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Chalo

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Fundador y director de "El Cristal con que te miro".

(foto: libero.pe)

La situación era insostenible: eliminados con mucha vergüenza en Copa Libertadores. Nuestros propios errores nos sacaron del Torneo de Verano. Mostrando una de nuestra peores versiones históricas en el Torneo Apertura. Siete goleadas en lo que va del año. Huérfanos de una idea de fútbol. Un camerín a todas luces descontrolado. La permanencia de José del Solar en el banco de Sporting Cristal parecía responder más a la necedad que a una apuesta objetiva y racional. .

Chemo duró 6 meses. Nos regaló un puñado de buenos partidos en febrero y luego la caída libre. Cristal dejó de jugar a eso que mostró y empezó a jugar a nada. Pelotazo y poca marca. Entonces, Chemo se fue y Pablo Zegarra asume interinamente el banco cervecero.

Más allá de la temporada que jugó en Alianza Lima al final de su carrera, Pablo es un hombre de la casa. Identificado totalmente con Sporting Cristal, sabe lo que es ponerse la camiseta celeste y ser campeón. Pero, así como la razón de todos nuestros males no fue Chemo del Solar, Pablo Zegarra no tiene por qué ser la solución de todo.

Para empezar, el problema ni siquiera es que Chemo no supo tomarle la mano a este equipo. El problema es que su llegada se dio de la peor manera que se pudo dar: sin demostrar nada. Sólo tenía 6 meses de buen fútbol que le permitió salvar el descenso la temporada anterior. El campeonato 2005, por pretérito, no es mérito para nada. Si lo fuera, pues llamemos al Tano Bártoli que nos sacó campeón en 1981. Aún así, se hizo del buzo del campeón. Los irresponsables señores que toman las decisiones en Sporting Cristal, y que nunca se hacen responsables de las mismas, decidieron – entre una taza de café, un vaso de cerveza y un cigarro cubano – que su buen amigo José del Solar podría ser la apuesta. Y así lo hicieron. Sin analizar nada, sin comparar nada, sin rendirle explicaciones a nadie. Y así nos fue.

Ese es el verdadero problema. Y mientras estas decisiones se sigan haciendo de la misma manera, no vamos a mejorar. Hoy la apuesta no puede ser otra que Pablo Zegarra. Pero ojalá entre, por fin, algo de cordura a aquellas cabezas necias y entiendan que nuestra propia grandeza nos obliga a no dormirnos en los laureles. Y eso implica hacer una búsqueda seria, definir objetivos, definir parámetros, definir indicadores y – en función de éstos – elegir a aquel profesional que mejor encaje en ellos. Objetividad y trabajo serio. Es todo lo que se pide, por ahora.

Por eso es que sería un error oír a las voces que, por interés o por amistad, piden hoy que Zegarra asuma el equipo indefinidamente. Asimismo sería un error llamar a cualquier ex-técnico del equipo en la idea de que como lo hizo bien – o medianamente correcto – va a ser mejor. Hacer eso sería hacer exactamente lo que se hizo con Del Solar. Hay que desterrar el amiguismo y la idea de gamonalismo que existe en Cristal y que parece autorizar a los decisores a hacer lo que les nazca del vientre sólo por que sí.

Pareciera que no se dan cuenta que sólo en la medida en que sus decisiones sean objetivas y fundamentadas podrán ser defendidas y sostenidas en el tiempo. El azar, aunque al inicio te dé ganancias, tarde o temprano se acaba. Como ahora.

Tienen una nueva oportunidad de tomar decisiones de la forma correcta y de lavarse la cara. Sería genial que no la desaprovechen.

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Si sólo hubieras tenido la oportunidad de ver los primeros 5 minutos del partido habrías podido pensar que Sporting Cristal se veía distinto. Tenía una frescura y un criterio sorprendentes. Pero, como todo espejismo, se desvanece rápido. FBC Melgar le impuso ritmo al partido y le alcanzó para clavarnos tres goles en 20 minutos. Pero no sólo fueron los goles, fue la forma. Melgar nos goleó superándonos largamente en todo.

El gol de Cristal a los pocos minutos fue más un regalo del azar que un intento de recupero. Luego de anotar el gol, Irven Ávila fue corriendo a recoger la pelota para apurar la reanudación del juego. Viéndolo correr hacia el medio, me pregunté si realmente él creía que esto podía ser el inicio de la remontada. Si, en verdad, ese equipo frágil y roto se podía sentir capaz de la hazaña frente a un rival que, a esas alturas, ya empezó a vernos con lástima.

