El Estadio

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Si eres de los que ayer se levantaron de su asiento ante una noticia que hablaba que el San Martín ya era de Cristal, siéntate nomás que eso no es así.

La verdadera noticia es que Sporting Cristal, y la Corporación Backus sobretodo, lograron un acuerdo con el IPD (el propietario del inmueble) para renovar el alquiler por un plazo que aún no sé pero que especulo será de otros diez años o un tiempo por ahí. Fue todo un acuerdo entre político y empresarial. La idea de la Municipalidad de San Martín de Porres, que rescató algunas ideas de la posición casi “cajamarquina” de Woodman, era procurar que el recinto no se convierta en un ambiente cerrado y “excluyente”, palabreja de moda, sino que sea puesto en servicio de toda la comunidad sanmartiniana. En la medida en que  Cristal haga eso: poner el San Martín a un estado en que sea un recinto que beneficie a la comunidad, la Municipalidad no se iría a hacer problemas si lo seguía arrendando o, incluso, si lo comprara.

Y bueno. El contrato se venció en noviembre y ahora está renovado. Tenemos casa por varios años más.

Ahora, lo cierto es que el estadio pertenece al Estado y, como tal, es relativamente intangible. ¿Qué quiere decir eso? Que, salvo que me equivoque en la legislación especial, uno no puede por ejemplo embargar el estadio y pretender rematarlo si el Estado tiene una deuda con él. Pero el Estado mismo sí puede tomar la decisión de enajenarlo y para eso existe toda una regulación especial, supuestos, requisitos, consecuencias, y demás cosillas que toman su tiempo. Según lo que dió a entender Felipe Cantuarias es que existe una intención de la Corporación Backus de iniciar ese trámite y en un momento futuro poder adquirir el Estadio San Martín. Esa adquisición implicaría incluso el cambio de denominación del estadio que tendría un nombre más ligado con la historia e identidad de Sporting Cristal.

Ahora, mucho se habla de unos planos por ahí y más de uno asegura haberlos visto. Se habla de la construcción de una segunda bandeja en las tres tribunas habilitadas y un ingreso especial para los visitantes por la zona del terreno de maestranza de la Municipalidad que, en teoría, sería un terreno puesto a servicio del estadio. En fin. Yo no he visto los planos y no sé si realmente existen. A lo que sí le doy algo más de crédito es a que, con este nuevo contrato de alquiler, Corporación Backus estaría entrando en un régimen de inversión privada en infraestructura (esperemos que hayan marchas en contra de eso) como parte de esa idea de “poner el estadio a servicio de la comunidad”. Entonces que se anticipa que algunas obras pueden haber en el estadio en el corto y mediano plazo.

Más bien, si eres de aquellos que no se emocionaron porque piensas que el San Martín no está a la “altura” de Sporting Cristal te cuento que a mi me parece una muy buena opción. ¿Por qué? Pues por un gran número de razones que las desarrolle extensamente el año pasado en esta entrada y que se pueden resumir en lo siguiente:

  1. No existen terrenos disponibles céntricos y la compra de uno resultaría inviable ya que los propietarios dispararían los precios del mismo al saber que es Sporting Cristal y la Corporación Backus quienes los comprarían.
  2. La idea es tener un estadio céntrico y no uno periférico. Opciones como Lurín, Comas, San Juan de Lurigancho, Chosica, Ancón, Puente Piedra no son viables.
  3. El costo de construcción de un estadio es un monto que el club no puede asumir y, aparentemente, la cervecería no ve justificado.
  4. El tema de licencias: Un estadio significa presencia de barras y posibles enfrentamientos entre ellas. Nadie quiere un estadio junto a su casa y conseguir una licencia de funcionamiento va a ser bien difícil y va a estar sujeto al cambio de humor de los alcaldes. Justo como pasa con el elefante blanco ese de Ate.

Entonces, tenemos necesariamente que optar por una situación que, sin ser la ideal, nos permita desarrollar una situación favorable. El San Martín tiene todo eso: es céntrico, tiene la infraestructura básica, aparentemente la posibilidad de permitir construcciones nuevas y, mucho más importante, la voluntad política del IPD y de la Municipalidad.

Y si a eso le sumas que ya tiene una identificación con el club, creo que el tema está cerrado.

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