Autores Publicado porAlessandro Heredia

Alessandro Heredia

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Más de lo mismo del Cristal 2017 en la Copa Libertadores. Por mas que se vio a un Cristal que salió a presionar y aparentar un juego más agresivo en comparación a los otros partidos, todo (de nuevo) se derrumba en la adversidad. No se percibe un equipo al que el gol en contra lo haga reaccionar. Un equipo monótono. Le hacen un gol y se juega igual. Poca rebeldía. Poco convencimiento. Nos llevamos otra goleada.

Pocas veces he hablado sobre asuntos que no estén directamente relacionados al juego. Es más, nunca hablé de algún tema dirigencial por la simple razón que no sé cómo se debería manejar un club profesional, ni las diferentes circunstancias que influyen en la toma de decisiones administrativas. Pero hoy es muy evidente. El hincha y el dirigente (equipo) difieren en muchísimas cosas y la más importante es la ilusión.

El hincha siempre va a querer ganar. Quizá el hincha de Cristal esté un poco más ligado a la estética, pero al igual que todos siempre quiere ganar ¿El dirigente quiere ganar? Por supuesto que sí, pero ellos tienen la suerte (o mala suerte) de tener gran responsabilidad en el armado de un equipo. Comenzar con declaraciones como “la Copa no es prioridad” ya de por sí muestra el enfoque dirigencial. No reforzar la defensa y la contratación de Blackburn son decisiones que lo confirman. Ellos no solo pueden “querer ganar” también tienen que aumentar las probabilidades para que eso suceda. Viana, Joel y Ortíz son buenos jales a mi entender, pero están dentro de los aciertos (reconocibles, claro) que debería tener la dirigencia del mejor club del Perú.

Entonces, a través de esas decisiones es que de alguna manera se puede medir la ilusión de la dirigencia en el plano internacional. Esa poca ilusión inevitablemente deriva en el primer equipo. Los jugadores entienden prioridades y reaccionan pasivamente a ser inferiores internacionalmente porque es “normal” y no está en nuestras “prioridades”. Hay una gran escases de motivación. Y como un equipo también es un estado de ánimo, (y en Cristal como institución se percibe muy poco cuando se encara la Libertadores) se refleja poca actitud en demasía. Siempre se tiene que tener esa cuota de locura y amor propio. Esa locura que cuando vas perdiendo te hace ir a presionar (quizás desordenadamente) pero que demuestra ansias de recuperar la pelota. Este Cristal cuando fue inferior en la Copa (casi siempre), dio la sensación de que querían que se acabe el partido. Transmitían una especie de “queremos el mejor peor resultado”.

Siempre entendí que la ilusión es el mejor energético. Tener ilusión es tener optimismo. Un equipo tiene que estar seducido por defender su ilusión. Pero en Cristal, desde los dirigentes, no había ilusión. Perder en la Copa era normal. Era normal no reaccionar. Debemos de dejar de pensar en términos de “más” o “menos” e introducir las palabras “mejor” o “peor”. Desde los dirigentes hasta los jugadores. El hincha que nunca pierda la ilusión.

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(Prensa Sporting Cristal)

La diferencia en el partido radica en que un equipo necesita gestar para generar y el otro no. Sporting Cristal, por lo general, necesita masticar mucho el juego a través de cadenas de pases para poder encontrar jugadas ofensivas. Por el contrario, al equipo colombiano -debido a sus grandes individualidades- le bastaba con alguna escapada de su extremo izquierdo Arango o, como ya lo sufrimos, de alguna bomba de fuera del área de parte de Gómez para desequilibrar el partido.

El desarrollo del partido fue como era de esperarse. Se dice que Cristal tuvo la pelota, pero ese era un factor inevitable debido a la tímida presión del local, el cual invitaba a salir para cuando recuperara la pelota aprovecharse del intento de Céspedes de fijar arriba a su volante derecho para darle espacio interior a Joel Sánchez, y fue precisamente por el sector izquierdo que vinieron las dos más claras del equipo colombiano en el primer tiempo.