Melgar paró la máquina al poco rato. Y Cristal, con la pelota, hizo lo mismo que ha hecho en estos seis meses: tenerla sin arriesgar y perdiéndola voluntariamente. La triangulación inocua se reanudó y el partido cayó en el marasmo de aquellos encuentros en los que, el que lo va ganando no siente necesidad de seguir vapuleando, y el que está perdiendo sólo quiere que el partido termine cuanto antes para que no lo sigan humillando.

Es difícil recordar una sola jugada de riesgo de Sporting Cristal que no sea un tiro libre o un córner. Simplemente, Cristal no generó. Cristal no genera hace meses, semanas. A pesar que los que quieran ser complacientes con los responsables de todo este estropicio quieran hacer creer que con excusas se construye un rendimiento.

Al final, como recordándonos que el marcador no es más amplio simplemente porque ellos no quisieron, FBC Melgar nos anotó el cuarto. Casi sin sudar, sin ningún susto. El sub-campeón nos mostró lo que es el trabajo de un equipo que quiere mejorar su rendimiento y nosotros mostramos la triste cara de una institución dirigida por un grupo de irresponsables que sólo buscan beneficiarse ellos y a sus amigos.

Los responsables de este estropicio tienen nombre propio. Todos sabemos cuáles son.

No los olvides la próxima vez que quieran venderte humo con supuestas “victorias” inútiles.

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(foto: clubsportingcristal.pe)

Hubo quienes se alegraron con el triunfo ante Universidad San Martín de Porres y, con esa intención de querer ver el vaso medio lleno, quisieron creer que Sporting Cristal jugó mejor de lo que hizo. Pero los espejismos son eso, espejismos, y el juego medroso y simplón de este equipo no podía soportar mucho tiempo. Dos días después, Real Garcilaso nos demostró que la realidad es más parecida a lo que se vio en Cutervo y no a lo que se quiso ver en el Gallardo.

Fue una caída 1 a 0 pero, no hay que dejarnos confundir, bien pudo ser un 6 a 0 justisímo. Con menor posesión y menos remates a puerta, Real Garcilaso controló el partido y se falló goles increíbles. Digamos también que Mauricio Viana sacó por lo menos cuatro pelotas claras de gol. Cierto es que tiene responsabilidad en el gol que nos anotan pero … analicemos.

¿Por qué el arquero sale fuera de su área chica a cortar un centro cuando ahí estaban TODOS los defensas de su equipo? La respuesta es simple: Viana sale a arriesgar porque entiende que la mejor chance para salvar ese peligro es arriesgando él y no dejando que su defensa asuma la responsabilidad. ¿Y por qué lo hace? Pues posiblemente porque sepa algo que ya todos sabemos: que la defensa de Sporting Cristal es de terror. Y entonces el chileno entendió que más le valía arriesgar a salir que quedarse parado en la línea y que lo fusilen. Salió, claro, y se equivocó.

En todo caso, no hay que matar al jugador por esa jugada puntual (a pesar de que no pasa desapercibido que ya van varias, Mauricio). Pero sí debemos notar que, estando casi a finales de junio, Sporting Cristal no puede cuajar una defensa solvente. Seis meses. Medio año con José Del Solar y seguimos con el mismo problema. Bueno, seguimos con el problema pero el problema se ha hecho más grande, eso también hay que decirlo.

Molestó ver a Cristal jugar lentísimo. El equipo cuyos dirigentes se quejan del bajo nivel del fútbol peruano y lo usan como justificación de nuestras derrotas internacionales, fue a Cusco y, lejos de ser coherentes y tratar de imprimirle algo de dignidad y nivel a un torneo paupérrimo, no tuvo mejor idea que jugar trotando. Claro, Cristal colaborando a bajar el nivel del torneo. Que coherente. Es la altura pues. Con la altura toda moral se hace relativa y lo que es malo a 0 msnm es buenísimo a 3200 msnm. En fín.

Pero, más que la pasmosa lentitud con que jugó el equipo, lo que molestó realmente fue el bajísimo nivel de varios jugadores. La jugada que marca todo es un centro que intentó tirar Alexis Rojas en el primer tiempo. Subió con espacio y con posibilidades de pase. En el área estaban dos atacantes rimenses. Rojas la mandó a cualquier lado. Totalmente desviada, se fue al lateral muchos metros atrás de donde estaba la jugada. Así juega Cristal hoy, a la que salga. Sobre eso, Irven Ávila fallándose goles claros, Renzo Garcés mandando al cielo una pelota a tres metros del arco rival y Christian Ortiz fallando pases a jugadores que estaban a tres metros de él, no sorprenden. Esa es la regla de este equipo. Nadie acierta una.

Frente a todo eso, el rendimiento de Viana – que falla una pero acierta seis – sigue siendo sobresaliente. Y eso es lo triste.

