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Chalo

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Fundador y director de "El Cristal con que te miro".

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Y sí, pues. Ya es ocioso decirte que mal juega Cristal. Cómo la banca de Pablo Zegarra se muestra huérfana de reacciones, incapaz de darle vuelta a una situación adversa, como los jugadores no dan siquiera la altura, cómo el grito de Jorge Cazulo quiso representar mucho, como la absurda falta de Edinson Chávez que motivó el gol de la victoria visitante representó todo, como dejamos de ver la punta y empezamos a ver el fondo de la tabla.

Entonces te das cuenta que es imposible encontrar el error en este Sporting Cristal 2017 porque hay varios errores. Porque no fue una decisión errada las que nos trajo acá, sino una serie de decisiones. Y hoy pareciera que nadie pone el pecho, nadie dice nada, todos ponen caras de buenos. Como si todos empezaran a desear que el 2017 acabe ya. Por eso se empiezan a soltar nombres para el 2018, sencillamente porque nadie quiere que se siga hablando del 2017.

Que la responsabilidad emana directamente de las oficinas de La Florida es incuestionable. Hoy el palco de honor del Gallardo luce vacío. A inicios de año se apelotonaban siete, ocho, hasta diez respetables señores. Hoy no hay uno. Claro, hubo purga de dirigentes (gracias a Dios) pero sería útil ver siquiera uno comiéndose este sapo. Uno siquiera. Por decencia.

¿Va a pelear la baja, Cristal? Difícil pero no imposible. Difícil porque estamos a 16 puntos de los puntos de descenso. Pero no imposible porque, así como se ve a este Cristal, uno duda de que realmente tenga argumentos para sacar mas puntos de los que sacó. Si antes podíamos contar con la sapiencia del técnico o con el coraje de los jugadores, hoy hasta eso se perdió. Lo único que no se pierde es la fe del hincha. Y por eso también hay que anotar que es mas probable que una clasificación a los últimos puestos de Sudamericana termine salvándonos de la vergüenza absoluta.

¿Y entonces? Entonces, ir al Gallardo este sábado y acompañar a nuestra camiseta. Y gritar. Y no permitir que los que se quedaron se acuerden que tienen un compromiso con una institución enorme y que no están cumpliendo con él.

 

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(Foto: Prensa Deportivo Municipal)

¡Que débil es este equipo de Sporting Cristal!

Vamos, que ya no tiene sentido hablar del hecho de que Cristal no tiene opciones a nada. Eso ya lo sabemos. Lo único que se les va a pedir, entonces, es que cada presentación sea digna y que en cada partido no se le falte el respeto a la camiseta. Es algo fácil de pedir y, digamos, lo mínimo necesario. Pero tal parece que para este equipo, derrotado en todo sentido, no avergonzarse es algo que les cuesta demasiado.

El sábado, durante el segundo tiempo, se dio una situación peculiar. El comando técnico cervecero estaba en la tribuna. Pablo Zegarra y Martín Hidalgo – junto a Jorge Soto – miraban el partido desde occidente. Carlos Zegarra, que dirigió al equipo en el primer tiempo, fue expulsado y no se le volvió a ver por ningún lado. La banca celeste no tenía líder. Claro, desde su butaca en tribuna, Pablo Zegarra decidió los cambios, pero en la banca cervecera no había nadie.

¡Cómo es de poética la vida! Como la realidad te regala esas estampas que grafican momentos a la perfección. Porque Cristal, la verdad, es eso: un club a la deriva. Cristal está al garete, esperando o bien hundirse o bien encallar.  Lejos de toda aventura, alejado de todo reto, ajeno a cualquier pleito. Cristal, que fue el campeón, reducido a un grupo de jugadores confundidos que escuchan el pitido inicial sólo para esperar que suene cuanto antes el final.

Y mientras tanto, es débil. Municipal soportó 15 minutos de juego y luego se dio cuenta que los celestes insinúan pero no hacen. Entonces nos quitaron cancha y pelota y se fueron adelante a punta de balonazo cruzado. Nos tuvieron en las cuerdas y fueron y siguieron yendo. La victoria les vino como consecuencia. Cristal descontó hacia los minutos finales en una de esas situaciones simpáticas del fútbol en las que, a veces, ese equipo que no tiene ningún argumento, termina generando resultados inesperados. Cristal no merecía la remontada. Cristal no merece tampoco este presente.

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(foto: prensa ayacucho)

Triste momento para la celeste. Triste, pero previsible. La soberbia tiene estos efectos.

Entre el minuto 64 y el minuto 72 del partido de ayer, Ayacucho FC nos anotó tres goles. Aún hoy veo las repeticiones de esos minutos y no termino de entender qué es lo que pasó. Ya vendrán otros posts de análisis y se ahondará en este tema pero creo que haríamos mal en pensar que este momento se generó sólo en las acciones puntuales de ese partido o en las decisiones del técnico.

En el mes de octubre del año pasado escribí un post pidiendo la renuncia de Mariano Soso porque, hasta donde se podía ver, el trabajo que intentaba llevar adelante en Sporting Cristal no había prendido ni tenía visos de prender. Tres días después, el equipo le encajó 7 a la Universidad César Vallejo que se iba a segunda. En esa oportunidad, el capitán del equipo -quien no jugó y vio el partido desde la comodidad de una cabina de prensa en el Alberto Gallardo – me mandó decir a la tribuna que quería leer lo que escribiría en ese momento. Evidentemente, no escribí nada. Dos semanas después, fue el mismo equipo – con el capitán en la cancha – el que se escribió a sí mismo recibiendo una goleada de 2 a 5 frente a Deportivo La Bocana.