Durante la mayoría del partido Cristal jugó a retener la pelota más que a tenerla, cosas totalmente distintas. Pero retuvo la pelota por mérito de Santa Fe y demérito mismo. Es por eso que en mi opinión decir que Cristal falló en el último pase es una falsa conclusión. No podemos fallar en el último pase si ni siquiera podemos llegar a la zona de gestación. Con dos volantes de características defensivas (Ballón-Aquino) no tuvimos esa creatividad o confianza de filtrar un pase a los especialistas en hilvanar peligro cerca al área rival, que en esta caso eran Joel y Lobatón. Carlos tuvo que empujar al equipo bajando más de lo que se pretendía y Josepmir nunca supo ocupar el espacio que dejaba Carlos. Si a eso le sumamos la buena organización defensiva del rival, el resultado arrojó que Cristal no pudo generar peligro a través del juego de posesión, y sólo lo hizo con pelotas paradas o remates muy de fuera del área.

Ahora, siempre tenemos que tener en cuenta quienes somos. Nuestra realidad nos dice que jugamos contra un club (porque no solo es el equipo) superior a Cristal en muchísimos aspectos. Pero claro, empezar el partido manejándoles la pelota y el rival aparentando cierta inferioridad, hizo al hincha emocionarse. Al punto que tildaron a Santa Fe de “equipucho”. Esa misma emoción también hizo al hincha desviarse por la crítica desmesurada. ¿Acaso no era normal una derrota en este partido? Pero como siempre, al hincha hay que perdonarlo. Lo del hincha común es instintivo. Tiene reacciones porque el juego y la emoción lo atrapan. La diferencia entre clubes quizá refleje un 3-0, pero estoy seguro que el juego dice lo contrario. No que debimos ganar, pero que la diferencia en la cancha no fue de 3 goles.

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Foto: Club Cristal

El Sporting Cristal de Chemo del Solar es un equipo que utiliza y utilizará el recurso del achique constantemente durante toda la temporada. Lo hizo las primeras fechas de gran manera y salió mal en el último partido contra la Academia Cantolao. Pero no fue un simple “salió mal”. El equipo entero (que fue distribuido con un esquema nuevo y también nuevos jugadores) denunció una falta de interpretación tremenda sobre cuándo tirar o no el achique. Vi a un equipo que usaba el achique como método y no como recurso. Se quiso intentar siempre a pesar de que las situaciones eran totalmente desfavorable.

Aclaremos un poco sobre el concepto del achique. Es un recurso que hoy en día todos los grandes equipos deberían emplear. La intención de achicar es la de quitarle espacio útil a tu rival al adelantar tu línea defensiva. Por supuesto que hay situaciones en donde el achique es más fácil de hacer, como por ejemplo contra los equipos que juegan al pelotazo, y otras donde es más difícil, como cuando tu rival te llega tocando la pelota. El achique se tiene que dar inmediatamente cuando tu rival hace un pase para atrás, y eso tiene que estar completamente sincronizado en el equipo (no es que exista una voz de mando qué diga cuando achicar). Ahora, si después de ese pase para atrás de tu rival, viene otro igual, ahí hay que recuperar la zona dando unos pasos para atrás (línea defensiva) para evitar cualquier pique de los delanteros rivales que quieran aprovechar un balón largo.

Los beneficios del achique, como consecuencia de quitarle espacio útil al rival, son varios. Por ejemplo, el jugador rival que recibe el pase atrás de su compañero y, a la misma vez recibe el achique de nuestro equipo, tiene menos tiempo para pensar qué hacer, es ahí donde se le obliga a una mayor precisión y se aumentan nuestras chances de recuperar la pelota. Es crucial decir que lo importante del achique no es provocar el fuera de juego. Sí es aumentar la zona inútil del rival.

Si queremos achicar, un concepto que debemos tener claro y que el equipo no lo tuvo en lo absoluto el domingo, es que el jugador rival que lleva la pelota, nunca debe estar libre, siempre presionado. ¿Por qué? Porque si no está marcado tiene tiempo para retener y para pensar. Entonces, si tiramos el achique, el jugador rival está mucho más cómodo para meter un pase que rompa nuestra defensa. Hubo momentos en el partido del domingo que el jugador rival conducía sin presión y nuestra línea defensiva ¡achicaba! Un papelón. Lógico que como consecuencia de ese achique suicida, ellos tuvieron muchas ocasiones que no capitalizaron, gracias a dios.

