Palabra Justa

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Después de terminar nuestra participación en la Copa Libertadores nuevamente, al igual que los tres años anteriores, quedarnos eliminados en la primera fase. Me dio la sensación que la urgencia de éxito que sienten los hinchas de Sporting Cristal sobrepasó los límites de la razón. En algunos aspectos, claro.

Leí muchísimos comentarios que como base tenían la siguiente idea: “Más de los mismo, 3 años seguidos que jugamos bien pero perdemos”

Y me temo que esos comentarios no tienen mucha lógica por dos puntos. Primero vayamos al concepto futbolístico. En mi perspectiva de lo que es el fútbol claro. ¿Acaso jugar mal nos va a hacer ganar? ¿Es más fácil ganar jugando mal? Para los muchachos que lanzan esos comentarios de “más de los mismo”, jugar bien es un adorno. Ellos piensan en ganar y después, una vez que hayan conseguido los resultados, jugar bien. Procuran adornar el resultado. Pero lo que no saben, o sí saben pero no les importa (?), es que jugando mal o feo, como lo quieran poner, estamos más lejos de conseguir algún resultado positivo.

El “más de lo mismo” tampoco tiene lógica porque en mi opinión Sporting Cristal no jugaba bien cuando Daniel Ahmed estaba al mando. Éramos un equipo que si alguna vez ganó algo importante fue por los condimentos impredecibles que tiene el fútbol. Por lo tanto, no es más de lo mismo. ¿Este Sporting Cristal juega bien? Ustedes mismos se responden diciendo que “jugamos bien, pero perdemos”. Ahora, analizando los partidos de Copa, Sporting Cristal dio lástima, y mucha, en partidos contra el súper poderoso Atlético Nacional y contra el equipo suplente de Peñarol en Uruguay. En un partido fue comprensible la superioridad del rival, pero éste último sí fue una decepción total.

Un equipo puede perder y no siempre jugar bien, eso está fuera de discusión, pero aparte del resultado, siempre va a dejar una imagen. Y la imagen que dejamos en Uruguay fue paupérrima. Yo pensé ver jugadores corriendo a presionar desde el primer minuto, pensé ver a un Silva ahogándose para comerse a los centrales. Pensé ver una avalancha celeste matándose por recuperar la pelota y a partir de ahí generar opciones como lo venía haciendo tan bien en los partidos de Copa. Pero nada fue así. Jugadores parados y un Peñarol que nos dominó de principio a fin. Jugadores con miedo. Miedo de ganar. Miedo de tener la pelota. Miedo de jugar fútbol. Tuvimos la personalidad de un típico equipo peruano. Pero nosotros no somos un típico equipo peruano, somos Sporting Cristal. Por eso me sentí avergonzado.

Yo no creo que el técnico les diga, “Muchachos, hoy hay que ser unos pechofríos descomunales”. Para nada. Pero cuando las papas queman, y al propio Jorge Cazulo, Josepmir Ballón o Renzo Revoredo, les empieza a dar miedo tener la pelota, es difícil que el equipo juegue bien. Eso contagia y escapa a las posibilidades del técnico en cierta forma. Ya que no venía siendo el caso en partidos anteriores. Pero no escapa de las posibilidades del técnico la obligación de presionar. El equipo nunca ejerció una presión digna de un equipo con amor propio, con una historia grandísima en la espalda, de un equipo que tenía la obligación de, aparte de meter más goles…morir de pie. Y Cristal se dejó matar.

Otro punto importante es el bajo nivel del plantel. Yo creo que nuestro mejor jugador es Calcaterra. Pero los equipos internacionales que juegan Copa, en su mayoría, tienen a tres Calcaterras. Si creen que Jorge Cazulo tiene mucho corazón, esos equipos tienen cuatro jugadores que empujan y meten igual que el “Piqui”. Y ni que decir de los delanteros, con sólo decir que Wanchope Ábila se come al tridente ofensivo de Cristal mezclado. Hay que subrayar que ser competitivo jugando bien con Renzo Revoredo, Santiago Silva, Ávila en un momento malísimo al igual que Ballón y con Cossio en la defensa, parece ser una tarea heroica. Y Cristal lo logró en la mayoría de sus partidos.

