La Cancha: Sporting Cristal 1 – Alianza Atlético 0

La Cancha: Sporting Cristal 1 – Alianza Atlético 0

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1. La tranquilidad pasa porque se logró la meta esperada. Claro, con lo mínimo necesario. Ahora, lo cierto es que uno no se siente tranquilo por lo que se logró, que es muy poco, sino por que terminas contrastando este presente con lo que hubiera sido el ambiente a estas horas si no ganábamos. Ya en varios partidos hemos tenido situaciones en las que había que, aunque sea, ganar por la mínima y no lo hicimos. Si este partido terminaba igual que esas otras ocasiones habríamos visto como los temores, las preocupaciones, la impaciencia y la desesperación habrían hecho, de La Florida, su casa.

Entonces, como te decía, la tranquilidad viene más por lo que evitamos que por lo que logramos.

Y a eso hay que sumarle la satisfacción por romper esa mala racha de 12 partidos sin sumar de a tres en esta Copa Movistar 2011, la mala racha del técnico que no ganaba en descentralizados desde el año pasado, la vuelta al gol del 9 del equipo y la salida momentánea de la zona de descenso directo.

2. Reynoso hizo muy pocas variantes con relación a lo que ha venido mostrando en los últimos partidos. La rotación, que la hace, es mínima y eso demuestra principalmente que nuestra plantilla sigue siendo corta. Aún así se insisten en jugadores que todavía no demuestran por qué vinieron a Cristal o, lo que es peor, no cesan en demostrar por qué su llegada fue y es tan criticada.

La rotación empieza en el arco donde regresó Heredia. La defensa tuvo una sola variación con el ingreso y debút de Willy Rivas en la banda derecha. Completaron la línea los dos seleccionados en el centro y Yotún por Izquierda. La sorpresa estuvo en el medio. Tal vez preveyendo un partido en el que la recuperación no iba a requerir ser tan severa, Reynoso guardó a Frezzotti y mandó a Carranza que tiene algo más de salida. Tarek no desentonó aunque estuvo bien acompañado por Carlitos Lobatón. Fito Espinoza completó el medio sector. Adelante Alva y Advíncula por las puntas y Ximénez en una nueva oportunidad que esta vez aprovechó.

El equipo de Cristal que hoy rompió la saladera.

El partido se desarrolló como se preveía. Cristal empezó a tomar las riendas del juego y tuvo al frente a un Sullana que, a pesar de ser menos equipo que Cristal, de rato en rato se dio mañas para proponer algo interesante en el primer tiempo. Aún así, ya sería redundante decirte que defensivamente Cristal se paró bien. Algunos problemas hubieron, sí, cuando Yotún se proyectaba y su banda tenía que ser cubierta por Fito Espinoza. El mexicano mostró que la marca no es lo suyo y las veces que Heredia tuvo que intervenir fue cuando el ataque de la visita lo superó por esa banda izquierda. Fuera de eso, poco.

El problema está arriba. Cristal atacó mucho y varias veces con ideas más o menos definidas sobre cómo hacerlo. El puntillazo final, sin embargo, estuvo lejísimos. Las pelotas marradas por Alva (una que se fue al río tras superar la altísima valla de publicidades detrás de la tribuna sur) serán las que más quedarán en la memoria del hincha por la antipatía que le tiene a este jugador  pero, te voy a ser sincero, yo también vi jugadas pobres de los demás jugadores del ataque cervecero. No obstante, resaltó la figura de Carlos Lobatón que hizo de todo. No sólo acompañó a Carranza en la recuperación, retrocediendo constantemente para quitar balones, sino que ordenó el medio campo, lanzó varios pases al vacío e incluso pateó al arco. Definitivamente el mejor jugador de la cancha. Fuera de él, a Fito lo veo aún intermitente y tibión, Alva en lo mismo que ha mostrado en los partidos anteriores (mucho trajín y poca felicidad para patear el balón), Advíncula añadiéndole bastante vértigo y Ximénez sin mostrar claridad.

