Autores Publicado porAlessandro Heredia

Alessandro Heredia

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(Prensa Sporting Cristal)

Dicen que un buen entrenador es aquel que logra mantener felices a los que no juegan, porque los que juegan son felices de por sí. Ese es un reto que tendrá ‘Chemo’ a lo largo de todo el año debido a la gran calidad del plantel 2017. El técnico tendrá que sentar en varias ocasiones a jugadores que tienen peso en el vestuario y ojalá sepa manejarlo. Dentro del plantel hay varios duelos para posiciones importantes en el equipo titular y estos son algunos:

Josepmir Ballón vs. Pedro Aquino

Éste es uno de los duelos más claros dentro del plantel. ‘Chemo’ acostumbra a jugar con un mediocampista de características más defensivas que los otros dos para que el equipo se ordene en salida a partir de su ubicación, además de hacer los relevos cuando los laterales salen. También es el jugador que tiene que ser opción de descarga cuando el equipo ataca y al mismo tiempo estar bien ubicado para presionar tras pérdida, y cortar cualquier intento de contragolpe. Entre ambos, pienso que Aquino tiene más chances de jugar. Lo que me hace inclinarme por Pedro es su estupenda habilidad de quite y predicción de la jugada siguiente. Me parece que Aquino, en la propuesta de ‘Chemo’, puede servir un poco más.

Edinson Chávez vs. Renzo Revoredo

El dueño del carril derecho tampoco es claro a esta altura. A pesar de que ‘Chemo’ alineó de titular a Revoredo en los partidos con Colo Colo y Deportivo Cali, Renzo no cumplió un buen papel. En ambos encuentros el ingreso de Chávez le dio un ‘turbo’ al equipo. La banda derecha pasaba de ser usada para la distracción a ser protagonista de los ataques del equipo. Lo que hace confusa la pelea por el lateral, es la poca marca de Chávez. En el partido con Deportivo Cali ingresó y cometió 4 faltas en menos de 25 minutos. Sea corregible o no, parece que ‘Chemo’ va perfilando a Revoredo como su lateral titular. Priorizando así la solidez defensiva y empleando otros recursos (como la subida interior de Revoredo para intentar dejar mano a mano al extremo con el lateral rival), para atacar por derecha.

Horacio Calcaterra vs. Carlos Lobatón

Yo pienso que el fijo es Lobatón. Si el capitán tiene un año sin lesiones (ojalá, pero poco probable), Calcaterra tendrá que ir al banco de suplentes en muchas ocasiones. No veo a ‘Chemo’ usando a ‘Calca’ como el medio defensivo (Ballón o Aquino) ni como el enganche (Joel). Es casi un lujo tener a Horacio en la banca. Lógico que ingresará siempre y podrá arrancar cuando seamos visitantes, juguemos en altura o por pura rotación, pero en la pelea por el titularato me parece que su rival principal es Carlos Lobatón.

Estos no son los únicos duelos dentro del plantel y es lógico que si alguien se duerme, pierde. Creo que Costa y Ortiz se perfilan como los extremos titulares en Copa. Joel como el medio ofensivo y el 9 que llegue o Sandoval de punta, terminarán de formar el ataque. Atrás creo que Céspedes no tiene competencia y Garcés va un escalón abajo de un Abram mejorado y del liderazgo de Cazulo.

Ojalá que el equipo funcione bien, ‘Chemo’ logre manejar las suplencias de la mejor manera y el equipo nos regale a todos un gran espectáculo.

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(Prensa Sporting Cristal)

Dos contextos diferentes. Un Cristal que jugó su segundo amistoso con una idea opuesta a la de la temporada pasada y un Colo Colo jugando al mismo nivel y con el mismo DT de la temporada pasada. Teniendo en cuenta estos dos contextos, el partido se desenvolvió como era de esperarse: Colo Colo fue ampliamente superior a un Cristal que busca consolidar una nueva manera de jugar.

