Palabra Justa

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Nuevo año, nuevos jugadores, nuevo entrenador, nuevas soluciones, nuevos problemas. Sin embargo queda la sensación de que todavía hay un problema que no se solucionó: la falta de volantes mixtos. La falta de volantes con cualidades ofensivas y la suficiente voluntad y capacidad defensiva que los hace perfectos acompañantes del bien llamado “centrojás” o “ancla”. Me inclino a pensar que el esquema de la volante rimense será el de dos volantes de primera línea y uno más adelantado, haciendo de “enlace”, “enganche” “10” o como quieran llamarlo.

Las razones de esta suposición son las siguientes: El equipo sólo cuenta con un volante mixto, y ese es el indiscutible titular Horacio Calcaterra. El buen Carlos Lobatón también podría ser considerado mixto, pero debido a su edad, el trajín de la posición y la idea de presión constante que tiene nuestro DT Mariano Soso, rendiría mejor jugando delante de dos volantes en línea. Para pelear el puesto de los dos primeros volantes tenemos a Jorge Cazulo, Josepmir Ballón, el mismo Calcaterra, Pedro Aquino y en ocasiones Lobatón. De esos cinco, dos serán los elegidos por Mariano para conformar la pareja de volantes. Teniendo en cuenta las pretensiones ofensivas de Soso, Ballón y Cazulo no podrían conformar dicha pareja, ya que se restarían argumentos ofensivos y se tendría menos posesión, lo cual también es un argumento defensivo (si tu la tienes el rival no, por lo tanto no puede hacerte daño). Los mejores intérpretes de la idea de Mariano para acompañar al volante defensivo en la primera línea (Ballón o Cazulo) serían Calcaterra o Lobatón. Pero como mencioné antes, Carlos rendiría mejor delante de los dos primeros volantes, por lo tanto Horacio sería el acompañante del volante defensivo y Carlos Lobatón jugaría por delante de ellos.

Para pelear el puesto del volante ofensivo tenemos a Carlos Lobatón, Alfredo Ramúa, Renzo Sheput, Gabriel Costa (preferible de extremo) y tal vez también podamos ver a Írven Ávila jugando de media punta, lo que conllevaría a tener que jugar con dos volantes centrales igual. La única posibilidad de jugar con un “ancla” y dos mixtos es la volante conformada por Ballón o Cazulo y adelante Calcaterra con Lobatón de mixtos.

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Pero si Mariano ha tenido la libertad de escoger los refuerzos, yo pienso que tiene claro que la mayoría del tiempo, el esquema que se usará será el de 4-2-3-1, debido a que no incorporó ningún volante mixto y sí jugadores que podrían jugar delante de dos volantes en línea como Ramúa y Costa.

Posible esquema principal de la volante:

Única posibilidad de 4-3-3 en mi opinión:

Hay cierta posibilidad de que Costa pueda ser interior por derecha.

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Pero suponer que la verdad esta en unos números, como 4-3-3 o 4-2-3-1, es pensar de antemano que los rivales son tontos. El esquema puede variar mil veces por partido, lo que no se puede negociar es la confianza para ejecutar la misma idea en todas las canchas. También hay que reconocer que la táctica es como los jugadores se paran en la cancha con relación a la ubicación de la pelota. Los esquemas solo están para ver cómo el equipo ocupará los espacios, pero las permutaciones constantes y el intercambio de posiciones harán que la mayoría juegue en varias posiciones en un mismo partido. Y ahí se verá la mano de Mariano, en la elección de jugadores para interpretar su idea en la cancha y potenciarlos al máximo.

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A lo largo de casi todo el campeonato y más en estas instancias finales, Sporting Cristal le ha apostado excesivas fichas a la suerte. Eso no quiere decir que nunca se ganó por mérito propio, para nada. Pero sí quiere decir que el Sporting Cristal 2015 tiene mucho menos probabilidades de ganar que versiones pasadas del equipo.

¿Qué son las probabilidades y posibilidades en el fútbol? Pongámoslo de la siguiente manera: Si jugamos con un esquema con nueve defensas y el buen “Cholito” Irven Ávila en punta, las posibilidades dicen que podemos ganar, por supuesto que podemos. Pero hay una diferencia entre lo que son las posibilidades y probabilidades. Un buen equipo busca aumentar las probabilidades de ganar en todos lados. Eso se hace únicamente a través de la pelota (posesión) y el trabajo, claro. Mientras más se tenga la pelota, mientras ataquemos con más gente, mientras se tenga la intención de ir siempre al arco contrario, las probabilidades de ganar serán mayores. Por ende, lo más común sería la victoria.