El equipo usó este recurso muy bien durante los primeros partidos y estoy seguro que con los titulares lo haremos bien en lo que resta de la temporada; pero no me gustó ni un poquito que el equipo cambie de esquema o jugadores y se desentienda totalmente de cómo achicar.

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Hay una inmensa diferencia entre el ruido que generó Joel Sánchez en su llegada a Sporting Cristal, y el que genera dentro de la cancha. Se habló muchísimo de lo que podría aportar, el hincha lo colocaba en diferentes posiciones e imaginaba que sería protagonista de muchos goles y asistencias. La verdad es que Joel Sánchez sí es protagonista en el juego de este Sporting Cristal 2017, pero en silencio.

Yo considero a Joel uno de los responsables del buen juego del equipo. Creo firmemente que durante la temporada, el 10 no hará muchos goles ni tendrá muchas asistencias (ojalá me equivoque), pero es muy necesario para que el equipo juegue bien. Lo mejor que aporta Joel en mi opinión, es el ritmo con la pelota. Es un jugador muy fuerte, y acá hay que definir el término “fuerte” futbolísticamente. La fuerza en el fútbol está en la continuidad, en no perder ritmo. Joel durante los 90 no deja de ser una opción de pase, siempre busca estar bien ubicado, recibir perfilado y detectar los espacios a atacar. Sánchez ayudará muchísimo en mantener las posesiones largas que busca el equipo para además de encontrar la jugada en ataque, también defenderse.

Foto: Club Sporting Cristal

Otro aporte de Joel es la paciencia antes de recibir. Entiende que para desequilibrar se puede estar 1 minuto sin tocarla pero cuando entre en acción tiene que estar bien ubicado de acuerdo a lo que pida la jugada, ya sea a la espalda de los contenciones rivales para desequilibrar, ser opción para una pausa y juntar el equipo o intervenir en el juego sin tocar la pelota creando espacio para un compañero.

En defensa, Joel también es crucial. Por instrucción táctica, Sánchez es el primero que sale a presionar. Es el que dirige la presión del equipo desde el primer minuto y gracias a su capacidad de recorrido, es una de las razones por las que el equipo recupera rápido la pelota al forzar el pelotazo rival(concepto obligatorio en el equipo de Chemo). Por supuesto que Joel puede jugar a un mejor nivel e incluso ser más determinante en los goles, pero hay que resaltar su influencia en el equipo por ahora es realmente positiva.

No dará muestras de combate ni imágenes de virilidad, tampoco será un artista que emocione con sus pases inesperados ni su constancia de goles, Joel tiene que ser reconocido como pieza clave por darle continuidad, fluidez y ritmo al equipo durante todo el partido. Así no haga mucho ruido.

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(Prensa Sporting Cristal)

Dicen que un buen entrenador es aquel que logra mantener felices a los que no juegan, porque los que juegan son felices de por sí. Ese es un reto que tendrá ‘Chemo’ a lo largo de todo el año debido a la gran calidad del plantel 2017. El técnico tendrá que sentar en varias ocasiones a jugadores que tienen peso en el vestuario y ojalá sepa manejarlo. Dentro del plantel hay varios duelos para posiciones importantes en el equipo titular y estos son algunos:

Josepmir Ballón vs. Pedro Aquino

Éste es uno de los duelos más claros dentro del plantel. ‘Chemo’ acostumbra a jugar con un mediocampista de características más defensivas que los otros dos para que el equipo se ordene en salida a partir de su ubicación, además de hacer los relevos cuando los laterales salen. También es el jugador que tiene que ser opción de descarga cuando el equipo ataca y al mismo tiempo estar bien ubicado para presionar tras pérdida, y cortar cualquier intento de contragolpe. Entre ambos, pienso que Aquino tiene más chances de jugar. Lo que me hace inclinarme por Pedro es su estupenda habilidad de quite y predicción de la jugada siguiente. Me parece que Aquino, en la propuesta de ‘Chemo’, puede servir un poco más.