Dentro de esta (lógica) inferioridad de Cristal a lo largo del partido, sentí a los jugadores de ataque muy frustrados e innecesariamente apurados. Y ese es un punto que quizás no muchas personas tengan en cuenta, peor peligroso por los partidos importantes que vienen. De las veces que logramos salir de la presión de Colo Colo (que no fueron pocas), las transiciones terminaban diluyéndose mayormente por malas decisiones de los 3 de arriba; Costa, Ifrán y Ávila. Al tener poco contacto con la pelota y estar lejos del arco contrario, cada vez que la pelota les llegaba querían llegar al arco contrario lo más rápido posible. Querían darle una velocidad innecesaria al ataque que terminaba en imprecisiones y, lógicamente, en facilitar las recuperaciones del rival.

Me parece que en la Copa Libertadores van a haber muchos momentos en los que rivales como el Santos nos van a superar, y tendremos que cuidar mucho la pelota para restarle tiempo de ataque y así defendernos nosotros. Porque como lo demuestran las características de los jugadores de Cristal, nuestro equipo sin la pelota puede sufrir muchísimo. Por eso, los extremos y el 9, en mi opinión, no pueden traducir la situación de inferioridad en querer atacar más rápido. Es vital que en esas situaciones de inferioridad, busquen más jugar que atacar para que la defensa pueda adelantarse y hacer al equipo más compacto, facilitando así la recuperación de la pelota.

Otro beneficio que puede dar la pausa y el posicionamiento en campo contrario es poner en un plano favorable a jugadores como Carlos Lobatón o Joel Sánchez, que necesitan de una recuperación rápida para dosificar su colaboración en ataque. Si perdemos rápido la pelota, inevitablemente estos jugadores terminarán por desgastarse más tratando de recuperarla que tratando de crear, su función principal. Un beneficio adicional es que si no logramos defender lejos de nuestro arco, centrales como Cazulo y Garcés pueden sufrir con centros al área y jugadores de buen porte físico. Defender lejos explotaría sus virtudes de anticipo y lectura de juego.

Hay que tener claro que la velocidad en el fútbol se mide en el tiempo en el que un equipo necesita para gestar y culminar una jugada de peligro. Si entre estos procesos de la jugada ofensiva, jugadores realmente veloces pierden reiteradamente la pelota y tienen que bajar nuevamente para rehacer lo perdido, ese fútbol se volverá lento. No importa que en cada intento los delanteros sean los más rápidos del mundo. Si pierden la pelota, el equipo es lento.

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(USI)

La temporada pasada fue gris. Sin color. El equipo parecía atrapado en la desesperación por campeonar. Quería ganar antes que jugar bien. Algo así como querer aprender a correr antes de saber caminar. Fuimos campeones nacionales, ¡y en casi ningún partido de la temporada bajaron “oles” de la tribuna! Un espanto.

¿Entonces prefieres jugar bien antes que ganar? ¡Pero claro! La razón está en que es imposible preferir ganar. Olvídense, todos seríamos campeones mundiales. En un juego el resultado no se puede elegir. El resultado puede ser afectado por un resbalón del arquero o hasta por un fallo arbitral, y nada de eso está planeado. Hemos campeonado tocando con Mosquera y defendiendo con Soso. La diferencia, para mí, está en que con Mosquera campeonamos por jugar bien, y con Soso lo hicimos a pesar de haber jugado mal (no se coman la mentira de que campeonamos por jugar mal). Si se puede ganar de las dos formas, ¿por qué no aspirar siempre a regalarle un espectáculo al hincha?

En este 2017 mi ilusión es ver a un Cristal menos serio. Con Mariano Soso el equipo transmitía miedo y estrés ¡Lobatón como media punta y jugando al contragolpe! Los jugadores parecían programados a cumplir sus obligaciones mucho antes que tomarse libertades. Un equipo en el cual el factor “campeonar” afectó la naturaleza de los futbolistas ¿Por qué? Porque si los jugadores de verdad tienen alma de futbolista fue porque alguna vez sintieron que jugando fútbol se divertían, pero más parecían sufrir los partidos que “jugarlos”. Yo quiero ver en este 2017 a un Cristal en el cual los jugadores se tomen libertades. Que se diviertan ellos para divertirnos nosotros. “Divertirse para divertir”. Ese es el reto que tienen ‘Chemo’ y Manuel Barreto: Cambiar de chip. Quitarle seriedad al equipo. Convencer a los jugadores de tomarse libertades sin ningún miedo a pesar de que se estén jugando la clasificación en la Copa Libertadores. Que crean en esa irresponsabilidad responsable. Que vuelvan a creer en el pase.