Pero, ¿De quien es la culpa de tener esos jugadores? Me parece que el análisis acá tiene que ser de alguien que sepa de la intimidad del equipo. Si Soso ordenó la renovación de Penny, Revoredo, Cossio entonces el bajo nivel de parte del plantel lo tiene que asumir el técnico. Si la dirigencia ordenó la renovación de aquellos jugadores, entonces la dirigencia tendría la culpa. Lo que sí tengo entendido es que Soso ordenó la contratación de Silva, Ramúa y Costa. Y de esos, solo uno, que es Costa, pasa el examen. Un refuerzo por pedido del técnico, que sea suplente, es justamente evidencia de que no estuvo a la altura del equipo, como lo fue Ramúa. Y Silva a pesar de marcar unos cuantos goles en Copa, parece todavía no encajar con las intenciones del equipo, aunque sí tuvo buenos partidos.

Ahora queda el torneo local. Y sí, quizá salgamos campeones y jugando bien. Quizá el Sporting nos de una alegría al final del año. Pero la vergüenza que se vivió en Uruguay no nos la borra nadie.

(Prensa Sporting Cristal)

¿El fútbol empieza por los pies o por la cabeza? Excelentes intérpretes del buen fútbol tienen distintas respuestas a esta pregunta. Ángel Cappa, por ejemplo, sustenta que el fútbol empieza por los pies porque para poder jugar, es necesario poder parar y pasar una pelota. Por el otro lado, Jorge Valdano va aún más allá y subraya que el fútbol empieza por la cabeza porque hay que saber cómo parar una pelota y cuando pasar una pelota en una situación determinada en el juego. Ahora, ¿cuál es la correcta? Y la respuesta a esa pregunta es: ninguna. Ambas respuestas conducen al tema de la técnica. Para ser un equipo con buena técnica hay que tener jugadores que tengan gran acierto en las decisiones que toman para superar los obstáculos que propone el rival y el juego. Y en eso, Atlético Nacional nos saca años luz.

¿Qué hago si un equipo tiene claramente mejor técnica que el mío? Siguiendo la lógica del fútbol, que en la mayoría de los casos tiene razón, intento arrebatarle la pelota y jugar en su campo el mayor tiempo posible. Y eso fue lo que intentó hacer Sporting Cristal. Con valentía y una propuesta que cada vez se nota más, Cristal pretendió y en efecto fue –en gran parte del partido– superior a Atlético Nacional.

Pero hubieron detalles en los que, precisamente, la falta de “técnica” condujo a tener errores conceptuales debido a malas decisiones para superar obstáculos del juego. Haré énfasis en los tres más graves del partido:

1. A pesar de la mejora en el triángulo Rodríguez – Cazulo – Ballón, el concepto del “hombre libre” sigue siendo una deuda. El “hombre libre” se refiere cuando se genera superioridad numérica en alguna parte del campo. Si Rodríguez tiene la pelota y no lo marca nadie, tiene que provocar marca conduciendo. Así, lógicamente, se crea un espacio que tiene que ser aprovechado para un volante. De esta forma, hay un jugador menos del rival que obstaculiza la circulación de la pelota. A lo largo del partido, cuando los centrales tenían la pelota sin marca, Josepmir Ballón se acercaba para que los centrales le den un pase de 1 metro sin sentido alguno.

2. El segundo error que noté fue el apresuramiento en las decisiones. Hubieron varias ocasiones a lo largo de todo el partido donde Lobatón abuso del lanzamiento largo cuando Cristal contragolpeaba. La ansiedad le ganó a la paciencia en el segundo tiempo y el equipo empezó a forzar espacios en lugar de encontrarlos a través de la circulación, como se hizo en el primer tiempo. Lastimosamente el tiempo le ganó a la convicción en el último tramo.

3. Finalmente, me enfocaré en la tarea de nuestro supuesto mejor suplente. El jugador que le debería cambiar la cara al equipo dándonos más aire en ataque y argumentos ofensivos: Alfredo Ramúa. El “Chapu” entró con una sopa de emociones en la cabeza y se olvidó cuando y cómo utilizar la gambeta, lo que nos lleva otra vez al concepto de la “técnica”. La gambeta es un recurso válido, una virtud, pero también puede ser un defecto. Es un defecto cuando se utiliza en ocasiones inoportunas, y no con el fin de crear una ocasión de gol. El “Chapu” pretendió gambetear en la mitad de la cancha, en donde es más fácil pasar la pelota que pasar a un hombre. La gambeta de Ramúa siempre va a ser un muy buen argumento cuando se use en zona de definición, pero no en situaciones en las que es más probable crear peligro a través de superioridad numérica que por desequilibrio individual.

¿La defensa?

No le vi un mal partido. A no ser que crean posible anular el 100% de intenciones en ataque que tienen jugadores de talla mundial como Ibarbo y el crack Marlos Moreno a través de Revoredo, Cazulo y Rodríguez, y teniendo 50 metros a la espalda de nuestros defensores.