Edinson Chávez vs. Renzo Revoredo

El dueño del carril derecho tampoco es claro a esta altura. A pesar de que ‘Chemo’ alineó de titular a Revoredo en los partidos con Colo Colo y Deportivo Cali, Renzo no cumplió un buen papel. En ambos encuentros el ingreso de Chávez le dio un ‘turbo’ al equipo. La banda derecha pasaba de ser usada para la distracción a ser protagonista de los ataques del equipo. Lo que hace confusa la pelea por el lateral, es la poca marca de Chávez. En el partido con Deportivo Cali ingresó y cometió 4 faltas en menos de 25 minutos. Sea corregible o no, parece que ‘Chemo’ va perfilando a Revoredo como su lateral titular. Priorizando así la solidez defensiva y empleando otros recursos (como la subida interior de Revoredo para intentar dejar mano a mano al extremo con el lateral rival), para atacar por derecha.

Horacio Calcaterra vs. Carlos Lobatón

Yo pienso que el fijo es Lobatón. Si el capitán tiene un año sin lesiones (ojalá, pero poco probable), Calcaterra tendrá que ir al banco de suplentes en muchas ocasiones. No veo a ‘Chemo’ usando a ‘Calca’ como el medio defensivo (Ballón o Aquino) ni como el enganche (Joel). Es casi un lujo tener a Horacio en la banca. Lógico que ingresará siempre y podrá arrancar cuando seamos visitantes, juguemos en altura o por pura rotación, pero en la pelea por el titularato me parece que su rival principal es Carlos Lobatón.

Estos no son los únicos duelos dentro del plantel y es lógico que si alguien se duerme, pierde. Creo que Costa y Ortiz se perfilan como los extremos titulares en Copa. Joel como el medio ofensivo y el 9 que llegue o Sandoval de punta, terminarán de formar el ataque. Atrás creo que Céspedes no tiene competencia y Garcés va un escalón abajo de un Abram mejorado y del liderazgo de Cazulo.

Ojalá que el equipo funcione bien, ‘Chemo’ logre manejar las suplencias de la mejor manera y el equipo nos regale a todos un gran espectáculo.

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14 1851
(Prensa Sporting Cristal)

Dos contextos diferentes. Un Cristal que jugó su segundo amistoso con una idea opuesta a la de la temporada pasada y un Colo Colo jugando al mismo nivel y con el mismo DT de la temporada pasada. Teniendo en cuenta estos dos contextos, el partido se desenvolvió como era de esperarse: Colo Colo fue ampliamente superior a un Cristal que busca consolidar una nueva manera de jugar.

Dentro de esta (lógica) inferioridad de Cristal a lo largo del partido, sentí a los jugadores de ataque muy frustrados e innecesariamente apurados. Y ese es un punto que quizás no muchas personas tengan en cuenta, peor peligroso por los partidos importantes que vienen. De las veces que logramos salir de la presión de Colo Colo (que no fueron pocas), las transiciones terminaban diluyéndose mayormente por malas decisiones de los 3 de arriba; Costa, Ifrán y Ávila. Al tener poco contacto con la pelota y estar lejos del arco contrario, cada vez que la pelota les llegaba querían llegar al arco contrario lo más rápido posible. Querían darle una velocidad innecesaria al ataque que terminaba en imprecisiones y, lógicamente, en facilitar las recuperaciones del rival.

Me parece que en la Copa Libertadores van a haber muchos momentos en los que rivales como el Santos nos van a superar, y tendremos que cuidar mucho la pelota para restarle tiempo de ataque y así defendernos nosotros. Porque como lo demuestran las características de los jugadores de Cristal, nuestro equipo sin la pelota puede sufrir muchísimo. Por eso, los extremos y el 9, en mi opinión, no pueden traducir la situación de inferioridad en querer atacar más rápido. Es vital que en esas situaciones de inferioridad, busquen más jugar que atacar para que la defensa pueda adelantarse y hacer al equipo más compacto, facilitando así la recuperación de la pelota.

Otro beneficio que puede dar la pausa y el posicionamiento en campo contrario es poner en un plano favorable a jugadores como Carlos Lobatón o Joel Sánchez, que necesitan de una recuperación rápida para dosificar su colaboración en ataque. Si perdemos rápido la pelota, inevitablemente estos jugadores terminarán por desgastarse más tratando de recuperarla que tratando de crear, su función principal. Un beneficio adicional es que si no logramos defender lejos de nuestro arco, centrales como Cazulo y Garcés pueden sufrir con centros al área y jugadores de buen porte físico. Defender lejos explotaría sus virtudes de anticipo y lectura de juego.