En estos casi 10 años hemos visto a Cristal jugar realmente mal varias veces. Pero lo que me parece novedoso es el hecho de que hoy se las hayan arreglado para deconstruir todo lo avanzado. Del Solar ha involucionado a Cristal al punto de que dar dos pases correctos ya parece algo que debe celebrarse.

Y así recibiremos a Alianza Lima este domingo, esperando que ojalá – ojalá – este plantel, que es el mejor plantel del país, se acuerde de cómo jugar. Ojalá estén a la altura y hagan respetar la casa. Ojalá.

Hemos dejado de confiar en el trabajo del entrenador y los jugadores y hemos vuelto a depositar nuestra esperanza en la fe. Así estamos.

¿Alguien sabe si hay alguna iglesia abierta a esta hora?

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(foto: clubsportingcristal.pe)

En los últimos años han sido varios los partidos en los que Sporting Cristal mereció ganar y no pudo. Partidos en los que no terminábamos de entender cómo es que no pudimos hacernos con los puntos.

Este ha sido exactamente lo mismo, pero al revés. Sporting Cristal ganó un partido que manejó el rival y, si se repasan las acciones, no se termina de entender cómo es que Cristal lo ganó. La diosa fortuna alguna vez también juega de nuestra parte y terminan regalándonos resultados que suman pero no dejan tranquilo a nadie.

Por lo demás, Cristal volvió a brindar un rendimiento bajo en el que se más lo que se insinúa que lo que se concreta. Con jugadores en una mala tarde y otros que se nota que están apabullados por lo que viene siendo su rendimiento (creo que a Joel Sanchez la falta de gol lo viene matando), lo de Cristal es pura intención. Y, ojo, no hay que confundir intención con ganas. Alcanza para generar opciones de gol pero no para redondear un buen partido.

Preocupan, más bien, los errores de Mauricio Viana – uno de los cuales nos costó un gol – así como la desesperante falta de confianza de la defensa que prefieren retroceder un balón o lanzarlo lejos antes de ponerse a jugar.

Así está Cristal hoy. Somos un equipo que cae merecidamente y gana sin merecerlo.

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(foro: clubsportingcristal.pe)

Como siempre, las excusas para minimizar esta vergonzosa derrota de Sporting Cristal están a la orden del día. Antes nos las lanzaban en comunicados oficiales del club. Hoy tenemos además a los los profesionales de las redes sociales que manejan perfiles dedicados a convencernos a los hinchas de Cristal que el equipo no está mal sino que nosotros somos o muy mezquinos o muy ignorantes o, casi siempre, ambas cosas a la vez.

Lo triste de mentirse es que la mentira tiene patas cortas y que, como el rey del cuento, tarde o temprano siempre nos vamos a terminar dando cuenta de que no estamos vestidos de lindas sedas sino que estamos completamente desnudos, muriéndonos de frío y enseñando las vergüenzas a todo el mundo.

Un poco de verdad no caería mal. Michael Debackey afirmó hace unas semanas que en La Florida la autocrítica abunda aunque es algo que se hace en la interna y no para el goce de ajenos. Entonces, lo único que queda por desear es que las mentiras las lancen para que seamos nosotros quienes las creamos y no ellos mismos. Esfuerzo absurdo, ahí donde nadie les cree.

Digamos, entonces, que es falso que Cristal sea un equipo al que le ganan por que siempre va para adelante. Contra Sport Huancayo generamos mucho, es cierto, pero contra Comerciantes Unidos no generamos tanto. Los goles nos los metieron porque defendemos mal y fuimos un equipo partido que juega al pelotazo.

Digamos también que hace tiempo que los jugadores querían que termine  la Copa Libertadores porque les era mucho castigo. La eliminación no fue “un golpe difícil de digerir” sino que es algo que los alivió. Entonces no somos un equipo acongojado que aún llora su falta de jerarquía. Eso es mentira.

Digamos también que no es cierto que los jugadores se matan por la camiseta y el objetivo. El plantel de Cristal cuenta con buena cantidad de mercenarios que lo único que quieren es hacer lo mínimo necesario, ganar sus sueldos y que nadie les reclame nada. Digamos también que en el plantel – y la dirigencia – no escasean los ególatras que creen que nos hacen un favor a todos tan sólo por respirar. Digamos, entonces, que no somos un equipo “comprometido” sino un grupo de gente que ha perdido el hambre.

Digamos, de paso, que el hecho de que no se haya hecho una selección para cubrir un puesto tan importante como el de Director Técnico está pasando factura. Si los dirigentes y los gerentes se hubieran preocupado en contratar al mejor candidato posible y no sólo al amigo con quien toman café en las tardes y comen parrilladas los fines de semana largo, algo mejor se estaría haciendo.

