La Cancha: Sporting Cristal 2 – Inti Gas 0

Al final, la hinchada se retiró contenta del Alberto Gallardo. No fue el mejor partido de Sporting Cristal pero dejó motivos para la sonrisa. Un muy buen segundo tiempo apagó las críticas y los nervios que dejó un primer tiempo muy trabajado y algo aburrido.

Roberto Mosquera introdujo un equipo con cuatro cambios con relación al equipo que empató con Huancayo la semana pasada. Un recuperado Walter Vílchez por el lesionado Nicolás Ayr, Gonzalo Sotomayor en el lateral derecho, mandando a Marcio Valverde a cubrir la punta izquierda y reemplazando a un agripado Yoshimar Yotún, Oscar Vílchez reemplazando a Carlos Lobatón que tuvo una fecha de descanso y Juan Carlos Mariño tomándole la posta a Renzo Sheput. Por lo demás, el resto de la formación fue la misma y Cristal salió a hacer el juego que sabe.

El primer tiempo tuvo un inicio muy parejito. Inti Gas cedió la iniciativa y la pelota a Sporting Cristal y, a cambio, impuso una interesante presión y muy pocos espacios. Cristal no tenía como entrarle a la defensa ayacuchana y cuando Junior Ross dejó la banda izquierda para irse a la derecha esa carencia se hizo más evidente. Alrededor de la primera media hora de juego, Sporting Cristal tuvo su mejor momento en el primer tiempo y se sucedieron varias jugadas de peligro. Un cabezazo de Ross, otro de Jorge Cazulo y un remate de Mariño fueron las opciones más claras en el arco de Eduardo Villasanti. Luego se volvió a caer el juego cervecero y el cerrojo ayacuchano volvió a funcionar. Este parcial terminó, sin embargo, con un remate de Neka que se estrelló en el parante. Un primer tiempo en el que la superioridad de Sporting Cristal fue incontestable pero que, sin embargo, sin fineza en el penúltimo toque no pudo trasladar esa ventaja en el marcador.

Para el segundo tiempo, Mosquera entendió que el partido requería que a esa defensa de Inti Gas se le pruebe y se le presione. Había que buscar el error y para ello hizo dos cambios: Edinson Chávez por Hernán Rengifo y Sheput por Sotomayor. Con estos dos cambios, el equipo se movió pero no cambió esquema. Neka bajó a cubrir el lateral derecho en vez de Sotomayor, Chávez ocupó la punta derecha e Irven Ávila ocupó la posición de Rengifo. En el mediocampo, quedó sólo Cazulo para contener y tuvimos a Renzo y a Mariño en la creación. Si usualmente nuestro ataque tiene mucho fútbol, con estas variantes, se ganó aún más. Empezando que Cazulo también tiene buen trajín y buen pase, contábamos con cinco jugadores de buen pié en el ataque: Mariño, Sheput, Chávez, Irven y Ross. A todo ello hay que sumarle el aporte de Neka que desde el lateral se sumó constantemente al ataque y las incursiones de Marcos Delgado y Walter Vílchez que también subían y llevaron peligro.

Yo tenía la certeza de que, minutos más minutos menos, el gol no iba a tardar a llegar y, tal vez por eso, no sorprendió la forma cómo Cristal fue tomando control del partido que se jugó, prácticamente, en el campo de Inti Gas. Si en el primer tiempo hubo más ganas que fútbol, en el segundo hubo mucho más juego. Como cuando Chávez cedió un buen centro que Irven paró de pecho y remató de chalaca tan sólo para que el travesaño – una vez más – nos negara el grito.

El siguiente centro fue de Neka y este no encontró el pecho de Irven sino la cabeza de Delgado quien la colocó adentro a pesar del manotazo de Villasanti. Con el uno a cero, la presión se deshizo y Cristal se encontró mucho más libre para hacer su juego. Inti Gas, ya superado, empezó a perder su aplicación en la marca. Con espacios, Cristal siguió atacando y Sheput los aprovechó para hacerse un jugadón que – nuevamente – el travesaño se encargó de salvar.

Villasanti no llegó y el tiro libre de Sheput se convirtió en gol.

Pero no hubo travesaño que valga frente al genial tiro libre que Renzo mandó adentro. Suavecita, colocada, bombeadita, la puso justo donde Villasanti no iba a llegar y con ello cerró el resultado mientras se iba a la banca gritando su gol y besando esta insignia que nos une a todos.

Faltaron aún más minutos y durante ellos, Cristal no renunció al ataque. Hubieron muchos remates de fuera del área. Carranza, Delgado, Cazulo y el mismo Sheput tiraron al arco pero el marcador ya no aumentaría. Mientras tanto, la gente en la tribuna hacía olas y celebraba este buen momento de la camiseta celeste.

Se ganó con mucho esfuerzo. Cristal se demoró en encontrar el camino al arco pero ni en los momentos más difíciles dejó de demostrar su superioridad. Estamos volviendo a aquellos tiempos en los que, por más cerrada que estuviera la visita, había confianza en lo que puede hacer el equipo. Una actitud que contagia y jugadores con muchas ganas de lograr triunfos. Bastante como para ilusionarse.

Ahorra viene Alianza Lima y, aunque tengamos motivos para sentirnos superiores, hay que recordar que nuestra mejor compañía debe seguir siendo la humildad. Con humildad, con ganas y con fútbol vamos a poder seguir avanzando. Y por lo pronto, hay que mejorar un poco la precisión en ese penúltimo pase que es el necesario para inclinar la balanza a nuestro favor y que hoy es precisamente el que tuvimos esquivo.

Pero hay motivos para sonreir. Muchos motivos.

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