Pero es notoria la reducción en probabilidades de ganar de este Sporting Cristal. Con el funcionamiento que ya mostró el equipo a lo largo del campeonato (guste o no) le hemos apostado mucho a la suerte. A que le salga bien alguna jugada a alguno de los delanteros aislados contra la defensa contraria y sin el apoyo de los volantes. Apostamos a que la efectividad de los delanteros sea siempre la misma que la de la racha de 17 partidos invictos. Apostamos a que pegue en el palo y rebote adentro de la red para gritar gol. Apostamos a que alguien mienta una falta cerca al área para que nuestros francotiradores nos salven. Usamos la inspiración momentánea como arma principal y nos preocupamos más por deshacer el juego del rival con la transpiración inspirada por un objetivo, que es el bicampeonato.

Que suerte tuvimos de que arranque Revoredo de titular para que haga esos dos goles. Que suerte tuvimos cuando se lesionó Riojas, entró el psicópata del Chasqui y le dobló la marca a Ávila dejando a Beto sólo para el tercer gol. Que suerte.

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Y por eso cuando la gente dice, “pero ya no importa solo queda apoyar y ganar como sea”, les pregunto ¿Cómo es eso de ganar como sea? ¿Existe? Y nunca me responden qué es ganar como sea. Mientras más aumentemos las probabilidades de ganar, más cerca estaremos del triunfo. Así de simple.

Todo esto no quiere decir que Cristal tire todo a la suerte ojo. La actitud del equipo es siempre ir para adelante, ya sea con uno, dos o tres jugadores casi siempre se busca el arco contrario. Pero de la forma en la que se ejecuta esa intención está la reducción de probabilidades. Es más fácil ganar restándole fichas a la suerte y aumentando nuestras posibilidades. En otras palabras, hay que ir a Trujillo a jugar bien y lo más probable es que estaremos gritando campeón al final del año.

¡FUERZA CRISTAL!

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La situación de Sporting Cristal representa perfectamente la identidad de la mayoría de los hinchas de esta hermosa institución, que siempre se a caracterizado por mostrar el mejor fútbol en Perú. Con la versión de Cristal 2015, la hinchada se a dividido en 2 argumentos, que son los siguientes:

• “No sé como somos punteros jugando así”
• “No importa como juguemos, importa que estamos invictos”

A aquellos del segundo grupo no queda más que ir donde ellos, darles un abrazo y decirle pobrecitos. Da mucha pena, claro que sí. Ellos viven el fútbol desde el resultado puro. No se emocionan cuando se juega bien. Pero más importante, no disfrutan el buen jugo, lo lindo. Yo no sé para que ven fútbol entonces, es una cosa insólita. Ellos son la representación máxima del utilitarismo en nuestra sociedad y de la necesidad de éxito urgente . Una pena.

Ahora, es para estar orgulloso ver gente pidiendo un mejor juego, un mejor fútbol. No importa estar invictos mil partidos, nosotros queremos disfrutar, no aburrirnos. Y eso nos hace diferentes. Porque hay que vivir el fútbol desde la ilusión y pensar en el resultado cuando acabe el partido. A esta gente linda, a estos luchadores sin recompensa, hay que acercarse y decirles que son un ejemplo de dignidad y de la identidad de Sporting Cristal. Ya que el único DNI del club es la pelota, que fue, es y siempre va a ser lo más importante en el fútbol.

Pero hay que entender desde un principio, que los que están satisfechos de como viene jugando Sporting Cristal, categorizan a la belleza como estúpida. Piensan que la belleza en el fútbol no sirve. Pero por suerte nuestra, la belleza en el fútbol es rentable. ¿Por qué? Porque el camino más corto para llegar al triunfo pasa por jugar bien. Y eso queremos, jugar bien para estar siempre más cerca del triunfo.