¡Viva el club de amigos!

Digamos, en esa idea, que Chemo del Solar en 5 meses ha involucionado al equipo, ha disminuido el rendimiento de varios jugadores, ha reducido a nada la estrategia del equipo y hoy nada entre un mar de indicios que muestran que hace rato perdió el control de su camerino. No le estarán haciendo camita pero sí están haciendo lo que les viene en gana. Para muestra, un botón: el jugador indisciplinado que llega tarde a las concentraciones termina siendo titular habitual. Que lindo mensaje para el resto del plantel.

Digamos que Cristal sigue mostrando su peor cara en años y que se eso se debe a la soberbia de quienes lo manejan. Y lo peor es que a cada tiempo que dejan pasar, el trastazo que la realidad les va a dar va a ser terrible. Y lo triste que no se los va a dar a ellos sino a la institución y a nosotros, los que la queremos y no la vemos como fuente de ingresos.

Digamos también que éste es el mejor plantel del Perú y que, partidos más o partidos menos, se van a ubicar de alguna manera y empezaran a ganar partidos como este que perdieron. Partidos en los que enfrentan a un rival sensiblemente menor. Digamos que posiblemente recuperemos terreno en el apertura que recién comienza y que posiblemente ganemos el clausura, que posiblemente seamos campeones a fin de año. Reconozcamos también que, junto con la alegría por la historia ganadora del club, sentiremos una aprensión porque toda esta gente que ha generado este estropicio van a creer que están haciendo las cosas bien.

Terrible presente de esta gran institución.

 

(foto: larepublica.pe)

Si hay algo distinto en la crítica que estos días se da hacia la actualidad de Sporting Cristal es que ya no sólo apunta a jugadores o comando técnico sino que ha apuntado a la dirigencia. Y es que la dirigencia ha dado dos traspiés que justifican eso:

En primer lugar, las decisiones que tomaron. Es fácil ser general luego de la batalla pero acá tenemos que concluir que nuestra dirigencia, y específicamente nuestra Comisión de Fútbol, pierde casi todas las apuestas que hace. Los únicos jales hechos por la Comisión de Fútbol y que dieron resultado fueron los de Horacio Calcaterra, Maximiliano Núñez y Sergio Blanco. Todas los demás fueron apuestas erradas. Y estamos hablando de un par de decenas: desde Jonathan Ramírez hasta Rolando Blackburn (quien aún tiene algunos partidos para demostrar algo). Este no es problema de presupuesto, es un problema de criterio. La Comisión de Fútbol siempre decide mal. Y nadie asume ninguna responsabilidad por eso.

En segundo lugar tenemos los argumentos que usan para justificar sus malas decisiones. Demuestran mediocridad y conformismo cuando se arman de excusas y se niegan a asumir responsabilidades. Cristal es el “club de las excusas”. Antes justificaban malos partidos (la altura, el calor, las canchas sintéticas, las malas canchas, el mal viaje, etc). Ahora justifican malas campañas: el bajo presupuesto, el alto costo de los jugadores, el bajo nivel del campeonato y otros más.

Ninguna de esas excusas es falsa, pero la forma tan conveniente en que son usadas por la dirigencia hace que pierdan toda credibilidad. Eso pasa cuando uno tiene la valentía para desafiar y menospreciar a la gente pero no tiene la valentía para asumir sus propios errores, para reconocerse a si mismo como un elemento pernicioso y para dar un paso al costado.

Pero el problema dirigencial no empieza en la Comisión de Fútbol. El problema dirigencial es transversal en todo Cristal. Uno empieza a revisar la actualidad rimense y se ve que estamos enfrentando la decadencia administrativa de la institución. Que, en comparación con lo que fue Cristal hasta hace unos pocos años, hoy todo está destruyéndose.

Hagamos un ejercicio de nostalgia.

Hacia el 2010, la Corporación puso como presidente a Francois Mujica a quien el club no le importaba en absoluto. Si hasta declaró a la prensa diciendo que era hincha de Alianza Lima. El poder, entonces, lo manejó Juan Carlos Oblitas. El Ciego, con preocupaciones personales y familiares, administrativamente dejó a Cristal al garete y eso se vio en los pésimos resultados deportivos.