Hay que tener claro que la velocidad en el fútbol se mide en el tiempo en el que un equipo necesita para gestar y culminar una jugada de peligro. Si entre estos procesos de la jugada ofensiva, jugadores realmente veloces pierden reiteradamente la pelota y tienen que bajar nuevamente para rehacer lo perdido, ese fútbol se volverá lento. No importa que en cada intento los delanteros sean los más rápidos del mundo. Si pierden la pelota, el equipo es lento.

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(USI)

La temporada pasada fue gris. Sin color. El equipo parecía atrapado en la desesperación por campeonar. Quería ganar antes que jugar bien. Algo así como querer aprender a correr antes de saber caminar. Fuimos campeones nacionales, ¡y en casi ningún partido de la temporada bajaron “oles” de la tribuna! Un espanto.

¿Entonces prefieres jugar bien antes que ganar? ¡Pero claro! La razón está en que es imposible preferir ganar. Olvídense, todos seríamos campeones mundiales. En un juego el resultado no se puede elegir. El resultado puede ser afectado por un resbalón del arquero o hasta por un fallo arbitral, y nada de eso está planeado. Hemos campeonado tocando con Mosquera y defendiendo con Soso. La diferencia, para mí, está en que con Mosquera campeonamos por jugar bien, y con Soso lo hicimos a pesar de haber jugado mal (no se coman la mentira de que campeonamos por jugar mal). Si se puede ganar de las dos formas, ¿por qué no aspirar siempre a regalarle un espectáculo al hincha?

En este 2017 mi ilusión es ver a un Cristal menos serio. Con Mariano Soso el equipo transmitía miedo y estrés ¡Lobatón como media punta y jugando al contragolpe! Los jugadores parecían programados a cumplir sus obligaciones mucho antes que tomarse libertades. Un equipo en el cual el factor “campeonar” afectó la naturaleza de los futbolistas ¿Por qué? Porque si los jugadores de verdad tienen alma de futbolista fue porque alguna vez sintieron que jugando fútbol se divertían, pero más parecían sufrir los partidos que “jugarlos”. Yo quiero ver en este 2017 a un Cristal en el cual los jugadores se tomen libertades. Que se diviertan ellos para divertirnos nosotros. “Divertirse para divertir”. Ese es el reto que tienen ‘Chemo’ y Manuel Barreto: Cambiar de chip. Quitarle seriedad al equipo. Convencer a los jugadores de tomarse libertades sin ningún miedo a pesar de que se estén jugando la clasificación en la Copa Libertadores. Que crean en esa irresponsabilidad responsable. Que vuelvan a creer en el pase.

Confío totalmente en que este año podamos jugar para el hincha. Darle un motivo para ir al estadio. Que vuelvan los “oles” y los constantes gritos de gol ¡Que vuelva la alegría a Sporting Crsital!

Ah…y por supuesto que quiero ganar.

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7 1519
(Prensa Sporting Cristal)

¿Por qué hay un afán en decir “Cristal no juega a nada” o “Cristal no sabe a qué juega”? Son frases que se repiten con facilidad pero están completamente vacías. Son frases mentirosas que suenan siempre bien en el oído de un hincha que está acostumbrado a un fútbol alegre y atrevido, pero que ahora le está tocando ver a su equipo proponer un fútbol aburrido y temeroso. En mi opinión no es preciso decir “no se sabe a qué se juega”, yo pienso que estamos más cerca de la realidad si decimos “jugamos mal”. Que no es lo mismo.

