Palabra Justa

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Y listo, somos campeones (ganadores). Pero fuimos un campeón sin brillo, claro está. Un campeón que le bastó con el sentido común en el comando técnico para tener un once base y, debido a la calidad de plantel, tener una racha de victorias importante. El nivel de juego mostrado por el equipo a lo largo del torneo fue igual de cambiante que sus ejecutores e interpretes. Pero claro, una vez que se encontró a la mayoría del ejercito celeste titular, las batallas se fueron haciendo cada vez más ganables (no fáciles), debido a la mayor sincronización y entendimiento entre los guerreros de campo, y por ende, se ganó la guerra. Nos guste o no el equipo, hay que dejar bien en claro que la actitud que tuvieron para afrontar el torneo fue espectacular, digna de un equipo tan grande como Sporting Cristal. Mediante el estilo, los mecanismos de juego y la táctica propuesta por su entrenador, Cristal siempre fue para adelante. Nunca se achicó en ningún campo y demostró, con creces, que es la única institución con ganas de imponer una total superioridad en el campeonato peruano, y a raíz de eso, internacionalizar sus éxitos.

Tenemos muchísimo por mejorar y hay que acordarse de que el fútbol empieza como una democracia porque todos opinan pero termina siendo una dictadura por que solo uno decide, y ese es el técnico. Podremos reclamar que pongan a Menganito y Fulanito, pero el técnico es el único que los ve entrenar todos los días, y sabrá que es lo mejor para el equipo. El debate de estilos, de romanticismo, de juego directo e indirecto, de presión alta y en propio campo, guárdenlo para cuando estemos celebrando el título nacional, a ver si seguirán pensando lo mismo.

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Gran partido del equipo en Cusco. Triunfo que nos acerca al primer objetivo, campeonar el Apertura. Pero, ¿por qué se dice que fue un gran partido? A simple vista, yo vi un equipo que no quiso presionar en campo rival, que regaló posesión al contrario y que la mayoría del tiempo sólo atacaba cuando se encontraba con una opción de contragolpe. Pero se dice que fue un buen partido (con toda razón) porque los jugadores ejecutaron el plan de juego que planteó Daniel Ahmed casi a la perfección. La presión no fue en campo contrario, pero fue en campo propio y se hizo muy bien, la posesión se regaló para que los centrales contrarios la tengan pero una vez que entraban en campo rimense, los receptores estaban tomados y su posesión era sumamente intrascendente y por último, casi todos los ataques de Cristal fueron recuperaciones en campo propio o errores forzados por la presión, que fueron acompañadas por excelentes movimientos y ejecuciones de los jugadores en la parte ofensiva. Eso le permitió a Cristal acomodarse mejor en la cancha y llevar el partido a placer, mientras veían como once colegas haciéndose llamar “La Maquina Celeste” caía en el infierno de la desesperación.

¿Y quien fue el principal responsable de la victoria? Nadie más que Daniel Ahmed. Su principal acierto en este partido fue transmitir su estrategia a los jugadores a tal punto que sobrepasen cualquier expectativa.

Parece que ya se va encontrando el esquema y se ve reflejado en los resultados. Parece que al fin, sabemos a que y cómo vamos a jugar. Ojalá nos basemos en eso todo el año para no estar cambiando esquemas, ideas y propuestas todos los partidos.

Ese es el Cristal que quiero ver.

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(foto: dechalaca.com)

No sé. Parece un equipo que recién viene trabajando una semana. Por momentos me pregunto si en realidad entrenan juntos. Mas bien, parecen once personas que van al gimnasio y ven fútbol por su cuenta y los fines de semana se ponen una camiseta celeste cualquiera para intentar proponer algo. A veces le sale y a veces no.

En el partido con la Universidad César Vallejo, se debe admitir que los primeros 45 minutos fueron simpáticos. Sí, así nomás. Puede ser también que lo tilde como “simpático”, por el hecho que venimos jugando horriblemente y esos 45 minutos de juego aceptables parecieron un Oasis en medio de un desierto de pésimo fútbol, en el cual el hincha rimense a tenido que sobrevivir. Pero cuando empezó la segunda parte, volvimos a lo mismo. Confusión y más ganas de ganar que ganas de jugar. Y por ende, menos posibilidades de conseguir el objetivo, ganar.