Queda seguir por este camino. Porque en el afán de jugar de la mejor manera posible, está el concepto de devolverle el fútbol a la hinchada, al pueblo, que es su único dueño. Por supuesto que devolvérselo en forma de triunfo es importante, pero sobre todo en la convicción de hacer un fútbol noble y honesto.

Nos toca alentar, y de verdad.

Por supuesto que Mariano Soso es el culpable. Es más, no debemos de perder ni un segundo de nuestro tan preciado tiempo en pensar quien es el culpable. Está clarísimo que es Mariano Soso y nadie más. Ni Lombardi, ni Cúneo, ni Miguel Linares, ni Lapadula. El culpable es Soso.

Pero, ¿culpable de que? Bueno, como todo entrenador, Mariano tiene la culpa de cómo y cuanto se llega al área rival con peligro. Es decir, la forma y también la cantidad de las ocasiones de gol generadas por el equipo. Pero el técnico no se relaciona, de absolutamente ninguna manera, con la falta de definición de sus jugadores. Algunos tiernos sugieren que la falta de efectividad es culpa de Soso, pero si quieren buscar culpables de eso, saquen una cita con Silva, Costa y Ávila para que les cuenten quienes fueron sus entrenadores cuando se empezaban a formar como jugadores de fútbol, por ahí encontrarán algún culpable. ¿Cómo va a ser culpable el técnico de que Costa no haya puesto el pie 2cm más abajo cuando le entró a la pelota en las ocasiones que tuvo?

Soso también es culpable de que hayamos tirado paredes a placer en campo contrario. Es culpable de hacernos llegar al área contraria justificando los recursos de una intención de juego noble y ofensiva. Es culpable que durante todo el partido, uno de los equipos protagonistas del torneo argentino nos llegue sólo 5 veces en todo el partido.

Ahora, se ve mucho la pregunta ¿De que sirve ser tan superior si nos llegan 5 veces y nos hacen 4 goles? Y yo la respondo de la siguiente manera:

Ser superior a través de la posesión y generando ocasiones de gol (como contra Huracán) siempre va a aumentar las probabilidades del equipo para ganar. Por ejemplo, imagínense que Sporting Cristal hubiera cedido la posesión de balón al rival y se repliegue en campo propio. Lógicamente Huracán tendrá la pelota y por ende, si nos llegó 5 veces cuando nosotros le arrebatamos la posesión de balón, nos llegará unas 10 veces si le regalamos la pelota. De esta forma, si nos convirtió 4 llegando 5 veces, nos convertiría, teóricamente, mínimo…¡7 goles llegando 10 veces! Ahí está uno de los beneficios de, precisamente, tener una propuesta ofensiva que involucre la pelota.

También podemos analizar la otra cara de la moneda. Si jugando ofensivamente llegamos 10 veces y convertimos 2 goles, replegándonos vamos a llegar que…unas 4 veces y ¿convertiríamos algún gol? Con suerte uno, ¿no? Ya que los que dicen que ser superiores no sirve de nada y sólo valoran el resultado, son los mismos que reclaman la falta de efectividad de los delanteros, entonces ¿dónde está la lógica? Si dicen que no sirve de nada ser superiores, ¿cómo quieren generar ocasiones de gol y capitalizarlas si dicen que nuestros delanteros no la meten y pretenden generarlas con el equipo tirado atrás? Contradicciones nefastas. Un espanto.

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¿Entonces Soso no tiene ninguna culpa de la derrota?
Algo de culpa debe de tener Mariano, lógico. Pero, ¿quién sabe? Por ejemplo reclaman la titularidad de Ballón, pero si jugaba Aquino quizás regalaba dos balones en salida en vez de uno como lo hizo Josepmir. O de repente se jugaba un partidazo. Quizás el repliegue defensivo de Cristal no fue el mejor, pero cambiando la formula, en el fútbol, nunca sabes si va a resultar. Y defensivamente el equipo respondió todo el partido menos en los 4 goles en contra. ¿Eso es defender mal? Se puede juzgar de diferentes formas. Si 2 de los 4 goles pegaban en el palo, nadie iba a hablar de una horrorosa defensa rimense. Pero yo sí creo que hay un exceso de facilidad de parte del rival en pasar nuestra línea de presión y encarar de frente a la línea de 4 defensores en el fondo. Y en esas 3 o 4 puntuales, se defendió mal y punto. Y no es que no sea nada nuevo, todo lo contrario, me parece nuevo que sólo nos lleguen 4 veces jugando de visita y en Copa libertadores.