Lástima que el nivel del fútbol peruano satisfaga al juego mediocre. Se puede ganar siempre con simplemente un buen plantel, con jugadores decisivos. El nivel del fútbol nacional alimenta a todos esos resultadistas, ya que nos siguen preguntando: Si Cristal está invicto tantos partidos y no juega bien, entonces ¿qué es jugar bien? Como si ellos no lo supieran. Y mientras buscamos las respuestas, los otros países ya están de acuerdo y progresando muchísimo más rápido que nosotros, y eso se llega a ver en competencias internacionales.

Hay que entender también que los pobrecitos buscan ganar antes que jugar bien y no jugar bien para ganar. Tienen la idea del buen juego como un adorno. Ellos piensan en ganar y después en adornar, cuando la manera más fácil de hacerlo es jugando bien.

Entonces yo me pregunto ¿Por qué esos resultadistas se molestan cuando Ahmed hace un cambio defensivo cuando estamos ganando? Es decir, tienen unas contradicciones impresionantes. Salen a criticar a Ahmed por meterse atrás y que nos empaten, pero lo alaban cuando ganamos en casa jugando como equipo chico. Yo no entiendo.

Da mucha pena ver al equipo jugando así, priorizando el resultado que el espectáculo. Pero aún más pena da que de la manera que jugamos estemos primeros, porque eso nos aleja aún más del buen fútbol, del momento en que el cambio se dé.

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Y listo, somos campeones (ganadores). Pero fuimos un campeón sin brillo, claro está. Un campeón que le bastó con el sentido común en el comando técnico para tener un once base y, debido a la calidad de plantel, tener una racha de victorias importante. El nivel de juego mostrado por el equipo a lo largo del torneo fue igual de cambiante que sus ejecutores e interpretes. Pero claro, una vez que se encontró a la mayoría del ejercito celeste titular, las batallas se fueron haciendo cada vez más ganables (no fáciles), debido a la mayor sincronización y entendimiento entre los guerreros de campo, y por ende, se ganó la guerra. Nos guste o no el equipo, hay que dejar bien en claro que la actitud que tuvieron para afrontar el torneo fue espectacular, digna de un equipo tan grande como Sporting Cristal. Mediante el estilo, los mecanismos de juego y la táctica propuesta por su entrenador, Cristal siempre fue para adelante. Nunca se achicó en ningún campo y demostró, con creces, que es la única institución con ganas de imponer una total superioridad en el campeonato peruano, y a raíz de eso, internacionalizar sus éxitos.

Tenemos muchísimo por mejorar y hay que acordarse de que el fútbol empieza como una democracia porque todos opinan pero termina siendo una dictadura por que solo uno decide, y ese es el técnico. Podremos reclamar que pongan a Menganito y Fulanito, pero el técnico es el único que los ve entrenar todos los días, y sabrá que es lo mejor para el equipo. El debate de estilos, de romanticismo, de juego directo e indirecto, de presión alta y en propio campo, guárdenlo para cuando estemos celebrando el título nacional, a ver si seguirán pensando lo mismo.

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Gran partido del equipo en Cusco. Triunfo que nos acerca al primer objetivo, campeonar el Apertura. Pero, ¿por qué se dice que fue un gran partido? A simple vista, yo vi un equipo que no quiso presionar en campo rival, que regaló posesión al contrario y que la mayoría del tiempo sólo atacaba cuando se encontraba con una opción de contragolpe. Pero se dice que fue un buen partido (con toda razón) porque los jugadores ejecutaron el plan de juego que planteó Daniel Ahmed casi a la perfección. La presión no fue en campo contrario, pero fue en campo propio y se hizo muy bien, la posesión se regaló para que los centrales contrarios la tengan pero una vez que entraban en campo rimense, los receptores estaban tomados y su posesión era sumamente intrascendente y por último, casi todos los ataques de Cristal fueron recuperaciones en campo propio o errores forzados por la presión, que fueron acompañadas por excelentes movimientos y ejecuciones de los jugadores en la parte ofensiva. Eso le permitió a Cristal acomodarse mejor en la cancha y llevar el partido a placer, mientras veían como once colegas haciéndose llamar “La Maquina Celeste” caía en el infierno de la desesperación.

¿Y quien fue el principal responsable de la victoria? Nadie más que Daniel Ahmed. Su principal acierto en este partido fue transmitir su estrategia a los jugadores a tal punto que sobrepasen cualquier expectativa.

Parece que ya se va encontrando el esquema y se ve reflejado en los resultados. Parece que al fin, sabemos a que y cómo vamos a jugar. Ojalá nos basemos en eso todo el año para no estar cambiando esquemas, ideas y propuestas todos los partidos.