Confío totalmente en que este año podamos jugar para el hincha. Darle un motivo para ir al estadio. Que vuelvan los “oles” y los constantes gritos de gol ¡Que vuelva la alegría a Sporting Crsital!

Ah…y por supuesto que quiero ganar.

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(Prensa Sporting Cristal)

¿Por qué hay un afán en decir “Cristal no juega a nada” o “Cristal no sabe a qué juega”? Son frases que se repiten con facilidad pero están completamente vacías. Son frases mentirosas que suenan siempre bien en el oído de un hincha que está acostumbrado a un fútbol alegre y atrevido, pero que ahora le está tocando ver a su equipo proponer un fútbol aburrido y temeroso. En mi opinión no es preciso decir “no se sabe a qué se juega”, yo pienso que estamos más cerca de la realidad si decimos “jugamos mal”. Que no es lo mismo.

No saber a qué jugar implicaría una versión diferente de Cristal en cada partido, y la verdad que desde hace meses yo veo al mismo Cristal. Igualito. Somos un equipo que intenta ser ofensivo (lógicamente) pero que ante la mas mínima presión no tiene problemas en reventarla. Preferimos los partidos de ida y vuelta ya que nuestro medio campo es inexistente debido al ritmo supersónico que queremos implementar sin tener la precisión de acertar un pase de 5 metros. Ese ritmo que nos convierte casi siempre en un equipo muy largo, lo cual si la defensa tiene un mal día nos podemos comer 5 (como ante la Bocana), pero también podemos hacer 7 (Vallejo). Una lotería. Nos enfocamos mucho en ganar la segunda pelota y salimos jugando solamente si el rival viene a meter el bus en el Gallardo y si su “delantero” prefiere no presionar. Ah, y si Lobatón no mete ningún pase gol, nuestros goles suelen llegar de casualidad, pocas (muy pocas) veces elaboramos jugadas en ataque. Jugamos así. Claro, la idea es ser ofensivos pero la forma nos hace realmente inofensivos.

Cristal juega de una manera determinada, tiene un estilo, una forma de jugar fútbol. Que no sea la que nos propusieron a principios de año ni la que nos guste, es otra cosa. Y está claro que el DT es el principal responsable de la intención de juego que tiene el equipo, una intención equivocada, dicho sea de paso. Mariano Soso cae en el error de no respetar las virtudes de sus jugadores. Cristal no tiene grandes jugadores ni atrás ni adelante, pero al medio sí. Horacio, Lobatón y Pedro Aquino deben ser los mejores volantes del torneo peruano, y es la zona de la cancha que justamente Sporting Cristal ignora en los trámites del partido. Así, ¿cómo pretendemos generar? Además que ni Lobatón ni Calcaterra son de ganar mucho las segundas pelotas y si a eso le sumamos que la defensa los nutre muy poco con pases en salida, estamos perdidos.

Escuchaba hace poco una conferencia de Marcelo Bielsa, y decía que los DT normalmente caen en el error de “hacer caminar a jugadores que vuelan o querer hacer volar a jugadores que solo pueden caminar”. Me parece que esto último es lo que le pasa a Soso. Debería respetar más las virtudes de sus mejores jugadores para generar situaciones donde esas virtudes puedan explotarse.

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(Prensa Sporting Cristal)

El fútbol siempre es mejor cuando juegas con compañeros que te hacen mejor. En Diego Ifrán y Edinson Chávez encontramos a jugadores que potencian su entorno a través de su fútbol.

