Los incidentes en el Estadio Nacional.

Los incidentes en el Estadio Nacional.

Una cosa es el partido que merecidamente perdimos el sábado en la tarde. Otra cosa fueron las agresiones que la gente cervecera sufrió en la tribuna occidente.

Te cuento un poco.

En el Estadio Nacional, al centro de occidente baja, existe un palco que llaman “de autoridades”. Es uno de los sitios más exclusivos del estadio ya que no sólo cuenta con una de las mejores vistas sino también porque su ingreso es restringido. Este palco está pensado para acoger a las autoridades del equipo que hace de local así como a sus invitados. Hasta ahí, todo normal.

El domingo, sin embargo, la Universidad San Martín llenó ese palco de energúmenos. Eso es algo que no sorprende en un estadio en el que cada dos por tres sueles encontrarte con algún indeseable. El problema viene en tres temas:

1. El trago.

Que está prohibido tomar licor en el estadio es algo que todo el país sabe. Y luego de los incidentes del año pasado en el Monumental, ya ni siquiera se permite en palcos o demás secciones “exclusivas”. Pero si alguien tiene una lata de cerveza en la mano y está dentro del estadio, sólo quiere decir una cosa: manejaron la seguridad a su antojo.

Bueno, pues, el sábado en la tarde había gente con trago en el palco de autoridades del Estadio Nacional. Eso, de por sí, constituye una falta por dos motivos principalmente: a) porque es algo que está prohibido. b) porque la gente que estaba tomando eran directivos e invitados de los directivos de la San Martín. Y casualmente ha sido la San Martín la que se encargaba de la seguridad del recinto y del cumplimiento de las normas. En buen castellano: la San Martín se paseó sobre las normas y quebró su propia seguridad para favorecerse a si misma, a sus directivos y a los invitados de estos.

Y si no me crees, acá te paso una foto que tomó Piero Rentería (@pierorh) un hincha cervecero que estuvo en esa tribuna.

2. La agresión. 

Ahora, la razón por la que en el país se ha prohibido el consumo de alcohol en los estadios es que las personas que lo consumen se vuelven violentas. Y eso es lo que ha pasado. Los señores de la San Martín (invitados o no son vinculados a este club y éste termina siendo responsable de la calidad de gente que mete al estadio y lo deja tomar) envalentonados por el alcohol y por la victoria de su equipo empezaron a agredir al público que, como no podía ser de otra manera, era eminentemente cervecero.

Así, se empezó a insultar a la gente, a tirarle cerveza, a faltar el respeto a señoras y señoritas ubicadas en una de las zonas más exclusivas del estadio. Esta falta de respeto motivó la intervención, hasta donde yo sé, de dos directivos de Sporting Cristal que no estaban en el palco de autoridades sino en las butacas ubicadas adelante del mismo: Michael DeBakey, presidente de la Comisión de Fútbol de Sporting Cristal, quien fue a increpar esa actitud y Gustavo Zeballos, gerente deportivo de la institución, que inclusive recibió una agresión física.

3. El impacto.

Este hecho no paso desapercibido. El Comercio incluyó un pequeño recuadro en la página 5 de su suplemento deportivo del día domingo 1 de abril. Líbero, por su parte, resulta ser gratuitamente gráfico y narra cómo el tema se inició desde dentro del palco de autoridades. El tema que llama la atención es que estamos hablando de San Martín y, no nos olvidemos, este año decir San Martín es hablar, supuestamente, de la “reserva moral” del fútbol peruano. Osea, son ellos los que han traído la conciencia y la decencia a este mundo tan terrible y corrupto y por eso, quizá, no convenga decir las cosas que han pasado.

Todo eso a pesar de que, tal como lo informa “El Bocón, entre estas personas estaba el mismo Raúl Bao quien es, o ha sido, Rector de la USMP.

Felipe Cantuarias ha emitido algunas declaraciones narrando lo sucedido y señalando que, de la San Martín, nadie ha venido a decir nada. Sería bueno ver que salga Alvaro Barco, con la misma cara de funeral que ha paseado por todos lados en los últimos meses, e intente una disculpa por el reprobable acto que ha cometido esta esta gente vinculada a su club con el mismo tono con que hace poco nos hablaba de la tristeza que le generaba este futbol peruano lleno de irresponsables y del cual sólo ellos se salvaban.

Y es que, amigo celeste, si algo me indigna es la doble cara.

Ahora, yo tengo entendido que Sporting Cristal va a elevar alguna queja a la ADFP. Pero, atendiendo sobre todo a la falta de decencia y caballerosidad de la San Martín que deja pasar días y no dicen nada, yo creo que no sólo debe quedar ahí. Lo que han hecho estos sujetos no sólo es faltar a las bases del campeonato ni agredir a un directivo. Eso es lo más grave, esta bien, pero sobre todo han faltado el respeto a la gente de Cristal. Y Sporting Cristal no sólo debe defender su nombre y a sus directivos sino también a sus hinchas. Sporting Cristal debería solicitar ante el IPD que se sancione a ese club y que, ante la flagrante violación de las altas medidas de seguridad que exige el uso del Estadio Nacional, no se le permita el alquiler del recinto.

Eso, claro está, además de dejar de brindarles las instalaciones (nuestras) del Estadio San Martín de Porres cuando las necesiten. Y es que, con todo esto, San Martín tiene el cuajo de programar su partido retrasado por la segunda fecha en …. el San Martín y va a jugar ahí este miércoles. Digamos, si tan cómodos están agrediendo a Sporting Cristal, pues no tendría sentido que nos soliciten nuestra casa cuando no tengan donde jugar. Acá ya no cabe ningún gesto amistoso.

Para finalizar este tema, yo te soy sincero y creo que el principal interesado en superar este impasse y pedir las disculpas respectivas debería ser la misma Universidad San Martín. Lo que pasó el sábado ha sido un acto estúpido y te explico por qué: en primer lugar porque esto pudo generar una gresca mayor de lo que fue. Si hubiera sido la pichanga del barrio, no pasaría nada. Pero, y aca viene el segundo tema, esto se convirtió en noticia pública y Sporting Cristal es una institución de arraigo y que tiene hinchada y, sobre todo, barras organizadas. La violencia no hace más que generar violencia y dejar este tema picando resulta dejar una provocación para que luego, Dios no lo quiera, alguien piense en vengar el nombre ofendido. Y San Martín (sus hinchas, su  equipo, sus dirigentes) no tiene mucho con qué defenderse en una situación así. Sobre todo considerando, por ejemplo, que en lo que falta de este año les va a tocar venir a jugar con nosotros de locales.

En fin.

¿Ahora quien moraliza a los moralizadores?

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