Al final de la temporada se ganó el título y en el momento de celebración escribí:

Con ese panorama, sería un error garrafal abandonarse a la soberbia. Cristal campeonó porque es Cristal, a fin de cuentas. Pero eso no garantiza nada. El 2017 hay que empezar de nuevo, sobre todo ahora que sabemos que casi todos se van a quedar. Pero hay que empezar desde la humildad de saber que en este año no se ha avanzado nada. De lo contrario, si optan por creer que este título les esta dando la razón, vamos a chocarnos bien feo con la realidad.

Es claro que el 2016 no ha sido un buen año ni tampoco constituye ejemplo de nada. Ni de fútbol ni de manejo. Pero a pesar de eso, en el festejo del título 2016, estuvo Michael Debackey preguntando con soberbia dónde estábamos los que criticamos. Claro, para él – y al parecer para todos en La Florida – las vergüenzas sufridas en Parque Patricios y en el Campeón del Siglo se olvidaron con el título 18 que obtuvimos luego de defender un 0 a 0 de locales frente al FBC Melgar. La soberbia.

Ha sido gracias a esa soberbia por la que, a nosotros que apuntamos el error, nos dijeron mezquinos y amargos. Incluso se llegó a los ridículos extremos de que la cuenta oficial del club dejó de seguir a la página y hay quien afirma que hasta se dio la orden de no permitirnos el ingreso a las instalaciones de La Florida. Nos mandaron decir que ya no éramos los de antes, que nos llenábamos de críticas negativas, que no queríamos ver todo lo bueno que se estaba haciendo y que si antes nos leían, ahora ya no lo iban a hacer porque somos mezquinos y amargos.

La soberbia del dirigente que se cree infalible por triunfos que no han sido suyos. La soberbia del gerente que se indigna ante quien le apunta el error. La soberbia del jugador que se envanece ante un triunfo engañoso.

Y lejos de los votos de que la cordura regrese a La Florida, sólo se vio mas soberbia. En diciembre del 2016 se contrató al amigo y compadre, se consultó refuerzos con los contactos comerciales tras desactivar la secretaría técnica. Se imaginaron que eran superdotados del análisis futbolístico e hicieron lo que les dio la gana.

Hoy, luego de meses de soberbia, la realidad nos da la razón seguramente porque somos mezquinos y amargos. Se pensó que el título 2016 les dio la razón y se golpearon duramente con la realidad. Y con ellos, nosotros. El tiempo demuestra que el motivo de tanto orgullo era mentira. Que los dirigentes sacaban pecho por un logro ocasional y no programático. Las 4 finales en 5 años responden más a méritos individuales que a un verdadero “proyecto”. Poco en común hubo entre el Cristal campeón de Roberto Mosquera y el de Mariano Soso. Menos aún entre el Cristal no campeón de Claudio Vivas con el impresentable Cristal de José del Solar. Tampoco hay continuidad entre el Cristal incipiente de Daniel Ahmed con el Cristal incipiente de Pablo Zegarra. Vamos, ni siquiera hubo continuidad entre el Cristal 2014 de Ahmed con el Cristal 2015 del mismo técnico. Sólo los soberbios que viven mirándose el ombligo pueden entender una suerte de “continuidad” entre ellos. Entonces, sí, fueron 4 finales en 5 años. Pero fueron 4 puntos independientes y no una gran campaña.

Seguramente porque somos mezquinos y amargos es que recordamos que en 5 años no sólo no hemos consolidado una campaña en Copa Libertadores sino que cada año hemos sido menos competitivos. Seguramente porque somos mezquinos y amargos es que advertimos que es casi seguro que el próximo año no jugaremos Copa Libertadores. Seguramente porque somos mezquinos y amargos, criticamos el pobre momento cervecero en vez de alegrarnos de las noticias residuales que el club comparte ahora. El equipo de Play Station borrando una campaña paupérrima. Y si, pues, debe ser que somos mezquinos y amargos. Pero lo triste es que si en La Florida hubiera mas gente mezquina y amarga, tal vez no se hubiera dejado de lado el trabajo y este momento no se estaría viviendo.

Mezquino y amargo es este momento. Este momento que fue creado no en las decisiones de Pablo Zegarra en Ayacucho sino hace meses, años, cuando las personas que se reúnen en las oficinas de La Florida entendieron que son iluminados del fútbol. Este momento se creó cuando pensaron que los triunfos venían por gravedad y no por trabajo. Este momento se creó cuando se planificó la campaña pensando en hacer feliz al amigo y no tanto en mejorar marcas.

Me duele la derrota de ayer. Cristal en su imagen más pálida en años. Y en medio de este dolor por ver a avergonzada mi camiseta sólo tengo un ruego. El ruego de que la soberbia se vaya de La Florida y llegue mas mezquindad y amargura. Porque con mezquindad y amargura dejaremos de creer que vivimos en un mundo ideal. Sin soberbia asumiremos que aún nos falta hacer todo y que hay que empezar a trabajar de nuevo, de cero, porque es casi nada lo que se puede rescatar de lo hecho en los últimos años.

Ojalá que esta dolorosa derrota sea un punto de inicio. Eso es todo  lo que espero.

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No escapa el hecho de que los dos equipos que parecen más pintados para disputar el título nacional a fin de año hayan enfrentado a Sporting Cristal en estas dos últimas fechas y los dos hayan optado por una estrategia similar: esperar a la celeste.

