La vida sin Pedro Aquino

La vida sin Pedro Aquino

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(Foto: USI / Diseño: José Pablo Castañeda)

A veces nos olvidamos de la edad de un futbolista cuando de muy ‘chico’ lo vemos entrando al campo a jugar con su equipo de turno y teniendo continuidad con el mismo cada vez un poquito más. A veces, muchos hemos olvidado que Pedro Aquino (Lima, 1995), apenas tiene 22 años y ha sido campeón nacional con su ex equipo -Sporting Cristal- dos veces.

De volumen no tan alto en cuanto a estatura y sin un físico preponderante a la hora de tener contacto con los rivales cuando se requiere, pero sí con una gran personalidad al momento de iniciar o ingresar en un partido; y con muchas características positivas, en esencia, de encariñamiento con el elemento principal del juego: El balón.

Con todas las dificultades presentadas en un terreno como el fútbol peruano, Pedro ha podido destacar en campos infumables y entre compañeros a los que les daba un pase y le devolvían un pedazo de adobe.

De corte -a priori- defensivo, por su buena predisposición para la táctica a emplear, pero sin desconocer la pelota como elemento primordial del juego mismo. Con rasgos asociativos, poco a poco se fue adueñando de la posición ‘5’ de su ex equipo y manejando los hilos de los mejores momentos de funcionamiento.

Le tocó, quizás, afrontar su momento más duro cuando falló el penal versus Atlético Paranaense por la definición a la entrada de grupos por Copa Libertadores 2014, pero sorprendió con la naturalidad de su reposición, más que todo mental. Su personalidad no le permite hundirse tras un bache, sino la oportunidad de elevar su categoría profesional. Y fue así.

Criterioso con el balón. Esto supone que: Sabe cuándo tocar y moverse para seguir siendo opción de pase; cuándo tocar y quedarse para reclutar marcas y así, liberar compañeros alrededor; cuándo recogerse en el campo para ser salida del equipo y cuándo escalonarse entre líneas rivales para acortar los segmentos del campo.

Probablemente su faceta más escabrosa sea el hecho de confundir la vehemencia en el marcaje cuando el contexto del equipo no le es muy servible. Es decir, al ser del tipo de jugador que destaca cuando la actividad aledaña es organizativa a través del balón, sufre al momento de no tenerlo y confunde ímpetu con rigurosidad.

El ex mediocentro de Sporting Cristal emprende un viaje que ya estaba tardando en llegar a su carrera futbolística. Con cosas por mejorar en aspectos defensivos, pero siendo muy aprovechable en el rol de ser un pivote de tenencia, su futuro cercano está en México precisamente. Ahora, la vida sin Pedro Aquino en el club celeste, puede ser difícil de olvidar.

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