

Todos somos uno. Todos somos Cristal. Todos somos el martes. A ganar.

(foto: clubsportingcristal.pe)

Partido histórico. No hay otra descripción. Sporting Cristal, después de perder 3-0 con la Universidad San Martín, fue a Avellaneda realmente con la mentalidad de sacar los tres puntos. Lo dijo Cazulo: “De corazón les digo, vinimos acá porque necesitábamos los tres puntos, sino nos hubiéramos quedado en Lima”. Y claro, en la intención de la propuesta del equipo rimense en el “cilindro” de Avellaneda, se vio que se iba por los tres puntos. Nunca se perdió la intención de controlar el partido desde la posesión.

Veamos un poco la propuesta del Sporting. Cristal comenzó bien el partido, pero también lo termino bien. ¿Faltaba eso no? Ahí esta el trabajo pues. Pero claro, no le reventamos tantos cohetes al equipo. Por supuesto que fue un partido histórico y un triunfazo, pero yo soy del Sporting Cristal y siempre voy a pedir más. En el primer tiempo vi a un Cristal con intención de defenderse con la pelota. Un Cristal que la cuidó muy bien. Y es ahí donde, en mi opinión, resalta el primer error del equipo. Cristal la tuvo y entretuvo entre los centrales – de muy buen partido ambos por cierto – y entre los volantes y laterales de primera línea. Ahí se pasó la mayoría del primer tiempo.

Por supuesto que el hecho mismo de que un equipo peruano haga eso, y contra el campeón argentino todavía, ya es un logro. Pero faltó esa personalidad para ser profundos. Se ganó confianza a raíz de pases al ras, pero nunca se ganó la convicción para filtrar una pelota o arriesgar con algún volante desdoblando o acercar nuestra posesión más hacia arco rival. Pero les pido tranquilidad, estoy seguro que la vamos a encontrar. A ese factor también le sumo la falta de confianza que tuvo Horacio Calcaterra. Horacio comenzó con unos 5 primeros minutos excepcionales, quitando todas y haciendo jugar, pero su confianza se vio afectada cuando perdió una pelota en salida alrededor de los 10 minutos. Desde esa pérdida, Horacio empezó a fallar pases y perder pelotas, eso hizo que se enfoque más en la marca y le deje la distribución a Carlos Lobatón.

Algo que también me gustó del equipo fue el retorno en bloque. Una vez que el equipo salía del fondo y perdía la pelota en cancha de Racing Club, todos, absolutamente todos, retornaban para estar por detrás de la línea de la pelota. Formábamos bloque y tapábamos las líneas de pase de la “Academia” obligándolos a recurrir al pelotazo y a mostrarse desorientados. Y es así como Cristal se encontró más cómodo en la cancha. Pero no me malentiendan. Estar más cómodo no significa ser superiores al rival, o estar más cerca del gol. Estar más cómodo significa ejecutar mejor tu plan de juego. Con más fluidez.

El segundo tiempo tuvo un trámite similar. Racing seguía intentando con Acuña, Camacho y principalmente con Bou, pero este último estuvo desaparecido. Un tal Josepmir Ballón, con pinta de terrorista islámico, lo mantuvo al margen del partido. No lo dejó hacer nada. Josepmir demostró que juega bien en todos lados. Un todo-campista de naturaleza, pues entiende todo. Qué mal hemos contrato este año, ¿no?

Y tras un lateral de Josué Estrada, Carlitos, que nuevamente y gracias a dios, estuvo en su versión “all-star”, pesca un rebote afuera del área y le mete un pase en callejón a Irven Beybe. El mismo Ávila, con inteligencia de sabio, nos confirmó que el freno es más importante que la aceleración, tras un enganche repentino en la línea de fondo, mandando a comprar pan a la zaga de Racing y diciéndole al “Loba”, “conviértete en héroe”, y a Carlitos no le quedo otra que mandarla al fondo, dejándonos en claro que es un volante que agita el engranaje ofensivo de Cristal y llega al área. Golazo.

