Ayacucho es una ciudad agradable. Cuesta imaginarse cómo ese paisaje tan bonito y esa ciudad de callecitas estrechas, coloniales, con casonas arregladas y gente sonriente pudo albergar tanto dolor en algún momento. Y mientras caminaba por el centro, intentando precisamente imaginarme aquello de lo que ya no queda ningún rastro, el sol se mostraba soberano …


Últimos comentarios.