El resultado fue adverso y, en balance, el juego demostrado por el equipo también fue malo. Pero tengo una idea, un deseo que estoy seguro que todos los hinchas que razonen también lo tienen. Este deseo es que nuestro mandamás, el que supuestamente lleva la batuta, el jefe del equipo, el representante del espectacular manual de estilo y el intérprete perfecto de cómo debe jugar Sporting Cristal, o en otras palabras, Daniel Ahmed, se decida por un once base y que a raíz de la misma trabaje. No que cambie de formación, jugadores e idea todos los partidos. ¿Por qué no? Simple. Porque los jugadores deben tener claro cuál es su función en el equipo dentro de la cancha, y cual es la propuesta o la idea que el equipo va a tener. La rotación de todos estos factores genera confusión. Por lo tanto los jugadores pueden llegar a la conclusión de que ellos no saben porque su técnico tampoco. Y así, indudablemente, le perderás confianza.

Elige el once que quieras, Daniel. Pon, si quieres, a Alexis Cossio de “10”, a Renzo Sheput de central, al Picante de arquero y a Jairzinho de capitán. Pero a base de eso trabaja, convéncelos y los resultados vendrán, ojalá.

Pero te digo, de todo corazón Daniel, que Sporting Cristal ha perdido, además de fútbol, alegría. Vemos once personas de celeste correr sin sentido. Cuando tienen la pelota nadie se anima a inventar. No hay confianza en arriesgar los pases. ¿Así como queremos desequilibrar? Como el fútbol es un juego, hay que entender que en todo juego la diversión debe ser un factor intangible obligatorio. Pero por el momento, no lo podemos gozar en el Rimac.

Fuerza Cristal.

Dos tiempos diferentes. En el primero Sporting Cristal dijo: Sí, acepto. En el segundo dijo: Ya no quiero. Tiempos con intenciones distintas de parte del equipo bajopontino. Para muchos el empate fue un mal resultado. Para otros lo malo fue esperar a Melgar en el segundo tiempo. Y para otros, la misma de siempre: insultos. En fin, a estos últimos ni caso hay que hacerles.

Después de un partido tan feo y monótono, es difícil encontrar por donde conducir la opinión. No voy a hablar del técnico, de los jugadores ni del resultado, hablaré de la propuesta. Los números no se analizan; tienen comienzo y fin en sí mismos: gané tanto, perdí tanto y empaté tanto. El análisis es otra cosa. Es preguntarse qué mereció el equipo en función de lo que hizo, considerando el recorrido y los recursos que utilizó. Y para mí, por más de que merecimos o no merecimos, lo negativo que se lleva el equipo fue el cambio de idea, de intención.

Unos meses después que llegó Ahmed, se le criticó de que no convenció a los jugadores y que convenció más a los dirigentes. Conforme pasó el tiempo se logró plasmar (no del todo) un estilo que nos llevó a conseguir el campeonato. Pero veamos, si el técnico cambia de intención, la única repercusión de esa decisión, dejando de lado el resultado, es precisamente, en la convicción de sus dirigidos. El jugador debe tener claro qué es lo que tiene que hacer personalmente en la cancha y qué busca el equipo. De no ser así, puede sacar la conclusión de que él no sabe porque el técnico tampoco. Y así, indudablemente, le perderá confianza a la idea. Y eso fue lo que pasó en Arequipa. Cristal, después de tener la intención de jugar con posesión y mostrar la paciencia como rasgo crucial del equipo, esperando a que llegue la jugada, y por ende el gol, pasó a esperar al rival, lo que en mi opinión genera confusión en el jugador.