La Academia, después del gol, se vino con todo. Al ritmo de la gente, los ataques empezaron a llegar y los celestes no sabían si refugiarse o seguir con la posesión. Parece que se acordaron de los demás partidos, y tras ordenes previas del “Turco” Ahmed siguieron intentando jugar por abajo, a lo peruano. Llegó el empate de Racing, una jugada de pizarrón para ponerla en un marco. Otro golazo, y la gente Celeste, pero de la Florida, se quedó en “mute”.

Cristal siguió jugando a lo suyo. Cazulo asumió el rol de figura estelar y empezó a sacar al equipo con su empuje, pero esta vez lo juntó con sus ganas de jugar al fútbol. Gracias “Piqui”. Y el empate llega gracias a un centro del lateral-volante Alexis Cossio, el cual jugó un partido más que aceptable, que se metía con veneno al área y un central de la “Academia” tontamente pone los brazos en la espalda del mañoso Irven, el cual se deja caer y penal. Penal. Penal. Penal claro para mí. Y quien más que Carlitos Lobatón para encargarse de tatuar el gol a los 80 minutos de juego. Algarabía en todo el pueblo bajopontino. El equipo ahora sí supo mantener la eficacia defensiva que demostró y nos quedamos con los tres puntos. Hicimos historia.

Ahora, el propósito de esta nota es que no se nos suban los aires. Ya hicimos historia ganando en Avellaneda, pero sería un fracaso entonces quedarnos en grupos. El grupo se puso complicado tras la goleada que Guaraní le propinó a Táchira por 5 a 2, pero tengo una buena sensación. Acordémonos que “una golondrina no hace el verano” y mantengamos los pies sobre la tierra. Somos Sporting Cristal y ¡siempre vamos por más!

Salud Celestes.

Nuevamente se repiten las mismas escenas de este Sporting Cristal 2015, sólo que esta vez nunca dominamos ampliamente al rival. Se repiten las escenas en las que no podemos controlar un partido cuando tenemos el marcador a nuestro favor. Se nos hace difícil. Perdemos la brújula del partido, y nos hundimos en un pozo de miedo y donde nace el instinto que todo animal tiene cuando es atacado, el refugiarse. Pero irónicamente, queremos terminar el partido defendiendo el resultado y refugiarnos en nuestro territorio, cuando lo peor que hace el equipo es defenderse. Entonces, ¿cuál es la lógica?

Analizando el tramite del partido, en mi opinión tuvimos suerte. Antes del primer gol, Cristal movía la pelota y manejaba la posesión en el partido. Cuando Luis Abram tatúa el primer gol, el Sporting se apagó completamente. El rival, una vez más, nos quitó la pelota y el equipo recurrió a meterse atrás. Incluso, asi fue como el rival nos empata. Cristal trataba de defender el resultado, pero Aldo Corzo, lateral de la Universidad San Martín desborda al desconfiable Alexis Cossio y lanza un centro para que Maximiliano Velasco cabecee sin marca y anote el empate. Siguió pasando el tiempo, y el equipo aún no reaccionaba. ¿Tema físico? Imposible. ¿Falta de actitud? Puede ser.

En el segundo tiempo, la Universidad San Martín fue amo y señor de las acciones. Aumentó la intensidad y el Sporting nuevamente no mostró carácter. Jorge Cazulo, Horacio Calcaterra y Josepmir Ballón estaban totalmente descoordinados en el medio-campo y a pesar de su enorme trajín en la cancha, recuperar la pelota en la zona media para Cristal era dificilísimo y agotador. Ya que la efectiva movilidad de los de Santa Anita, hacia que por momentos estén en superioridad numérica en esa zona. Para suerte rimense, Irven Ávila pesca un mal rechazo de la defensa “alba” y se la sirve al Calca para que este invente un gol de pecho. ¿Cuál fue el resultado de ese gol? Que el equipo se meta aún más atrás.

foto: clubcristal.pe
foto: clubcristal.pe

Y después del segundo gol rimense, se vieron todas las falencias defensivas del equipo. Nos desbordaban por todos los sectores de la cancha y ya ni siquiera intentábamos hacer algún tipo de presión. La suerte estuvo a nuestro favor ya que los delanteros de San Martín tuvieron una pésima tarde. Tiros al palo y mano a mano fallados fueron la razón por la que Cristal se quedó con los tres puntos. Yo creo que lo mejor que podría hacer Daniel Ahmed, es no resignar la posesión al rival. Si defendemos mal, entonces hay que defendernos con la pelota. Si el rival no la tiene, no nos crea chances. ¿Lógico, no? Pero claro, no es tan fácil, eso requiere trabajo, y espero que “El Turco” éste en eso.