El uruguayo ya demostró ser un delantero que busca acoplarse en el proceso de hacer la torta, pero que también pondrá la cereza final, el gol. Es decir, siente la construcción del juego desde su posición y también busca finalizar las jugadas. No como su suplente, otro uruguayo que sólo quiere finalizar la jugada pero en vez de poner la cereza final en la torta, se las comía todas. El estilo de delantero que es Ifrán le viene muy bien al equipo. Aparte de que le va a aumentar fluidez al juego, potenciará mucho a los dos otros que lo acompañen por fuera. Yo creo que la sociedad Ray Sandoval – Diego Ifrán puede dar mucho que hablar. Cuando Sandoval jugaba con Silva, nunca tuvo un compañero que lo asista desde su zona, el pase siempre venía de uno de los volantes, en la gran mayoría de veces era Carlos Lobatón el único que lo alimentaba con pases-gol. Ahora además de Lobatón, Ray se va a poder alimentar de Ifrán, como el uruguayo lo podrá hacer de Ray. Y todo esto antes del regreso de Costa claro, porque cuando regrese Gabriel, ese tridente realmente pinta muy bien.

En cuanto a Chávez, es innegable que el equipo mejora su juego cuando está en la cancha. Mejoramos la salida por abajo y sobre todo le añadimos talento a la zona de gestación. Edinson es un lateral que también piensa como mediocampista, ya lo vimos jugando (y bien) de interior con Soso, lo que aumenta la probabilidad de que Lobatón y Calcaterra reciban la pelota en un plano más favorable para manejar al equipo. Muchas veces cuando juega Renzo Revoredo de lateral (de temporada determinante para el equipo), la jugada que va por derecha tiende a ser muy cuadriculada, pases seguros y normalmente para atrás o una pelota larga, de esta manera los volantes la tocan menos y por ende la creación disminuye. Con Chávez tenemos más sorpresa y habilidad. “Suena muy lindo, pero defiende peor” podrían decir. Si claro, pero hay un millón de maneras de cubrir a un lateral ofensivo y más aún teniendo a un volante central como Pedro Aquino que juega realmente bien cuando ejerce la función de tercer central.

Sin lugar a dudas la llegada de Ifrán y la continuidad de Chávez pueden significar muchas alegrías para el hincha celeste. Ojalá sigan las buenas noticias.

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(Prensa Sporting Cristal)

Antes de empezar las “Liguillas”, se está hablando mucho acerca de los refuerzos que necesita Sporting Cristal. Un 9, dicen algunos, un central dicen otros y hasta un arquero proponen. Es cierto que mejores jugadores podrían ayudar al equipo, pero el refuerzo más importante, en mi opinión, ya estuvo en el club a principios de año.

El equipo y comando técnico necesitan traer devuelta la confianza que se tenía en la propuesta de fútbol ofensivo que se tuvo a principios de año y algunos chispazos en el Apertura y Clausura, el partido contra Universitario como último ejemplo. Ese es el refuerzo más valioso. Necesitamos dejar de ceder el protagonismo, por más que nos haya llevado a ganar el Torneo Clausura. Es muy peligroso continuar dependiendo de lo que pueda hacer el rival (y aprovechar alguna casualidad para anotar) y no sólo en aspectos futbolísticos.

Primero, mientras más veces cedamos el protagonismo jugando de visita, más difícil se nos hará abrir a las defensas que se vienen a tirar atrás en el Alberto Gallardo. El jugador carecerá de ideas, de imaginación y de precisión cerca del área contraria por el simple hecho de no estar acostumbrado a tener la paciencia necesaria para encontrar o inventar un pase, ya que como el Sporting llego a ganar el Clausura fue atacando a mil por hora. Todo eso deriva, y lo seguirá haciendo si no cambiamos, en la “Lobadependencia” que tenemos para generar ocasiones de peligro de local. Claro, Ray Sandoval, Jospemir Ballón o Alexis Rojas se potencian cuando jugamos con espacios, pero a la hora de inventar algo contra una defensa cerrada, no pasan el examen. Hay que acostumbrarlos, y no es de un día para otro.

