Camino de regreso a la casa iba refrescando la maltratada garganta con una merecida Cristal heladita. De pronto un carro se estaciona y desciende el gerente deportivo del equipo a quien acababamos de humillar en su propio estadio. Germán Leguía bajó del carro cariacontecido y, tras soportar las sutiles bromas que le dedicaron un grupo de cerveceros regresando a su casa desde el estadio (:D), continuó caminando sólo. Y lo vi alejarse, completamente sólo, tal vez masticando su fastidio. Entonces lo recordé declarando a la prensa desafiante y soberbio. Y lo volví a ver caminar por el costadito de la pista, sólo, y pensé que esa era la imagen de la derrota. Que esa imagen del gerente deportivo era la misma imagen de la U.

- (foto:delgol.com)
Mientras que yo, tomando el último sorbo de mi Cristal heladita, era la imagen misma de la euforia. Y mientras veía a Leguía alejarse, renegando la derrota, no pude sino sonreir y decidí empezar esta crónica con esa figura.
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¿Copero?

En este país, “copero”, sólo es Cristal.
¿Por qué lo digo?
Por que antes de este partido se hizo demasiada alharaca con el hecho de que ahora Reynoso iba a parar el equipo “copero” y no el “falso bolo” que usualmente para en los partidos del campeonato.

(foto: Alfonso Grados)
“Coperos” a mi.
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Hoy, mirando las tribunas cerveceras, me di cuenta que ya no es raro que Cristal vaya de visita llevando un buen grupo de su gente. Sigue dando gusto, sin embargo, ver presencia celeste en las tres tribunas y, sobre todo, escuchar los gritos y las barras que despues se transformaron en aplausos y oles.
Esa misma hinchada que en su integridad respetó el minuto de silencio por las víctimas allá en Chile. Mientras la hinchada local gritaba toda su mezquindad, la celeste guardó respeto.

