Las del Estribo – Antes de que todo empiece

Las del Estribo – Antes de que todo empiece

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Por: Ernesto Arrascue

Tal vez haya sido un muchacho ingenuo. Pero cuando chico, en la puerta de mi cuarto colgaba el póster con la plantilla de Sporting Cristal y los jugadores que ahí aparecían eran, para mí, los mejores del mundo. Así de simple. Claro que en ese entonces no había el acceso a la información que hay ahora. Buscar vídeos en YouTube y googlear era, sencillamente, ciencia ficción, así que uno dependía de los pocos datos que ofrecían los programas deportivos en la TV y de los diarios de cincuenta céntimos, que por ese entonces eran un tanto más creíbles que ahora.

Así que no quedaba otra más que confiar y esperar que las nuevas contrataciones demuestren lo que se esperaba de ellas. Es más, solía estar convencido de que así sería. Estoy hablando de los noventas y en esos años pasaron muchas cosas que me dieron la razón. Pero, a pesar de las malas temporadas y algunos años oscuros que vinieron luego, mucho de eso quedó hasta ahora. Claro que ya no puedo llamarle ingenuidad. Ahora es un anhelo, se parece más a la ilusión y a la esperanza: sea cual sea el jugador que va a vestir la celeste, quiero que sea un crack, que le vaya muy bien, que todo le salga de la mejor manera posible. Una vez que un futbolista llega a Cristal ya no me interesa si jugó en segunda, si alguna vez vistió la camiseta de Melgar o si salió en una foto besando la de la U. Sería incapaz de insultarlo, de abuchearlo o de desear que le vaya mal. Porque lo único que me interesa es que Cristal sea campeón y si él va a ayudar a eso, bienvenido sea.

Igual me ha ocurrido con los técnicos. El año pasado sostuve siempre que Ahmed era un buen entrenador y debía continuar su proceso, aunque debo reconocer que en muchos momentos tuve dudas y pensé que tal vez me estaba equivocando. Era difícil aguantar una posición así con los resultados que no nos acompañaban, pero si de algo estaba convencido era que, si con él aún existía alguna posibilidad de campeonar, el cambio de entrenador nos hubiese hundido aún más. Me esperanzaba el proceso, el proyecto, palabras que en nuestro medio son casi desconocidas. Creía y sigo creyendo, que de llegar a concretarse nos va a llevar a sacar una considerable distancia de cualquier otro equipo local. Es esa la base de algo más grande. Mientras llega el momento, démosle todo el apoyo al nuevo comando técnico, no digamos cosas de las cuales después tengamos que arrepentirnos.

Los partidos duran noventa minutos, no ochenta ni setenta. Parece que disfrutáramos más renegando que alentado. Y el año pasado hubo partidos así, en los que aún faltaban más de 15 minutos para que acaben, perdíamos por un gol y en lugar de recibir aliento, nuestros jugadores recibían pifias e insultos. El año pasado aprendimos que los campeonatos acaban recién en el último partido y que mientras haya posibilidades debemos aferrarnos a ellas. Terminado el Apertura nadie hubiera pensado que Cristal alzaría la copa y eso fue exactamente lo que pasó. Creamos hashtags contra el técnico y los dirigentes y luego tuvimos que disculparnos y mirar como muchos se burlaron de nuestra impaciencia. Aprendamos a esperar, dediquémonos a apoyar más que a criticar. Reneguemos las horas posteriores a los partidos que perdamos, es natural, pero al día siguiente, luego de hacer los necesarios análisis sobre lo que pasó, volvamos a seguir alentando y a esperar que la siguiente fecha todo mejore. No pidamos cabezas, alentemos para que la inspiración llegue a ellas. Si hay dedicación todo puede mejorar.

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Finalmente, confiemos un poco más. Podemos saber mucho de fútbol, creer que sabemos mucho, ser simples espectadores, fanáticos o entusiastas, pero tengamos algo en cuenta: va a ser muy difícil que sepamos más que ese grupo de personas que vive del fútbol más de 12 horas al día, todos los días. Va a ser muy difícil que sepamos mejor qué jugador es el más indicado para cierto puesto que esas personas que los dirigen y entrenan cinco o seis días a la semana y que, prácticamente conviven con ellos. Podemos opinar, podemos tener nuestras preferencias, pero lo más probable es que la de ellos sea mucho más clara y acertada.

Si algo ha ganado el comando técnico y la dirigencia de nuestro querido Sporting Cristal durante el año pasado es, además del título, la confianza de nosotros, los hinchas. Estemos a la altura del sacrificio y entrega que exigimos de ellos y de cada jugador. Más de una vez hemos demostrado que podemos hacerlo. No caigamos en el juego de esos a los que les gustaría vernos caer.

5 COMENTARIOS

  1. Una de las virtudes del equipo el año pasado fue la paciencia. Cuando muchos de nosotros la perdíamos (como en el partido que perdimos con Comercio en el San Martín), los jugadores y el cuerpo técnico (y por qué no, los dirigentes), nos enseñaron a esperar. Un campeonato no se gana en un partido, es la suma del trabajo de todo el año.

    Compromiso para este año: ser más paciente. Si de la tribuna baja esa tranquilidad, ese aliento constante sin desesperación, el jugador se sentirá más seguro. Ojo, no confundir la paciencia con la indiferencia o la indolencia. Sepamos alentar, sepamos hacernos sentir, sepamos ser la DOCE que la celeste se merece y necesita.

  2. Muy buen análisis, pero yo creó que hay que agregar algo: la paciencia la podemos tener siempre y cuando se pierda de pie, porque uno no puede ser paciente si hay desidia y apatía en el equipo. Nosotros estamos en las buenas en las malas y en las peores, y el respeto mínimo que nos merecemos y con lo cual nos pueden pedir paciencia, es dejándolo todo; mientras eso pase yo me puedo ir tranquilo si se pierde, obvio no contento porque quisiera que cristal gane siempre,

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