Otro riesgo que corre Sporting Cristal si no se refuerza con la idea de fútbol ofensivo, es la relación con el aficionado. La situación de la celeste pone en apuros a todas esas personas que se hacen las “ganadoras” diciendo que el fútbol es ganar y que no importan las formas o los merecimientos. Los pone en apuros porque si el fútbol fuera sólo ganar, tendríamos estadio lleno en las fechas que jugamos de locales ya que además de campeonar en el Clausura, muy pocas veces bajamos de los primeros puestos. Pero aún ganando, la convocatoria de gente no fue digna de una escuadra, además de grande, ganadora del torneo. Y la razón está en que el fútbol que juega el equipo en condición de visita y por consecuencia (influye), de local, aburre. No hace a la gente querer ir a verlos jugar. No emociona a nadie, por el contrario, molesta a la mayoría de hinchas de Cristal que quieren que se respete su historia, su identidad de fútbol ofensivo y bien jugado. Si la gente, en general, fuera a ver a su club ganar, el fútbol no tendría la capacidad de convocatoria que tiene. Por ende, este juego es mucho más importante que ganar. Eso debería estar claro. Si seguimos jugando igual, me temo que es muy probable seguir teniendo poco público cuando jugamos de local.

¿Hay partidos recientes donde el Sporting salió a dominar? Sí hay, pero son pocos. De visita recuerdo el partido contra Ayacucho FC, que fue realmente bueno, porque desde la posesión en campo contrario generamos nuestras ocasiones. Pero para la siguiente fecha Mariano Soso volvió a proponer un equipo contragolpeador que buscaba ser largo y atacar excesivamente rápido y con pocos jugadores. Cuando digo “reforzar la idea de fútbol ofensivo” es precisamente no hacer ese cambio de idea de fecha a fecha. Los protagonistas pueden cambiar, pero la idea nunca. Es la ley.

Necesitamos cambiar nuestra mentalidad de que “atacar mucho es un riesgo”. Como bien dice Josep Guardiola, que algo ha ganado en su vida, “atacar mucho es un riesgo para el rival, nunca para nosotros”.

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(Prensa Sporting Cristal)

Cuando fue presentado Mariano Soso, tres palabras fueron las que entusiasmaron al hincha que dejando de lado la obviedad de querer ganar, quería ver a su equipo jugar bien. Esas palabras fueron: posesión, presión y ataque. El nuevo técnico, el subcampeonato y la esperanza de la hinchada de ver a su equipo jugar bien parecían indicar que esta vez el “manual de estilo” no iba volver a ser una falacia gigante ni una mentira al pueblo celeste.

El equipó mostró intenciones de ser protagonista a través de la posesión y el juego ofensivo en varias ocasiones. Tomando como ejemplos claros, Matute y Parque Patricios. Dos partidos con resultados distintos pero que Sporting Cristal los jugó como debe hacerlo un equipo sin complejos, que cree en su idea de juego y que juega los partidos con grandeza. Parecía que después de pulir ciertos aspectos del juego como el repliegue defensivo o si a sus delanteros le tocaba un poquitín más de suerte, Sporting Cristal volvería a ser el de siempre.

¿QUÉ PASÓ?

La mayor parte de partidos que jugó Cristal a principios de año fueron básicamente un “merecimos más”. Lo que no se dio cuenta la gente es que en ese “merecimos más” estaba la ruta correcta a seguir. El camino estaba trazado y el tiempo de trabajo nos iba a hacer cada vez mejores. Todos los “riesgos” que tenía nuestra propuesta se iban a disminuir con cada entrenamiento. Pero de la nada, como un diablo tentándonos al pecado o como la Reina ofreciéndole la manzana envenenada a Blancanieves, aparecieron las victorias de visitantes siendo un equipo cagón y, lamentablemente, caímos en la trampa. Caímos en el agujero en el cual la mayoría de personas en la sociedad de hoy cae (no sólo en fútbol) y ese agujero es la necesidad de éxito en la inmediatez.

Quisimos encontrar la verdad en el resultado y nos olvidamos de todos los aspectos del juego hicieron a Cristal ser, Cristal. Parece que le gusto en demasía el apagón de las críticas al comando técnico por ser “el mejor visitante del torneo peruano” que quisieron jugar igual todos los partidos. El equipo traicionó la idea que fielmente pregonamos a principios de año y pasamos a procurar ser “un equipo tácticamente ordenado”. Pero un equipo tiene que partir del talento para después ser ordenado, porque el talento se puede ordenar y al orden no se le puede dar talento.

