La Cancha: Sporting Cristal 0 – Total Chalaco 1

La Cancha: Sporting Cristal 0 – Total Chalaco 1

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Hay momentos en los que la realidad te encara.

Tú lo puedes retardar, creyendo ilusamente que tienes la cosas controladas, pero inexorablemente va a llegar un momento en el que la verdad, la realidad, la responsabilidad y la conciencia misma de tus actos te va a encarar. Y, como no supiste actuar correctamente en el momento adecuado, no te va a quedar otra que bajar la cabeza, asumir tu realidad, pedir disculpas e intentar corregir el camino.

Cuando ese tiro libre de José Moisela – que muchos lamentamos como gol incluso antes del puntapié – se incrustó el arco de Cristal, todo se quebró.

Entonces fue inútil querer seguir rehuyéndole las cosas a la realidad.

No te voy a hablar del partido, amigo cervecero, por que para eso requeriría utilizar demasiado adjetivo y demasiada lisura. Aún no estoy del todo calmado yo mismo. Baste decir que fue más de la misma porquería que se ha estado derramando en la cancha todo este año. E incluso, pienso yo, algo más concentrada, más fuerte, que otras veces. Una situación que, a uno que ama estos colores, lo llena de impotencia. De querer bajar al verde, arrancarle la camiseta a uno de estos peloteros y ponerse a jugar uno mismo. Gratis inclusive. Porque hasta yo, con sobrepeso y sin una pizca de preparación de atleta, podría poner más ganas y más compromiso.

Porque acá, lo que falta, es profesionalidad. Podemos pedir identidad, cariño a la camiseta, compromiso; pero a la hora de la hora, hasta eso es prescindible. Si en la plantilla tuvieramos verdaderos profesionales que realicen bien su trabajo, esta situación no debería darse. Y esta falta no sólo se da en la cancha. Porque, no nos engañemos, lo que es Cristal en la cancha es el claro reflejo de lo que es Cristal como institución. La argolla, el conformismo, la componenda, el arreglo bajo la mesa, el aprovechamiento de posiciones e influencias, la incapacidad y el amiguismo son defectos tanto en el equipo como en la institución misma.

Y eso no se puede tolerar.

Hoy he visto claramente como jugadores de los que se espera y conoce un determinado nivel han jugado sin esforzarse. Cómo han jugado tan, pero tan mal que sólo puede concluirse que lo han hecho adrede. Entonces los rumores que corren por La Florida ya no dejan resquicio a dudas. Aparentemente es cierto que los líderes, los ídolos, los referentes, le dieron la espalda al técnico y decidieron no jugar como lo saben hacer.

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