Ese es el Cristal que quiero ver.

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(foto: dechalaca.com)

No sé. Parece un equipo que recién viene trabajando una semana. Por momentos me pregunto si en realidad entrenan juntos. Mas bien, parecen once personas que van al gimnasio y ven fútbol por su cuenta y los fines de semana se ponen una camiseta celeste cualquiera para intentar proponer algo. A veces le sale y a veces no.

En el partido con la Universidad César Vallejo, se debe admitir que los primeros 45 minutos fueron simpáticos. Sí, así nomás. Puede ser también que lo tilde como “simpático”, por el hecho que venimos jugando horriblemente y esos 45 minutos de juego aceptables parecieron un Oasis en medio de un desierto de pésimo fútbol, en el cual el hincha rimense a tenido que sobrevivir. Pero cuando empezó la segunda parte, volvimos a lo mismo. Confusión y más ganas de ganar que ganas de jugar. Y por ende, menos posibilidades de conseguir el objetivo, ganar.

El resultado fue adverso y, en balance, el juego demostrado por el equipo también fue malo. Pero tengo una idea, un deseo que estoy seguro que todos los hinchas que razonen también lo tienen. Este deseo es que nuestro mandamás, el que supuestamente lleva la batuta, el jefe del equipo, el representante del espectacular manual de estilo y el intérprete perfecto de cómo debe jugar Sporting Cristal, o en otras palabras, Daniel Ahmed, se decida por un once base y que a raíz de la misma trabaje. No que cambie de formación, jugadores e idea todos los partidos. ¿Por qué no? Simple. Porque los jugadores deben tener claro cuál es su función en el equipo dentro de la cancha, y cual es la propuesta o la idea que el equipo va a tener. La rotación de todos estos factores genera confusión. Por lo tanto los jugadores pueden llegar a la conclusión de que ellos no saben porque su técnico tampoco. Y así, indudablemente, le perderás confianza.

Elige el once que quieras, Daniel. Pon, si quieres, a Alexis Cossio de “10”, a Renzo Sheput de central, al Picante de arquero y a Jairzinho de capitán. Pero a base de eso trabaja, convéncelos y los resultados vendrán, ojalá.

Pero te digo, de todo corazón Daniel, que Sporting Cristal ha perdido, además de fútbol, alegría. Vemos once personas de celeste correr sin sentido. Cuando tienen la pelota nadie se anima a inventar. No hay confianza en arriesgar los pases. ¿Así como queremos desequilibrar? Como el fútbol es un juego, hay que entender que en todo juego la diversión debe ser un factor intangible obligatorio. Pero por el momento, no lo podemos gozar en el Rimac.

Fuerza Cristal.

Dos tiempos diferentes. En el primero Sporting Cristal dijo: Sí, acepto. En el segundo dijo: Ya no quiero. Tiempos con intenciones distintas de parte del equipo bajopontino. Para muchos el empate fue un mal resultado. Para otros lo malo fue esperar a Melgar en el segundo tiempo. Y para otros, la misma de siempre: insultos. En fin, a estos últimos ni caso hay que hacerles.

Después de un partido tan feo y monótono, es difícil encontrar por donde conducir la opinión. No voy a hablar del técnico, de los jugadores ni del resultado, hablaré de la propuesta. Los números no se analizan; tienen comienzo y fin en sí mismos: gané tanto, perdí tanto y empaté tanto. El análisis es otra cosa. Es preguntarse qué mereció el equipo en función de lo que hizo, considerando el recorrido y los recursos que utilizó. Y para mí, por más de que merecimos o no merecimos, lo negativo que se lleva el equipo fue el cambio de idea, de intención.

Unos meses después que llegó Ahmed, se le criticó de que no convenció a los jugadores y que convenció más a los dirigentes. Conforme pasó el tiempo se logró plasmar (no del todo) un estilo que nos llevó a conseguir el campeonato. Pero veamos, si el técnico cambia de intención, la única repercusión de esa decisión, dejando de lado el resultado, es precisamente, en la convicción de sus dirigidos. El jugador debe tener claro qué es lo que tiene que hacer personalmente en la cancha y qué busca el equipo. De no ser así, puede sacar la conclusión de que él no sabe porque el técnico tampoco. Y así, indudablemente, le perderá confianza a la idea. Y eso fue lo que pasó en Arequipa. Cristal, después de tener la intención de jugar con posesión y mostrar la paciencia como rasgo crucial del equipo, esperando a que llegue la jugada, y por ende el gol, pasó a esperar al rival, lo que en mi opinión genera confusión en el jugador.