Pero esta crisis de fútbol (porque de resultados no es en su totalidad) no es solamente culpa de la dirigencia o comando técnico. Los hinchas también colaboramos. Cuando no se dieron los resultados a principios de año, dejamos de hablar de fútbol, le dimos la espalda a nuestra historia, a nuestra esencia y a nuestra manera de sentir el juego. En general, se escuchó mucho de “para que atacar todo el partido si vamos a fallar tantas ocasiones” y todo eso contribuyó a creernos la mentira de que dejando de ser protagonistas seremos un mejor equipo. De una crisis de resultados se puede salir, pero de una crisis de fútbol es más complicado. Tomamos el atajo y cuando reaccionamos, tenemos una ruta mucho más larga. Ahora nos cuesta mucho más ganar.

¿Qué dirá el jugador de Cristal que a principios de año le dijeron que había que ser protagonistas y hoy le dicen que la verdad está en dejar de serlo?

Hay un miedo muy grande a perder y eso es por el entorno de infierno que inventa la sociedad alrededor del que no consigue ganar el partido. Entonces se cree que para no perder hay que atacar menos, pero no es así. Siguiendo la lógica terminante del fútbol, los grandes equipos y Cristal, por historia, casi nunca fue una excepción, demuestran que atacar mucho es más un riesgo para el rival que para uno mismo.

Lamentablemente hoy vamos al Gallardo y lo único que vemos es un estadio vacío, insultos a la dirigencia y un partido de rugby o como le quieran decir.

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Ayudemos a Carlos Lobatón.

Sporting Cristal necesita jugar para Lobatón y no Lobatón para Sporting Cristal. Necesitamos que sea nuestro líder futbolístico, necesitamos que sea el que maneje los hilos del equipo, pero Carlos no va a poder manejar el bus cervecero si a su lado juega con gente que quiere entrar a la curva a 100 kilómetros por hora, cuando lo que se tenía que hacer era pausar hasta 60, dibujar bien la curva, y salir con ventaja a 120 kilómetros por hora.

No hay que confundir un equipo intenso con un equipo apurado. Sporting Cristal es apuradísimo. Todas las decisiones fueron siempre para adelante en el partido contra Alianza Lima, lo cual no es sinónimo de ser ofensivas. Cada movimiento que intentaba marcar un delantero, el volante le tiraba el pase. No había engaño, nadie desaceleraba. La intención de hacer el juego directo, hacía que el equipo se vuelva indirecto, porque nos transformábamos en predecibles. Y eso lo aprovechó Alianza Lima en los primeros 30 minutos del primer tiempo a la perfección.

Hagamos la ecuación: Sporting Cristal quería ser directo. A eso le sumamos que Alianza, con su presión, exigía más precisión en los pases hacia adelante (los cuales requieren más talento). A eso le sumamos la imprecisión que para nuestra mala suerte sufrieron Carlos Lobatón y Pedro Aquino (Jorge Cazulo no, porque ya es costumbre). Y por último le agregamos que Alianza sí quiso frenar para después acelerar y generar peligro. Todo eso resultó en superioridad de Alianza que fue transformada en el primer gol (en fuera de lugar) que bien mereció. Después Alianza replegó un poco y Cristal pudo equilibrar el juego e incluso ser superior los últimos cinco minutos y la mayoría del segundo tiempo.

Entonces, ¿cómo seríamos un equipo intenso? Presionando en la perdida. Y todo va de la mano de jugar con pausa. Si frenas le das tiempo a tu última línea de adelantarse y así, jugar en bloque y hacer que la presión en campo contrario sea más efectiva. Cristal no frena, por eso se le reclama ser un equipo largo, pero tampoco presionó, resultando vulnerable a los ataques del rival, cuando éste se lo propuso.

Por más que la volante de Cristal no tenga las cualidades técnicas para asociarse con Lobatón debería tener el criterio, la inteligencia, para saber que a veces hay que frenar para volver a acelerar. Si tanto se habla de una “Lobadependencia”, bueno pues, hay que poner a nuestro mejor jugador en un plano favorable, que se sienta cómodo, que le den la pelota cuando haya una pausa y él sea el que acelere la jugada. No que se la den con 3 aliancistas encima y yendo a mil por hora, ahí va a perder. Hay que hacer que Cristal y sus jugadores jueguen en un contexto a su favor, y no corran sin razón alguna.