El segundo tiempo fue la otra cara de la moneda. Un Cristal que no intentaba recuperar en campo contrario y que esperaba en su campo para salir rápido de “contragolpe”, una intención que puede ser catalogada como un fraude total. Pero no por la mediocridad de la misma, sino por que no existe. El contragolpe es como el amor, se encuentra. No puedes planificarlo. Planificar el contragolpe es una tontería, porque el contraataque puede aparecer, surge, no se prevé. En cualquier juego es fundamental la sorpresa, el engaño, y el contragolpe es eso: sorpresa. Un equipo solo contragolpeador no existe. Entonces, el cambio de tratar de proponer, a esperar al rival, demuestra miedo, inferioridad moral y genera confusión y desconfianza no sólo en los jugadores, también en la hinchada. Y no olvidemos que el fútbol consiste en crear espacios, no en reducirlos. Así no queremos ver al equipo. Cristal se casó con una idea, pero se divorció antes de morir. Habrá que conquistarla nuevamente.

Partido que generó muchísima expectativa en los hinchas del fútbol en general. Ambos son de los pocos que muestran lo “mejorcito” de fútbol que tenemos en el país. Pero en el partido no lo demostraron y el hincha no se puede confundir con el triunfo.

Se jugó mal. Eso tiene que estar claro. Se está confundiendo lo que es el juego “directo” que Sporting Cristal desea implementar debido al polémico “manual de estilo”. Sporting Cristal en la mayoría de sus jugadas, salía jugando por abajo pero sólo en la zona de los centrales, una vez que estos dos la tenían, recurrían al pelotazo. Luis Abram, que defensivamente estuvo algo sobrio, falló innumerables pelotazos para el punta de su sector, que era Irven Ávila. Pero, ¿porqué se llegaba al pelotazo? Se llegaba al pelotazo por la falta de movilidad de nuestros medios. Jorge Cazulo, Josepmir Ballón y Carlos Lobatón, en mi opinión, se movieron mal. Cuando la tenían los centrales no se acercaban a pedirla, y el que se acercaba por momentos era Cazulo, que no tiene las características y cualidades para distribuir bien la pelota. Ballón y Lobatón se pegaban a la raya lateral, formando un 2-3-5 con Edinson Chávez y Alexis Cossio en la tercera línea, que se empleó casi siempre, y casi nunca resulto en salida limpia. Pero lo que más molesta, es que cuando sí habían opciones de pase para los centrales, estos igual recurrían al pelotazo.

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Equipo muy largo. Medio-campo muy vacío. Resultado: pelotazo obligado.

Es por eso mismo, que llegué a una conclusión, y es que Sporting Cristal quiere llegar lo más rápido posible al arco contrario. Quiere utilizar el juego “directo”. Quiere emplear la mentira más grande del fútbol, el ser “moderno”. Se cree que se llega más rápido jugando directamente, de central a delantero, de Matías Martínez a Sergio Blanco, de Luis Abram a Irven Ávila, pero eso está completamente equivocado. Jugando al pelotazo te demoras más en crear una acción de peligro, que utilizando el fútbol elaborado. Ese fútbol que utiliza los caminos indirectos de la distracción. El que hace creer al rival que no quieres meter gol, que tienes la pelota por gusto, pero de un momento a otro, pasó el lateral del lado contrario la metió al centro del área y el punta ya te la mandó al fondo de la red. Hay que entender que el fútbol no es geometría donde la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos. El fútbol es otra cosa, bueno, el fútbol y cualquier otro juego, se basa en el engaño. Entonces, se llega a la conclusión que el fútbol “directo” es el más indirecto porque es previsible.

Parece que ahora los jugadores de Sporting Cristal salen al campo para dar el máximo, pero física y tácticamente. Dar el máximo en la lucha que se han convertido los partidos. No salen a dar todo lo que tiene el jugador. A decir, bueno hoy voy a arriesgar cuando tenga que arriesgar, para que las cosas me salgan mejor y de esa manera superar al contrario, ganar el partido y disfrutarlo. Algo que se vio por momentos en la recta final del 2014 y algunos partidos de la Copa Libertadores.

Así le digo al público celeste que no se confundan por un triunfo. El equipo sigue sin convencer. ¿Estamos mejorando? Con respecto a los otros partidos de este Torneo Apertura, claro que sí, pero tenemos muchísimo más potencial.