No saber a qué jugar implicaría una versión diferente de Cristal en cada partido, y la verdad que desde hace meses yo veo al mismo Cristal. Igualito. Somos un equipo que intenta ser ofensivo (lógicamente) pero que ante la mas mínima presión no tiene problemas en reventarla. Preferimos los partidos de ida y vuelta ya que nuestro medio campo es inexistente debido al ritmo supersónico que queremos implementar sin tener la precisión de acertar un pase de 5 metros. Ese ritmo que nos convierte casi siempre en un equipo muy largo, lo cual si la defensa tiene un mal día nos podemos comer 5 (como ante la Bocana), pero también podemos hacer 7 (Vallejo). Una lotería. Nos enfocamos mucho en ganar la segunda pelota y salimos jugando solamente si el rival viene a meter el bus en el Gallardo y si su “delantero” prefiere no presionar. Ah, y si Lobatón no mete ningún pase gol, nuestros goles suelen llegar de casualidad, pocas (muy pocas) veces elaboramos jugadas en ataque. Jugamos así. Claro, la idea es ser ofensivos pero la forma nos hace realmente inofensivos.

Cristal juega de una manera determinada, tiene un estilo, una forma de jugar fútbol. Que no sea la que nos propusieron a principios de año ni la que nos guste, es otra cosa. Y está claro que el DT es el principal responsable de la intención de juego que tiene el equipo, una intención equivocada, dicho sea de paso. Mariano Soso cae en el error de no respetar las virtudes de sus jugadores. Cristal no tiene grandes jugadores ni atrás ni adelante, pero al medio sí. Horacio, Lobatón y Pedro Aquino deben ser los mejores volantes del torneo peruano, y es la zona de la cancha que justamente Sporting Cristal ignora en los trámites del partido. Así, ¿cómo pretendemos generar? Además que ni Lobatón ni Calcaterra son de ganar mucho las segundas pelotas y si a eso le sumamos que la defensa los nutre muy poco con pases en salida, estamos perdidos.

Escuchaba hace poco una conferencia de Marcelo Bielsa, y decía que los DT normalmente caen en el error de “hacer caminar a jugadores que vuelan o querer hacer volar a jugadores que solo pueden caminar”. Me parece que esto último es lo que le pasa a Soso. Debería respetar más las virtudes de sus mejores jugadores para generar situaciones donde esas virtudes puedan explotarse.

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(Prensa Sporting Cristal)

El fútbol siempre es mejor cuando juegas con compañeros que te hacen mejor. En Diego Ifrán y Edinson Chávez encontramos a jugadores que potencian su entorno a través de su fútbol.

El uruguayo ya demostró ser un delantero que busca acoplarse en el proceso de hacer la torta, pero que también pondrá la cereza final, el gol. Es decir, siente la construcción del juego desde su posición y también busca finalizar las jugadas. No como su suplente, otro uruguayo que sólo quiere finalizar la jugada pero en vez de poner la cereza final en la torta, se las comía todas. El estilo de delantero que es Ifrán le viene muy bien al equipo. Aparte de que le va a aumentar fluidez al juego, potenciará mucho a los dos otros que lo acompañen por fuera. Yo creo que la sociedad Ray Sandoval – Diego Ifrán puede dar mucho que hablar. Cuando Sandoval jugaba con Silva, nunca tuvo un compañero que lo asista desde su zona, el pase siempre venía de uno de los volantes, en la gran mayoría de veces era Carlos Lobatón el único que lo alimentaba con pases-gol. Ahora además de Lobatón, Ray se va a poder alimentar de Ifrán, como el uruguayo lo podrá hacer de Ray. Y todo esto antes del regreso de Costa claro, porque cuando regrese Gabriel, ese tridente realmente pinta muy bien.

En cuanto a Chávez, es innegable que el equipo mejora su juego cuando está en la cancha. Mejoramos la salida por abajo y sobre todo le añadimos talento a la zona de gestación. Edinson es un lateral que también piensa como mediocampista, ya lo vimos jugando (y bien) de interior con Soso, lo que aumenta la probabilidad de que Lobatón y Calcaterra reciban la pelota en un plano más favorable para manejar al equipo. Muchas veces cuando juega Renzo Revoredo de lateral (de temporada determinante para el equipo), la jugada que va por derecha tiende a ser muy cuadriculada, pases seguros y normalmente para atrás o una pelota larga, de esta manera los volantes la tocan menos y por ende la creación disminuye. Con Chávez tenemos más sorpresa y habilidad. “Suena muy lindo, pero defiende peor” podrían decir. Si claro, pero hay un millón de maneras de cubrir a un lateral ofensivo y más aún teniendo a un volante central como Pedro Aquino que juega realmente bien cuando ejerce la función de tercer central.