Algunos entrenadores piensan que esos jugadores pensantes le van a quitar una marcha al equipo, lo van a hacer más lento y debe de haber casos, claro que sí. Pero la verdad está en que esos jugadores manejan mejor las oportunidades. Tanto así que la jugada más peligrosa del segundo tiempo la creó un genial pase de Renzo Sheput a Irven Ávila. Cuanto extrañamos a Horacio Calcaterra, Dios mío.

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Desde que comenzó la temporada, la abismal diferencia entre la derecha y la izquierda en Sporting Cristal se empezó por marcar a raíz de la notable diferencia técnica entre Jair Céspedes, partidario de la izquierda, y Renzo Revoredo, de la derecha. La izquierda empezó siendo letal a favor del Sporting. Jair Céspedes e Irven Ávila se nutrían entre ellos en argumentos ofensivos, mientras que las apariciones de Renzo Revoredo parecían estorbar a Gabriel Costa, que resaltaba más cuando tiraba diagonales y no cuando combinaba con el lateral derecho. Esto no quiere decir que Revoredo lo hacía mal, es más, hasta ahora ha sido determinante sin ser, para el autor de este post, un buen jugador. Pero sí quiere decir, que sus limitaciones técnicas y físicas (velocidad) reducen la cantidad de argumentos ofensivos que puede tener el extremo por su banda, caso contrario al que vemos en la izquierda de Sporting Cristal. El patrón siguió siendo el mismo cuando se lesionaron los extremos titulares y Sandoval, Ramúa y Rojas, salieron a cumplir con la difícil tarea de reemplazarlos.

Para poder analizar el rendimiento de los que fueron llamados para reemplazar a los líderes de la derecha y de la izquierda, (Costa y Ávila) se tienen que entender sus obligaciones dentro del campo. Absolutamente todos los jugadores de un equipo tienen el deber de desequilibrar, unos más que otros. El fin de este juego es desequilibrar para anotar. Defendiendo mejor que el rival, el juego se desequilibra a nuestro favor y lo mismo pasa con el ataque. Para ambas situaciones se requiere talento. Ahora, la táctica en posesión puede influenciar las responsabilidades ofensivas y en el esquema que implementa Soso (4-3-3), gran parte de la producción ofensiva es responsabilidad de los extremos, mientras que parte de la responsabilidad de los medios es dejarlos mano a mano con el marcador rival. Y teniendo en cuenta esta responsabilidad de los extremos, puedo decir que tanto Rojas como Sandoval no cumplieron con sus obligaciones dentro del campo.

Han pasado 6 partidos desde que se lesionó Costa y 4 desde que se lesionó Ávila. Dentro de estos partidos, el único partido en el que alguno de estos dos jugadores jugó bien fue el último ante Real Garcilaso, donde Rojas jugó un gran partido, dando una asistencia a Loba y dejando sólo a Chávez para que asista a Silva, además de que le cometieran el penal al inicio del partido. En ninguno de los otros partidos, tanto Sandoval como Rojas ganó un 1 vs 1 a un lateral rival. Y no exagero. Ahora, Sandoval ha marcado dos goles en estos partidos y se ha fallado innumerables ocasiones, que realmente no es tan importante. Lo que se debe analizar es cómo las falla y cómo metió los goles. Sandoval no gestó casi ningún ataque, sino que llegó a la zona de definición, que es un punto a favor ya que también forma parte de su responsabilidad, pero sólo generó el gol de Cossio contra Real Garcilaso. Ray llega con buena ubicación a la zona de definición pero cuando le toca generar, desbordar o encarar, (su responsabilidad principal) no lo ha sabido hacer con éxito en estos partidos.