- (foto:sportingcristal.org)
Y todo eso a pesar de que los locales cerraron la tribuna visitante. ¿Cómo así? Te explico. De toda la capacidad de la tribuna sur, sólo se pusieron a la venta ocho mil entradas. Y de estas, muchas no se vendieron. ¿Por qué? Por que el local no abrió las boleterías de sur. Entonces, si un hincha cervecero quería entrar, no podía comprar entradas. Así cualquiera se llama local.
Igual armamos la fiesta. Imagínate si hubieran estado todos.
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Por Cristal salieron Delgado en el arco, La defensa, nuevamente parchada, jugó con Valverde por derecha, Pérez y Lojas de centrales y Wenche por izquierda. Lobatón y Casas en primera línea y Palacios con Sánchez en la segunda. Adelante Villareal y Ximénez.
- (foto:peru.com)
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Tácticamente, el partido fue delicioso por ambos lados. El enfrentamiento entre los mejores técnicos del país no daba para menos. Se palpaba en la cancha que tanto Rivera como Reynoso habían pasado varias horas estudiando y preparando el encuentro. En este enfrentamiento, fue Reynoso quien terminó imponiendose en la primera mitad. El Universitario del “cabezón” es un equipo que se hizo fuerte en lo que es la forma de juego habitual de ese equipo: echado atrás, harta presión, ataque rápido. Y, claro, de rato en rato revolear la pelota a la tribuna para que su hinchada aplauda a rabiar. Nada les gusta más que barrerse por una pelota y reventarla a algún palco. Es, para ellos, como sacarse la lotería.
Cristal salió con otra idea, con otro ritmo, e intentó tener la pelota, rotarla, jugar con la habilidad de sus jugadores técnicos (Valverde, Sánchez, Lobatón y Palacios). Pero ese juego fue asfixiado por el local con un despliegue impresionante. Cada jugador celeste que tenía la pelota se veía rodeado de cuatro y hasta cinco defensores. Entonces, con tamaña presión, uno se empieza a equivocar. Uno empieza a tener la pelota más tiempo de lo recomendado, el pase lo hace más apurado, el desborde ya no se logra superando a un sólo jugador.
A eso hay que sumarle que, a pesar de las grandes dosis de sacrificio y pundonor que puede mostrar, la defensa seguía estando parchada y que si bien Pérez estuvo nuevamente bien, Lojas se le vio nervioso, Wenceslao estuvo algo lento y Valverde estaba más ocupado en atacar que en defender. Por eso fue que Fernández no pudo parar a Alva y ni los centrales ni Casas o Lobatón llegaron a tiempo para cerrar a Vásquez. El disparo del crema, con tanta ventaja, dejó a Delgado sin nada que hacer.
Resultó que Cristal, que quiso imponer su propio ritmo al partido, terminó soportando el ritmo del local. Durante varios minutos el equipo se perdió y ni Universitario ni el árbitro Gambetta (que nos regaló amarillas hasta por gusto pero ¡cómo le pesaba la amarilla para los de la U!) nos permitían recuperarnos.
Sólo hubo una jugada en la que ese dominio se rompió. Lobatón recuperó una pelota en el medio campo y la lanzó larga a derecha para que corra Sánchez. Sánchez hizo un jugadón, superó un rival, armó una pared con Valverde, supero a otro más y lanzó un lindo centro para Palacios que venía entrando por el medio. El contragolpe fue bueno y rápido y la defensa local estuvo mal parada. El Chorri no llegó pero Lobatón, que acompañaba la jugada, se vio de frente al arco. El remate fue malísimo pero suficiente para marcar la igualdad y el grito cervecero en Ate.
- (foto:peru.com)
El gol daba tranquilidad por que, a pesar de que el juego no nos era favorable, parecía que podíamos dar una lucha en ese partido tan difícil. Pero Villarreal se hizo expulsar tontamente al golpear a un local en una situación que no lo requería y todo se nos hizo tan cuesta arriba.
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Las cosas no se veían bien, ¿eh?
Había que enfrentar a la U con 10 hombres y tras un primer tiempo en que nos habían dominado. Habían dos motivos para mantener la esperanza: uno, que los locales no puedan mantener el físico luego del ritmo que venían mostrando y, dos, que el Chino Rivera diera un golpe de timón que cambie el desarrollo del partido.
Ambas esperanzas se hicieron realidad.
En efecto, al paso de los minutos los locales fueron perdiendo físico e ideas, avanzando en base al pelotazo y fallando en los metros finales.
Pero lo que si es para el aplauso es la lectura del Chino Rivera. Cristal salió a jugar de una forma totalmente diferente. Paró dos líneas de cuatro hombres y mandó al Chino Ximénez, que se merece un monumento, a pelearlas todas, sólo, allá arriba.
- (foto:peru.com)
Y si Reynoso hizo fuerte a su equipo en lo que este tradicionalmente siempre tuvo (ya saben, agruparse, esperar, contragolpear y reventar la pelota lejos), Rivera nos ha hecho fuertes en lo que nosotros mejor sabemos hacer: tener la pelota, tocarla, buscar el pase y el desborde.
Luego de los primeros minutos, Cristal se mostró como un equipo sereno y concentrado. Y así, con 10 hombres, los bailamos. ¿Los bailamos? Si, los bailamos y cada jugador cervecero se volvió grande, gigante. Ya mencioné lo tremendo del Chino Ximénez que jugó como nadie se lo esperaba: no anotó pero tuvo un despliegue impresionante. Recibía los balones y los mantenía, soportaba la marca de los locales y esperaba con la pelota a que subieran a acompañarlo.
Palacios tuvo un despliegue generosísimo. Marcó, bajó a la defensa, quitó pelota y aprovechó los espacios que en el medio dejó la U. Lo del Chorri nuevamente fue para aplaudir. También Valverde jugó un partidazo tanto en defensa como en proyección. ¿Y Casas? ¡Que corazón el del loquito Yancarlo! No perdió ubicación y no dudó en ir fuerte abajo para recuperar el balón. Sánchez y Loba dejaron todo en la cancha antes de salir, Pérez se esforzó en la defensa y se convirtió en nuestro baluarte defensivo que hasta contagió a Lojas quien dejó el nerviosismo.
Poco a poco Cristal fue tomando la manija del juego. Si al inicio del segundo tiempo empezamos jugando en nuestra cancha, ya luego terminamos jugando en el mediocampo y tocando en el campo del rival. La U atacaba más pero sin mucha fuerza. Cristal marcaba bien y soportaba estoicamente el juego. Ante eso uno no podía sino empezar a preguntarse ¿y si les metemos un gol?
- (foto.peru.com)
Nuevamente el cambio de manija vino del banco. Dos cambios importantes marcaron el triunfo cervecero. Primero entró Yotúm por Lobatón y fue sencillamente genial. En dos jugadas Yotúm mostró el gran nivel que tiene a pesar de haber salido de la lesión. Yosimar no jugó de lateral, jugó de volante por izquierda e hizo lo que quiso. El mexicano Espinoza no lo encontró nunca y hubo alguno por ahí a quien lo mandó a arar hasta tres veces.
Y Luis Advíncula en vez del Chorri. El Avispón entró a lo suyo. Por izquierda empezó a desbordar con velocidad y los ataques ya eran casi en exclusiva de Cristal.
Cristal mostró la personalidad que se le extrañaba. Jugó con convicción, con convencimiento. No se dejó ganar la moral nunca – como nos pasaba antes – y cuando tuvo el resultado, no se lo dejo quitar – como nos pasaba antes. Y esto, señores, también sale del banco.
A los 88′, cuando pensábamos en irnos conformes con el empate pero alegres por el despliegue del equipo, Valverde lanzó la enésima pelota larga para el Chino Ximénez. Fernandez, cansado y nervioso, no la pudo coger (ya antes había dejado suelta una pelota) y con la presión del Chino, el balón quedó servido para Yotúm.
¿Qué pasará por la cabeza un jugador que se encuentra en una posición como Yotúm: con la pelota en sus pies y el arco desguarnecido? Yosimar no reventó el balón sino que remató bien. ¡Gol carajo! y el silencio del local. Silencio en Ate para todos menos para los celestes que gritaron con el pecho en la boca.

- La banca grita el gol de Yotúm (foto:elbocón.com.pe)
Los siguientes cuatro minutos (¡cuatro!) que regaló el árbitro Gambetta no encontraron a un Cristal temeroso ni tirado atrás. Hasta en esos momentos se respetó la idea del técnico y Cristal quitó, tocó y quemó tiempo en el corner del local.
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Me imagino que mientras Germán Leguía caminaba por la Avenida Primavera, repasaba imágenes del partido y planeaba que a partir de hoy su equipo buscará desmerecer este triunfo. A partir de hoy y por los próximos 14 años tal como siguen haciéndolo con el tema de la copa del 96. Me imagino que el 2024 un veterano Daniel Peredo hará una crónica favorable a la U sobre este partido y, de esa forma, podrán tener excusas con qué lavarse la cara ante ellos mismos. Me imagino que dirán que fue mano, que fue foul. Dirán muchas cosas.
Pero la verdad es una sola. Te las diste de “copero”, te las diste de “campeón”. Vino Cristal y te zampó un baile. Con 10 hombres y en tu cancha.
Leguía se iba por Primavera mascullando la derrota. Yo me fui por Buenaventura cantando: “Somos la fuerza vencedora, siempre campeones, siempre primeros”.
