Palabra Justa

foto: depor.pe

Partido complicado y mas aún desde que se ganó en Argentina. Racing Club venía con todo y por todo. El partido fue luchado y de dominios alternos, donde el que más profundidad y verticalidad tuvo para atacar fue el de Avellaneda, pero Sporting Cristal, como se viene haciendo costumbre y fruto de un trabajo, salió a proponer y a jugar a lo suyo. Era notorio que los dos rivales se respetaban mutuamente, de repente excesivamente por parte del Sporting en ciertos tramos del partido, pero ambos tomaban sus precauciones. Racing tuvo las más claras, sin embargo el partido pintaba para un empate, el que cometía el error primero perdía. Mete gol gana.

Y para mala suerte de la hinchada rimense, el primer error del partido se hace en tienda bajopontina. Renzo Revoredo, tras recibir un pase del otro central Matías Martínez, intenta darle la pelota a Diego Penny para que el portero la saque del área, reventándola. Pero sumándole a las limitaciones técnicas (no tácticas), el nerviosismo y poca personalidad para reventarla, ya que claramente no habían opciones de pase para adelante y recurrir a la idea de “salir jugando” roza la estupidez, el pase le queda corto. Viene el delantero rival. La roba. Renzo recurre a la infracción para enmendar su error. Penal. La tomó Diego Milito y él mismo pateó. Gol. Así de fácil. Así de fácil podemos perder la clasificación a la siguiente fase. Así de fácil se puede destruir la ilusión de millones. Así de fácil.

Renzo Revoredo falló en el primer concepto más importante del fútbol, que es pasar la pelota. El segundo es tener la habilidad para controlarla, ya que si no sabes controlar la pelota, no vas a poder pasarla. Entonces no nos podemos olvidar que el fútbol es un deporte que implica muchos aciertos y fallos, en el que los errores pueden llegar a tener igual o más trascendencia que los aciertos. En este caso, el error de Revoredo decidió el partido. Pero tampoco es que no se puedan equivocar, ojo. Los jugadores de fútbol no son ni computadoras ni robots para acertar todo, son humanos. Claro que en situaciones tan importantes, el fallo se resalta mucho más que cualquier acierto que se tuvo durante el partido.

¿Entonces se puede concluir que la bomba de la renovación por fin detonó? Claro que no. La bomba de la renovación defensiva ya había detonado mucho antes. En el 2013 o 2014, a pesar del campeonato logrado, Cristal tuvo una mala defensa. Sin sincronización ni agresividad. Puntos individuales muy malos también. Sin embargo, la dirigencia no trajo ningún defensor de jerarquía. Se optó por Revoredo de central cuando Álvarez o Balbín estaban en un nivel muy bajo, y a pesar que lo hizo mejor que ambos, nunca demostró ser sólido. Es importante aclarar que la solución no está en traer a un central caro y con muchísima jerarquía. La solución, para mí, esta en casa. Brian Bernaola o Luis Abram ya están en un nivel como para ser considerados en la Copa Libertadores. ¿Muy jóvenes? En todas partes del mundo vemos jugadores de 19 ó 20 años rompiéndola en sus clubes. Claro, en el Sporting también, pero si algunos demuestran ser mejores, hay que ponerlos. Unos pueden decir, “Bernaola o Abram no están maduros para jugar la Copa”. Claro que tienen que aprender, pero si no tienen experiencia, ¿cómo van a continuar aprendiendo?

En fin, los frutos del trabajo se ven. Competir contra el campeón argentino en dos partidos seguidos no lo hace cualquiera. Esto es un proceso y toca aguantar las caídas. Uno se queda tranquilo con el sacrificio de los que defendieron la celeste en la cancha, pero también le duele como venimos regalando resultados. Yo soy de los que cree en este proceso y en que pasaremos de fase. Ahora toca desahogarnos ese grito de gol que ayer nunca gritamos en el nacional, el sábado contra Melgar.

Todos al Gallardo. ¡Todos con el Sporting Cristal!

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Ya es la segunda vez consecutiva que escribo la misma frase para empezar esta columna después de un partido por la Copa Inca: “Partido para el olvido”. Seguro que ya habrán leído infinidades de resúmenes, criticas o columnas que critican y sólo critican al equipo, y por supuesto que deben tener razón. Cristal fue una lágrima en el partido contra el Aurich. Pero para variar un poco, y no aburrirlos remarcando los errores que estoy seguro ya leyeron, destacaré algo del partido. Raro, ¿no?¿Estoy loco acaso? De repente sí. Pero entonces, sigamos.

