La Cancha: Sporting Cristal 1 Alianza Lima 0

La Cancha: Sporting Cristal 1 Alianza Lima 0

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Ven, conmigo, cervecero y vamos corriendo a treparnos a ese alambrado. Ven conmigo y desgárrate la garganta con este grito que nos sale de la entraña. Sé que corre viento pero sácate esa chompa y muestra al mundo esa camiseta celeste que te enfunda el alma. Ve y abrázate con la persona de tu costado, aquella que grita y goza como tú este gol que tanto hemos esperado.

Porque hace años que ganarle a Alianza se nos convirtió en algo difícil a pesar de que hubieron años en que era tan fácil, porque fue un partido en el que les pasamos por encima y la vida no nos podía traer tanta injusticia, porque estamos en nuestra casa, jugando por primera vez como verdaderos locales, en nuestra cancha, con nuestra gente, y estamos ganando.

Explota el Extremo

Explota el Extremo

Grita porque tenemos orgullo. Porque Cristal podrá no estar para pelear por el título pero tú, aliancista que vienes altanero a mi casa, no podías irte sino así: derrotado y con tus sueños destruidos. Tú que querías quedar segundo e ir puntero al grupo par recordarás en el camino a tu barrio decadente que toda tu esperanza murió en el Rímac, ante una familia de color cielo.

Porque ya quisieran otros tener esta pasión. A un partido en el que todos le daban el favoritismo a Alianza, a un partido con entradas caras, a un partido que muchos tildaban de peligroso, el pueblo celeste vino en gran número y dio lo mejor de sí. Porque la grandeza no sólo se ve en las buenas sino, sobretodo, en las malas.

Porque, por fin y aunque sea para estos partidos, en la cancha estuvieron once guerreros que entendieron desde el pitazo inicial lo que significa ser jugador de Sporting Cristal. Ser jugador de Sporting Cristal y jugar un clásico en tu casa y con tu gente. Por eso es que el aplauso largo para ellos es merecido y sincero.

Los once que nos dieron esa alegría.

Los once que nos dieron esa alegría.

Y es verdad lo que dicen, cervecero. Es verdad lo que dicen. Cristal fue superior desde el primer minuto y los carteles del visitante no se vieron en ningún momento. Gran partido de Lobatón que aunque impreciso se puso el equipo al hombro y lideró tanto recuperación como creación. Gran labor de Cáncar que jugó su mejor partido en Cristal. Pareciera que el jugador que estuvo ayer en la cancha era otro y no ese refuerzo timidón que estuvo por Cristal los dos últimos años. Seguro, rápido y preciso, lo de Cáncar merece un aplauso.

Buen partido de la defensa que, tras tantos desaciertos, por fin encontró una dupla que da seguridad. Bonilla es un jugador de otro nivel y Pérez mereció su aplauso.

Gran partido del loquito Casas que enfrentó al mediocampo aliancista y anuló a Neyra su nueva estrella prestada  – quien no pudo hacer nada. Bueno lo de Ánderson Cueto y preciso lo del Chorri. Y adelante, Ximénez. ¿Qué puedo decir del Chino que ya no se haya dicho antes? ¿Para qué decir más? Más bien, cervecero, párate acá a mi costado y aplaude conmigo al goleador. Y que ese aplauso no se acabe nunca.

El equipo entendió que este partido tenía que ser distinto. Que ya no podían haber más errores y que el futuro del equipo y del técnico dependía de la actitud con que nos tomábamos esto. Y lo hicieron bien.

Hay cosas que corregir aún. Por que no se puede perder de vista que si bien ganamos, aún sufrimos demasiado para generar oportunidades. Cristal no falló goles por que no generó suficientes oportunidades claras. Lo de Cristal es contundente hasta el mediocampo pero de ahí, se diluye inexplicablemente. Ni Néculman ni Ximénez y tampoco Advíncula a pesar de jugar buenos partidos terminan encontrándole la vuelta a la ofensiva y todo el peso de Cristal termina haciéndose agua al intentar pisar el área rival.

Por eso es que el gol fue un grito destemplado y eterno. Por que la impotencia de tener un equipo dominado y firmando el empate al frente hacía más injusta la idea de no meter siquiera un gol. Porque Alianza no merecía irse con un punto del San Martín.

Y acá hay que reconocer que Rivera planteó un buen partido y que los aplausos que se llevó también se los merece. Que si es cierto que este triunfo estrechó los lazos entre el plantel y comando técnico, es para celebrar por que el primer camino de los grandes equipos de fútbol es que son, precisamente, un equipo. Mientras haya armonía en la interna y el mensaje del técnico se entienda, todavía hay esperanza de un futuro diferente.

Yo sé, Celeste, que este gran triunfo es un regalo a la hinchada pero también sé que no borra la actualidad de nuestro esportin querido. Que en Cristal no sólo se deben celebrar partidos sino, precisamente, títulos. Es cierto que esta gran alegría no nos debe cegar tanto como para olvidar que aún es preciso encontrar y corregir las razones de porqué aún estamos como estamos.

Por que pasó la alegría del gol y seguimos séptimos en la tabla, en el grupo de la San Martín y sin opciones de título. Por que, a lo más, podemos aspirar a tener una Sudamericana y, en el más fantástico de los casos, una Libertadores. Y eso desanima a cualquiera.

Pero, no hay que ser mezquinos. Esta es una hora feliz. Así que, ven acá y fúndete con nosotros en un abrazo cervecero. Ven, párate acá a mi costado y canta conmigo.

Somos la fuerza vencedora, siempre campeones, siempre primeros.

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