La llegada a la presidencia de Felipe Cantuarias Salaverry marcó un hito positivo. Hay quienes critican algunas decisiones pero, hasta donde a nosotros nos consta, se generó un impulso que nos catapultó de golpe al lugar que nos corresponde: el liderazgo deportivo e institucional en el país. No sólo ordenó la casa sino que además abrió un camino para generar una relación real entre el club y su hinchada. En ese esfuerzo, logró una sinergía positiva que se vio cristalizada en ocasiones memorables como la Noche de la Raza Celeste del 2012 (la despedida del Chorri) y el título de ese mismo año. Cristal tuvo un presidente que prometía crecimiento, que se comunicaba con hinchas, y, sobre todo, que defendía públicamente y en voz alta los intereses del club.

Cuando Cantuarias renuncia en febrero del 2014, administrativamente el club tenía un gerente general y cuatro gerencias: administrativa, comunicaciones, fútbol y menores. Inclusive tenía también una comisión de fútbol, una comisión de menores y una comisión de voley. Con la salida de Cantuarias se inició la deconstrucción de este modelo administrativo.

La gerencia administrativa fue desactivada algunos meses después. Del íntegro de sus funciones, algunas se encomendaron a la jefatura de logística, otras a la labor de secretaría y otras más a departamentos de la Corporación.

La gerencia comercial fue descabezada y sus funciones fueron encargadas a los profesionales subalternos. Pocos meses después, se desactivó completamente. Se mantuvo a la agencia de publicidad y se encargó las decisiones a un consultor externo que jamás encontró la forma de retomar la relación con la hinchada. Se dejaron las campañas que habían logrado el acercamiento del club a sus hinchas, se descontinuaron productos que intentaban fidelizar al hincha, se presentaron iniciativas llevadas a cabo de la peor manera posible, se crearon productos de élite con precios absurdos que jamas conectaron con la gente, se descuidó el trato a los hinchas que adquirieron el Pase Celeste. Las labores de comunicaciones hoy son manejadas por practicantes. El único elemento que se mantuvo correctamente ha sido el área de prensa que sustenta su continuidad en su buena labor.

La gerencia de fútbol se mantuvo y, sin embargo, no deja de llamar la atención lo arbitrario de su conformación. Luego de la salida de Gustavo Zevallos, personaje con años de experiencia en la dirigencia peruana, se eligió a Dieter Schreiber, profesional joven con estudios especializados en el extranjero y quien ya laboraba en Cristal como gerente de menores. Luego, el año pasado se hizo la rotación en el puesto. Schreiber pasó a formar parte del comando técnico de Mariano Soso y se invitó a otro joven profesional sin experiencia específica. Si se ve con ojos corporativos, esta rotación es inexplicable.

Pero también nos deja un tema en el aire: el puesto del secretario técnico. Según se informó en el año 2014, el puesto solicitado y creado por Daniel Ahmed se encargaba de realizar labores de scouting. Como logro de esa labor se mostró la contratación acertada de Sergio Blanco. La idea era que las contrataciones no fueran hechas de manera arbitraria sino que contaran con un sustento técnico. Era una especie de límite a la arbitrariedad de una Comisión de Fútbol que ya mostraba cierta predilección por equivocarse.

El puesto existió desde el 2014 hasta el 2016. Desde la salida de Mariano Soso, la Secretaría Técnica ya no existe y eso da a entender que las decisiones de incorporaciones están sujetas nuevamente a la arbitrariedad de la Comisión de Fútbol.

La gerencia de menores también ha sido desactivada. Administrativamente, además, ya no siguen las jefaturas de Alberto Giraldez y Telmo de Andrés quienes eran los abanderados del proyecto de menores.

En el voley, si bien existe aún la comisión, la relación entre el equipo y el club ha ido desapareciendo y hoy es casi exclusivamente nominal.

Entonces, hay que darse cuenta que en Sporting Cristal, lejos de consolidar un esquema administrativo positivo, hemos sido testigos de una progresiva deconstrucción del mismo en todos sus extremos. Hoy Cristal es un club manejado por cuatro personas. El gerente general Carlos Benavides que, al parecer, está al cargo de todo (fútbol, administración, comunicaciones, menores y voley); el gerente de fútbol Alfonso García Miró que, desde que dejó de tuitear, ya no sabemos qué hace; y los dos miembros de la Comisión de Fútbol que todos conocemos: Michael Debackey y Francisco Lombardi.

En tres años hemos pasado de eso, a esto.

Hoy Cristal es un club cuyos objetivos se han reducido a la obtención del título nacional. Cuyo proyecto de menores ha demorado mucho en dar resultados y son mas los jugadores que han dejado la actividad que los que están generando ingresos al club. Que ha perdido la conexión que tuvo con su hinchada. Que lejos de solucionar un problema de violencia en las tribunas sólo se limitó a tomar medidas que se encargaron de hacerlo permanente. Donde las decisiones sobre incorporaciones ya no tienen un sustento técnico y, al parecer, están sujetas a la arbitrariedad de dos personas que nadie sabe en base a qué deciden.