Fue el primer partido del Torneo Apertura y la gente empezó a criticar. Fue el primer partido de un torneo largo, como lo son el Apertura-Clausura, y la gente comenzó a cuestionar. Fue el primer partido oficial después de un fracaso, y los “hinchas” no tuvieron piedad contra la institución. Y yo les doy la razón.

Es muy válido, y hasta saludable, que haya gente que siga creyendo en el equipo. Es más, yo me sumo a ese grupo, pero eso no disimula mi preocupación por la realidad que vive el equipo actualmente. Muchos dirán, “hay que tener paciencia, lo mismo ocurrió el año pasado y terminamos campeones”, pero esa es una opinión muy pobre ¿Cómo el equipo que supuestamente mejor trabaja en el medio peruano, tanto dirigencial como futbolísticamente, va a volver al nivel con que empezó el año pasado, y pedirle a la hinchada paciencia que volveremos a campeonar? Después de un campeonato Nacional, un Torneo Inca y una Copa Libertadores, es inaceptable no mostrar un “estilo” que nos caracterice. Si yo le preguntara a Bielsa, Guardiola, Cappa, Menotti, Juan Manuel Lillo, Daniel Peredo, Juan “Chiquito” Flores y hasta a Nelinho Quina, ¿a que juega Sporting Cristal? Estoy seguro que tendría 10 respuestas diferentes. Es vergonzoso durar 25 minutos con buen fútbol, y después salirse de todo intento de seguir un estilo y recurrir al desorden y sobre todo después de más de un año de trabajo.

Y la solución no se encuentra en que entre Fulanito por Menganito porque tiene más características de extremo. No está en que saquen a Pepito porque es rústico en el medio campo y solo interrumpe. Tampoco está en que hay que jugar 4-3-3 o 2-6-2 o 3-5-2. Suponer que la verdad está en un dibujo es creer de antemano que los rivales son tontos. La solución está en la convicción. En creer en un estilo, durante todas las circunstancias del partido. En defensa o en ataque y en posesión o tratando de recuperar la pelota. Ser un gran equipo también es no salirse del libreto, poner la pausa aunque la hinchada esté loca por empatarlo, y llegar al gol jugando fútbol, que sea consecuencia de un buen juego colectivo.

Pero si después de más de un año de trabajo, seguimos dando opciones de cómo impregnar un “estilo” en el equipo, ¿significa que Sporting Cristal a jugado a nada todo el tiempo? Por supuesto que no. Y le doy mucho crédito a Daniel Ahmed, sólo que la irregularidad en un equipo con tanto tiempo de trabajo y en una sociedad como la peruana, va a ser criticado una y otra vez. Otro rival en contra.

Está claro que en nuestra sociedad si juegas ofensivamente y pierdes, se va a criticar la propuesta y reclamar a que juegues con precaución, pero si juegas con precaución y pierdes, se va a criticar la especulación y propuesto el estilo ofensivo. Y es precisamente bajo ese concepto que Daniel Ahmed, por momentos, cambió el “estilo”. De pasar a jugar con un equipo ancho, que potenciaba sus bandas y tenía dinámica, a jugar con un equipo que prioriza el resultado, juega trotando y tirando centros a jugadores de 1.70. Pienso que siempre hay que mantener la intención, porque la gente se acuerda de la emoción que le dejo un equipo cuando lo vio jugar y se olvida eventualmente de los resultados.

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Queda apoyar y seguir apoyando. Creyendo o no, hay que ir al estadio y seguir alentando. Siempre. ¿Tenemos posibilidades? Muchísimas, pero tampoco seamos ciegos, después del tiempo que se tuvo para trabajar un sello y un estilo, no podemos salirnos del proceso del estilo ni de su objetivo. 25 minutos, en un partido del Apertura peruano no son suficientes. Jamás. Hay que mantener la intención, siempre.

