Y van cuatro.

Y van cuatro.

Por -
0 34

Y así, como jugando, han pasado cuatro años desde el 18 de septiembre del 2007 que escribí el primer post. 1,461 días, 1,282 entradas, más de 7,670 comentarios. Qué rápido, ¿no?

En esta oportunidad, que definitivamente no es de las mejores, nuevamente hago un alto entre todas las cosas que nos preocupan y quiero aprovechar para compartir con ustedes la satisfacción que me da el poder seguir sacando adelante esta página y colaborar en algo a la expresión y comunicación de los hinchas celestes. Nuevamente mi agradecimiento a todos y cada uno de ustedes que entran y leen y comentan. Sin ustedes, como ya lo he dicho las veces anteriores (), esta página no sería nada.

No recuerdo exactamente cuándo me empezó a nacer el cariño por Sporting Cristal. Recuerdo, sí,  esas tardes de domingo de hace más de veinte años que en el radio de mi abuela – sempiternamente puesto en RPP – escuchaba gritar los goles de “ese equipo con nombre de cerveza” tal como lo llamaba ella. La cosa es que entre el año 92 y 93 yo ya sabía que ese equipo “con nombre de cerveza” era el equipo celeste y que era un campeonazo. Recuerdo haber seguido con satisfacción la Copa Libertadores del 93 cuando Cristal cumplió la hazaña de clasificarse ganando 4 a 0 mientras Universitario caía goleado en Guayaquil. Mientras ellos querían, sólo Cristal podía. Recuerdo también la sensación de terror que me invadió cuando, entre sueños, el locutor de RPP daba cuenta que Cristal había perdido 7 a 0 en la liguilla del 93 y la tristísima caminata al colegio mientras con los dedos de la mano intentaba contar cuánto tenía que ganar Cristal sus partidos siguientes para poder ganar esa liguilla e irse a la Copa. Y, claro, el gran alivio que sentí cuando me confirmaron que el 7 a 0 no fue recibido por Cristal sino que fue Cristal quien le dió tamaña paliza al Sport Boys.

Pero recuerdo sobre todo la noche del 20 de diciembre de 1993 cuando regresé a mi casa luego de la clausura del colegio. Era tarde y encontré a mi madre interesada en el partido que seguía jugándose en el segundo complementario. Encontré a la camiseta celeste que tan bien me caía enfrentándose al Alianza Lima. El partido terminó 2 a 2 y se pasó a los penales. En los penales el arquero antipatiquísimo del otro equipo hacía un show metiéndose al arco a arrodillarse y rezar. Y ví como los jugadores celestes se acercaban al arco a patear y, con la pelota adentro, recomendarle que siguiera rezando. La ruleta, sin embargo, no terminó bien. Un celeste falló su tiro y el siguiente penal, el último, lo pateaba Saenz.

Gracias GraderiaSCelestes por la foto del equipo del 93

La alegría por mis vacaciones que comenzaban se fueron al trasto de un sólo golpe mientras Saenz se iba a su tribuna a festejar el sub campeonato y sentí una rabia en tal magnitud que no me permitió dormir en toda la noche. Debe ser la única vez, que yo recuerde, que no dormí en toda la noche. Dando vueltas en mi cama pensaba en cómo podía haber sido posible que se falle ese penal y tenía las imagenes del partido dándome vueltas en la cabeza.

Ya de mañana me cuestioné sorprendido sobre cómo es que había pasado la noche en vela sin pegar el ojo ni un rato. Viendo en el espejo mi imberbe rostro con las huellas de la terrible noche, encontré la explicación a mi desasosiego: “es que soy hincha de Sporting Cristal”. El reconocimiento de esa dulce realidad me recobró el ánimo y bajé a desayunar con mala noche, es cierto, pero de mejor humor. Había reconocido en mí el amor que, casi veinte años después, me sigue alegrando las tardes y me sigue, aunque no lo creas, haciendo pasar algunas malas noches.

Hoy, cuando veo que comparto mi paSCión con muchos otros hinchas como yo y que en mi afán de acercarme he terminado bien cerca del club de mis amores, creo que terminé haciendo precisamente lo mismo que ese muchacho de 13 años hubiera querido que haga. No me he defraudado. Y espero seguir haciéndolo por que, como te imaginarás, un amor como éste no esta hecho para acabarse nunca.

Por eso renuevo también mi total intención de mantenerme en esta labor, con la esperanza de que algún día pueda llenar las entradas de esta página con el grito que tantas veces llenó mi garganta y que hace años extrañamos. Pero, sobre todo, con la satisfacción de ver a mi institución recuperando su identidad y retomando sus triunfos. Como siempre debió ser.

Nuevamente les agradezco por todo a todos ustedes pero especialmente a mi Sporting Cristal que se merece todos estos esfuerzos y más.

Fundador y director de "El Cristal con que te miro".

SIN COMENTARIOS

Deja una respuesta


Para validar su comentario complete el captcha a continuación