Dos guerreros vestidos de celeste estuvieron en la cancha del “Alberto Gallardo”. Dos jóvenes motivados por la oportunidad de defender a Cristal. Dos centrales que marcaron la diferencia entre quienes sí jugaban con ganas y quienes no. Dos infranqueables que estoy seguro que le van a dar más que un problema a Daniel Ahmed para elegir su defensa titular en un par de meses. Luis Alfonso Abram Ugarelli y Brian Edson Bernaola Acosta fueron dos de los encargados de que el arco celeste se mantenga en 0. ¿Cumplieron la misión? Pues no, pero dejaron una gratísima impresión en más de un hincha bajopontino.

El buen “Berna”, que se formó en el prestigioso centro de alto rendimiento “Esther Grande de Bentín” (EGB), viene demostrando un carácter imponente en el campo. En el partido con Aurich en Chiclayo, con San Martín en el Callao y este último con Aurich en el Gallardo, nos dejó en claro que actitud es lo que menos le falta. Agresivo como muy pocos y aplicado en la marca también, Brian se viene ganando un nombre en el equipo. Por arriba ganó casi todo, y en el duelo que tuvo con Valoyes también salió airoso. Algo que también me gustó de él, es su rapidez y decisión para ir a los cruces. Pero ese también es un factor que le juega en contra. Lo sufrimos en el Sudamericano sub-20 y en una ocasión contra el Aurich. Hay veces en las que sale al cruce, decidido claro, pero calculando mal. Al regalarse de esa manera, el rival lo puede esquivar fácilmente y generar peligro en zaga rimense. Esos movimientos en falso le quita sincronización a la defensa y la vuelven menos sólida. A trabajar ahí.

Abram también tuvo un partido excelente. Luis estuvo concentradísimo a lo largo de los 90 minutos. Ya sea para marcar o para salir jugando, Abram lo hizo muy bien. Por momentos le tocó marcar al eléctrico Ross, al cual le ganó todas, y por momentos a Valoyes, con el que tuvo un poco más de problemas por el porte físico, pero supo sobreponerse. Parece que vuelve a agarrar el nivel en el que terminó jugando el 2014 y está decidido a generarle dolores de cabeza a Ahmed, al igual que Bernaola.

Pero si jugaron tan bien los centrales, ¿Porqué perdimos? Errores puntuales del dudoso Araujo le dieron la ventaja al “Ciclón del Norte”. Igual, el equipo no demostró nada más que una actitud deplorable. Esperemos que eso del “equipo B” no les juegue en contra y haga que pierdan la cabeza.

Todos somos uno. Todos somos Cristal. Todos somos el martes. A ganar.

(foto: clubsportingcristal.pe)

Partido histórico. No hay otra descripción. Sporting Cristal, después de perder 3-0 con la Universidad San Martín, fue a Avellaneda realmente con la mentalidad de sacar los tres puntos. Lo dijo Cazulo: “De corazón les digo, vinimos acá porque necesitábamos los tres puntos, sino nos hubiéramos quedado en Lima”. Y claro, en la intención de la propuesta del equipo rimense en el “cilindro” de Avellaneda, se vio que se iba por los tres puntos. Nunca se perdió la intención de controlar el partido desde la posesión.

Veamos un poco la propuesta del Sporting. Cristal comenzó bien el partido, pero también lo termino bien. ¿Faltaba eso no? Ahí esta el trabajo pues. Pero claro, no le reventamos tantos cohetes al equipo. Por supuesto que fue un partido histórico y un triunfazo, pero yo soy del Sporting Cristal y siempre voy a pedir más. En el primer tiempo vi a un Cristal con intención de defenderse con la pelota. Un Cristal que la cuidó muy bien. Y es ahí donde, en mi opinión, resalta el primer error del equipo. Cristal la tuvo y entretuvo entre los centrales – de muy buen partido ambos por cierto – y entre los volantes y laterales de primera línea. Ahí se pasó la mayoría del primer tiempo.