Entonces en mi opinión, para aumentar nuestras probabilidades de ganar y crear chances de gol hay que salir a proponer con una idea en común y ser superiores a través de la pelota. Generando nosotros las ocasiones de gol y no el rival. Que los delanteros la emboquen ya es otro tema. Pero también hay que entender que perder la brújula defensivamente en 3 ocasiones, cuesta muy caro. Y eso fue lo que hizo Cristal. A todos los hinchas nos duele un resultado así ténganlo por seguro. Pero como dijo el “Chacho” Coudet, “si alguna vez pierdo, quiero que sea así.”

Pedro Jesús Aquino Sánchez, un nombre que tiene que empezar a sonar muy fuerte dentro de toda conversación que involucre buen fútbol en el Perú. El joven mediocampista bajopontino viene sacándole todo el jugo posible a sus oportunidades, impresionando a más de uno por su talento al marcar y geniales decisiones al distribuir la pelota.

El buen “Pedrito” no es sólo un gran volante central, sino un buen jugador de fútbol. Lo vimos recientemente ante Alianza Atlético, donde tuvo una muy destacada actuación. Empezando cómo doble 5, y después jugando de “stopper” por izquierda tras una orden táctica de Mariano Soso para jugar con línea de tres centrales. En ambas posiciones, Aquino se desenvolvió de la mejor manera, pero no es ninguna sorpresa si uno se da cuenta de sus grandes cualidades como futbolista.

La cualidad que más rescato de Pedro es la madurez. Porque la madurez nada tiene que ver con la experiencia y Aquino tiene una madurez enorme dentro del campo de juego. Lo apreciamos ante Melgar en Arequipa, también contra Alianza en Matute y contra Huracán en el Nacional. Pedro en ambos partidos entró y dio lecciones de cómo manejar un partido.

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A los que dicen que todavía le falta experiencia en partidos importantes, ¿cómo la va a conseguir si sigue jugando 20 minutos por partido teniendo ya 20 años? La mejor forma de apreciarlo realmente como jugador es ver como reacciona ante los cambios radicales que hay en cada partido. Ver como se comporta ante un cambio de personalidad del rival como lo que pasó frente a Huracán. Que no entre cuando el rival nos está encimando o cuando ya se cerró el partido.

Ahora, el 5 tiene como competencia al volante central de la selección que es Josepmir Ballón. El “Barbón” viene teniendo una seguidilla de partidos en bajo nivel… ¿Será momento de ver a Pedrito en su total esplendor? Eso solo lo puede decidir Mariano Soso, el que los ve entrenar todos los días y que, sin ninguna duda, toma las decisiones en base a lo que es mejor para el equipo.

Todo el pueblo celeste está triste por la derrota. Fuimos a Colombia con la gran ilusión de pasar la prueba más difícil que le había tocado a este grupo, porque Sporting Cristal sabe, y mucho, de hazañas en copa. Como aquella vez en Avellaneda, por ejemplo. Esa ilusión se transformo en rabia, impotencia y vergüenza cuando corrían los primeros 10 minutos del partido. En esos 10 minutos a Cristal no le hicieron un gol gracias a un milagro y no pasábamos la mitad de la cancha. Sentí, por lo menos yo, una extrema vergüenza viendo a mi equipo especular en un partido tan importante. Sentí que no era Sporting Cristal. El planteo se pareció mucho a aquel en Cusco con Real Garcilaso, donde el Sporting se dedicó a esperar en terreno propio y aprovechar algún espacio que dejaban los rivales. Y pensé que, más allá de cómo termine el partido, no me iría satisfecho por la imagen que dejaba mi Sporting Cristal. Una imagen cobarde.

Eso de “hay que hacer un partido inteligente” es una mentira gigante en el mundo del fútbol. Lo mejor que se puede hacer ante un rival de jerarquía y grandes jugadores es ir a jugarles de igual a igual, porque eso es lo más inteligente. Eso es lo que aumentará nuestras posibilidades de ganar. Porque al presionarlos, ellos tendrán menos la pelota, lógicamente. Nosotros la recuperaremos más cerca de su arco, lo cual facilitará nuestro ataque. Y además de estas ventajas, ellos estarán más lejos de nuestro arco, lo que dificultaría su tenencia en nuestro campo. Pero Cristal salió a esperar. Cristal salió a no ser Cristal.

El partido se puede resumir mas o menos en ir al casino y quedarse con las fichas en la mano. Tener miedo a apostar. Y esa es la tan profunda tristeza, más allá del resultado, que sentimos los que quieren ver a Cristal proponer en todas las canchas. Aparte de que gane, porque eso queremos todos.