Entonces hay que preguntarse, ¿quién es el responsable de este estropicio?

Pues definitivamente, el líder. Desde que Federico Cúneo asumió la presidencia del club, hemos sufrido una caída administrativa total. Eso sin contar que Cúneo no tiene ninguna cercanía tiene con el hincha rimense. Pasamos de tener un presidente que estuvo siempre presente y activo a la fantasmal presencia del actual.

Debemos reconocer que Cúneo es un profesional de primera línea y un ejecutivo exitoso. Pero su gestión a nivel administrativo viene siendo totalmente perjudicial. Con él al mando hemos jugado tres finales en tres años y ganado dos, pero se ha perdido la organización administrativa, se han perdido avances logrados con mucho esfuerzo en independencia a la hora de hacer contrataciones y se ha perdido la relación del club con su gente.

Ha permitido que las decisiones futbolísticas sean hechas con total arbitrariedad trayendo las consecuencias que hoy vemos. Para muestra, un botón. Se ha contratado al técnico sin que se haga una selección criteriosa y seria, confirmando que esa contratación se basó más en relaciones amicales. Cristal presenta hoy su peor cara en años y el responsable no puede ser otro que él.

En realidad hay que tener presente que Federico Cúneo está haciéndole un favor a Sporting Cristal. Flaco favor, claro está, pero favor a fin de cuentas. Y lo digo porque para él, para su prestigio y su carrera, ser presidente de Sporting Cristal no le suma. Cúneo es exitoso no porque sea el presidente de Cristal, lo es por sus propio esfuerzo en diversos campos. Pero es claro que este favor que le hace al club ha hecho mas daño que provecho. Es claro que su estilo de manejo no ha dado resultados. Esto ya no es 1991, definitivamente.

Sporting Cristal necesita un presidente que trabaje activamente en procurar que la institución no se asiente peligrosamente en sus laureles. Una persona que evite que en el club se crea que los logros obtenidos constituyen una cama donde echarse cuando deberían ser, más bien, el resorte que nos impulse a tener mas y mejores logros. Cristal necesita otro tipo de liderazgo. Uno que el presidente actual no tiene y pareciera que no piensa tener. No se trata de pedir el retorno del último ex-presidente de la institución pero sí pedir que quien asuma las riendas de Sporting Cristal quiera, realmente, hacer la institución más grande y no dejarla en piloto automático como parece que fue la intención de don Federico.

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(foto: clubsportingcristal.pe)

Abandonado por su gente, mal representado por sus jugadores y mal dirigido por sus dirigentes. Así se vio Sporting Cristal ayer. Fue, con pocas dudas, la cara más triste que ha dado la institución en varios años. Y eso, para aquellos que queremos a esta institución por sobre todas las cosas, es doloroso.

Sobre el partido habrá que decir que lo de Sporting Cristal fue una lágrima. Fue un equipo que salió a cumplir el trámite. Estoy convencido que, al pitazo final, varios de los jugadores vestidos de celeste – e incluso el técnico – dieron un resoplido de alivio. “Ya falta poco para que termine esta Copa“, habrán pensando. La intención era que estos 90 minutos pasen lo más rápido posible. La Copa Libertadores 2017 terminó siendo un castigo para todos. En La Florida no deben ver la hora en que finalice el partido con Santos para olvidarse de todo.

Por eso sorprende que Chemo del Solar haya dicho en la conferencia que se queda conforme con lo mostrado por Sporting Cristal. Chemo, definitivamente, esta mintiéndole a la gente. No voy a decir que esta viendo otra cosa porque estoy convencido que él ve lo mismo que nosotros. Lo que pasa es que, pienso, tampoco va a salir frente a la prensa a decir el desastre que somos. Que lo somos.

Fue un primer tiempo pobrísimo en el que Cristal sufrió más que jugó. El gol de la visita fue justo por más que se dio a través de un tiro libro tras una falta dudosa. Ahí estábamos, perdiendo una vez más. Luego de eso, el Cardenal se dedicó a cuidar su resultado y cedió la pelota. No es que Cristal se la disputó y se la ganó, la tuvimos porque ellos la dejaron estar. Y en eso, Cristal hizo lo que siempre hace: pases a los costados y para atrás sin criterio ni posibilidades de generar una acción de ataque. Carlos Lobatón, demostrando que la calidad no desaparece de golpe, se las arregló para generar un par de remates que llevaron peligro pero eso fue demasiado poco. Al final, Santa Fe se refugió con criterio y Cristal no pudo hacer nada.