El segundo tiempo fue la otra cara de la moneda. Un Cristal que no intentaba recuperar en campo contrario y que esperaba en su campo para salir rápido de “contragolpe”, una intención que puede ser catalogada como un fraude total. Pero no por la mediocridad de la misma, sino por que no existe. El contragolpe es como el amor, se encuentra. No puedes planificarlo. Planificar el contragolpe es una tontería, porque el contraataque puede aparecer, surge, no se prevé. En cualquier juego es fundamental la sorpresa, el engaño, y el contragolpe es eso: sorpresa. Un equipo solo contragolpeador no existe. Entonces, el cambio de tratar de proponer, a esperar al rival, demuestra miedo, inferioridad moral y genera confusión y desconfianza no sólo en los jugadores, también en la hinchada. Y no olvidemos que el fútbol consiste en crear espacios, no en reducirlos. Así no queremos ver al equipo. Cristal se casó con una idea, pero se divorció antes de morir. Habrá que conquistarla nuevamente.

Partido que generó muchísima expectativa en los hinchas del fútbol en general. Ambos son de los pocos que muestran lo “mejorcito” de fútbol que tenemos en el país. Pero en el partido no lo demostraron y el hincha no se puede confundir con el triunfo.

Se jugó mal. Eso tiene que estar claro. Se está confundiendo lo que es el juego “directo” que Sporting Cristal desea implementar debido al polémico “manual de estilo”. Sporting Cristal en la mayoría de sus jugadas, salía jugando por abajo pero sólo en la zona de los centrales, una vez que estos dos la tenían, recurrían al pelotazo. Luis Abram, que defensivamente estuvo algo sobrio, falló innumerables pelotazos para el punta de su sector, que era Irven Ávila. Pero, ¿porqué se llegaba al pelotazo? Se llegaba al pelotazo por la falta de movilidad de nuestros medios. Jorge Cazulo, Josepmir Ballón y Carlos Lobatón, en mi opinión, se movieron mal. Cuando la tenían los centrales no se acercaban a pedirla, y el que se acercaba por momentos era Cazulo, que no tiene las características y cualidades para distribuir bien la pelota. Ballón y Lobatón se pegaban a la raya lateral, formando un 2-3-5 con Edinson Chávez y Alexis Cossio en la tercera línea, que se empleó casi siempre, y casi nunca resulto en salida limpia. Pero lo que más molesta, es que cuando sí habían opciones de pase para los centrales, estos igual recurrían al pelotazo.

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Equipo muy largo. Medio-campo muy vacío. Resultado: pelotazo obligado.

Es por eso mismo, que llegué a una conclusión, y es que Sporting Cristal quiere llegar lo más rápido posible al arco contrario. Quiere utilizar el juego “directo”. Quiere emplear la mentira más grande del fútbol, el ser “moderno”. Se cree que se llega más rápido jugando directamente, de central a delantero, de Matías Martínez a Sergio Blanco, de Luis Abram a Irven Ávila, pero eso está completamente equivocado. Jugando al pelotazo te demoras más en crear una acción de peligro, que utilizando el fútbol elaborado. Ese fútbol que utiliza los caminos indirectos de la distracción. El que hace creer al rival que no quieres meter gol, que tienes la pelota por gusto, pero de un momento a otro, pasó el lateral del lado contrario la metió al centro del área y el punta ya te la mandó al fondo de la red. Hay que entender que el fútbol no es geometría donde la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos. El fútbol es otra cosa, bueno, el fútbol y cualquier otro juego, se basa en el engaño. Entonces, se llega a la conclusión que el fútbol “directo” es el más indirecto porque es previsible.

Parece que ahora los jugadores de Sporting Cristal salen al campo para dar el máximo, pero física y tácticamente. Dar el máximo en la lucha que se han convertido los partidos. No salen a dar todo lo que tiene el jugador. A decir, bueno hoy voy a arriesgar cuando tenga que arriesgar, para que las cosas me salgan mejor y de esa manera superar al contrario, ganar el partido y disfrutarlo. Algo que se vio por momentos en la recta final del 2014 y algunos partidos de la Copa Libertadores.