Alberto “El Mudo” Rodríguez es la más reciente incorporación en tienda rimense. Rodríguez, ya con pasado bajopontino, viene a aportar toda su experiencia al equipo. Un central que no creo que sea la solución a los problemas defensivos del equipo, pero seguramente ayudará a corregir algunos errores. El defensor de 31 años viene a cumplir varias funciones a Sporting Cristal.

1. Incrementar solidez defensiva a la zaga rimense. En mi óptica, esa es la función principal que viene a cumplir el “Mudo”. Tratar de liderar la defensa. Ordenarla tanto en retroceso como para salir. Ser ese líder defensivo que no encontramos ni en Renzo Revoredo ni en Matías Martínez. Esa voz de mando en la zaga, que ojalá, además de pedir orden y entrega, también pida calidad para salir jugando. Porque sin arriesgar en salida, y sin jugar por abajo, nos vamos a alejar cada vez más de la victoria.

2. Aconsejar a los canteranos. Importantísima función para Alberto. Lo que pueden aprender los canteranos teniendo a Rodriguez en el plantel es valiosísimo. Teniendo en cuenta que Luis Abram y Brian Bernaola vienen teniendo un 2015 que los acerca cada vez más a la titularidad, con Rodríguez en el plantel, no hay dudas que van a aprender ciertas “pautas” de cómo ser un mejor defensor. Pero ojo que no solo va a relaizar esto fuera de la cancha. Rodriguez, tranquilamente, va a formar dupla con alguno de estos dos canteranos en algún partido, y es ahí donde el aprendizaje va a ser clave. Lo tienen que aprovechar al “Mudo”.

Además de estos dos puntos a favor de la llegada de Alberto Rodríguez a Cristal, también podemos argumentar alguno en contra. Por ejemplo, le va a quitar espacio a alguno de los canteranos previamente mencionados, y para ser más preciso y analizando quien viene teniendo más minutos, el más afectado sería Bernaola. Si la dirigencia armó plantel para pelear dos frentes y solo nos queda uno, tendrá que arreglársela para no detener el proceso de formación de algunos jugadores. Una solución puede ser prestar a algún defensor a otro club. Claro que ya no se estaría utilizando a la “experiencia” de Rodríguez, pero más valioso es tener continuidad.

¿Qué opciones tiene el entrenador?

Algunas de las opciones tácticas que tendrá Daniel Ahmed con la llegada de Rodríguez pueden ser las siguientes:

– La opción que se perfila como la principal sería la dupla Rodríguez – Martínez. Dupla de experiencia, que sin duda alguna le dará jerarquía al equipo. Ganaremos juego aéreo y orden defensivo, pero el defecto de esta dupla es que es muy lenta individualmente. La rapidez la tenemos en Alberto para anticipar, pero si se encuentra persiguiendo al atacante, es probable que no llegue. Lo mismo pasa con Martínez: gana arriba, pero por abajo gana pocas, y a la hora de velocidad ni que decir.

– La segunda opción sería juntarlo con Revoredo. Con esta dupla ganaríamos salida por abajo, pero perderíamos mucho por arriba. Y es precisamente por el segundo piso, que Cristal siempre tiembla. También se va a poder juntar con Abram, pero viendo las prioridades del técnico, esa dupla surgiría siempre y cuando hayan lesionados y se tenga que recurrir a los canteranos.

– La tercera opción sería utilizar la línea de tres. Ese sistema de 3-5-2 que no nos ha resultado este 2015, con la exepción de los partidos con Racing. Pero en este caso, Ahmed podría amar la línea de 3 con las siguientes combinaciones:
• Revoredo – Rodríguez – Martínez
Bernaola – Rodríguez – Abram

La segunda, en mi opinión, es la que mejores frutos daría ¿Por qué? Por las cualidades individuales. Un Bernaola potente como stopper por derecha y un Abram zurdo, sobrio y ordenado de stopper por izquierda se complementarían muy bien con la experiencia y el “timing” de Rodríguez como último hombre.

