La Cancha: Sporting Cristal 4 – Universidad San Martín 1
El fútbol, como la vida, siempre ofrece revanchas. Por lo menos, eso es lo que dicen, ¿no?
Algunas tardan en darse, unos cuatro años por ejemplo, y otras no. Vienen justo cuando estas en medio del problema y tal pareciera que nadie confía en tí. Se te aparece la oportunidad de que le des una bofetada a la mano cambiada y aclarares las cosas.
Bastante de eso hubo ayer. No sólo pudimos cortar una larga racha de cuatro años sin poder vencer a los de Santa Anita sino que también dos de nuestros jugadores, precisamente aquellos que más críticas coleccionaron en las pasadas semanas, aquellos para los que se pidió banca, aquellos en quienes se responsabilizó más de un momento de bajo rendimiento del equipo, precisamente aquellos, tuvieron un buen partido y demostraron que, más allá de bajas y altas, tienen lo suyo y pueden caminar a ritmo de campeonato.
Es lindo ver esa vuelta. Que el jugador cuestionado se levante y erija como el mejor de la cancha dando alegría a su gente con goles y fútbol. Claro, más bontio sería que se logre regularidad y que lo que se vió en un partido se siga viendo en el siguiente y así. Pero por el momento quedémonos con el aplauso a este buen rendimiento, este buen partido tanto de Renzo Sheput como de Irven Ávila.
Aunque, en honor a la verdad, más que de un buen partido, deberíamos hablar de un muy buen segundo tiempo.
Y no por desmerecer lo hecho por todos los jugadores – que no es la idea – sino porque el partido mismo tuvo dos tiempos muy marcados y muy distintos, déjame contarte.
El primer tiempo fue uno de los más entretenidos que he visto en todo el año. Rápido, con vértigo, con lucha, con habilidad. Imposible dejar de verlo. Empezó trabadito ya que ninguno de los dos equipos se regaló nada. Luego se fue aclarando pero en ese proceso era la Universidad San Martín la que aparecía con algo más de claridad que Sporting Cristal. La celeste – que ayer jugó innecesariamente de azul – no arriesgaba nada pero perdía salidas más por desorden y ansiedad que por real superioridad del rival. San Martín, en cambio, parecía tenerla más clara al momento de llegar y por eso fue el primer equipo en tener una opción clara. Cristal también llegó pero sus dos primeras llegadas fueron de pelota parada.
El partido prometía, y bastante, cuando tuvo que salir lesionado Carlos Lobatón. Loba venía, como siempre, manejando los hilos del juego rimense y recibió un empellón de Josepmir Ballón. La caida misma del jugador hizo que sea el mismo árbitro – que no sancionó a Ballón – quien pidiera el ingreso de camilla. Loba había estado entre algodones durante la semana y esta jugada lo terminó sacando del partido. Roberto Mosquera miró a su banco y mandó ponerse la camiseta a Renzo Sheput.
Hoy muchos van a clamar que siempre confiaron en Sheput y que siempre supieron que iba a cambiar el partido. Yo no les creo. Por que ayer en el Gallardo el ingreso de Sheput nos dejó en ese momento con más incórgnitas que certezas. Lo de Renzo no venía siendo bueno en las últimas semanas ni en las victorias ni en las derrotas. Se sentía que con este cambio el equipo iba a perder mucho. Renzo entró con alguna especie de furia interior que nadie imaginó y demostró con dos pases que este partido iba a ser distinto. Así son los jugadores que la conocen. Con dos pases te das cuenta que son diferentes y, en nuestro caso, con dos pases uno se podía dar cuenta que esta vez no íbamos a tener al Sheput escondido de los partidos anteriores sino al otro, al imprescindible, al necesario.
El cambio de Loba no sólo dejó eso. Hecho en mal momento, nos costó un gol. Yo podré no saber muchas cosas de táctica y estoy seguro que Roberto Mosquera domina más conceptos que yo. Pero, te seré sincero, yo no haría un cambio justo en un corner o en un tiro libre peligroso en contra. Los cambios siempre desconcentran y desacomodan al equipo. Y en esas jugadas, precisamente en esas, uno necesita que el equipo no se desconcentre ni se desacomode. Ayer hubo desconcentración y desacomodo. Nadie marcó a Ramos y nos vimos abajo por un brevísimo minuto. Cristal se levantó como lo que es: un grande herido y salió con todo. Sheput que abrió para Ávila, Ávila que cede al medio y Junior Ross que añade el balón. Gol, empate y preludio de lo que se iba a venir.
