¿Y no te estarás pasando un poco, digo yo?

¿Y no te estarás pasando un poco, digo yo?

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Desde que pitó Gambetta en Huánuco yo pensé que el siguiente partido que jugábamos de local debía jugarse en el Estadio Nacional.

¿Por qué? Pues porque la afluencia de hinchas cerveceros iba a superar, de todas maneras, el aforo máximo del Estadio San Martín. Y me imaginaba que sería genial para el equipo – y para la misma hinchada también – que pudiéramos dar otra muestra de pasión llevando una gran cantidad de gente al Nacional. Me imaginé a Cristal jugando contra un equipo provinciano en un estadio grande y totalmente celeste. Como demostrando que el San Martín, con todo lo entrañable que es, ya nos quedó chico y que esta hinchada es gigante aunque los periódicos no sepan qué hacer para que no se note.

Pero, en mi ecuación yo pensé que eso iba a pasar por el establecimiento de entradas a un costo algo menor que lo que usualmente se establece cuando jugamos en el San Martín. Vamos, no me refiero a que se ponga occidente intermedia a 10 soles pero por lo menos que no resulte mas caro de lo que costó una entrada a la Noche de la Raza Celeste (8, 20 y 40).

La dirigencia tuvo un golazo cuando rápidamente cambió la programación del partido contra Garcilazo, ya hecho para el Estadio San Martín, hacia el Estadio Nacional. Pero, se le pasó la mano con el tema de las entradas. No es que sean caras, que yo creo que no lo son, sino porque resultan mayores de lo que se ha venido cobrando y eso genera un impacto negativo en la gente. De pronto deja la impresión – posiblemente correcta – de que la dirigencia está aprovechándose del interés de la gente y de su entusiasmo. Eso podrá ser legítimo pero … a la gente no le gusta que sea tan evidente pues.

Entonces, desde ayer se fue generando un murmullo cada vez más grande en la hinchada y es que si bien se aplaudió en un primer momento que se juegue en Santa Beatríz y no en Caquetá, el tema de las entradas ha ido enfriando el tema y eso puede, si la directiva no reacciona pronto, rebotarnos mal y correríamos el riesgo de no tener la asistencia que esperamos.

Alguien dirá que, si hubiéramos jugado en el San Martín, las entradas hubieran costado más caras para evitar que un mar humano se presente en puertas del San Martín. Eso puede ser cierto pero cuando cambias de escenario, toda la ecuación cambia. No es lo mismo enfrentarte a una posible asistencia de 20 o 30 mil personas con un estadio de sólo 10 mil. Ahora tienes un estadio que alberga 40 000 y la idea es llenarlo. No sé si me dejo entender: un  problema es tener el estadio pequeño y no darte abasto para recibir a todos y otra cosa es tener el estadio grande y, pudiendo recibir a todos, subes las entradas y terminas – que paradójico – recibiendo la misma asistencia que podrías alojar en el estadio pequeño.

En buen cristiano: el costo de las entradas (los mas elevados que se han cobrado en el año) puede terminar ahuyentando a la gente y perderíamos la ventaja que ahora tenemos. Y es que, si vemos en porcentaje, no son poco. Comparando con la Noche de la Raza Celeste, popular ha ido de 8 a 12 que es una alza del 50%. Oriente ha ido de 20 a 30 y 40 que es un alza del 50% al 100%. Finalmente, en occidente, hemos pasado de 40 y 60 a 50 y 80  (que es el 25% en el primer caso y el 33% en el otro).

Si hay algo que se ha demostrado en los últimos partidos es que la mayoría del público de Sporting Cristal son “hinchas” y no “barras”. Y con hinchas me refiero a familias, padres con hijos, parejas. Esa gente que ve como un factor determinante la seguridad y la comodidad al momento de ir a un partido. Esa gente, que encuentra comodidad en oriente, no van a ir todos en bloque a popular si es que le subes el costo de oriente. Algunos irán, pero muchos decidirán no ir. Y ahí, en una entrada a oriente, por querer ganar 30 soles en vez de 20, terminas perdiendo todo.

Mal  negocio, si me preguntas a mi.

Ahora bien. Yo no puedo decirte que no vayas al estadio. Yo critico la decisión de la dirigencia y hago un llamado – ahora que aún tiene tiempo – a que reconsidere el precio de las entradas y que las mantenga, cuando menos, a los precios de la Noche de la Raza Celeste. Pero paralelamente, también tengo que llamar a la hinchada a no dar la espalda a este equipo por esta mala decisión. Es el mejor equipo que hemos visto en muchos años y realmente se están sacando el alma por la camiseta. Merecen recibir los aplausos de un estadio lleno. Tengo que hacer un llamado a la hinchada para que tome eso en consideración.

Pero sería mejor si la dirigencia entendiera que esta bien hacer negocio pero que no está bien llegar a límites en los que corres el riesgo de ahuyentar a la gente, a tu gente. Precisamente aquella que es el motivo de todo esto.

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