Si me preguntas, la razón de eso es que tanto Marcelo Grioni como Pablo Bengoechea han advertido lo que ya es evidente: que Cristal es un equipo débil en formación. Y entonces, para qué sudar en exceso cuando la paciencia puede dar frutos. Uno espera a Cristal porque sabe que Cristal hace un gol cada que muere un papa y que, más bien, te va a regalar por lo menos un par de opciones para que le anotes. Contra Cristal, la paciencia paga.

Y así fue.

Ayer tuvimos la pelota y no supimos qué hacer. Pablo Zegarra insistió de nuevo en el error. Está insistiendo en él hasta el punto de que uno empieza a pensar de que existen razones subrepticias que lo obligan a no ver lo evidente. Ayer, como la semana anterior, volvió a alinear el peor mediocampo posible. A parte de volver a someter al Capitán a un partido para cuyo ritmo ya no está, vuelve a poner a Joel Sanchez y Cristian Ortiz que muestran cada día que La Florida es demasiado lugar para ellos. Con tres jugadores menos o, lo que es lo mismo, sin el mediocampo es poco lo que se puede hacer. Convengamos, entonces, que jugar con el equipo que mandó Pablo, es empezar perdiendo.

Luego sumémosle que Ray Sandoval se contagió de la apatía y que Edinson Chávez terminó de demostrar que su paso por Sporting Cristal está agotado. Con todo eso, ¿cómo?

Jugar con sólo seis jugadores (y cón sólo Irven Ávila en ataque) no alcanza para parar a un Alianza Lima entonado que juega con la tranquilidad de tener un boleto para la final. Un partido malísimo en el que ganó el equipo que jugó con once. Porque, claro, Cristal ingresó con once jugadores nominalmente pero en la realidad sólo eran ocho. Y luego, con las expulsiones, terminamos jugando con seis. Alianza, entero, nos ganó sin asustarse.

Ya no es novedad que este 2017 se fue al tacho. La posición optimista nos invita a pensar que Cristal está en transición. La pesimista nos enrostra a la posibilidad de que simplemente estemos quemando el tiempo. Mientras tanto, uno duda entre confiar en lo que podría hacer Pablo con un equipo que él mismo arme (y en el que quizá no existan esas raras razones que podrían estar empujándolo a persistir en errores evidentes) o apostar por otros nombres.

Así es cómo se va al garete una temporada que empezó en diciembre del 2016 cuando irresponsables señores decidieron que eran omniscientes, que podían hacer bien las cosas sin prepararse, cuando se sintieron soberbios por logros que no eran de ellos y decidieron, contra todo rasgo de criterio y decencia, traer al amigo y compadre.

Diez meses después tenemos este débil Cristal, el peor equipo cervecero desde el 2011. Pero, claro, lleno de amigos.

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Captura de pantalla del primer post de la página en septiembre del 2007

¿En qué piensa uno cuando lleva diez años haciendo lo que lo hace feliz?

Quienes ven mi ritmo de vida admiten que el tiempo que le dedico a Sporting Cristal se parece mucho a un trabajo. Pero, claro, no es mi trabajo. Mi trabajo es otro y no tiene nada que ver con el fútbol. Además que estar al lado de Sporting Cristal nunca fue un trabajo. Ni trabajo, ni hobbie, ni nada que se le parezca. Yo sigo a Sporting Cristal porque me hace feliz. Ir al estadio nunca ha significado un sacrificio ni tampoco considero que haya perdido una sola cosa esencial en la vida por estar en un estadio viendo jugar a la camiseta celeste. Por el contrario, considero que he ganado mucho. He llenado el tiempo de recuerdos que son valiosísimos pero también he ganado grandes amigos y he aprendido importantes lecciones de vida. Todo eso en estos últimos 10 años.

¿En qué pienso, entonces?

Pues en reconocer sin ninguna vergüenza que he sido feliz y que tengo toda la intención de sumar otros 10 años más. La fecha me sirve para ver el camino recorrido y recordar lo que fui hace 10 años y lo que somos hoy. “El Cristal con que te miro” dejó hace buen tiempo de ser la página en la que yo opinaba -bien o mal- sobre la institución y hoy intenta ser un crisol de opiniones que permita acercar a la gente a la actualidad de su institución.

Reviso el primer post que escribí en ese septiembre del 2007 y recuerdo que mi intención entonces era “hablar” de Sporting Cristal. Entendí que, precisamente porque nadie decía nada, habíamos llegado a la situación en la que nos encontrábamos. ¿Lo recuerdas? Últimos en el acumulado y con un futuro negro. Muchos años de autosuficiencia y soberbia y un clima donde el que se equivocaba no afrontaba ninguna consecuencia por su equivocación nos llevaron a eso. Y me sorprende lo cíclica que es la vida porque estos 10 años se cumplen y el club parece seguir necesitando que alguien hable, que alguien diga lo evidente aunque sea para evitar que se vuelvan a acumular la autosuficiencia y la soberbia.

Nuestra tarea debe seguir siendo esa. En la espera de que lo hayamos hecho bien. Nuestro lugar debe seguir siendo el mismo que elegí hace 10 años: al lado de Sporting Cristal y su gente para hablar, para decir e invitar a que se diga. Para apuntar lo evidente para que no se le escape a nadie, para señalar lo que duele, aunque duela. Espero haber estado a la altura, espero que lo podamos estar.