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(Prensa Sporting Cristal)

Muy buena victoria de Sporting Cristal en Arequipa que se logró demostrando un buen fútbol y superioridad por varios pasajes del partido. Fue una victoria que no sólo nos da tres puntos, sino que también sirve para afianzar la gran esencia del fútbol que propone Mariano Soso. El nuevo técnico rimense “gambeteó” con autoridad todos los mitos que prohibían ir a jugar de igual a igual en la altura. Sporting Cristal no sólo fue a jugar de igual a igual, sino que fue a ser superior al rival a través de lo más importante en este deporte: la pelota.

Fue, de verdad, muy extrañó ver jugar a Sporting Cristal de tal manera siendo visitante. Durante el partido, fue notorio el compromiso de cada jugador con la propuesta de Soso. Pero es lógico. Si viene un técnico que proponga jugar por la misma razón por la que los jugadores se volvieron jugadores de fútbol, es mucho más fácil seducirlos y convencerlos a ejecutar dicha propuesta. Es decir, ningún jugador de fútbol se volvió profesional porque le gusta correr atrás de la pelota con tal de obtener un resultado o colgarse en su propio arco y rechazar toda relación afectuosa con la pelota, con el sólo fin de ganar. Todo lo contrario, se volvieron futbolistas por ese objeto redondo que tanto les gusta y tanta emoción les causa. Y si Mariano Soso quiere que su equipo tenga la pelota siempre, va a ser más fácil llegarle a sus jugadores y comprometerlos con la idea. Por que este Cristal no juega a presionar, presiona para jugar. Mariano inculcó lo que es la transpiración inspirada por el objetivo de la posesión para defender y atacar.

En el intento por profundizar la idea de juego, Soso tiene que integrar conceptos, soluciones y estrategias sin modificar la esencia de la propuesta. Y eso fue, precisamente, lo que hizo en el partido ante Melgar.

En el primer tiempo del partido de presentación y en el partido con Sport Huancayo, los extremos de Sporting Cristal hacían el recorrido defensivo cuando el lateral contrario se sumaba al ataque. Esta vez, y por un tema de altura creo yo, los extremos no se ocuparon del retroceso defensivo. Entonces, cada vez que se sumaba al ataque un lateral contrario, Josepmir Ballón y Horacio Calcaterra se metían en la defensa para así hacerla más ancha y poder hacer los relevos necesarios ante la ausencia del recorrido de los extremos del Sporting. Lo que causó esta modificación al recorrido de los extremos fue que Cristal obtuvo una salida más rápida. Cuando se recuperaba la pelota se podía salir más rápido ya que había más receptores porque los extremos (que no bajaron) y el punta eran opciones de pase. Lo negativo fue que por momentos el equipo se hizo muy largo, y si el pase en salida no resultaba, el equipo quedaba muy vulnerable en defensa.

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En cuanto a la presión que se realizó por varias partes del partido, el duelo a vencer era el que tenían Calcaterra y Ballón con los interiores del equipo arequipeño, en este caso Estrada y Santamaria ya que ellos manejaban la salida de Melgar. La pareja de volantes bajopontinos fue la vencedora de este intenso duelo casi siempre lo que hizo efectiva la presión del Sporting. La foto que describe como presionaba el equipo fue capturada instantes antes de que Calcaterra le robe la pelota a Estrada y que Alfredo Ramúa quede solo en el área, pero falle el gol.

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Ahora vamos a los goles. En el primer gol de Cristal no hay mucho que destacar, solo apuntar que Ramúa nos va a ser muy útil en cuanto a sacar esos centros venenosos desde los costados en las pelotas paradas. Pero el segundo gol sí tiene cosas interesantes. Como por ejemplo el buen uso que le dio Ávila a la pasada de Cossio al hacer diagonal hacia adentro. Destacar el olfato de Gabriel Costa haciendo esa diagonal de derecha a izquierda pero se debe mencionar el horror defensivo de Quina al no cerrar completamente y marcar a Costa desde atrás, dándole la libertad a la diagonal.

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Todas las modificaciones ya sea de sistema, recorridos o conceptos que realizó Mariano para el partido en Arequipa, las hizo sin modificar la esencia del fútbol que propone a través del convencimiento de sus jugadores. Y eso es lo importante. Porque Mariano también tiene que “gambetear” el mito de que a los jugadores solo les entra la letra con sangre, con la que muchos técnicos someten a sus jugadores y que ya han quedado en el pasado. Y se han quedado en el pasado porque la sociedad cambia y los jugadores de hoy tienen la tendencia de desafiar lo autoritario y a caminar de la mano de quien los respeta primero y luego los convence. Y la orquesta rimense parece convencida.

