La Cancha: Sport Boys 0 – Sporting Cristal 5

La Cancha: Sport Boys 0 – Sporting Cristal 5

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Todos aquellos que sufren con nuestras alegrías van a hacer hasta lo imposible para remarcar que Sport Boys no pudo contar con sus refuerzos. Y es que su idea es que siempre hay que agrandar todo lo que puede desmerecer los triunfos celestes. Eso ya lo sabemos.

Ahora bien, Sporting Cristal no tiene la culpa en absoluto de lo que pasa en Boys. A mi, personalmente, me parece que todo esta muy bien. Sport Boys no sólo es un equipito sin posibilidades, es una institución vergonzoza e irresponsable. Es uno de los principales causantes de la crisis que vive el fútbol profesional y, como si fuera poco, fue el último equipo en arreglar su situación. Y arregló a medias porque recién esta semana logró el acuerdo para pagar sus deudas (cuando debió hacerlo hace un mes) y aún ni siquiera ha presentado la documentación que acredite que va a poder cumplir con sus obligaciones este año.

Con todo eso, encima había realizado contrataciones (contando aquellas que luego tuvo que despedir) y quería que jueguen ayer. Osea, al tacho las reglas: ¿debes, no pagas, no arreglas, no acreditas, no respaldas y todos debemos premiarte? La disposición de que este equipo no cuente con sus refuerzos es una disposición correcta y no porque nos favorezca a nosotros que nada tenemos que ver en esta danza sino porque no es posible que un club tan contrahecho se vea favorecido de alguna manera.

Es más, yo veo que esta situación sincera la realidad. Que Boys juegue con jugadores que contrató irresponsablemente y que ni siquiera sabe cómo va a pagar sería una fantasía, una irrealidad, un engaño. En cambio, este Boys que jugó con lo que buenamente pudo juntar es “el verdadero” Boys. Este es el equipo que realmente representa lo que es esta ¿institución? impresentable. Boys es un mamarracho y no se puede esperar que le den ayudas para que presente un plantel interesante. Su plantel TIENE que ser un mamarracho igual que lo es la institución.

Claro, no van a faltar aquellos románticos de la irregularidad y la chapucería que van a querer que se perdone toda irregularidad y que nos hagamos de la vista gorda ante todo. Y ellos dirán que había que hacer lo necesario para que Boys nos falte el respeto a todos y haga jugar a los jugadores que contrató irregularmente. La crisis del fútbol peruano no sólo está las canchas sino también en las cabezas de todas esas personas que piensan que las soluciones pasan por ignorar deudas, programar amnistías y brindar perdones.

En fin.

Todo eso lleva a decirte que a mi me importa muy poco lo que hubo al frente. Fue un equipito débil, todos lo sabíamos desde antes, y yo esperaba que Sporting Cristal se lo lleve por adelante. Ya cuando hablé en La Previahabía enumerado los motivos por los que creía que debíamos llevarnos el partido con gran superioridad. La verdad, todos esos motivos se hicieron realidad. En la cancha fuimos más equipo y tuvimos mejor planteamiento.

Por eso no sorprendió que desde el inicio fuera Cristal quien manejara el partido. Lo que sorprendió, más bien, fue el pésimo inicio del árbitro Miguel Santibáñez quien dejó pasar tres penales para Cristal (dos claros y uno dudoso) que nos dejaron un saldo negativo: una amarilla inmerecida para Hernán Rengifo y Marcio Valverde lesionado con un esguince en el tobillo. A Valverde se lo llevaron puesto y Santibañez dice no haber visto nada.

Yo lo tomé, el árbitro dice no haberlo visto.

Pero, claro, eso no lo va a recordar la prensa. La prensa pensará que el único error de Santibáñez fue expulsar al  muchacho Manuel Olaya del Boys. Yo no  creo que fuera un error. Cristal estaba siendo superior y en una salida rápida de Ross, este Oyola lo trabó mal por atrás. Pudo ser amarilla, claro, pero también pudo ser una roja justificada como lo fue. En fin, lo cierto es que esta decisión severísima de Santibáñez va a ser lo que van a utilizar los anti-Cristal para querer sugerir que nos vimos beneficiados por el arbitraje. Mientras tanto, Marcio Valveder se volvió a lesionar y no creo que pueda estar para el siguiente partido.