Por lo demás, agradecer. Agradecer, en primer lugar, a Sporting Cristal. Mi institución. Por la que existió todo esto. Sin ella, posiblemente todos seríamos otras personas. Gracias, entonces, Sporting Cristal por todo lo que das y lo que eres. Y agradecer también a quienes caminaron este camino conmigo, los que estuvieron y los que siguen. Todo mi cariño y agradecimiento para ellos: Jean Franco Bedoya, Ricardo Garay, Sebastián Calle, Jorge Rodríguez, Ernesto Arrascue, Mauricio Guevara, Gerardo Castillo, Juan Pablo Portocarrero, Carlos Wertheman, Daniel Cornejo, Hugo Barrio de Mendoza, Kreuza del Campo, José Pablo Castañeda, Alex García, Raúl Charpentier, Alessandro Heredia, Rodrigo Rebagliatti, Mauricio Saldaña, Jerico Gatjens, Augusto Guzmán y Angel Trujillo. Y también a aquellos que alguna vez nos aportaron sus ideas y palabras: Luis Fernando Castellanos, Franco Bravo, Roy Galdós , Khorin Pérez, Rodrígo Jaime y José Gálvez. Evidentemente, aún respeto los pseudónimos. A todos, muchas gracias.

No están todos los que fuimos y somos, pero para muestra basta un botón.

Y, sobre todo, a Ustedes que nos leen y nos leyeron. Muchas gracias.

Que vengan los siguientes diez.

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(foto: sportingcristal.pe)

Eran 15 finales. Ya vamos desperdiciando 3. A falta de 11 partidos para el fin del Clausura, Sporting Cristal volvió a ceder puntos de local y se quedó con sólo 4 puntos de 12 posibles. La tercera parte. Estamos a 6 del puntero Real Garcilaso, nuestro rival de turno, en un torneo muy corto. Así es difícil, muy difícil.

El resultado de ayer no hizo sino confirmar que nuestro papel en lo que queda del año es de llevar adelante una transición ordenada. Nuestras opciones reales de pelear el torneo son poquísimas. Nunca hay que tirar la toalla pero, la verdad, yo prefiero pensar que la mejor forma de usar este 2017 es cimentando aquellos puntos que deben ser nuestras fortalezas el próximo año. Y esta resignación dolorosa no es gratuita, se lo debemos a las malas decisiones que un grupo de soberbios señores tomaron de manera irresponsable. Pero de eso ya hemos hablado. Tampoco vamos a seguir hablando de eso toda la vida.

Ahora, intentando descifrar lo que Cristal nos brindó ayer, debo rescatar algunas cosas. Durante este año le he visto partidos realmente malos a la Celeste. Este no fue uno de esos. Garcilaso respetó a Cristal y no jugó a atacar. Frente a eso, hicimos notoria una superioridad en juego. Me gustó la idea, me gustó que se generara bastante, me gustó que el equipo no se amilanara. Tengo que decir, entonces, que “mal” no se jugó.

Pero tampoco lleguemos al simplismo de decir que si entraba alguna de las que no entraron hubiéramos jugado bien. Sporting Cristal sigue siendo débil. Lo de la defensa no deja tantas dudas, a fin de cuentas Garcilaso casi no nos generó ni una sola opción de gol. Adelante Irven Ávila esta en un buen nivel y Ray Sandoval sigue siendo peligroso aunque ayer, al parecer, se equivocó al ponerse los chimpunes porque no acertó ni un sólo remate. El problema de este Sporting Cristal es el medio.

Y digo que es el mediocampo porque considero que Pablo Zegarra está armando mal su equipo. Es cierto que hay que llevar las cosas con calma pero poner de arranque a Carlos Lobatón, Joel Sánchez y Cristian Ortíz en la cancha es como jugar con 2 jugadores menos. Lo de Loba es irreprochable pero entristece. Hay jugadas que antes eran marca registrada del Capitán y que hoy ya no salen. Eso es entendible, el fin de la carrera está cerca y se nota. A todos le pasó. El entrenador debería cuidar al Capitán y no someterlo innecesariamente a la rechifla. Loba tendrá que entender, Pablo ya pasó por eso, él sabe cómo es ese tema.

Lo de Sanchez es sorprendente. Habilidad tiene pero hay algo en su paso por Sporting Cristal que hace que casi siempre tome la decisión equivocada. Eso mina su rendimiento, el jugador perdió confianza con miras al arco y el hincha ya le perdió paciencia. Lo de Ortiz es diferente, el muchacho no está para el trajín, así de simple. Es posible que sea habilidoso y que tenga buen remate pero jugador de fútbol, no es. No sólo porque juega escondido y le rehuye a la actividad durante el partido sino porque además carece de criterio. Sabiéndose habilidoso, complica las jugadas con lujos innecesarios. De él sólo se puede esperar que termine su préstamo pronto. No estaría de más llamar al Club Atlético Independiente, de repente nos lo quitan de encima antes de lo esperado y el club podría recuperar algo del gasto.

Por el otro lado, es satisfactorio lo de Edhu Oliva. Entró a un partido aún caliente y tuvo un buen rendimiento. Uno se animaría a darle la responsabilidad del titularato pero … su entrenador es el que sabe. Lo que sí no se comprende es la suplencia de Horacio Calcaterra, un jugador que podría hacerle mucho bien a Cristal.

Eso es lo que yo espero de este 2017 ahora que los objetivos se han vuelto tan lejanos. Que Pablo lidere y realice ese recambio generacional que nos sustente la próxima temporada. Esperemos que ese objetivo sí sea auspicioso.

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Es bueno este triunfo. Por varias razones.