Por supuesto que el hecho mismo de que un equipo peruano haga eso, y contra el campeón argentino todavía, ya es un logro. Pero faltó esa personalidad para ser profundos. Se ganó confianza a raíz de pases al ras, pero nunca se ganó la convicción para filtrar una pelota o arriesgar con algún volante desdoblando o acercar nuestra posesión más hacia arco rival. Pero les pido tranquilidad, estoy seguro que la vamos a encontrar. A ese factor también le sumo la falta de confianza que tuvo Horacio Calcaterra. Horacio comenzó con unos 5 primeros minutos excepcionales, quitando todas y haciendo jugar, pero su confianza se vio afectada cuando perdió una pelota en salida alrededor de los 10 minutos. Desde esa pérdida, Horacio empezó a fallar pases y perder pelotas, eso hizo que se enfoque más en la marca y le deje la distribución a Carlos Lobatón.

Algo que también me gustó del equipo fue el retorno en bloque. Una vez que el equipo salía del fondo y perdía la pelota en cancha de Racing Club, todos, absolutamente todos, retornaban para estar por detrás de la línea de la pelota. Formábamos bloque y tapábamos las líneas de pase de la “Academia” obligándolos a recurrir al pelotazo y a mostrarse desorientados. Y es así como Cristal se encontró más cómodo en la cancha. Pero no me malentiendan. Estar más cómodo no significa ser superiores al rival, o estar más cerca del gol. Estar más cómodo significa ejecutar mejor tu plan de juego. Con más fluidez.

El segundo tiempo tuvo un trámite similar. Racing seguía intentando con Acuña, Camacho y principalmente con Bou, pero este último estuvo desaparecido. Un tal Josepmir Ballón, con pinta de terrorista islámico, lo mantuvo al margen del partido. No lo dejó hacer nada. Josepmir demostró que juega bien en todos lados. Un todo-campista de naturaleza, pues entiende todo. Qué mal hemos contrato este año, ¿no?

Y tras un lateral de Josué Estrada, Carlitos, que nuevamente y gracias a dios, estuvo en su versión “all-star”, pesca un rebote afuera del área y le mete un pase en callejón a Irven Beybe. El mismo Ávila, con inteligencia de sabio, nos confirmó que el freno es más importante que la aceleración, tras un enganche repentino en la línea de fondo, mandando a comprar pan a la zaga de Racing y diciéndole al “Loba”, “conviértete en héroe”, y a Carlitos no le quedo otra que mandarla al fondo, dejándonos en claro que es un volante que agita el engranaje ofensivo de Cristal y llega al área. Golazo.

La Academia, después del gol, se vino con todo. Al ritmo de la gente, los ataques empezaron a llegar y los celestes no sabían si refugiarse o seguir con la posesión. Parece que se acordaron de los demás partidos, y tras ordenes previas del “Turco” Ahmed siguieron intentando jugar por abajo, a lo peruano. Llegó el empate de Racing, una jugada de pizarrón para ponerla en un marco. Otro golazo, y la gente Celeste, pero de la Florida, se quedó en “mute”.

Cristal siguió jugando a lo suyo. Cazulo asumió el rol de figura estelar y empezó a sacar al equipo con su empuje, pero esta vez lo juntó con sus ganas de jugar al fútbol. Gracias “Piqui”. Y el empate llega gracias a un centro del lateral-volante Alexis Cossio, el cual jugó un partido más que aceptable, que se metía con veneno al área y un central de la “Academia” tontamente pone los brazos en la espalda del mañoso Irven, el cual se deja caer y penal. Penal. Penal. Penal claro para mí. Y quien más que Carlitos Lobatón para encargarse de tatuar el gol a los 80 minutos de juego. Algarabía en todo el pueblo bajopontino. El equipo ahora sí supo mantener la eficacia defensiva que demostró y nos quedamos con los tres puntos. Hicimos historia.

Ahora, el propósito de esta nota es que no se nos suban los aires. Ya hicimos historia ganando en Avellaneda, pero sería un fracaso entonces quedarnos en grupos. El grupo se puso complicado tras la goleada que Guaraní le propinó a Táchira por 5 a 2, pero tengo una buena sensación. Acordémonos que “una golondrina no hace el verano” y mantengamos los pies sobre la tierra. Somos Sporting Cristal y ¡siempre vamos por más!

Salud Celestes.

Nuevamente se repiten las mismas escenas de este Sporting Cristal 2015, sólo que esta vez nunca dominamos ampliamente al rival. Se repiten las escenas en las que no podemos controlar un partido cuando tenemos el marcador a nuestro favor. Se nos hace difícil. Perdemos la brújula del partido, y nos hundimos en un pozo de miedo y donde nace el instinto que todo animal tiene cuando es atacado, el refugiarse. Pero irónicamente, queremos terminar el partido defendiendo el resultado y refugiarnos en nuestro territorio, cuando lo peor que hace el equipo es defenderse. Entonces, ¿cuál es la lógica?