Irven Ávila decía: “Cometimos menos errores, por eso nos llevamos el triunfo.” No estoy totalmente de acuerdo con esta frase. En mi opinión, tuvimos muchísimos más errores, pero no fueron determinantes por la falta de puntería del rival. Ahí también pesa la jerarquía de los delanteros, la cual nosotros sí la tenemos. Con la frase que sí estoy de acuerdo es con la de Josepmir Ballón. Este dejó en claro que: “Nos va a seguir costando mantener el resultado, pero vamos a llegar a manejar los partidos conforme pase el tiempo. Vamos a mejorar en eso.” Me parece que el equipo de Ahmed llegará a tomarle la mano a estas situaciones, en donde mantener el resultado se hace tan difícil. Sólo esperemos que sea lo más pronto posible.

Salud Celestes.

 

 

 

 

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foto: clubcristal.pe

Se repitió la historia: no mantenemos. Cambiamos de cara. En mi opinión, Sporting Cristal tuvo un buen primer tiempo. Muchos pueden no estar de acuerdo, pero yo vi a un Cristal paciente y criterioso en la generación de fútbol. Nunca se apuró y manejo el primer tiempo como quiso. Ahora, ¿por qué se nota tanto el cambio en el nivel de juego de un tiempo a otro? Hay muchísimas razones que se pueden analizar pero haré hincapié en la que para mí es la más importante y esta es la parte física del equipo. Se notó un cambio estruendoso en el inicio del segundo tiempo. Incluso se pudo notar cuando el árbitro Imer Machado da el pitazo inicial al segundo tiempo y absolutamente ningún jugador del medio campo de Cristal se movió. Lo que perdemos estando mal físicamente es impresionante.

El cansancio nuevamente nos jugó en contra y a partir de eso es que se generan las otras muchas razones por las cuales el equipo regaló dos puntos. Está clarísimo que el fútbol es un deporte de vitalidad mental que necesita la ayuda de la vitalidad física y nunca podremos invertir esos términos, pero al no aguantar físicamente vemos una decadencia tremenda en la parte mental del equipo, dándole posesión a ellos y nosotros perdiendo confianza. Sin presión ni movilidad el quipo se desmoronó completamente. Claro que con el ritmo del segundo tiempo, aguantábamos normal el partido en el plano nacional, pero estábamos jugando la Copa Libertadores.

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foto: clubcristal.pe

Además de haber fallado innumerables ocasiones de gol, le dimos vida a Deportivo Táchira al no presionarlos en el segundo tiempo. Le regalamos metros para que se acerquen a nuestro campo y mientras pasaba el tiempo, se iban dando cuenta de lo vulnerable que es nuestra defensa y eran más profundos cada vez. Sin movilidad en el medio, perdimos la que debería ser nuestra mejor defensa: la posesión. Carlos Lobatón, Josepmir Ballón y Jorge Cazulo no trajinaban igual y ya no se consideraban opciones de pase ni para los centrales ni los laterales. Entonces, ¿a que recurríamos para salir del fondo? Al pelotazo sin sentido alguno.

El tremendo esfuerzo realizado por  en el primer tiempo se tiró a la basura con tan poca intensidad en el segundo. En fin, yo sigo pensando que estas son cosas que involucra un proceso. Por más dolorosas que sean, nos la tenemos que “bancar” a muerte. Ojo, que sea o no un proyecto a largo plazo no es excusa para no poder cerrar o controlar partidos en los últimos minutos. Me deja tranquilo que por más que perdamos, ganemos o empatemos, el equipo siempre va a salir a jugar de la misma manera. Dará sus frutos.

Salud Celestes.

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