Los dirigentes dirán que es un momento difícil en el que varios jugadores están por debajo de su nivel habitual. Yo no puedo dejar de pensar que la labor de un técnico es precisamente potenciar a sus jugadores. Si Chemo del Solar no pudo potenciar a su equipo en estos meses – y más bien los viene involucionando – entonces la responsabilidad del banco es total. Pero si aceptamos que el plantel simplemente no fue armado para este trajín, entonces la responsabilidad apunta al palco. Tal como apuntaron ayer los gritos de la hinchada.

La peor imagen de Cristal en años.

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El triunfo de Cristal alegra. Por el escudo y la camiseta. Por nosotros. Tan igual como los jugadores salen después del partido a decir que ellos salieron a ganar por ellos y por su familia – como si la hinchada no importara -, la hinchada puede decir que se alegra por la camiseta y el escudo – como si los jugadores no importaran. Al final, hay que decirlo, jugadores, dirigentes y comando técnico pasan. Los que quedamos somos la camiseta, el escudo y nosotros.

Más allá del buen resultado obtenido contra el equipo subcampeón del pasado torneo, haríamos mal en pensar que todos los problemas se han solucionado. Porque, más allá de los problemas internos que pueden existir o no, hay un problema real que es el futbolístico. El equipo ha venido dando espectáculos lamentables de fútbol y ayer no ha sido la excepción.

Sporting Cristal jugó 20 minutos. Del 50 al 70. En ellos se aprovechó el desorden de la visita para anotar el primer gol e imponer un poco de juego. El resto del tiempo – 70 largos minutos – Cristal dejó mucho que desear. No se generaron ocasiones de gol, ni siquiera se merodeó el arco rival, se mostró pocas ideas y bajo rendimiento en sectores específicos de las líneas del equipo. Cristal jugó con un gran agujero en el mediocampo y, por eso, jamás pudo confeccionar una buena jugada. Carlos Lobatón y Josepmir Ballón retrocedieron constantemente a apoyar en la salida y Joel Sanchez naufragó por los costados. Con ello, el mediocampo de Cristal no estuvo nunca. Y sin mediocampo sólo nos quedaba algún desborde por las bandas – casi siempre ineficientes – o un pelotazo buscando al ariete que jamás hizo notar su presencia.

Le falta, pues, muchos argumentos a Cristal. Pero la esperanza es que este triunfo sirva de piedra de toque. Con la casi segura eliminación de todo torneo internacional a la espalda, es hora de que el equipo se encuentre a si mismo y vaya por ese premio consuelo – que ya no debería consolar – que es el torneo nacional.

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(foto: clubsportingcristal.pe)

Las declaraciones de Chemo del Solar luego del partido tienen la finalidad de hacer que pensemos que estamos en medio de una “mala racha”. Una racha que más antes que después debe terminar. Y debe terminar porque – en teoría – se están “haciendo las cosas bien”. En esa idea, ‘Chemo’ afirmó que ayer vio un equipo con “frescura” hasta antes de que Academia Cantolao nos hiciera el gol. Pero uno no entiende a qué se refiere Del Solar con “frescura”. Tal vez al hecho de que tanto él como sus jefes/amigos y sus dirigidos se hagan ver en público con total “frescura” como si nada estuviera pasando. Debe ser eso.

Por que, hay que decirlo, hasta antes del gol de Cantolao (y después también) Cristal era una masa informe sin orden ni criterio. Hasta ese momento no mostrábamos precisión en el juego, no habíamos generado ni una sola oportunidad y, consecuencia lógica, no teníamos ni siquiera un remate desviado con el que completar la estadística. En el segundo tiempo tendríamos 2 remates desviados, los dos de tiro libre.

¿A qué está jugando Sporting Cristal? Esa es la pregunta que queda en el aire. Por que a algo debe estar jugando. Alguna lógica escondida debe haber en ese amasijo de intenciones, en esos pases largos totalmente carentes de precisión, en esas subidas inexistentes, en esos enormes vacios en la mitad de la cancha, en esos ataques inexistentes que se mueren antes siquiera de terminar de generarse.

Del Solar afirma que todo eso es sólo un espejismo. Que en algún momento la niebla se va a disipar y Cristal empezará a jugar bien porque – Michael Debackey dixit – estamos en un increíble momento en que varios jugadores (por no decir todos) estan por debajo de su nivel. Con excepción, claro, de Mauricio Viana que es un señor y no viene con mentiras.