Por momentos me pareció notar demasiada ansiedad en el ataque. Sullana daba facilidades y se sentía como que el equipo quería anotar y sacarse de encima esta desesperación. Eso hacía que algunos remates se fallaran por que se patearon de forma apurada o que algunos pases pierdan precisión.

La undécima escapada de Advíncula por derecha dio lugar al mejor centro que le he visto sacar al moreno y que encontró a Ximénez en su sitio. La defensa visitante no apretó las marcas y el goleador se reencontró con la red añadiendo una pelota que era un verdadero regalo. No había forma de fallarla. La alegría en el Rímac y la tranquilidad.

Willy Rivas tuvo un buen primer tiempo. Luego del gol salió lesionado.

3. Lo feo fue que luego de ese gol, Cristal se tiró para atrás a cuidar la diferencia. Regaló la cancha a Sullana y apostó con todo al contragolpe. Luego del gol había salido Rivas por lesión. El moreno mostró cosas más que interesantes en su banda. Esperemos que la lesión no sea de consideración y pueda volver pronto al equipo porque definitivamente sumó. Entró Marció a cubrir esa punta y fue poco lo que se le vio. Luego entraron el Chorri por Tarek (con lo que Lobatón se dedicó a la recuperación y a lanzar balones) y Ross por Advíncula. ¡Ay, Ross! Si el moreno hubiera querido impacientar a la tribuna no lo hubiera podido hacer mejor.

Mientras tanto, al frente, Sullana quiso intentar pero la verdad es que no tenía cómo y además, hay que decirlo, nuestra línea defensiva sabe pararse bien. A pesar de que Cristal se replegó, Sullana no nos puso en verdaderos aprietos.

El drama se dio en el arco del frente cuando Cristal tuvo muchísimas oportunidades de ampliar su diferencia y las fue regalando una a una de todas las maneras posibles. Ross, por ejemplo, falló dos y hasta tres remates claros de gol que, en un partido planteado de la forma como estaba, no podían fallarse. ¿A qué me refiero? A que si te echas a cuidar la diferencia de un gol, tienes que aprovechar sí o sí las oportunidades que se te presenten. Ello porque nunca estas libre de un error tuyo o una genialidad del contrario y perder la diferencia. Cuando el equipo juega tirado atrás, la presión sobre los definidores aumenta y en este caso ni Ross, ni Alva, ni Ximénez ni Espinoza respondieron positivamente.

El respetable, que se hizo presente en buen número, pifeó a pesar de que Cristal ganaba un partido luego de semanas y meses. Y, si me preguntas a mí, pifeó con todo el derecho del mundo y con mucha coherencia.

La mascota más auténtica que nunca. Así está la hinchada hoy por hoy: con la Celeste bien enfundada pero con una cara de fastidio que no te cuento.

4. Si tú el fútbol lo ves sólo como táctica, podrás decir que Cristal hizo lo correcto en la situación en que se encontraba. Necesitaba ganar y, tras lograr su diferencia, la cuidó aplicándose en defensa. “Así juegan los equipos de Reynoso” dirá alguno y no faltará quien afirme “lo importante es ganar”. Y algo de razón deben tener y algo de mérito le cabe al técnico que ha logrado hacer (ya sea mediante su trabajo o mediante la astucia de juntar dos centrales de alto nivel para este campeonato) que un equipo que venía de años de ser una mazamorra defendiendo ahora pueda pararse ordenadamente y fundamentar su juego en su seguridad defensiva.

Pero es feo, pues. Cristal hoy jugó feo. Jugó de forma correcta, tal vez, pero fue feo. Y a la hinchada de Cristal eso no le va a gustar nunca. Vamos, nosotros no somos una hinchada de esas que se precian de ser amantes del juego bonito y que somos capaces de despreciar equipos ganadores que jueguen feos. Por el contrario, hemos aplaudido equipos que han jugado muy feo como, por ejemplo, el Cristal de Autori el 2002 o el último Cristal campeón de Chemo el 2005.