Es bueno porque fue sufrido. Y un triunfo así -trabajado, luchado, esforzado, difícil- es algo que creo que le va a venir bien al equipo para levantar la moral y entender que el camino que nos queda por delante es así: de lucha constante y esfuerzo total. No es fácil y lo va a ser menos ahora que, de las 15 finales, hemos desperdiciado 2.

Es bueno también porque marca consolidaciones y demostraciones. Consolidación la de Irven Ávila que ha hecho un genial partido. Falló un par de oportunidades pero ha sido el abanderado del ataque rimense. Anotó un gol y sirvió los otros dos. Intentó con velocidad, con habilidad y también con fuerza, así ganó varias veces. Ávila está de vuelta. Y demostración de que algunos de los chicos están para hacerse con la responsabilidad. Hoy entró Edhu Oliva a su tercer partido como profesional y no desentonó. ¡Qué digo desentonó! Su ingreso mejoró al equipo. Nos dio posesión segura y pases precisos e inteligentes, justo lo necesario para controlar el partido. Tal vez sea la hora de confiar más en Edhu y dejar de porfiar en jugadores que han demostrado con largueza que restan más de lo que suman.

Precisamente en eso, el juego de hoy parece haber demostrado que el mediocampo de Sporting Cristal puede funcionar sin Carlos Lobatón pero siempre y cuando esté Horacio Calcaterra. Calca ordena las cosas. Sin Joel Sanchez ni Cristian Ortiz, que con ellos en cancha es como tener dos jugadores menos, el equipo ganaría mucho. Es bueno, en todo caso, saber que ahí atrás hay muchachos –  como Oliva, por ejemplo – que pueden aportar mas al equipo.

Pero, luego de ello, también hay que señalar que este partido tranquilamente pudo haber sido una derrota. Cristal no juega bien. Carece de precisión e ideas. Ha sido un partido de bloopers, es cierto (blooper fue el error de San Martín en el primer gol cervecero y blooper fue también el error de Mauricio Viana en el primero que nos anotan), pero eso no puede dejar de lado que Cristal aún aparece demasiado frágil. Comete errores no forzados en defensa o en salida que nos terminan costando goles en contra. Eso debe corregirse.

Hoy vi a Pablo Zegarra gritar indignado y celebrar desaforado. En la medida en que deje de repetir errores y empiece a sumar aciertos, la historia cervecera en este torneo va a ir haciéndose más feliz. Por lo pronto, el sábado recibimos al puntero Garcilaso. Será hora de hacerle dar el primer traspiés en este clausura.

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(foto: clubsportingcristal.pe)

Cuando la cabeza de la institución durante todos estos años ha hecho gala de soberbia y autosuficiencia resulta entendible que el equipo también lo muestre. ¡Trabajemos mejor! se les decía a la extinta Comisión de Fútbol y ésta respondía con un “déjame tú a mi que yo sé”. Cuando se le pedía explicaciones por los errores, sacaban el pecho y nos enrostraban que con su trabajo mediocre y chapucero habíamos sumado 3 estrellas en 5 años. Como si no se pudiera pedir más, como si eso fuese todo a lo que podríamos aspirar. Soberbia y autosuficiencia te llevan a la mediocridad.

Ayer vi eso. En el papel, el equipo de Sporting Cristal se sabía superior a su rival. En los primeros minutos se notó la evidencia de esa ventaja competitiva. Antes de la media hora, ganábamos 2 a 0. Y entonces, la soberbia. Cristal regaló el partido, empezó a menospreciar a su rival y a ignorar las advertencias claras que señalaban que algo podía pasar. Es la fabula de la tortuga y la liebre una y otra vez. Y este equipo de Sporting Cristal, aún no entiendo por qué, se ha creído que iba era la liebre.

Fue conmovedor ver a Jorge Espejo pidiendo entrega y pundonor. Y a sus jugadores pelear cada pelota como si se les fuera la vida en eso. Con mala fe muchas veces pero, hay que reconocerlo, con una rebeldía, con una resistencia a dejar vender barata la derrota. Apostaron a su esfuerzo pero también a nuestra torpeza. La liebre echándose a dormir en el camino antes de cruzar la meta. Dos penales claros en cinco minutos, nos empatan un partido que debíamos ganar. La tortuga con tesón y seriedad cruzando la meta mientras nosotros nos desesperábamos y queríamos hacer en diez minutos lo que no quisimos hacer en ochenta.

Juguémoslo de nuevo, Cristal lo gana. Pero eso ya no importa. Cristal tenía que haberlo ganado ayer. Y tenía que hacerlo porque, en teoría, las cosas las hacemos con seriedad, con calidad. ¿No es a eso a lo que la dirigencia llama “los valores de la Raza Celeste”? ¿Qué raza celeste mostró ayer este equipo?

¿En qué momento el equipo de Sporting Cristal, que debería ser un equipo de personas dispuestas a limpiar su nombre, terminó siendo un grupo autocomplaciente de personajes simples aburguesados que se creen con derecho a menospreciar a un rival y, de paso, faltarle el respeto a la hinchada y a la camiseta? ¿En qué momento dejamos de ser la “máquina celeste” que destrozaba a sus rivales y empezamos a ser la “feria celeste” en la que salen a divertirse como si esto fuera una broma?

Y entonces hay que mirar al banco y preguntarse cómo es que Pablo permitió el triste espectáculo de su equipo sobrando al rival, dejando de hacer lo que tiene que hacer. Preguntarnos dónde se quedó la interjección oportuna que haga reaccionar a sus jugadores. ¿Dónde quedó el carácter? Porque, si Cristal en el campo juega sin seriedad, alguien tiene que ponerle razón, ¿quién?

