Las del Estribo: Sporting Cristal 3 – 2 CA Huracán

Las del Estribo: Sporting Cristal 3 – 2 CA Huracán

(Prensa Sporting Cristal)

Por: Ernesto Arrascue

Minuto 55. Tu equipo recibe el tercer gol en un partido que hasta ese momento, a pesar de la diferencia de dos goles, se podía decir que era parejo. Ganaba el que hasta ese momento era el más efectivo. Decía, recibe el tercer gol y al mismo tiempo le expulsan a un jugador. El peor escenario posible. ¿Cómo reaccionas? Recordemos qué le pasó a la selección peruana en la Copa América y en el partido por la eliminatoria contra Chile, luego de que expulsaran a Zambrano y a Cueva respectivamente. A pesar de que el marcador no estaba en contra nuestra, el golpe se sintió de inmediato. Los resultados ya los conocemos. Huracán no solo perdía, era goleado. Pero se rebeló. No solo con coraje y pundonor, que son muy importantes, sino también con fútbol, con dinámica, con pases bien ejecutados y decisiones muy acertadas. Y estuvo muy cerca de igualarlo

Minuto 55. Tu equipo encaja el tercer gol y el rival se queda con 10. Esperas lo mejor, si esto ya es una goleada, lo que viene será de escándalo. De pronto empieza a ocurrir lo impensable. El rival descuenta, se acerca, juega mejor. De pronto aparecen los fantasmas. Esa noche de febrero del 2006 en Argentina cuando ganábamos por el mismo marcador a Estudiantes. El empate al último minuto contra Paranaense. Los fantasmas de Copas Libertadores pasadas estaban ahí, acechando. Y tu equipo empieza a fallar lo impensable, pases errados, malas decisiones. Al parecer lo peor está por pasar.

No es casualidad. No es algo nuevo. Está pendiente, en general en el fútbol peruano, esa capacidad de no darse por vencido y de sacar lo mejor de uno en el momento más complicado. No solo es garra y temperamento. Es confianza en potenciar lo que mejor uno sabe hacer. Es ser preciso en ese pase que dejará al delantero solo frente al arco. Es realizar los movimientos adecuados para no quedar fuera de juego en un contragolpe. Es soportar la presión y saber manejarla.

No alegra ganar de la manera como lo hicimos el martes, pero sin esos tres puntos, los octavos de final serían un objetivo impensable. Huracán no era un rival fácil. No era la cenicienta del grupo. No. Si este grupo tiene un rival al que todos miraban por encima del hombro, ese es Sporting Cristal. Aunque duela decirlo. Si viene de Perú debe ser fácil, ese es el equipo al que hay que ganar, piensan todos. Pero acá estamos aún. Con vida al terminar la primera ronda. Y aunque lo que viene después en el papel es mucho más duro que los que nos ha tocado jugar hasta acá, tenemos la suerte de que la próxima fecha será dentro de cuatro semanas. Hay un mes por delante para seguir trabajando y mejorando, como viene ocurriendo hasta ahora. Que los goles no llegaban y Silva no marcaba. Pues ya están llegando y Silva empieza a demostrar por qué ha sido contratado. Ahora hay que mejorar en cerrar los resultados, en tener la tranquilidad y las ganas de liquidar partidos para no terminarlos sufriendo como los dos de esta semana que pasó.

Hay tiempo para seguir mejorando, habrá que sacarle el máximo provecho si queremos llegar más lejos. No olvidemos el lugar en el que nos encontramos, cómo nos ven los demás, no cometamos ese error. Por ahora, seguimos compitiendo.

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