Decepción rotunda

Decepción rotunda

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Se cerró una nueva edición de Copa Libertadores para Sporting Cristal. Eliminado nuevamente en fase de grupos. Esta vez, en peores condiciones y ni siquiera optando a un cupo de Copa Sudamericana. A diferencia de otros años, ni siquiera llegando hasta la última fecha con chances de clasificación a 8vos de final. Decepción rotunda.

Los primeros partidos del equipo mostraron las cartas en lo que se preveía una declaración de intenciones respecto a lo que se venía en primera instancia. Un equipo corto, defendiendo lejos de Viana, tratando de achicar espacios al rival y presionando alto, eran las características en las primeras pruebas. Tras el partido contra Santos FC en Lima, hubo un quiebre individual y por ende colectivo; ayer en el Vila Belmiro se terminó de certificar.

En un país con apuros de todo tipo como el Perú, la exigencia es desaforada y la paciencia irritante. Pensar es una palabra sobrevalorada. El fútbol es simplemente un espectador y víctima de todo lo malo que sucede alrededor, del manejo que hay en el entorno. Y es que hay personas que asimilan que este deporte es simplemente ver personas correr detrás de una pelota.

El fútbol es el movimiento cultural de un país. Las eliminaciones de Universitario de Deportes, FBC Melgar o Sporting Cristal, en una sociedad seria e inteligente, con ganas de ayudar al deporte en un país donde es una de las tantas cosas precarias, no debería suponer sinónimo de mofa o cachondeo entre sus piezas externas. Pero, ¿qué interesa eso? Si lo más divertido e ‘importante’ es ver qué club lleva más gente a la tribuna o cuál de ellas canta más fuerte o quien recibe menos goles en sus partidos, ¿no?. Es el típico caso de los alumnos cuando desaprueban un examen y comparan quién de ellos tiene la nota más baja. Ni una pizca de vergüenza les da. El retraso es incalculable; lo chabacano y burdo se sobrepone una vez más, ¿cómo va el marcador?.

La mentalidad es el gran escudo ante la adversidad y el primer remo para la búsqueda y desarrollo de un objetivo trazado. Esto con el respaldo de la pasión por lo que haces, claro. A partir de esta premisa, arrancar con lo demás. No todo en el deporte son condiciones o cualidades.

El resultado de ayer incomoda, como cualquier derrota. Empero hay cosas que sí pueden llegar a enervar en un futbolista profesional, como pasar el balón a un compañero a 5 metros y no dársela al pie o controlar y que se vaya lejos. No solo practicando se aprende, sino también observando. El fútbol y el futbolista peruano, en mi opinión, es de lo más difícil de analizar y trabajar. Existe una regularidad en decadencia y una falta de competitividad encumbrada.

La eliminación es simplemente un partido más. La problemática seguirá y las personas que saben de fútbol realmente, seguirán alejadas de las instituciones. Los intereses se ponderan y los descalabros aumentan. ¿Esto es un problema social? Sería absurdo dudar de ello.

Me parece inverosímil que un equipo haya funcionado de manera real y esperanzadora, y que rápidamente se haya desestimado todo eso. Porque eso fue Sporting Cristal a inicios de año. Una Copa Libertadores que comenzó siendo un ilusionante reto, terminó siendo una verdadera pesadilla. ¿El campeonato nacional como remedio? La huella desagradable del año ya está.

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1 Comentario

  1. Muy cierto todo.
    ¿Alguna vez hemos sido competitivos? Hubo un periodo de 20 años en donde el fútbol era lento y Perú más o menos se defendió. Fue aquella época entre 1965 y 1985. Básicamente dimos pelea a nivel de selección porque a nivel de clubes nunca fuimos rivales de temer. Protagonizamos una que otra jornada inspirada pero nunca campañas sostenidas. En 1972 las gayinas son el primer equipo peruano en disputar una final de Libertadores y tuvieron que pasar 25 años para que en 1997 Cristal alcanzara la ansiada final. Luego el 2003 Cienciano se convierte en el primer equipo peruano en lograr un título oficial a nivel de clubes al ganar la Copa Sudamericana y luego la Recopa en el 2004. Pero eso fue más que nada producto de una excepción estadística antes que de una gestión eficiente. Recordemos que aquel Cienciano era la chacra del tristemente célebre Juvenal Silva. No era ni es el ejemplo a seguir.
    En el Perú el fútbol nunca se ha tomado en serio. Por nadie. Ni dirigentes, técnicos jugadores e incluso la hinchada, que más que hinchada es solo afición. No hay esa pasión, esas ganas por hacer las cosas bien y conseguir la gloria. En 1977 Portuguesa de Venezuela elimina al Boys y Huaral en fase de grupos. En 1984 ULA de Venezuela elimina a Cristal y Melgar en fase de grupos. Y ojo que eran épocas donde se supone que Perú era el “otro Brasil” y Venezuela solo jugaba béisbol.
    A principios de los 90 países como Chile, Ecuador y Colombia empezaron a buscar talento local y contratar menos extranjeros. Comprendieron que era hora de mirar el fútbol de otra manera. Entendieron que esto se estaba volviendo una industria millonaria y había que ser profesionales para competir. Ecuador y Colombia empezaron a buscar biotipo, formar atletas y luego enseñarles a jugar fútbol. Siempre decimos “es que es difícil ir a chocar con esos negros ecuatorianos o colombianos”. OK, pero ¿y los chilenos? ¿acaso ellos tienen jugadores grandotes de raza negra? No los tienen pero son jugadores disciplinados en lo táctico y preparados en lo físico. Corren todo el partido y tienen carácter también. Es común ahora leer que equipos ecuatorianos, colombianos o chilenos van y ganan en Argentina, Brasil o Uruguay con bastante frecuencia. Cristal jamás ha ganado en Brasil, Colombia ni Uruguay en 57 años de torneos internacionales.
    Hoy Venezuela ya está dando grandes pasos para ponerse a la par e incluso los bolivianos también.
    Si en Perú no tomamos el fútbol en serio nunca vamos a progresar. Los dirigentes deben dejar de ver a los clubes como si fueran chacras y administrarlos profesionalmente. Los técnicos deben capacitarse y no parecer técnicos del ADECORE o Interbancarios en lugar de técnicos de primera. Y los jugadores, bueno, tienen que entrenar como se debe. Deben dejar de ponerle caras al preparador físico, esforzarse más, tener hambre de gloria deportiva y no solo de billete.
    ¿Hay materia prima en Perú? No somos el “otro Brasil”, pues. Allá levantas una piedra y sale un crack. Acá no. Hay que buscar bastante y bien, tener buen ojo. Nuestros “cazatalentos” ¿sabran algo de fútbol? Los de Cristal parece que no mucho.
    Como bien dice el artículo, hay un tema social aquí también. Hay complejos. Al futbolista peruano le falta carácter, rebeldía. Solo aparece en una que otra jornada inspirada y ante determinados rivales, especialmente argentinos.
    Cuando un futbolista llegue a Cristal tiene que saber que le van a sacar la mierda en los entrenamientos. Que tiene que meter pierna fuerte. Que tiene que aguantar golpe. Que los partidos duran 95, no 90. Que cuanto más te puteen en un estadio más tienes que jugar y demostrar. Que tus rivales no son más que tú aunque lo sean.
    Convencer a un jugador peruano de eso es lo más difícil.

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