En fin.

Este Cristal 2017 es el peor equipo celeste en años y parece que los jugadores no se han enterado de eso. Eran 15 finales las de este clausura, ¿se acuerdan? Bueno, ya vamos desperdiciando dos.

¿Algo más?

Sí. Joel Sanchez pasará en la historia cervecera a engrosar esa larga lista de buenos jugadores que en el Rímac no hicieron nada. No es corta la lista, ¿eh? Palinha, Marquinho, Gustavo Grondona, Alex Pineda Chacón. Sobran nombres. Tal vez no sea culpa de Joel. La culpa, en todo caso, es de quien lo sigue poniendo en el equipo cuando es evidente que no da la talla. Se esta dando privilegio al jugador (no se vaya a deprimir, el pobre) frente a las necesidades del equipo. Ojalá que se destape en estos tres meses que faltan pero, en realidad, lo único que podemos esperar es que cumpla su tiempo de préstamo y se vaya.

Lo de Cristian Ortiz sí es diferente. A él le corresponde la lista de las grandes equivocaciones, de los fichajes que jamas debieron venir, de los jugadores cuya única utilidad es servir de negocio a representantes y otros personajes ligados al fútbol. Algo así como Lalo Maradona pero sin el apellido. Una contratación absurda de un pobre hombre que a las justas tiene una sola virtud y le hicieron creer que le era suficiente a pesar de que carece de todo lo demás. Y pensar que por él dejamos que un club quebrado como Independiente de Avellaneda nos falte el respeto.

Absurdo.

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Ayer el club sacó un comunicado más en el que informan la nueva composición de su directiva. De esa manera se concretó lo que anunciaba el comunicado del día domingo y que acá descreímos.  Así pasamos de esto:

A esto:

La disminución es sensible. De entrada resalta la eliminación de cuatro comisiones: Fútbol, Menores, Voley y Comunicaciones. Veintiún personas que hasta ayer en la mañana eran directivos de Sporting Cristal.

Lo que se mantiene es el Directorio del club. Fue reducido de siete integrantes a seis. Salieron cinco (Federico Cúneo, Juan Malpartida del Pozo, Luis Guzmán Pardo, Javier Tabata Fukuda y Cristian Emmerich de Haro) y sólo Cúneo quedó vinculado al club. Ingresaron Ernesto Berrios Pardo, Maria Julia Sáenz Rabanal y Carla Silva Aristi. Los únicos dos integrantes del directorio que fueron ratificados son Diego Dyer Jacobs y Gustavo Noriega Bentín. En el caso de éste último, abandona el puesto de vicepresidente del club para quedarse sólo como miembro del directorio.

Ernesto Berrios, boliviano, es gerente de finanzas de la Corporación. Maria Julia Saenz es gerente de legal y asuntos corporativos de la Corporación. Carla Silva es gerente de personal. Todos ellos ocupan estos cargos desde enero de este año. Dyer, viejo conocido del club, también es ejecutivo de alto nivel que tuvo mucha relación con la Corporación. Finalmente, Noriega Bentín no tiene cargo en la Corporación pero es ejecutivo de alto nivel del Grupo El Comercio y, además, tiene los apellidos fundadores.

Como ya se dijo Federico Cúneo se mantiene como presidente de la institución y en el cargo de vicepresidente regresa Francois Mujica quien ha sido el peor presidente de toda la historia de Sporting Cristal a la vez de ser la persona que mas tiempo ha ocupado un cargo directivo en el club. Terribles decisiones, ambas.

Finalmente, en los cargos gerenciales se mantienen Carlos Benavides y Alfonso García Miró.

Como puede verse, la modificación excede a sólo la salida de Francisco Lombardi y Michael Debackey. Lo que está cambiando en Sporting Cristal es el modelo administrativo. Se está dejando de lado el modelo en el que las decisiones eran tomadas en comisiones y ejecutadas por gerentes a una en la que los gerentes asumen el total manejo y deberá rendir cuentas a un directorio conformado íntegramente por ejecutivos de la Corporación.

En octubre del año pasado, Semana Económica publicó un somero artículo sobre el nuevo modelo de gestión en la Corporación Backus luego del ingreso del Grupo AB Inbev. A pesar de lo ligero del artículo, lo que se saca en claro es que la intención del grupo es disminuir su carga de ejecutivos y tomar un cariz más pragmático. Hace mucho sentido la prescindencia de comités y el empoderamiento de gerentes. Ahora Benavides tendría que sustentar las decisiones que tome frente a un directorio conformado por los gerentes de legal, finanzas y personal de la Corporación que, si le hacemos caso a Semana Económica, son profesionales buscan el cumplimiento de indicadores y medirán los logros de manera objetiva . Eso hace que todo se vuelva interesante.

Las comisiones fueron un sistema que introdujo Felipe Cantuarias en el año 2011 para, precisamente, cambiar la figura de un Director-Gerente omnipotente como lo fue Juan Carlos Oblitas en el año 2010. Su intención era que cada decisión sea discutida en medio de un colectivo formado por personas con conocimiento de la materia. La decisión fue aplaudida entonces, Cristal necesitaba un cambio de modelo. Pero, seis años después de este cambio, hay que reconocer que el sistema de las comisiones no funcionó. Y eso, desde dónde yo lo veo, no se debe al hecho de que quienes hayan formado las comisiones hayan sido malas personas o malos profesionales sino al hecho de que las comisiones en Cristal tomaban decisiones importantes para el manejo del club y no existía un mecanismo para que los miembros de una comisión puedan rendir cuentas a la institución ni hacerse responsables de sus desaciertos. A la larga, quien no es responsable de sus decisiones, decide con total irresponsabilidad.