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Es importante mencionar que el partido donde Rojas resalta fue jugando con Edison Chávez como lateral derecho y no con Renzo Revoredo, convocado a la selección. Pero también, en los partidos anteriores tanto Sandoval como Rojas intercambiaban bandas, ambos teniendo la chance de sacarle el jugo a Céspedes, pero ninguno lo hizo y el lateral izquierdo terminaba resaltando más en ataque que los propios “wings”. Otro factor que revela la poca producción de los extremos suplentes. Algunos se jactarán de que Rojas hace muy bien el repliegue defensivo y se raja por la camiseta. Pero claro, si yo entreno dos meses seguidos mi físico, quizá también pueda hacer el repliegue defensivo sin la necesidad de ser un buen jugador de fútbol. Lo que hace Rojas defensivamente es una ventaja sobre Sandoval , que lo cumple a medias, pero de ninguna manera lo salva de la poca producción ofensiva que ha tenido en estas 6 inmejorables oportunidades, al igual que Sandoval.

Es claro que la producción de estos jugadores no va a ser la misma que la de los titulares. Hay que comprender que a pesar de que tienen las mismas obligaciones dentro del funcionamiento ofensivo, tanto Sandoval como Rojas tienen menos capacidades para cumplir y sobrepasar las obligaciones que los dueños de los extremos, Ávila y Costa. Pero la única manera de que mejoren y lleguen a cumplir o sobrepasar las obligaciones que tienen es con rodaje. Que sigan jugando y que no los escondan cuando se recuperen los titulares. Que les sigan dando una buena porción de minutos, para que poco a poco sigan mejorando, porque condiciones tienen sin ninguna duda.

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Dicen que la grandeza de los entrenadores no se encuentra en que el equipo refleje su estilo, sino en cual es su estilo. No se trata de convencer a sus jugadores, se trata de qué los convence. Hay algunos, por suerte una minoría, que convencen a sus jugadores de que el fútbol es una batalla, una guerra. Los convencen de que el rival les está quitando el pan de cada día para su familia y que hay que ir a matar. Hasta gesto de guerra ponen, una barbaridad. En cambio hay otros, felizmente mayoría, que no distorsionan la nobleza del jugador de fútbol y los hacen ejercer su profesión, jugar fútbol.

¿A dónde quiero llegar con esto? A hacer hincapié en el “porqué” del partido de Josepmir Ballón en Chiclayo. En el papel, leer un triángulo en el medio con nombres “Calcaterra – Ballón – Cazulo” es sinónimo de defender. Eso también afecta al grupo. Es decir, viene este argentino que solo ha dirigido un equipo peruano diciendo que tendremos más probabilidades de ganar si somos siempre ofensivos y ¡pone ese triángulo al medio! “Este me habla huevadas. Me está mintiendo” se podría empezar a decir. Pero todo lo contrario, Soso convence no sólo a Ballón, sino también al equipo, de que Josepmir de interior no tiene una función defensiva.

Y así lo fue. Regalándonos un gol, una asistencia y paredes precisas en la zona de definición, Josepmir fue figura. ¿Nos estaba mintiendo el argentino? Pues no, la idea no se negocia, se ajusta.

“¿Es tan difícil poner a los jugadores donde mejor rinden?” Por supuesto que sí. Si fuera fácil, todos podrían ser directores técnicos y esa profesión no tendría importancia alguna. Además me parece que es la primera vez que veo a Ballón jugando de interior en este esquema. En el 2015 Ballón jugó de interior pero con dos delanteros centro, lo que lo obligaba a generar amplitud antes que interferir en la zona de definición. Con este 4-3-3 Ballón estuvo más centralizado y con mayor libertad para elegir dónde moverse de acuerdo a los espacios que dejaba el rival. Y lo hizo bien. ¿Pero será suficiente para sentar a Carlos Lobatón?

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Este partido no significa que Ballón va jugar todos los partidos en este nivel. Pero sí le da al técnico una opción más para no cambiar su esquema, ya que además de Calcaterra y Lobatón y antes del partido en Chiclayo, Sporting Cristal no tenía un volante mixto suplente. Ballón sorprendió y ahora se sabe que puede jugar, con tranquilidad, de interior.

Lo positivo de todo esto es la competencia entre los pesos pesados del equipo para ganarse un puesto. Es decir, Cazulo, Ballón y Lobatón tendrán que luchar por dos puestos en la volante celeste, ya que el tercero es fijo y ese es Horacio Calcaterra.

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