Así le digo al público celeste que no se confundan por un triunfo. El equipo sigue sin convencer. ¿Estamos mejorando? Con respecto a los otros partidos de este Torneo Apertura, claro que sí, pero tenemos muchísimo más potencial.

Fue el primer partido del Torneo Apertura y la gente empezó a criticar. Fue el primer partido de un torneo largo, como lo son el Apertura-Clausura, y la gente comenzó a cuestionar. Fue el primer partido oficial después de un fracaso, y los “hinchas” no tuvieron piedad contra la institución. Y yo les doy la razón.

Es muy válido, y hasta saludable, que haya gente que siga creyendo en el equipo. Es más, yo me sumo a ese grupo, pero eso no disimula mi preocupación por la realidad que vive el equipo actualmente. Muchos dirán, “hay que tener paciencia, lo mismo ocurrió el año pasado y terminamos campeones”, pero esa es una opinión muy pobre ¿Cómo el equipo que supuestamente mejor trabaja en el medio peruano, tanto dirigencial como futbolísticamente, va a volver al nivel con que empezó el año pasado, y pedirle a la hinchada paciencia que volveremos a campeonar? Después de un campeonato Nacional, un Torneo Inca y una Copa Libertadores, es inaceptable no mostrar un “estilo” que nos caracterice. Si yo le preguntara a Bielsa, Guardiola, Cappa, Menotti, Juan Manuel Lillo, Daniel Peredo, Juan “Chiquito” Flores y hasta a Nelinho Quina, ¿a que juega Sporting Cristal? Estoy seguro que tendría 10 respuestas diferentes. Es vergonzoso durar 25 minutos con buen fútbol, y después salirse de todo intento de seguir un estilo y recurrir al desorden y sobre todo después de más de un año de trabajo.

Y la solución no se encuentra en que entre Fulanito por Menganito porque tiene más características de extremo. No está en que saquen a Pepito porque es rústico en el medio campo y solo interrumpe. Tampoco está en que hay que jugar 4-3-3 o 2-6-2 o 3-5-2. Suponer que la verdad está en un dibujo es creer de antemano que los rivales son tontos. La solución está en la convicción. En creer en un estilo, durante todas las circunstancias del partido. En defensa o en ataque y en posesión o tratando de recuperar la pelota. Ser un gran equipo también es no salirse del libreto, poner la pausa aunque la hinchada esté loca por empatarlo, y llegar al gol jugando fútbol, que sea consecuencia de un buen juego colectivo.

Pero si después de más de un año de trabajo, seguimos dando opciones de cómo impregnar un “estilo” en el equipo, ¿significa que Sporting Cristal a jugado a nada todo el tiempo? Por supuesto que no. Y le doy mucho crédito a Daniel Ahmed, sólo que la irregularidad en un equipo con tanto tiempo de trabajo y en una sociedad como la peruana, va a ser criticado una y otra vez. Otro rival en contra.

Está claro que en nuestra sociedad si juegas ofensivamente y pierdes, se va a criticar la propuesta y reclamar a que juegues con precaución, pero si juegas con precaución y pierdes, se va a criticar la especulación y propuesto el estilo ofensivo. Y es precisamente bajo ese concepto que Daniel Ahmed, por momentos, cambió el “estilo”. De pasar a jugar con un equipo ancho, que potenciaba sus bandas y tenía dinámica, a jugar con un equipo que prioriza el resultado, juega trotando y tirando centros a jugadores de 1.70. Pienso que siempre hay que mantener la intención, porque la gente se acuerda de la emoción que le dejo un equipo cuando lo vio jugar y se olvida eventualmente de los resultados.

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Queda apoyar y seguir apoyando. Creyendo o no, hay que ir al estadio y seguir alentando. Siempre. ¿Tenemos posibilidades? Muchísimas, pero tampoco seamos ciegos, después del tiempo que se tuvo para trabajar un sello y un estilo, no podemos salirnos del proceso del estilo ni de su objetivo. 25 minutos, en un partido del Apertura peruano no son suficientes. Jamás. Hay que mantener la intención, siempre.