En fin, Alberto viene a aportar al grupo. Tanto dentro como fuera tiene que ser un líder. Que le va a costar los primeros partidos después de la para de meses que lleva, seguramente. Pero es un refuerzo que tiene que, precisamente, reforzar. No debe dejar ninguna duda sobre su contratación. Las expectativas del hincha por su rendimiento son altísimas, y no tengo dudas que le pondrá su mayor esfuerzo.

Toda la suerte del mundo para el “Mudo” y ojalá le regale alegrías al pueblo celeste.

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Eliminado. Así se encuentra Cristal en la Copa Libertadores después del partido con Guaraní. Cristal, a lo largo de la copa, no fue un buen equipo. No malinterpreten. Un buen equipo se basa en equilibrios. Jugar bien ofensiva y defensivamente, con o sin la pelota y ser psicológicamente fuertes para ganar partidos, sobre todo los importantes. A pesar que se cumplieron alguno de esos requisitos, y se mostró una idea de juego por momentos, no bastó.

El tema psicológico influyó tremendamente en el equipo para el partido con Guaraní. No es el común tema psicológico entre los peruanos del popular “jugamos como nunca, perdemos como siempre”, fue un miedo escénico de parte de algunos jugadores cruciales en la propuesta de Ahmed como lo son Josué Estrada, Alexis Cossio y Horacio Calcaterra, la cual en este partido se uso como método y no como recurso. ¿Cuál es la necesidad de tirar incontables centros, si se les puede llamar así, a tres delanteros de muy baja estatura? Tirar centros a los delanteros que tenemos en el plantel es ilógico, por ahí que ganan uno, pero las variantes ofensivas que tuvo el equipo en los últimos dos partidos al parecer fueron nulas. Se demostró en Venezuela con Deportivo Táchira que los centros no resultan. Y en Lima contra Guaraní, se jugó de la misma manera, y la creación de acciones de peligro fueron escasas. Ese es el ejemplo de que no se puede usar una idea como método y tenemos que usarla como recurso. En este caso, reflexionar que los centros no son efectivos y recurrir a otras variantes ofensivas sin ser necesario el cambio de estilo, porque hay que respetar la idea siempre. Morir con ella.

Por ejemplo se pudo recurrir a un cambio de esquema. Como en ninguno de los dos partidos se tuvo desequilibrio, recurrir al 4-3-3, hubiera sido una posibilidad efectiva en mi opinión. Mandando a Jorge Cazulo al banco, Josepmir Ballón de ancla, con Calcaterra y Carlos Lobatón de interiores, y finalmente incluir a un extremo, ya sea Joazinho Arroé, Jairsinho Gonzales o Diego Manicero. Esto, además de creación en el centro, nos daba desequilibrio por las bandas. Pero no para tirar el centro sino para encarar al lateral rival, crear espacios, generar movilidad, darle espacio a la imaginación, confundir al adversario, ser impredecibles y recién a partir de esa generación de fútbol, y del bueno, pensar en que se puede ganar el partido. Porque son tan necesarios el método y el sistema, como la imaginación, porque al final desequilibra el talento, la técnica.

En mi óptica no todo lo que nos deja la copa es malo. Sporting Cristal, al mando de Daniel Ahmed, le dejó en claro al pueblo peruano que a pesar de no contar con un presupuesto igual al de equipos de otros países, se puede jugar de igual a igual. No siempre ganando, pero está en la intención de juego que Cristal propuso en la mayoría de encuentros en la Libertadores que deja tranquilo a más de un hincha cervecero. Si los equipos de la vereda de al frente hubieran hecho la misma campaña, estoy seguro que no lo iban a llamar fracaso. Pero para la mayoría de la cultura de la raza celeste, lo fue sin duda alguna. Por eso mismo, es importantísimo seguir apoyando a la institución. La estructura del club tiene que mantenerse fuerte, sólida, al punto de que un repentino fracaso, que supone no pasar de fase en la Copa Libertadores para Sporting Cristal, no lo arroje al vacío y a la desorientación. Estoy seguro que el equipo puede ser capaz de cualquier hazaña si se mantiene la fe, y se sabe por que se gana o por que se pierde. No dejemos la idea.

Salud Cristal.