El primer tiempo, entonces, fue entretenido y con mucha emoción. Para el segundo tiempo se anticipaba más de eso y se deseaba una victoria 2 a 1, quizá, porque dificilmente un partido tan cerrado daría para más.
El mérito de Cristal para el segundo tiempo es haber mantenido la mentalidad y la actitud, esa misma que decidió quedarse en el camerín para el segundo tiempo en Cusco, decidió salir a la cancha con el equipo esta vez. Claro, más grande, reforzada y decidida a lograr esa pizca de diferencia que nos permita quedarnos con el partido. Cristal salió a matar con lo suyo y eso es bueno.
En San Martín, por lo demás, salió otro equipo. En el segundo tiempo no fue lo que fue en el primero y por eso mismo no pudo hacer nada contra lo que se le vino. Un equipo trotón e inseguro, cayó en manos de Cristal que con buen toque y buen fútbol lo redujo a casi nada. Y ahí, con un rival que no supo mantener el nivel, se hicieron grandes los dos jugadores tan criticados. Más Sheput que Irven, si me preguntas.
Cristal avisó primero con un buen cabezazo de Sheput que Butrón se encontró en la línea. Luego con un centro excelente de Sheput que dejó a Ávila sólo bajo el arco. Una jugada que es la conjunción de un genial centro y una pésima defensa: la pelota sobra a todos los defensas para caer justo en la cabeza del delantero que entró por atrás, sólo, oportunista, sin nadie que le impida el grito. Después, una pelota que recupera pronto Rengifo y la jugada que termina en los pies de Sheput que repite la fórmula: excelente centro y delantero que aprovecha la mala defensa. Irven, con algo más de dificultad, la añade con una patada de kung fu y Butrón empiezó a preguntarse dónde se presentan los formularios para que Cristal ya no te anote más goles.
Todo terminó con un ataque de Irven que, superando a sus marcadores, cedió para que Rengifo la añada en el medio. 4 a 1. Todos mojamos, todos gritamos, todos alegres. El resto del tiempo fue de trámite, Cristal se dedicó a darle fútbol a Leandro Franco, que aún lo necesita, y a sumar minutos en la bolsa con Tarek Carranza. Mientras tanto su gente haciá oles y olas en las tribunas, una alegría genuina para esa gente que siempre apoya. Que bonito es ser cervecero y estar ahí, en el Rímac, cuando juega Sporting Cristal.
Pero, más allá de todo lo que te conté, este triunfo alegra por que levantamos la moral tras la caída en Cusco y nos vamos con ese ánimo a Trujilo. Por que ya se demostró que este equipo puede y quiere. Eso, claro está, no te garantiza el éxito pero si la lucha. Ya se va encontrando que la actitud en el equipo, la moderación durante la semana y la elección correcta en el banco van a ser los pasajes a la alegría. Si a eso le sumamos la regularidad en los rendimientos, sería excelente. Por lo pronto, te comento: ayer fue la primera vez en todo el año que, tras el partido, la hinchada cantó la posibilidad del título abiertamente. No faltará quien diga que es un apresuramiento, yo me quedo con que si hasta antes de ayer se quería creer en esa posibilidad, yo creo que hoy ya se confía en la posibilidad. Pero, claro, paso a paso que aún falta mucho.
Por lo pronto viene Vallejo en Trujillo. Este equipo tiene todo para ganarle y hay que apoyarlo por eso. Claro, también es probable que no se pueda con el lider del campeonato en su cancha, con su gente y el bendito pasto sintético, es posible que la actitud decida no salir a la cancha con el equipo en ese partido y es posible que las críticas de anteayer vuelvan a aparecer justificadamente mañana. Pero, inclusive en esa eventualidad, hay que seguir apoyando, el camino aún es largo. El partido de Trujillo es importante pero así como ganarlo no garantiza título, perderlo en estas circunstancias tampoco te descarta de la lucha. Y a mi, personalmente, este equipo me demostró que, más allá del resultado de este partido, está para luchar su posibilidad hasta el final.
Por cierto, gracias por una linda mañana de domingo.