Analizando el tramite del partido, en mi opinión tuvimos suerte. Antes del primer gol, Cristal movía la pelota y manejaba la posesión en el partido. Cuando Luis Abram tatúa el primer gol, el Sporting se apagó completamente. El rival, una vez más, nos quitó la pelota y el equipo recurrió a meterse atrás. Incluso, asi fue como el rival nos empata. Cristal trataba de defender el resultado, pero Aldo Corzo, lateral de la Universidad San Martín desborda al desconfiable Alexis Cossio y lanza un centro para que Maximiliano Velasco cabecee sin marca y anote el empate. Siguió pasando el tiempo, y el equipo aún no reaccionaba. ¿Tema físico? Imposible. ¿Falta de actitud? Puede ser.

En el segundo tiempo, la Universidad San Martín fue amo y señor de las acciones. Aumentó la intensidad y el Sporting nuevamente no mostró carácter. Jorge Cazulo, Horacio Calcaterra y Josepmir Ballón estaban totalmente descoordinados en el medio-campo y a pesar de su enorme trajín en la cancha, recuperar la pelota en la zona media para Cristal era dificilísimo y agotador. Ya que la efectiva movilidad de los de Santa Anita, hacia que por momentos estén en superioridad numérica en esa zona. Para suerte rimense, Irven Ávila pesca un mal rechazo de la defensa “alba” y se la sirve al Calca para que este invente un gol de pecho. ¿Cuál fue el resultado de ese gol? Que el equipo se meta aún más atrás.

foto: clubcristal.pe
foto: clubcristal.pe

Y después del segundo gol rimense, se vieron todas las falencias defensivas del equipo. Nos desbordaban por todos los sectores de la cancha y ya ni siquiera intentábamos hacer algún tipo de presión. La suerte estuvo a nuestro favor ya que los delanteros de San Martín tuvieron una pésima tarde. Tiros al palo y mano a mano fallados fueron la razón por la que Cristal se quedó con los tres puntos. Yo creo que lo mejor que podría hacer Daniel Ahmed, es no resignar la posesión al rival. Si defendemos mal, entonces hay que defendernos con la pelota. Si el rival no la tiene, no nos crea chances. ¿Lógico, no? Pero claro, no es tan fácil, eso requiere trabajo, y espero que “El Turco” éste en eso.

Irven Ávila decía: “Cometimos menos errores, por eso nos llevamos el triunfo.” No estoy totalmente de acuerdo con esta frase. En mi opinión, tuvimos muchísimos más errores, pero no fueron determinantes por la falta de puntería del rival. Ahí también pesa la jerarquía de los delanteros, la cual nosotros sí la tenemos. Con la frase que sí estoy de acuerdo es con la de Josepmir Ballón. Este dejó en claro que: “Nos va a seguir costando mantener el resultado, pero vamos a llegar a manejar los partidos conforme pase el tiempo. Vamos a mejorar en eso.” Me parece que el equipo de Ahmed llegará a tomarle la mano a estas situaciones, en donde mantener el resultado se hace tan difícil. Sólo esperemos que sea lo más pronto posible.

Salud Celestes.

 

 

 

 

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foto: clubcristal.pe

Se repitió la historia: no mantenemos. Cambiamos de cara. En mi opinión, Sporting Cristal tuvo un buen primer tiempo. Muchos pueden no estar de acuerdo, pero yo vi a un Cristal paciente y criterioso en la generación de fútbol. Nunca se apuró y manejo el primer tiempo como quiso. Ahora, ¿por qué se nota tanto el cambio en el nivel de juego de un tiempo a otro? Hay muchísimas razones que se pueden analizar pero haré hincapié en la que para mí es la más importante y esta es la parte física del equipo. Se notó un cambio estruendoso en el inicio del segundo tiempo. Incluso se pudo notar cuando el árbitro Imer Machado da el pitazo inicial al segundo tiempo y absolutamente ningún jugador del medio campo de Cristal se movió. Lo que perdemos estando mal físicamente es impresionante.

El cansancio nuevamente nos jugó en contra y a partir de eso es que se generan las otras muchas razones por las cuales el equipo regaló dos puntos. Está clarísimo que el fútbol es un deporte de vitalidad mental que necesita la ayuda de la vitalidad física y nunca podremos invertir esos términos, pero al no aguantar físicamente vemos una decadencia tremenda en la parte mental del equipo, dándole posesión a ellos y nosotros perdiendo confianza. Sin presión ni movilidad el quipo se desmoronó completamente. Claro que con el ritmo del segundo tiempo, aguantábamos normal el partido en el plano nacional, pero estábamos jugando la Copa Libertadores.

