La presión

La presión

En las últimas horas estuve dándole vueltas a esta situación y a cada minuto me convenzo más de que estamos ante un momento totalmente crítico, de que este partido ante Boys no sólo es un partido más sino que en realidad es “EL” partido y que el resultado de éste va a influir mucho en lo que puede ser el futuro celeste en el campeonato.

¡Vamos, que todos los partidos son importantes!, me dirán algunos, pero yo creo que ahora confluye no sólo el hecho de que Cristal tiene que ganar siempre por que es Cristal (antigua frase que hoy parece no tener mucho respaldo) o que estamos de locales y debemos quedarnos con los puntos, etc.

Yo  lo digo por que siento que este partido puede ser una real bisagra o, en el menos bueno de los casos, un respiro que garantice una semana más de tranquilidad. Y es que este partido con Boys recibe todos los ingredientes para que el equipo del Cabezón ya no tenga peros que decir. Osea, estamos de locales en nuestro estadio, en una cancha que conocemos muy bien, con la posibilidad de contar con todos los refuerzos, prácticamente sin lesionados, luego de más de un mes de trabajo duro y constante y frente a un rival que comparte con nosotros la penúltima ubicación de la tabla. Salvo el “descanso” que se otorgó a Advíncula y a Yotúm, no existe ningún elemento que pueda justificar que alguien salga a decir que “estabamos disminuidos”.

Eso quiere decir que tendríamos todos los elementos para ganar, sólo restaría que los jugadores le pongan algo de pundonor y vergüenza deportiva y las cosas tendrían que salir bien. Si es que se hicieron bien, claro está.

Entonces, imagínate por un momento de que de pronto todas las pesadillas se acabaron y vemos un Cristal solvente, que aparezca el equipo del que tanto nos ha hablado Reynoso durante el receso . Eso sería bueno, ¿verdad? Y no sólo eso sino que serviría de plataforma para afrontar con más tranquilidad los siguientes partidos y, en la medida en que dicho rendimiento se vaya haciendo constante, las cosas se tomarían con más calma y el fracaso de este año no sería tan estrepitoso (por que fracaso ya es).

La otra opción es que el partido nos sea favorable pero no veamos absolutamente nada de todo eso que se habló. Por el contrario, sería un partido de esos que se ganaban el año pasado durante el proceso del Chino Rivera que sólo dejaban tres puntos y nada más. Ello sólo garantizaría un respiro de una semana y punto. Sobre todo viendo el futuro.

Pero, ¡Ay Dios Mio! ¿Y si no ganamos? Bueno, ahí si estaríamos ante un mazazo terrible. ¿Por qué? Por que entonces terminaría mostrándose que todo lo que dijo Reynoso no estaría ahí donde debería estar y que el mes previo de trabajo no logro sumar en el camino de empezar ya a enderezar esta situación. La relación con la hinchada se acabaría de romper y el crédito de las pocas personas que aún lo tienen se habría agotado o estaría a punto de.

Y si a eso le sumas que el siguiente partido es de visita en Matute, cancha en la que estadísticamente, sacamos un buen resultado cada tres o cuatro partidos (o incluso más) y que es la que menos me gustaría tener que visitar cuando el equipo anda con el ánimo caído. Claro, podríamos apelar a que con Alianza es un clásico y a la fuerza que muestra el equipo en esas situaciones (que a veces lo hace, es verdad) pero contar con eso como única esperanza no ayuda. Y si, en el caso, recibamos un golpe de Boys y tuviéramos que recibir otro más en ese clásico (ante un equipo demasiado superior que este Boys a pesar que tenga un analfabeto como entrenador), la situación se tornaría sumamente perjudicial y marcaría de manera muy fuerte lo que sería el resto del desempeño en el campeonato: recibir a Sullana, otro rival directo en la pelea por la baja, viajar a  Tarapoto y luego al Cusco para empezar.

Dando vuelta a estos temas es que me doy cuenta de lo que te dije que este partido con Boys es especialmente importante. Yo lo veo como esas piedras de toque que van a determinar de qué esta hecho realmente este equipo. Un momento en el que puede empezar el despegue para salir de esta crisis de rendimiento y de resultados o el inicio de un camino difícil que puede ir complicándose cada vez más.

La presión entonces, está para el técnico y los jugadores que deben tomar este partido como el más importante del año. Y la presión para la hinchada también que debe mostrar su presencia. Recordemos que de estos momentos debemos salir juntos como juntos lo hicimos el 2007. Así que no te desentiendas del problema que éste no es sólo del técnico ni los jugadores sino de todos. Se requiere tu presencia para alentar, sí, pero también para presionar que este partido no lo podemos perder (o empatar que a la sazón da igual) por nada.

¡Hay que ir al San Martín!

Fundador y director de "El Cristal con que te miro".

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