Por lo pronto, yo ayer sentí que vivía al peor Cristal de los últimos años. Mal en la cancha donde no dan pie con bola, mal en el banco que hace varios partidos que no saben cómo darle vuelta a la situación, mal en las oficinas donde el amiguismo ha hecho que se pierda la perspectiva y mal en las tribunas donde la poca asistencia se agarra a golpes. Mal Cristal en todo. Y, como para no ser incoherentes, hasta nuestro equipo de reserva – invicto y campeón del Torneo de Verano – perdió ante un rival cuya estrella era un futbolista retirado y con alarmante sobrepeso.

Mal Cristal, en todo.

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El problema no es que nos hayan goleado a pesar de que cada gol fue un golpe en el alma. Duele más el “cómo se perdió” que el hecho mismo de perder. Frente a la indolencia de ayer, los cinco goles quedan chiquitos. Lo que avergüenza es la nula presencia de sangre en la cara, de amor propio. Ayer simplemente nos dejamos hacer y nos reducimos – nos redujeron – a una categoría ínfima.

El problema trasciende lo futbolístico y lo actitudinal. Acá hay un tema de mensaje, de liderazgo. Los jugadores se dejaron hacer como si no les importara. Y no les importa por que en las mesas donde se toman las decisiones, tampoco importa. Si el dirigente declara en radio abierta que la Libertadores no es objetivo, si en La Florida todos dan a entender que jugar Copa sólo importa por el cheque y no por la competición, ¿con qué cara le vas a pedir a los jugadores que salgan a matar? Si criamos mercenarios, ¿por qué luego les vamos a pedir esfuerzo y amor propio?

Por eso es que Carlos Lobatón puede elegir no entrar a un partido perdido porque para él el resultado del equipo es lo de menos – tan igual como el año pasado decidió no contestar la llamada de concentración e irse de vacaciones a Miami -, lo que importa es su propio orgullo.

Y como estamos llenos de mercenarios que juegan por el cheque, señores como Mauricio Viana – que trajo a La Florida algo que escasea: “amor propio” – terminan generando resistencias dentro de un plantel mimado. Y como estamos llenos de mercenarios que juegan por el cheque, personas como Jorge Cazulo ahora le insultan al hincha. El mercenarismo se contagia, pues. Y hace que hasta Cazulo se olvide de que, si en algún momento pasó de ser estadística a historia fue por la hinchada de Cristal, esa a la que ahora insulta.

Este triste espectáculo se repite año tras año. Y año tras año se hace evidente que las decisiones que se tomaron desde el 2012 hasta este momento jamás tuvieron por objetivo hacer que Cristal logre el triunfo internacional. Lo único que buscaron es la posibilidad de generar ganancias. Por eso hay tantas cosas inexplicables. Por eso el año pasado se impuso la titularidad de Santiago Silva. Por eso este año trajeron a un técnico amigo que no cuestione estos acuerdos raros. Como cuando le trajeron un desconocido delantero centroamericano en combo con otro jugador extranjero en el plantel. Por eso es que el técnico amigo y compadre tiene que respetar que algunos jugadores sumen minutos en Copa Libertadores sin importar si su aporte es bueno o malo, sin importar si su ingreso favorece a Cristal o no. El objetivo no es Cristal, el objetivo son los negocios. Y si no, que nos lo cuenten Willyam Mimbela, Jairzinho Gonzáles, Jonathan Ramírez, Pier Larrauri y tantos otros.

Y todos aquellos que impulsan el negocio, cuando ven el ingreso en la cuenta bancaria, no piensan en Cristal. No piensan en el daño al prestigio ni tampoco en si se avanzó o no rumbo al triunfo internacional. Para ellos, la Copa ya cumplió su cometido. El dinero ingresó y listo. Ahora sólo resta asegurar la presencia en la siguiente Copa para que le negocio se renueve. Que si Cristal pasa de ronda o no, es lo que menos importa.

Cuando existe un mercenario chico, ten la seguridad que existe atrás suyo un mercenario grande.

Y cuando te pones a pensar que forman parte de una las principales opciones de compra del club; que han venido tomando decisiones pensando sólo en cómo se mejoran las relaciones para que algún financista apoye su propuesta, ves que el futuro de este club tan querido es para deprimirse. Es una condena a estar sumidos en la eterna mediocridad de ser sólo el negocio de unos cuantos. Ni un ápice de grandeza, ni un poco de cariño.

Por eso, cuando el hincha reclama su dolor, ellos miran con una sonrisa desdeñosa y divertida. Porque mientras se les grita que no tienen alma, ellos saben que hay una cuenta bancaria. Y eso les basta. Hay gente tan miserable que lo único que le importa es el dinero. Y nosotros tenemos la mala suerte que muchos de los que deciden hoy en Sporting Cristal son de esa calaña.

Y lo peor es que ese tema es contagioso.

Nos estamos llenando de mercenarios.

Y este ha sido el resultado.

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