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foto: clubcristal.pe

Además de haber fallado innumerables ocasiones de gol, le dimos vida a Deportivo Táchira al no presionarlos en el segundo tiempo. Le regalamos metros para que se acerquen a nuestro campo y mientras pasaba el tiempo, se iban dando cuenta de lo vulnerable que es nuestra defensa y eran más profundos cada vez. Sin movilidad en el medio, perdimos la que debería ser nuestra mejor defensa: la posesión. Carlos Lobatón, Josepmir Ballón y Jorge Cazulo no trajinaban igual y ya no se consideraban opciones de pase ni para los centrales ni los laterales. Entonces, ¿a que recurríamos para salir del fondo? Al pelotazo sin sentido alguno.

El tremendo esfuerzo realizado por  en el primer tiempo se tiró a la basura con tan poca intensidad en el segundo. En fin, yo sigo pensando que estas son cosas que involucra un proceso. Por más dolorosas que sean, nos la tenemos que “bancar” a muerte. Ojo, que sea o no un proyecto a largo plazo no es excusa para no poder cerrar o controlar partidos en los últimos minutos. Me deja tranquilo que por más que perdamos, ganemos o empatemos, el equipo siempre va a salir a jugar de la misma manera. Dará sus frutos.

Salud Celestes.

(foto: clubsportingcristal.pe)

Partido no apto para cardíacos el que jugaron Sporting Cristal y Juan Aurich en Chiclayo. Ambas escuadras salieron a proponer, sin importar las pésimas condiciones de la cancha, y regalaron un espectáculo digno para el recuerdo, sobre todo para los hinchas bajopontinos. Pero no vamos a meternos en el tema de lo bien que jugó el equipo o la saludable manera que el equipo reaccionó ante las adversidades, esta vez vamos a analizar la excelente integración de los jóvenes al equipo de primera. Cinco jugadores del once titular del equipo “alterno” eran jugadores sub-20. Carlo Urquiaga, Brian Bernaola, Alexis Cossio, Pedro Aquino y Beto da Silva fueron los enviados por Daniel Ahmed para demostrar carácter y picardía ante un rival de peso y con todas sus piezas titulares. De estos cinco jugadores los más destacados fueron Beto da Silva y Pedrito Aquino. Ambos se metieron un partido digno para el aplauso.

Comenzamos por Beto. El buen Humberto francamente derrochó cualquier cantidad de calidad en la cancha. Mucho más confiado que en otros partidos, Beto encaró, aguantó, creó y hasta ayudo en la marca. Superó claramente al experimentado Balbuena, que no sabía por donde frenarlo y asumió el rol de figura estelar. También mostró que sabe usar su porte físico para arrimar rivales y cubrir la pelota. Dio gusto verlo. Algo para recalcar fueron sus movimientos en la cancha. Beto siempre se mostró cuando había que mostrarse y atacó el espacio vacío (como en el segundo gol de Manicero) en varias ocasiones, que demuestran que no sólo tiene talento y juega a la pelotita, sino también entiende el deporte y juega al fútbol. Quizás por momentos le faltó decisión para rematar al arco, pero son cosas que se ganan a raíz de rodaje y adquiriendo el respeto de los demás compañeros. Tenemos a un gran delantero con Beto, y ojala aproveche a los más experimentados para seguir aprendiendo.

Ahora pasamos a la volante y a hablar de Pedrito Aquino. El “5”, que jugó de “5”, fue realmente una muralla y estuvo en su versión “all-star” en la que siempre lo queremos ver. Aquino fue el punto de balance de este equipo. Por momentos jugando hasta como único hombre de marca junto a Sheput y Manicero, ya que por momentos De La Haza iba de tercer central por la derecha, a Pedrito nadie lo pasó. Mordió y presionó a cada jugador de rojo que tenía intenciones de invadir territorio rimense y ganó casi todas las divididas. Es un hombre perro. En el juego aéreo también fue un gran aporte. Cuando el rival se quedaba sin ideas por la sorprendente “buena” marca de Cristal y recurría a los pelotazos, Pedro apagaba algunos incendios con sus buenas cualidades de “timing” y salto, cosas que normalmente no tenemos en el equipo. Sin embargo, no solo tuvo una marca implacable, también tuvo muchísimo criterio en la distribución del balón. Por momentos manejó los tiempos del equipo y casi siempre nos aseguraba un pase seguro. Lo que sí esperamos de Pedro es que mejore en el tema mental. Tiene que aprender que un volante de marca no puede recibir amarillas tan temprano todos los partidos, ya que lo condicionan y limita su dinámica y agresividad en la marca. Lamentablemente pedro salió lesionado en el minuto setenta’ y Paolo De La Haza pasó a juagar como único “5”. Si Pedro sigue demostrando este nivel, fácilmente puede ser un recambio para la Copa Libertadores y el equipo no decaería en su nivel.