Esto se hizo más evidente en la Comisión de Fútbol y en las figuras de Lombardi y Debackey. Ambos tomaron el manejo de la comisión y, desde ahí, tomaron todo tipo de decisiones. La mayoría, erradas. A pesar de eso, el club tuvo una etapa de triunfos que acallaron momentaneamente las críticas. Pero, a medida que iban pasando los años, se pudo apreciar que las malas decisiones pesaban en la actualidad deportiva del primer equipo sin que la institución tuviera cómo defenderse de éstas. A la larga, tanto Lombardi y Debackey – en tanto miembros ad honorem de una comisión que no es parte de la organización estructural del club – le estaban haciendo un favor al club. Flaco favor, evidentemente. Y el club no tenía como decirles “ya no, por favor“.

Fueron errores, entonces, el dejar que personas externas a la organizaicón del club tuvieran tanto peso en la toma de decisiones y no crear ningún mecanismo para que quien decidiera mal dejara, en algún momento, de tomar decisiones.

De las cuatro comisiones que existieron, tres terminaron siendo desastrosas. Comunicaciones perdió todo el peso que tenía y no es novedad para nadie decir que hoy la estrategia comunicativa y de marketing del club es la más deleznable de todas. De la de fútbol ya hemos hablado en demasía: malas decisiones crónicas, demasiada soberbia, falta de respetó a los fueros de los entrenadores, etc. La de voley no pudo salvar al club del distanciamiento que existe hoy entre la institución y el equipo. Menores, por ser la menos atractiva en un primer momento, ha sido la que mejores resultados tuvo y la única de la que podría rescatarse algo positivo.

Hoy, como consecuencia de estos cambios, todo va a recaer en el Gerente General. La preocupación pasa por saber si de verdad Benavides tendrá la posibilidad real de atender todo en el club. No sólo tiene que ver el régimen financiero y adminsitrativo, además deberá ver la actualidad del primer equipo, cuidar el proyecto de menores, recomponer la relación con el equipo de voley, ver el marketing y las comunicaciones, hacerse cargo de la relación del club con otros clubes y federaciones y otros problemas de actualidad como el tema de la barra. ¿Le alcanzará el tiempo, las ideas y la cabeza? Esperemos que sí. Sobre todo porque quien lo acompaña hasta el momento sólo ha demostrado inexperiencia y falta de tino.

En todo caso, sería útil que dentro de esta organización se establezcan sub gerencias a cargo de profesionales con una formación real y con una experiencia comprobada (dejemos ya de llamar amigos, por favor) para que asistan a Benavides en este reto.

Ahora, a mi, personalmente, este cambio me satisface. Y lo hace no tanto por las personas sino porque es una oportunidad para que la institución opte por un esquema que sí resulte adecuado. Soy un convencido que si priorizamos la toma de decisiones en virtud de sustentos objetivos, mesurables y controlables; y el hecho de que quien tome las decisiones tenga que someterse a un escrutinio por parte de personas que deben calificar su rendimiento; la situación va a ser beneficiosa para el club.

En esa idea van mis votos. Quiero que esta nueva etapa administrativa le permita a Cristal dar los pasos que le faltan para ser más grande. Que se instauren buenas prácticas administrativas, que se contraten profesionales técnicos con conocimientos acreditados y experiencia comprobada, donde las decisiones no estén dejadas a comisionados o consultores externos, donde prime la humildad y la conciencia de que para ser grandes hay que seguir trabajando cada vez más fuerte. Ojalá que así sea.

Mientras tanto, seguiremos esperando ver actos. Las palabras se las lleva el viento. Son los actos de esta nueva administración las que van a demostrar si el cambio es real o si vamos a seguir teniendo más de lo mismo. En todo caso, juntemos algo de esperanza.

¡Fuerza Cristal!

A estas alturas tú ya sabes tan bien como nosotros lo que decía en el comunicado que ayer sacó el club respecto a que todos sus directivos y los miembros de sus comisiones iban a poner sus cargos a disposición del presidente de la institución.

Vamos por partes. El comunicado es escueto y, en realidad, no dice nada. Es por eso que nosotros ya te contamos cuál fue nuestra primera impresión rescatando una tonada clásica de esta dirigencia. Pero igual, hay que hacer el intento de sacar agua de una piedra y ver qué deja en claro de este comunicado.

Veamos la primera idea que sueltan. Esa de “continuar con la profesionalización de la gestión del Club”. Preocupa.

Y es que, diciendo las cosas por su nombre, parece que hay que informarles a los señores del Grupo AB Inbev que, bajo ningún punto de vista, lo que ha pasado en Sporting Cristal encaja en una “profesionalización” de la gestión del club. Por el contrario, la última vez que hablé del tema dirigencial fui contundente en demostrar que, desde el último año de la gestión de Felipe Cantuarias, lo que se vio fue una “desprofesionalización”. Hoy las responsabilidades han sido asumidas por parte de empleados de mando medio, practicantes y personas con nula experiencia. Si esa es la idea de “profesionalización” que tiene Inbev y que propone “continuar”, pues vamos mal.