Alberto “El Mudo” Rodríguez es la más reciente incorporación en tienda rimense. Rodríguez, ya con pasado bajopontino, viene a aportar toda su experiencia al equipo. Un central que no creo que sea la solución a los problemas defensivos del equipo, pero seguramente ayudará a corregir algunos errores. El defensor de 31 años viene a cumplir varias funciones a Sporting Cristal.

1. Incrementar solidez defensiva a la zaga rimense. En mi óptica, esa es la función principal que viene a cumplir el “Mudo”. Tratar de liderar la defensa. Ordenarla tanto en retroceso como para salir. Ser ese líder defensivo que no encontramos ni en Renzo Revoredo ni en Matías Martínez. Esa voz de mando en la zaga, que ojalá, además de pedir orden y entrega, también pida calidad para salir jugando. Porque sin arriesgar en salida, y sin jugar por abajo, nos vamos a alejar cada vez más de la victoria.

2. Aconsejar a los canteranos. Importantísima función para Alberto. Lo que pueden aprender los canteranos teniendo a Rodriguez en el plantel es valiosísimo. Teniendo en cuenta que Luis Abram y Brian Bernaola vienen teniendo un 2015 que los acerca cada vez más a la titularidad, con Rodríguez en el plantel, no hay dudas que van a aprender ciertas “pautas” de cómo ser un mejor defensor. Pero ojo que no solo va a relaizar esto fuera de la cancha. Rodriguez, tranquilamente, va a formar dupla con alguno de estos dos canteranos en algún partido, y es ahí donde el aprendizaje va a ser clave. Lo tienen que aprovechar al “Mudo”.

Además de estos dos puntos a favor de la llegada de Alberto Rodríguez a Cristal, también podemos argumentar alguno en contra. Por ejemplo, le va a quitar espacio a alguno de los canteranos previamente mencionados, y para ser más preciso y analizando quien viene teniendo más minutos, el más afectado sería Bernaola. Si la dirigencia armó plantel para pelear dos frentes y solo nos queda uno, tendrá que arreglársela para no detener el proceso de formación de algunos jugadores. Una solución puede ser prestar a algún defensor a otro club. Claro que ya no se estaría utilizando a la “experiencia” de Rodríguez, pero más valioso es tener continuidad.

¿Qué opciones tiene el entrenador?

Algunas de las opciones tácticas que tendrá Daniel Ahmed con la llegada de Rodríguez pueden ser las siguientes:

– La opción que se perfila como la principal sería la dupla Rodríguez – Martínez. Dupla de experiencia, que sin duda alguna le dará jerarquía al equipo. Ganaremos juego aéreo y orden defensivo, pero el defecto de esta dupla es que es muy lenta individualmente. La rapidez la tenemos en Alberto para anticipar, pero si se encuentra persiguiendo al atacante, es probable que no llegue. Lo mismo pasa con Martínez: gana arriba, pero por abajo gana pocas, y a la hora de velocidad ni que decir.

– La segunda opción sería juntarlo con Revoredo. Con esta dupla ganaríamos salida por abajo, pero perderíamos mucho por arriba. Y es precisamente por el segundo piso, que Cristal siempre tiembla. También se va a poder juntar con Abram, pero viendo las prioridades del técnico, esa dupla surgiría siempre y cuando hayan lesionados y se tenga que recurrir a los canteranos.

– La tercera opción sería utilizar la línea de tres. Ese sistema de 3-5-2 que no nos ha resultado este 2015, con la exepción de los partidos con Racing. Pero en este caso, Ahmed podría amar la línea de 3 con las siguientes combinaciones:
• Revoredo – Rodríguez – Martínez
Bernaola – Rodríguez – Abram

La segunda, en mi opinión, es la que mejores frutos daría ¿Por qué? Por las cualidades individuales. Un Bernaola potente como stopper por derecha y un Abram zurdo, sobrio y ordenado de stopper por izquierda se complementarían muy bien con la experiencia y el “timing” de Rodríguez como último hombre.

En fin, Alberto viene a aportar al grupo. Tanto dentro como fuera tiene que ser un líder. Que le va a costar los primeros partidos después de la para de meses que lleva, seguramente. Pero es un refuerzo que tiene que, precisamente, reforzar. No debe dejar ninguna duda sobre su contratación. Las expectativas del hincha por su rendimiento son altísimas, y no tengo dudas que le pondrá su mayor esfuerzo.

Toda la suerte del mundo para el “Mudo” y ojalá le regale alegrías al pueblo celeste.

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