Volviendo al tema del equipo, Cristal está demostrando que apostar por los jóvenes puede dar buenos resultados. Al apoyar el proyecto de Ahmed, Sporting Cristal poco a poco se va convirtiendo en una institución ejemplo en el Perú y pronto en Sudamérica. Esperemos que esta mentalidad no cambie, y continuemos con resultados positivos.

Fuerza Cristal Toda La Vida

Dejamos una grata impresión. ¿Bastó? Lamentablemente no. El partido contra Guaraní nos dejo en claro que la idea está plasmada en el plantel, pero no al cien por ciento, ya que aún quedan cosas por mejorar. Uno de los puntos más altos en el partido de “70” minutos que quiso jugar Sporting Cristal fue el casi siempre crack, Carlos Lobatón. El capitán cervecero, durante 70 minutos, ratificó que todavía es el que lleva la batuta del equipo. El buen Carlitos, mientras duró, hizo lo que le dio la reverenda gana.

En el papel la posición de Carlos Augusto era la de un volante mixto, adelante de Jorge Cazulo y al lado de Josepmir Ballón. Claro que el papel es sólo para cuando dan el pitazo inicial, ya que después los jugadores rotan, intercambian y se prestan las posiciones de cada uno dentro del campo, para imponer movilidad y dinámica. Por supuesto que Carlos poco a poco se fue soltando más que Josepmir y empezó a ser el generador de fútbol en el medio, zona en la cual superamos ampliamente al rival durante el partido de 70 minutos, el cual reitero, el equipo quiso jugar. Lobatón distribuía el balón a su antojo y decidía cuando ser verticales y cuando horizontales. Se le notó muy concentrado al actual capitán y siempre manteniendo comunicación con los demás compañeros.

Creo que se nota cuando Carlitos juega Copa Libertadores y cuando no. Algo que realmente rescato muchísimo de Lobatón fue su compromiso con la presión. Desde la final contra Real Garcilaso en Lima, o aquel partido de la Selección que terminó 1-1 con Argentina en el Nacional, que no veía a un Lobatón tan enchufado, tan trajinador. Al no tener posesión de balón, Carlos presionaba al primer receptor que tenía cerca, cosa que hizo realmente bien todo el equipo durante 70 minutos, y así dificultaba la salida del rival y su desenvolvimiento en campo contrario. La presión y trajín que tuvo Carlitos en estos 70 minutos, sin duda motivaron a los demás jugadores del Sporting a meter los que se tiene que meter, ya que veían a su capitán con un hambre de gloria realmente increíble. Cuando se tuvo la pelota, Carlitos también resaltó. Se asociaba en cualquier parte de la cancha. Se recogía para salir jugando, distribuía en todo el medio sector y hasta la hacia de enganche varias veces.

En cuanto al resultado se refiere, Carlitos fue determinante. Metió el centro que hizo que Ávila se la bajara al Picante para el 1-0, y también metió el pase en callejón que derivó en un rebote de la zaga de Guaraní y consecuentemente con el gol del barbudo Ballón. Degollador Carlitos. Es por eso que se dice: Lobatón es un “10” disfrazado de obrero. ¿Preciso no?

En fin, Carlos le dio al equipo prolijidad y esta vez balance con y sin balón. ¿Pero cuanto duró? Lastimosamente, a Carlitos se le acabó la gasolina a los 60 minutos y el equipo dejó de ser el mismo. Cometió el error de tratar de defenderse sin balón y dejó de presionar al rival, el cual con la conocida garra paraguaya y centros al área concretó el empate. En mi opinión, dejamos dos puntos valiosísimos en Paraguay que nos pesarán mucho cuando se esté por definir el grupo. Dio gusto que el equipo salga a proponer y sea superior al rival por un buen rato. Pero hay que durar muchachos. Somos, claramente, un producto no terminado.

Fuerza Cristal

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