Sin lugar a dudas la llegada de Ifrán y la continuidad de Chávez pueden significar muchas alegrías para el hincha celeste. Ojalá sigan las buenas noticias.

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(Prensa Sporting Cristal)

Antes de empezar las “Liguillas”, se está hablando mucho acerca de los refuerzos que necesita Sporting Cristal. Un 9, dicen algunos, un central dicen otros y hasta un arquero proponen. Es cierto que mejores jugadores podrían ayudar al equipo, pero el refuerzo más importante, en mi opinión, ya estuvo en el club a principios de año.

El equipo y comando técnico necesitan traer devuelta la confianza que se tenía en la propuesta de fútbol ofensivo que se tuvo a principios de año y algunos chispazos en el Apertura y Clausura, el partido contra Universitario como último ejemplo. Ese es el refuerzo más valioso. Necesitamos dejar de ceder el protagonismo, por más que nos haya llevado a ganar el Torneo Clausura. Es muy peligroso continuar dependiendo de lo que pueda hacer el rival (y aprovechar alguna casualidad para anotar) y no sólo en aspectos futbolísticos.

Primero, mientras más veces cedamos el protagonismo jugando de visita, más difícil se nos hará abrir a las defensas que se vienen a tirar atrás en el Alberto Gallardo. El jugador carecerá de ideas, de imaginación y de precisión cerca del área contraria por el simple hecho de no estar acostumbrado a tener la paciencia necesaria para encontrar o inventar un pase, ya que como el Sporting llego a ganar el Clausura fue atacando a mil por hora. Todo eso deriva, y lo seguirá haciendo si no cambiamos, en la “Lobadependencia” que tenemos para generar ocasiones de peligro de local. Claro, Ray Sandoval, Jospemir Ballón o Alexis Rojas se potencian cuando jugamos con espacios, pero a la hora de inventar algo contra una defensa cerrada, no pasan el examen. Hay que acostumbrarlos, y no es de un día para otro.

Otro riesgo que corre Sporting Cristal si no se refuerza con la idea de fútbol ofensivo, es la relación con el aficionado. La situación de la celeste pone en apuros a todas esas personas que se hacen las “ganadoras” diciendo que el fútbol es ganar y que no importan las formas o los merecimientos. Los pone en apuros porque si el fútbol fuera sólo ganar, tendríamos estadio lleno en las fechas que jugamos de locales ya que además de campeonar en el Clausura, muy pocas veces bajamos de los primeros puestos. Pero aún ganando, la convocatoria de gente no fue digna de una escuadra, además de grande, ganadora del torneo. Y la razón está en que el fútbol que juega el equipo en condición de visita y por consecuencia (influye), de local, aburre. No hace a la gente querer ir a verlos jugar. No emociona a nadie, por el contrario, molesta a la mayoría de hinchas de Cristal que quieren que se respete su historia, su identidad de fútbol ofensivo y bien jugado. Si la gente, en general, fuera a ver a su club ganar, el fútbol no tendría la capacidad de convocatoria que tiene. Por ende, este juego es mucho más importante que ganar. Eso debería estar claro. Si seguimos jugando igual, me temo que es muy probable seguir teniendo poco público cuando jugamos de local.

¿Hay partidos recientes donde el Sporting salió a dominar? Sí hay, pero son pocos. De visita recuerdo el partido contra Ayacucho FC, que fue realmente bueno, porque desde la posesión en campo contrario generamos nuestras ocasiones. Pero para la siguiente fecha Mariano Soso volvió a proponer un equipo contragolpeador que buscaba ser largo y atacar excesivamente rápido y con pocos jugadores. Cuando digo “reforzar la idea de fútbol ofensivo” es precisamente no hacer ese cambio de idea de fecha a fecha. Los protagonistas pueden cambiar, pero la idea nunca. Es la ley.

Necesitamos cambiar nuestra mentalidad de que “atacar mucho es un riesgo”. Como bien dice Josep Guardiola, que algo ha ganado en su vida, “atacar mucho es un riesgo para el rival, nunca para nosotros”.

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