Esta primera idea resulta contradictoria con la segunda que habla de “implementar políticas corporativas y de gestión económico-financiera con la finalidad de procurar el mejor cumplimiento de los principios de eficiencia“. Difícil no saludar esta idea. Lo que falta en Cristal hace tiempo son precisamente “buenas prácticas administrativas“. El problema es que los términos que utiliza el comunicado son tan generales que bien podrían significar cualquier cosa. Y si algo se ha aprendido al estar 10 años viendo a las dirigencias de Sporting Cristal es que, cuando más golosina le ponen a las palabras, más seguro es que no significan absolutamente nada. Desde que empiezan así, yo dudo.

Finalmente, la cereza del pastel es el segundo párrafo que dice que “todos los miembros del Directorio y las Comisiones procederán a poner sus cargos a disposición de la presidencia del Club“. Ante el rumor, primero, y la noticia, después, todos los hinchas se alegraron por la idea de ver fuera del club a personajes que nunca se hicieron responsables de las decisiones que han tomado en los últimos años. Pero,  tranquilidad.

¿Qué es lo que está diciendo esto?

Pues que todos van a hacer la pantomima de decir “si no me quieren, me voy”. Ojo, acá nadie se esta yendo tan sólo van a “poner sus cargos a disposición”. Eso ni siquiera es una renuncia, es finta. Es hacer el ademán. Paren la alegría que acá no ha pasado nada.

Más simpática aún es la afirmación que quien va a evaluar la continuidad de los directivos es el presidente del club. Pero, ¡por favor! Acá el primero que tendría que renunciar es, precisamente, Federico Cúneo. Administrativamente, su gestión ha sido nefasta. Eso ya lo hemos dicho antes pero podemos resumirlo en las siguientes líneas: se deconstruyó el esquema de manejo administrativo del club, se otorgó carta blanca a personas que no tienen vinculo con Sporting Cristal para tomar decisiones fundamentales y sin mecanismos para que se hagan responsables de sus decisiones, se dejó de lado un esfuerzo adecuado de acercamiento del club a su hinchada, se hizo crónico un problema en la barra organizada para perjuicio de los hinchas que asisten al estadio a ver a Cristal. ¿Acaso es necesario más?

Obviamente, Cúneo no es el responsable directo pero sí es el responsable final. ¡Es el Presidente! Cantuarias nos demostró que una gestión adecuada puede sumar mucho en diversos frentes y Cúneo nos demostró que en una gestión se puede se puede echar todo por la borda.

Por todo esto es que creo que Cúneo debió salir primero y no quedarse a decidir. Además, creo que no es el más adecuado para decidir quien se queda o se va porque sí él – que lleva años siendo el presidente – fuera a sacar a alguien de su puesto, ya lo habría hecho. No vamos a pensar que recién en estas dos semanas se ha dado cuenta que tal o cual persona no le hace bien a la institución. Entonces, si no ha retirado a nadie hasta este momento, ¿por qué iría a hacerlo ahora?

En conclusión, a sentarse nomas que lo más probable – desde donde yo veo – es que todo esto termine siendo un engaña muchachos. Posiblemente en la interna todos van a ser ratificados y punto, acá no pasó nada. Es más, si van a ser coherentes, esta decisión se tomará en estricto secreto y nadie se enterará de cómo ni por qué. La única diferencia será que ahora todas esas personas que hasta el sábado eran sinónimo de mala gestión, a partir de hoy van a ser embanderados de una “mejor gestión”.

Es más, no me pasa desapercibido que ayer – antes del partido – el rumor se esparció fuerte por todos lados señalando que se venía un comunicado que iba a anunciar salidas reales de algunas personas. Sin embargo, horas después, el comunicado sólo habló de “poner cargos a disposición”. Eso me llevaría a conjeturar – que es lo único que yo hago – de que si hubo decisión de salidas, esta fue dejada de lado merced a afortunadas coordinaciones que debieron tomar todo el día domingo.

Por lo demás, fue un artículo publicado en la pagína web de El Comercio el que dio datos que no están en el comunicado. Es este artículo el que dice que se van a ir todos y que Cúneo se queda sólo hasta diciembre; que todas las decisiones van a recaer ahora en el Gerente General Carlos Benavides y en el bisoño Gerente de Fútbol Alfonso García Miró, lo que es una forma elegante de decir que todo queda en manos de Benavides. Y, bueno, eso es lo que dicen.

Yo descreo y desconfío. Como si fuera un Santo Tomás cervecero esperaré hechos concretos antes de empezar a creer.

Claro, cabe la posibilidad de que esté equivocado y que, en efecto, se terminen yendo todos menos uno o dos. Pero igual prefiero ver hechos y no palabras. Hasta entonces, todo esto me suena más a un capítulo de la linda mecedora que suelen accionar de tiempo en tiempo en La Florida.

Lo peor, es que aún en el supuesto de que todos se vayan, a mi me queda en la boca un sabor a “El Gatopardo” de Tomasi de Lampedusa y su frase icónica de que las cosas “mientras más cambian, más siguen igual“.

¿Y la venta del club?

La famosa venta, ¿no?

No faltan quienes ven en estos movimientos las muestras claras de que otras personas están tomando el manejo de Sporting Cristal. La verdad, no tengo cómo saberlo. Desde dentro de Cristal se han cansado de decir que la venta del club no se ha realizado. Otras fuentes, alejadas del club y – por lo mismo – más creíbles, dan a entender que la venta se realizó hace meses y que sólo estamos en periodo de enfriamiento para evitar especulaciones financieras y/o bursátiles. Son estas versiones las que comentan que, con los nuevos dueños – que serían extranjeros – sólo se quedaría en Cristal un afortunado personaje. Habrá que ver con calma. La falta de indicios contundentes evita que se pueda asegurar algo.

Así estamos.

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