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El partido de práctica contra Municipal dejó algunos conceptos claros de lo que será el Sporting Cristal 2016. Comenzando por lo más importante, la propuesta. La idea de Mariano Soso siempre va a ser la misma. Ataque. Y así fue contra Municipal, el equipo nunca se replegó y siempre buscó campo contrario. La idea se ejecuta adecuadamente a través de dos factores cruciales del juego, la presión y la posesión.

Hoy por hoy se entiende poco de lo que consiste “presionar” en un partido. Hoy los hinchas se preocupan por que los delanteros presionen a la defensa rival y que los volantes “muerdan” como perros de caza todo el partido y si cumplen con dicho trabajo, se les perdona los errores con la pelota que no le perdonarían a lo que ellos llaman jugadores “pechofríos”. Por eso en muchos casos se juega a presionar y no se presiona para jugar. Y ese es precisamente uno de los aspectos positivos de lo que se vio en este partido de práctica. La presión celeste, además de ser bien ejecutada, fue mejor utilizada por los once bajopontinos a través de posesiones largas que no dejaron de ser ágiles pero casi siempre con la paciencia necesaria para encontrar la jugada, en lugar de buscarla desesperadamente. Hay que mencionar Deportivo Municipal solo le intentó discutir la posesión al Sporting por cortos pasajes del partido ya que mayormente se replegaban en su campo. Eso facilitó la posesión rimense y posicionamiento en campo contrario.

Cristal salió al campo con una línea de 3 defensores conformada por Revoredo – Cazulo – Abram. Un único volante central que fue Josepmir Ballón. Calcaterra fijo de 8 y un Lobatón libre que flotaba por el medio y por el frente de ataque al igual que Ramúa que a veces hacia de extremo y otras de interior. Dejando así a Céspedes de extremo o lateral por momentos (en defensa) y Costa de extremo fijo por derecha. Santiago Silva jugó de 9. En defensa, Sporting Cristal formaba con un 4-1-4-1 clarito. Con Céspedes-Cazulo-Abram-Revoredo en el fondo. Ballón solo nuevamente de volante central. Calcaterra y Lobatón de interiores. Costa – Ramúa de extremos y Santiago Silva en punta.

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El Sporting tuvo rendimientos buenos como el de Ramúa. El “Chapú” hizo un buen trabajo encarando 1 vs 1 contra el lateral rival pero lo que más me llamó la atención fue su entendimiento sobre cuando encarar y cuando tocar para continuar con la tenencia y encontrar “esa” jugada. Yo esperé verlo como un jugador eléctrico, sin paciencia y con ganas de sólo encarar. Pero no fue así. Ramúa tocaba para atrás cuando debía y encaraba en el momento oportuno. Otra mención obligatoria es el rendimiento de Ballón. Josepmir es otro jugador cuando juega sólo de volante central. Siendo él el único delante de la defensa, entiende muy bien cuando ir a cortar y qué hacer cuando corta los avances rivales. En posesión Ballón tiene, sin duda, una mejor distribución de pelota que Jorge Cazulo cuyo rendimiento de líbero ha sido excepcional. Sin duda alguna, veremos a un mejor Ballón este 2016.

Los puntos bajos del equipo fueron Gabriel Costa y Diego Penny. La expectativa que se tiene con Gabriel Costa es muy grande, pero en el partido con Municipal no mostró nada más que algunas combinaciones con Lobatón, pero no preocupó al rival por su banda. Lo de Penny sí llega a ser preocupante. Desde el año pasado viene en un nivel muy bajo y nuevamente tuvo un blooper junto con Céspedes. Le haría extremadamente bien a este equipo un arquero que se anime a salir y que, sobretodo, juegue con los pies.

Pero lo más importante que me dejó este amistoso es que hay que tener la certeza de que este año, ganemos lo que ganemos, siempre intentaremos ir para adelante y sobre todo respetando la pelota. No cruzaremos la esquina en línea recta y pasando por encima del jardín. Recorreremos toda la esquina, pero no dañaremos las flores. Que no se confunda eso con ganas de ganar, por que eso queremos todos, y siempre estaremos más cerca con lo que aparenta ser esta propuesta.

 

 

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Nuevo año, nuevos jugadores, nuevo entrenador, nuevas soluciones, nuevos problemas. Sin embargo queda la sensación de que todavía hay un problema que no se solucionó: la falta de volantes mixtos. La falta de volantes con cualidades ofensivas y la suficiente voluntad y capacidad defensiva que los hace perfectos acompañantes del bien llamado “centrojás” o “ancla”. Me inclino a pensar que el esquema de la volante rimense será el de dos volantes de primera línea y uno más adelantado, haciendo de “enlace”, “enganche” “10” o como quieran llamarlo.