Desde el primer tiempo contra Racing Club en Lima que no vemos a “el Cristal que quiero ver”. Hemos caído en un pozo futbolístico. Una laguna que nos dejó sin ideas y que causa cierto temor en la hinchada. Desde el partido con la “Academia” en Lima que no vemos a un Sporting Cristal que sabe jugar al fútbol creyendo en su idea e intención de jugar al fútbol.

El partido contra Deportivo Táchira le dolió a más de un hincha cervecero. Ojo que no digo el “resultado”, porque se sabe que era lo mismo ganar por 2 goles que empatar a 0, pero me refiero a la intención que tuvo el equipo bajopontino. No soy partidario a decir que se nos “vendió” la idea de que proponíamos en todas las canchas, ya que habrán partidos a los que nos tendremos que adecuar, en ciertos pasajes del encuentro, a defendernos sin la pelota y colocarnos atrás de la línea de la misma, pero siempre tendríamos que tener la intención de ganar. El partido contra Táchira fue doloroso por eso mismo. El conformismo que tuvo no solo Daniel Ahmed, también los jugadores, fue digno de un equipo mediocre. Lo jugamos a no perder y eso, normalmente, no resulta. Tocábamos sin brújula alguna, y generar una acción de peligro jugando por abajo era una utopía. Daniel Ahmed nuevamente adecuó jugadores a su sistema y no sus sistemas a la característica de ellos y otra vez no resultó. Irven Ávila no puede ser Carlos Lobatón. Trajinaba mucho con la pelota en el medio, lo cual hacia las transiciones del equipo más lentas, anunciando cualquier acción de peligro al rival. Predecibles. La única vía que utilizó el equipo fue la de los centros, que irónicamente es una de las cosas que peor sabemos usar. Con nuestros delanteros, que ninguno pasa el metro setenta y cinco, es poco probable que ganen alguna que no sea de rebote. El conformismo también se vio reflejado en los cambios de Daniel Ahmed. Renzo Sheput, no cumplió con intentar dar ese pase en profundidad, pero fue el único cambio ofensivo. Los otros dos fueron, Edinson Chávez, que se fue expulsado por doble amarilla y Paolo De La Haza, para ayudar a la defensa. Hacer esos cambios, en un partido totalmente ganable, es ilógico.

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foto: clubcristal.pe

Pero claro, si los cambios resultaban los hinchas iban a decir “que bien hizo los cambios Ahmed”, iban a demostrar ese resultadismo que la mayoría de los hinchas peruanos tiene. Una cosa que no nos podemos olvidar, es que el fútbol empieza cómo una democracia, porque todos opinan, pero termina siendo una dictadura, porque solo decide uno. En nuestro caso, las decisiones las toma Daniel Ahmed, sean buenas o malas. Pero en el pozo futbolístico en el cual nos encontramos, nos urge de que gran parte de sus decisiones sean para beneficio de la institución, del equipo y del vestuario.

La única forma de salir de este pozo, es que hinchada e institución sigan unidas. También es importante la unión del equipo, porque veamos ¿qué es un vestuario? Un lugar donde coinciden veinticinco personas, de las que solo juegan once, del que quizás dependen veinte familias. Es un conjunto humano, para que algo – el equipo – funcione y al mismo tiempo, ilusionar a millones de personas ¿Hay algo más difícil? Por eso es importante seguir apoyando al equipo. No dudar de ellos y mantenernos firmes en los objetivos.

Hay que tener unidad, y en el campo orden, para que a través de los mecanismos de juego aflore el talento. Ahora nos toca otra final contra Guaraní. Dos equipos con hambre de gloria se enfrentan. Dos equipos que necesitan la victoria para pasar. Demostremos que somos un buen equipo. Un buen equipo se basa en equilibrios. Jugar bien ofensiva y defensivamente, jugar bien con y sin balón, ser psicológicamente fuertes, ganar partidos, sobre todo los importantes. En otras palabras, demostremos que somos Sporting Cristal.

Todos al Nacional. Hay que ir ¡Hay que apoyar! Nos vemos el Martes.