El primer gol llegó antes de los 20 y sirvió para calmar la ansiedad. Carlos Lobatón aprovechó un tiro libre y anotó un golazo para iniciar la fiesta cervecera. Cristal, desde entonces, dio una muestra de buen fútbol. Apostando por un juego que proponga, buscaba la salida rápida. La pelota se rotaba hasta que se encontrara el hueco y, hallado este, se iniciaba la salida rápida. En esa salida rápida destacaban Junior Ross e Irven Ávila y, en esa búsqueda del hueco, destacaron Lobatón, Jorge Cazulo y Renzo Sheput.

La foto me salió dos segundos antes pero de este tiro libre vino el primer gol.

Pero tras 25 minutos de febril superioridad, el equipo se empezó a diluir. Se perdió agresividad y se fue cediendo espacios. El partido bajó en vértigo y esa distracción cervecera casi se paga cara cuando Boys lanzó un tiro al palo que nos mandó al descanso con susto. Se esperaba una reacción desde el camerín ya que la hinchada saludaba el buen despliegue pero exigía que éste se traduzca en goles. Una victoria 1 a 0, a pesar de todo lo que se vio, era casi casi un fracaso.

Y en el segundo tiempo las cosas se desempolvaron un poco. Cristal salió con la misma idea de juego y fue adueñándose de la pelota siempre. Boys no tuvo ni siquiera la oportunidad de manejar la pelota y sólo pudo avanzar a punta de pelotazos y la eventualidad de algún córner o lateral. Adelante fue donde estuvo nuestra magia. Ross, Yoshimar Yotún,  Ávila, Sheput, Rengifo y hasta Cazulo demostraron que nuestras variantes ofensivas son diversas. A Boys, Cristal le llegó por todos lados y así le llenó el vale.

Dos goles de Rengifo, ante buenos pases del medio campo, un golazo de Ross y otro de Juan Carlos Mariño que, al final del encuentro, entró al área chalaca como cuchillo caliente en mantequilla. Ese fue el rendimiento de Cristal. Muy superior.

Mención aparte merece lo mostrado por Ross. Sin desmerecer lo hecho por el resto del equipo, lo de Junior no sorprende porque ya en la Noche de la Raza Celeste se había visto su buen nivel. Es la confirmación de ese buen nivel lo que agrada. Muy bueno lo de Ross ayer y mejor todavía lo hecho por Roberto Mosquera que recuperó totalmente a un jugador que hasta hace un par de meses nadie quería tener en Cristal. Hoy la hinchada lo aplaude y lo alienta y no sólo va olvidando los rendimientos bajos que tuvo el año pasado sino que también va poniendo en él esperanzas para lo que puede ser este año.

El jugador del partido

Ahora, ciertamente, ganarle a un equipito como éste no quiere decir que somos los mejores. Hicimos lo que teníamos que hacer y lo hicimos bien. Hubiéramos podido haberlo hecho mejor si no caíamos en ese marasmo luego del primer gol en el primer tiempo. Tal vez el marcador hubiera sido de escándalo pero eso sólo habría sido consecuencia. La observación no va respecto del número de goles sino del hecho de que Cristal no debería bajar revoluciones ante un rival tan débil. A la par que ya sabemos que eso puede costar.

Lo que se vio ayer fue correcto. Cristal paso por encima a un rival débil graficando la real diferencia que existe entre una verdadera institución de fútbol y esa vergüenza que es Boys. Pudimos ver que este equipo puede imponer condiciones cuando se enfrenta a un rival claramente inferior pero los campeonatos se ganan no sólo logrando puntos ante los equipos más débiles. Además hay que imponer condiciones cuando nos enfrentemos a equipos que sean iguales o quizá superiores a nosotros. En ese sentido, aún hay mucho que demostrar.

Por lo pronto muchos dicen que un real examen será el partido contra Universitario. Yo no lo veo tan así. Podrá tener más prensa a favor pero la realidad es que la U también es un equipito impresentable. No tanto como Boys, felizmente, pero tampoco es “el equipo”. De todas maneras, por todo lo que rodea ese partido, será un rival algo más complicado y frente al cual Cristal deberá demostrar que puede mantener sus virtudes y que estas le van a servir para superar a rivales “un poquito” más difíciles que el triste equipillo que enfrentamos ayer.

Por lo demás, ¡qué bonito volver a verte golear, querido Sporting Cristal!

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