Las razones de esta suposición son las siguientes: El equipo sólo cuenta con un volante mixto, y ese es el indiscutible titular Horacio Calcaterra. El buen Carlos Lobatón también podría ser considerado mixto, pero debido a su edad, el trajín de la posición y la idea de presión constante que tiene nuestro DT Mariano Soso, rendiría mejor jugando delante de dos volantes en línea. Para pelear el puesto de los dos primeros volantes tenemos a Jorge Cazulo, Josepmir Ballón, el mismo Calcaterra, Pedro Aquino y en ocasiones Lobatón. De esos cinco, dos serán los elegidos por Mariano para conformar la pareja de volantes. Teniendo en cuenta las pretensiones ofensivas de Soso, Ballón y Cazulo no podrían conformar dicha pareja, ya que se restarían argumentos ofensivos y se tendría menos posesión, lo cual también es un argumento defensivo (si tu la tienes el rival no, por lo tanto no puede hacerte daño). Los mejores intérpretes de la idea de Mariano para acompañar al volante defensivo en la primera línea (Ballón o Cazulo) serían Calcaterra o Lobatón. Pero como mencioné antes, Carlos rendiría mejor delante de los dos primeros volantes, por lo tanto Horacio sería el acompañante del volante defensivo y Carlos Lobatón jugaría por delante de ellos.

Para pelear el puesto del volante ofensivo tenemos a Carlos Lobatón, Alfredo Ramúa, Renzo Sheput, Gabriel Costa (preferible de extremo) y tal vez también podamos ver a Írven Ávila jugando de media punta, lo que conllevaría a tener que jugar con dos volantes centrales igual. La única posibilidad de jugar con un “ancla” y dos mixtos es la volante conformada por Ballón o Cazulo y adelante Calcaterra con Lobatón de mixtos.

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Pero si Mariano ha tenido la libertad de escoger los refuerzos, yo pienso que tiene claro que la mayoría del tiempo, el esquema que se usará será el de 4-2-3-1, debido a que no incorporó ningún volante mixto y sí jugadores que podrían jugar delante de dos volantes en línea como Ramúa y Costa.

Posible esquema principal de la volante:

Única posibilidad de 4-3-3 en mi opinión:

Hay cierta posibilidad de que Costa pueda ser interior por derecha.

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Pero suponer que la verdad esta en unos números, como 4-3-3 o 4-2-3-1, es pensar de antemano que los rivales son tontos. El esquema puede variar mil veces por partido, lo que no se puede negociar es la confianza para ejecutar la misma idea en todas las canchas. También hay que reconocer que la táctica es como los jugadores se paran en la cancha con relación a la ubicación de la pelota. Los esquemas solo están para ver cómo el equipo ocupará los espacios, pero las permutaciones constantes y el intercambio de posiciones harán que la mayoría juegue en varias posiciones en un mismo partido. Y ahí se verá la mano de Mariano, en la elección de jugadores para interpretar su idea en la cancha y potenciarlos al máximo.

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A lo largo de casi todo el campeonato y más en estas instancias finales, Sporting Cristal le ha apostado excesivas fichas a la suerte. Eso no quiere decir que nunca se ganó por mérito propio, para nada. Pero sí quiere decir que el Sporting Cristal 2015 tiene mucho menos probabilidades de ganar que versiones pasadas del equipo.

¿Qué son las probabilidades y posibilidades en el fútbol? Pongámoslo de la siguiente manera: Si jugamos con un esquema con nueve defensas y el buen “Cholito” Irven Ávila en punta, las posibilidades dicen que podemos ganar, por supuesto que podemos. Pero hay una diferencia entre lo que son las posibilidades y probabilidades. Un buen equipo busca aumentar las probabilidades de ganar en todos lados. Eso se hace únicamente a través de la pelota (posesión) y el trabajo, claro. Mientras más se tenga la pelota, mientras ataquemos con más gente, mientras se tenga la intención de ir siempre al arco contrario, las probabilidades de ganar serán mayores. Por ende, lo más común sería la victoria.

Pero es notoria la reducción en probabilidades de ganar de este Sporting Cristal. Con el funcionamiento que ya mostró el equipo a lo largo del campeonato (guste o no) le hemos apostado mucho a la suerte. A que le salga bien alguna jugada a alguno de los delanteros aislados contra la defensa contraria y sin el apoyo de los volantes. Apostamos a que la efectividad de los delanteros sea siempre la misma que la de la racha de 17 partidos invictos. Apostamos a que pegue en el palo y rebote adentro de la red para gritar gol. Apostamos a que alguien mienta una falta cerca al área para que nuestros francotiradores nos salven. Usamos la inspiración momentánea como arma principal y nos preocupamos más por deshacer el juego del rival con la transpiración inspirada por un objetivo, que es el bicampeonato.