Partido aburrido en el “Alberto Gallardo” como se viene haciendo costumbre en el Torneo Inca. Se ganó, pero se destaca más la eliminación de dicho torneo, y estoy de acuerdo. Siendo Sporting Cristal y jugando con equipo A, B o C, tenemos que estar siempre arriba. Demostremos que estamos un escalón más que todos y que no nos eliminen de torneos “sin importancia” como lo tildan algunos. Claro que no tiene la importancia de la Copa Libertadores, pero Cristal cuando compite tiene que ganar. Siempre.

Era difícil que Deportivo Municipal nos haga daño, pero no sólo por su inferioridad de calidad en la plantilla, pero por como jugó Cristal. Por más que el Sporting no fue vertical, ni aplicó esa presión que remarca el polémico “manual de juego”, tuvo la pelota. En el fútbol solo hay un arma para atacar: el balón. Por lo tanto, si lo tienes tú, no pueden atacarte. Por eso, la posesión, además de darte el arma, te defiende. En este caso, Cristal, tuvo la pelota durante todo el partido, en exceso por momentos, pero eso hizo que Municipal no pueda crearnos peligro. Con alguna excepción de unos centros al área bajopontina que siempre nos ponen con piel de gallina.

Daniel Ahmed mandó al gramado del Gallardo un 4-3-3. En donde el error, para mí, esta en el medio. Daniel puso a Paolo De La Haza de ancla y Renzo Sheput con Josepmir Ballón de mixtos. ¿Quién está fuera de su posición natural? Pues Renzo. Con Sheput de mixto, Cristal pierde marca por su sector y sobre todo, profundidad y sorpresa en ataque. Creo que eso último nos faltó. Poniendo a Ballón con Paolo de contenciones y acercando a Renzo al punta, en este caso Irven Ávila, Cristal hubiera tenido más llegada y posesión agresiva en el último cuarto de la cancha. Y fue precisamente que observando como paró Ahmed a su medio campo, que me convencí que Daniel es un técnico que acopla a los jugadores a su sistema de juego, al esquema que elija. Y no es un técnico que se acomoda a sus jugadores y elige el esquema en base a potenciar la calidad de los mismos. Son dos ideas distintas, pero ambas válidas. En mi opinión, mecanizar a tus jugadores o adaptarlos a un sistema en específico te puede jugar en contra. La automatización en el fútbol, eleva a los mediocres y hunde a los creativos. Un jugador como Sheput, y teniendo en cuenta su edad, necesita libertad en el campo. Eso no significa no ayudar en la marca, pero que su recorrida no mate su creatividad.

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Después de un primer tiempo monótono, que sirvió para ratificar que Jairsinho Gonzales juega para Jairzinho FC a la hora de la definición de las jugadas y que Joazhiño Arroé debe seguir en la reserva, Renzo se acordó de su 2012 y estampó el primer gol con una pincelada de tiro libre a los 8’ del segundo tiempo. De colección. Después del gol el trámite siguió siendo el mismo. Con una dupla de centrales que fue conformada por Matías Martínez y Luis Abram, la cual no tuvo mayores contratiempos y ratificaron que individuamente pasan por buen momento, pero a veces en funcionamiento colectivo dejan algunas dudas. Los laterales, Edinson Chávez y Alexis Cossio fueron casi nulos en ataque. Cossio pasó más que “Chaveta” pero no aportó nada. Chávez no pudo ganar el duelo que tuvo con el empeñoso Gonzales-Vigil, dejándonos en claro, nuevamente, que el marcaje no es lo suyo, y sus intentos de ataqué fueron siempre fallidos.

Una victoria con sabor a nada por la eliminación, pero nos deja enfocarnos en la Copa Libertadores. La eliminación también le suma cierta presión a los jugadores para pasar de fase en la Libertadores, ya que quedar eliminados en los 2 primeros torneos del año seria un fracaso, sin dudas.

El miércoles nos esperan en Venezuela, donde tenemos que salir a matar. Hay que traer petróleo. ¡Vamos Cristal!

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