Lo que el hincha de Cristal siempre va a querer, va a exigir, es que su equipo vaya para adelante. No tanto que se vea el virtuosismo (que sería bienvenido) sino que ataque siempre, que no se meta atrás, que no sea – para utilizar un término de moda – “ratonero”. Y ese es precisamente el juego que está mostrando hoy el equipo de Reynoso. Una forma de jugar que en Ate haría delirar de felicidad a todos pero que, en el San Martín, no gusta ni va a gustar.

Entonces, esta hinchada que guarda recuerdos de equipos celestes arrolladores y que vive en la nostalgia de volver a ver a un Cristal así, no te va a aplaudir a un equipo que se echa, con mucho criterio y mucha disciplina, a cuidar una mínima diferencia ante el colero del campeonato. Creo yo que no es que no se aprecie lo logrado (que ya expliqué en el primer punto) sino que nosotros somos distintos, pues. Y nosotros queremos que Cristal vaya para adelante. Por eso te digo que las pifias fueron justas porque, a pesar que Cristal ganaba y estaba haciendo lo que debía hacer, ese juego nunca va a ser aplaudido por esta hinchada.

“Nuestro amor es el sentir de todo un pueblo” y ese sentir, déjame decirte Juan, no es tirarse para atrás.

Claro, si Cristal hubiera metido las opciones que tuvo y hubiera goleado al rival, otra sería la cuestión – me dirías. Sí y no. Definitivamente si goleabamos tal vez no hubieramos visto al equipo tan “ratoneado” como lo vimos hoy. Y además esos goles extras hubieran servido como golosina para la hinchada que se hubiera ido comentándolos. Pero eso no habría sido más que una golosina, igual a la hinchada no le gusta ese juego e igual no lo va a aplaudir. Es una pena pero parece que este año, así se logren resultados, no van a ser muchos aplausos los que bajen de la tribuna si este es el juego que se está imprimiendo.

¿Algo más?

Sí. Sergio Markarián estuvo en la tribuna tal como ha estado en las últimas semanas en el estadio de Alianza, en Chiclayo y en el de la U.  Y ¿quieres que te cuente una cosa?, según me aseguraron quienes estuvieron en aquellos estadios, a pesar que el Mago es recontra querido en todo el país, en ningún estadio recibió tanta ovación como hoy en Cristal. La gente de occidente se paró para aplaudir al Mago, cantando y agradeciendo el recuerdo del gran Cristal del 96 y 97 (un Cristal que siempre iba para adelante y no ratoneaba). El Extremo también advirtió la presencia del seleccionador y también entonó su agradecimiento.

Yo no sé si Sergio Markarián sea cervecero, lo dudo. Él dice que nos guarda un gran cariño por lo que vivió acá y por el afecto que se le brindó. Pero de lo que no cabe duda, y él ya lo pudo verificar, es que esta hinchada sí le guarda un aprecio y un agradecimiento más grande que cualquier otra del país.

Y no es para menos, ese hombre estuvo a punto de hacernos tocar el cielo con las manos.

Siempre tendrá nuestro agradecimiento, don Sergio.

Mirando el fixture, nos tocan dos salidas consecutivas: Moyobamba y Cusco. Difíciles por dónde se le mire. La tranquilidad por lo que pueda hacer Cristal en ambos partidos viene, principalmente, por lo que viene mostrando la zona defensiva en los últimos encuentros. Creo yo que eso alcanza para soñar con rescatar algunos puntos de ese periplo. El ataque cervecero, sí, no ilusiona para nada. Esperemos que se afinen un poco porque aún no hemos logrado nada. Un poco de tranquilidad, nada más, y a seguir bogando que el camino es largo y aún estamos muy atrás.

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