Que suerte tuvimos de que arranque Revoredo de titular para que haga esos dos goles. Que suerte tuvimos cuando se lesionó Riojas, entró el psicópata del Chasqui y le dobló la marca a Ávila dejando a Beto sólo para el tercer gol. Que suerte.

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Y por eso cuando la gente dice, “pero ya no importa solo queda apoyar y ganar como sea”, les pregunto ¿Cómo es eso de ganar como sea? ¿Existe? Y nunca me responden qué es ganar como sea. Mientras más aumentemos las probabilidades de ganar, más cerca estaremos del triunfo. Así de simple.

Todo esto no quiere decir que Cristal tire todo a la suerte ojo. La actitud del equipo es siempre ir para adelante, ya sea con uno, dos o tres jugadores casi siempre se busca el arco contrario. Pero de la forma en la que se ejecuta esa intención está la reducción de probabilidades. Es más fácil ganar restándole fichas a la suerte y aumentando nuestras posibilidades. En otras palabras, hay que ir a Trujillo a jugar bien y lo más probable es que estaremos gritando campeón al final del año.

¡FUERZA CRISTAL!

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La situación de Sporting Cristal representa perfectamente la identidad de la mayoría de los hinchas de esta hermosa institución, que siempre se a caracterizado por mostrar el mejor fútbol en Perú. Con la versión de Cristal 2015, la hinchada se a dividido en 2 argumentos, que son los siguientes:

• “No sé como somos punteros jugando así”
• “No importa como juguemos, importa que estamos invictos”

A aquellos del segundo grupo no queda más que ir donde ellos, darles un abrazo y decirle pobrecitos. Da mucha pena, claro que sí. Ellos viven el fútbol desde el resultado puro. No se emocionan cuando se juega bien. Pero más importante, no disfrutan el buen jugo, lo lindo. Yo no sé para que ven fútbol entonces, es una cosa insólita. Ellos son la representación máxima del utilitarismo en nuestra sociedad y de la necesidad de éxito urgente . Una pena.

Ahora, es para estar orgulloso ver gente pidiendo un mejor juego, un mejor fútbol. No importa estar invictos mil partidos, nosotros queremos disfrutar, no aburrirnos. Y eso nos hace diferentes. Porque hay que vivir el fútbol desde la ilusión y pensar en el resultado cuando acabe el partido. A esta gente linda, a estos luchadores sin recompensa, hay que acercarse y decirles que son un ejemplo de dignidad y de la identidad de Sporting Cristal. Ya que el único DNI del club es la pelota, que fue, es y siempre va a ser lo más importante en el fútbol.

Pero hay que entender desde un principio, que los que están satisfechos de como viene jugando Sporting Cristal, categorizan a la belleza como estúpida. Piensan que la belleza en el fútbol no sirve. Pero por suerte nuestra, la belleza en el fútbol es rentable. ¿Por qué? Porque el camino más corto para llegar al triunfo pasa por jugar bien. Y eso queremos, jugar bien para estar siempre más cerca del triunfo.

Lástima que el nivel del fútbol peruano satisfaga al juego mediocre. Se puede ganar siempre con simplemente un buen plantel, con jugadores decisivos. El nivel del fútbol nacional alimenta a todos esos resultadistas, ya que nos siguen preguntando: Si Cristal está invicto tantos partidos y no juega bien, entonces ¿qué es jugar bien? Como si ellos no lo supieran. Y mientras buscamos las respuestas, los otros países ya están de acuerdo y progresando muchísimo más rápido que nosotros, y eso se llega a ver en competencias internacionales.

Hay que entender también que los pobrecitos buscan ganar antes que jugar bien y no jugar bien para ganar. Tienen la idea del buen juego como un adorno. Ellos piensan en ganar y después en adornar, cuando la manera más fácil de hacerlo es jugando bien.

Entonces yo me pregunto ¿Por qué esos resultadistas se molestan cuando Ahmed hace un cambio defensivo cuando estamos ganando? Es decir, tienen unas contradicciones impresionantes. Salen a criticar a Ahmed por meterse atrás y que nos empaten, pero lo alaban cuando ganamos en casa jugando como equipo chico. Yo no entiendo.

Da mucha pena ver al equipo jugando así, priorizando el resultado que el espectáculo. Pero aún más pena da que de la manera que jugamos estemos primeros, porque eso nos aleja aún más del buen fútbol, del momento en que el cambio se dé.

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