El Ultimátum

El Ultimátum

A ver.

Hasta donde yo sé, es cierto lo del ultimátum. Lo era hace ya algunas semanas. Algo había escuchado de que si el equipo no lograba, cuando menos, Sudamericana ya no había forma de apoyar a Rivera.

Osea que ahora, que nuestras posibilidades de Sudamericana son lejanas, no sorprende si alguien viene y dice que al Chino Rivera se le acaba el crédito. Más aún cuando dicen la César Vallejo quiere iniciar con él un proyecto nuevo.

Esta situación me trae un  recuerdo:

El día de la llegada. Todo era felicidad.

El día de la llegada. Todo era felicidad. (foto: terra.com).

Cuando el Chino llegó se pusieron muchas esperanzas. De frente le pusieron el parche a la situación y le dijeron que no había plata. A pesar de eso se armó una plantilla numerosa. A estas alturas es evidente que se escogió mal. Pero, a pesar de eso, y tomando en cuenta los tres últimos campeonatos que veníamos jugando se trazaron los objetivos de la siguiente manera:

Excelente = Título nacional.

Genial = Copa Libertadores

Bueno = Copa Sudamericana.

Es decir, el objetivo real era clasificar a una Sudamericana. Eso es lo que se pidió y a eso se buscaba, repito, como mínimo. Ahora que si lográbamos más, bienvenido sea.

Lamentablemente, el objetivo buscado no está alcance. Y, siendo sinceros, es lo menos probable.

Yo creo que Víctor Rivera es una genial persona. Considero que es un profesional serio y que trabajó con la mejor buena fe. Los hechos, sin embargo, demuestran que no ha podido plasmar los inicios de un proyecto en Cristal. Los hechos demuestran que no ha podido consolidar un juego de equipo ni un estilo definido en Cristal.

Lo más probable es que no haya obtenido la respuesta que esperaba ni de su propio comando técnico ni de sus jugadores o, incluso, de sus dirigentes. Pero, a veces, uno también peca de exceso de caballerosidad. En todo caso,  una reacción como la que el 2002 tuvo Autori, mientras sea motivada resulta bienvenida y productiva.

Pero si escoges callar, asumes la responsabilidad de los hechos. Y ahí ya no importa si encontraste lo que pensabas encontrar o si te respondieron los que tenían que hacerlo. Ahí ya la responsabilidad es enteramente tuya.

Es por eso que, de darse las cosas así, Rivera tendrá que cargar con toda esa responsabilidad que él libremente decidió asumir.

(foto:peru21.pe)

(foto:peru21.pe)

Aunque, claro, eso no exime al club o a la hinchada de evaluar si los demás actores terminaron cumpliendo sus obligaciones de la forma como debe ser.

No nos confundamos, entonces, los problemas de Cristal no empezaron con la llegada de Rivera y tampoco se van a solucionar si este se va o se queda. Los problemas de Cristal son cosas más estructurales que tal o cual nombre. Son problemas de identidad, de organización.

Si Rivera se termina quedando en este ambiente tan enrarecido, será como si nada. Si Rivera se va y esos errores estructurales no se modifican, sera lo mismo que nada.

No nos distraigamos, entonces.

Ojalá que al Chino le vaya bien. Sea donde sea que esté. Si se queda acá, que le vaya bien por que así nos irá bien a nosotros. Si no se queda acá, que le vaya bien por que se lo merece. Un mal año lo han tenido todos los técnicos.

Y ojalá, encarecidamente ojalá, que Cristal se reencuentre consigo mismo y pueda volver a ser el mismo de siempre más allá de quien se quede o quien se vaya.

Fundador y director de "El Cristal con que te miro".

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