“El fútbol es de vivos” dijo el Chino Ximénez el martes en la noche luego de que le ganamos a la U en su campo con una jugada de esas que se dan en el fútbol y que algunas veces aparecieron en nuestra contra. Recuerdo, para empezar, la patada que Fleitas le pegó el año pasado a Aliberti sacándolo de la cancha y que el árbitro sólo amonestó. Nadie en la prensa hizo el escándalo que ahora intentan hacer en favor de los derrotados, que yo recuerde.
Bueno. Pues parece que en las oficinas de La Florida han leído eso y lo tomaron literal.
Vieron que este equipo va bien y se dieron cuenta, ahora sí, de que esta hinchada es la más seguidora del fútbol peruano y previeron – como todos – que en este partido el San Martín se iba a llenar.
¿Qué hacemos? Se preguntaron.
¿Colaboramos con papel picado? ¿Ayudamos con las banderas? ¿Abrimos las puertas temprano? ¿Vendemos las entradas con anticipación y en locaciones descentralizadas? ¿Ponemos heladeras en los kioskos para que la gente no tenga que tomar gaseosas calientes? ¿Coordinamos con los policias para que no obstaculicen el paso de los hinchas y las banderas? ¿Traemos de nuevo al grupo Dudó? ¿Numeramos las entradas en occidente? ¿Regalamos viseras? ¿negociamos con Umbro para que fabrique vinchas (vinchas oficiales) que vender a la hinchada?
No.
Nada de eso.
Más bien, matemos a la gallina de los huevos de oro (que a la otra ya la matamos el martes).

Entonces se aplicó la lógica más pura del aprismo 85-90 (esa de “¿falta dinero? entonces imprime más”). Se apostó por lo más fácil e inmediato y … ¡subieron las entradas, señores!
Popular subió de 7 a 10. Oriente de 15 a 18 y Occidente de 25 a 30.
“Son sólo tres soles” se dirá. Pero el tema no es tan fácil. Acá te cuento algunas cositas:
1. El hincha no va al estadio sólo.
Si uno va por la tribuna, se da cuenta que el hincha de Cristal (no el de las barras organizadas sino el hincha de a pie, el que se sienta al costado, el que aplaude, el que – a fin de cuentas – llena el San Martín) nunca va sólo. Siempre va con la señora, con el hijo, con el sobrino. Lo que estoy diciendo no es novedad. Dése una vuelta y se va a dar cuenta al toque.
Quiere decir que no estas hablando de tres soles de diferencia. Estas hablando de seis, nueve, doce o quince soles de diferencia entre lo que ese mismo hincha pagó para ver el Cristal-Melgar y lo que va a pagar para ver el Cristal-León.
2. No puedes suponer que al hincha le sobra plata.
Es un error garrafal suponer que al hincha le sobra la plata y que esos soles de diferencia no pesan al momento de tomar una decisión.
Cristal es un equipo cuya hinchada se encuentra en los distintos estratos socioeconómicos de la sociedad peruana. Entonces, así como hay gente para quien ese dinero no hace diferencia, hay otros para quienes sí lo hace. Tres soles (que en realidad terminan siendo seis, nueve o doce) es la diferencia entre ir al estadio y no ir.
¿Piensa la dirigencia que el San Martín debería llenarse sólo con aquellas personas que “pueden” aceptar el cambio? ¿Acaso estamos ante una idea sublimada de “elitización”?
Y acá hay que tener una consideración adicional.
Imaginemos un hincha que suele ir a occidente. Prefiere occidente por la comodidad que ofrece esta tribuna. Ante una subida de precio (que en occidente es de 5 soles y que económicamente es el 20% del precio original) este hincha puede clasificarse en dos tipos: el que paga el alza y el que no paga el alza ya sea por que no puede o por que no quiere.
El primero es el que la dirigencia quiere. El segundo es el que trae problema. Este tipo, a su vez, se clasifica en dos: el que no paga el precio occidente pero va a oriente sin ningún problema y aquel que, ante el no poder ir a occidente, ya no quiere ir al estadio.
Lo mismo pasa en oriente respecto a quienes pueden aceptar ir a popular y quienes prefieren no ir al estadio.
¿A que va esto? A que el razonamiento no puede ser “si no puedes pagar una tribuna, pues ve a la otra” por que hay gente que va al estadio sólo si encuentra la comodidad que quiere y que no va si esta se le quita.
Entonces es un tema complicado y demuestra que esta variación, quieras o no, va a terminar ahuyentando a la gente. No sólo va a dejar de ir aquel que no pueda pagar tres soles más sino también aquel para quien el cambio le obliga a renunciar a la comodidad que busca y, también, a aquel que considere que este alza inmotivada es un abuso.
Perdemos gente, ¿vieron?
3. El partido es tan atractivo como cualquier otro.
Otro error es pensar que la hinchada de Cristal es como la hinchada de la U que sólo se congrega cuando el equipo va a jugar la final. La hinchada de Cristal no suele mostrar “picos” de asistencia tan diferenciados y es por eso que nos llamamos “seguidores”, “fieles” o “la hinchada que nunca abandona”.
¿A qué nos referimos?
A que, por ejemplo en Ate, al partido final del campeonato van 60,000 personas (sin contar palcos) y claman que siempre siguen a su equipo pero en un clásico en el que no se juega más que el orgullo y el honor, van … 8,000 (la asistencia del martes fue de 12,000 y 4,000 fueron celestes). Es decir, entre un partido y otro la diferencia de asistencia es más del 750%.
En Cristal la cosa es distinta. En un partido normal, común y corriente, van de 5000 a 8 000 personas al San Martín. Cuando Cristal va de visita, van de 4,000 a 8,000 celestes (en Lima) y cuando se llena el estadio van 12000 celestes (Un San Martín lleno). Entonces, la diferencia entre uno y otro rodea el 240%.
A eso me refiero cuando digo que la asistencia cervecera no conoce picos de asistencia tan pronunciados
Y esto. ¿A qué se debe?
Te respondo, se debe a que, en Cristal, el hincha va a ver a Cristal. No va a ver “el momento” de Cristal ni va a ver “al rival” de Cristal. ¿No me crees? Entonces analiza tu mismo tus propios números y verás que no te miento.
Ahora: ¡¡¡Cristal va a disputar la punta con León de Huánuco!!!
Eso es coyuntural. Nadie en el San Martín va a ir a ver al equipo de Franco Navarro. Si jugáramos contra Cienciano del Cusco (el otro colero) la gente querría ir igual. ¿Por qué? Por que la gente quiere ver a Cristal, no al rival. Así de simple.
No es pues que este partido es “más atractivo” que el anterior. Es tan atractivo como cualquier otro y lo único que se está logrando con el alza es … ahuyentar al hincha. Ese hincha de Cristal que iría a este partido tan igual como iría al Cristal-Inti Gas o al Cristal-CNI.
4. No siempre hay que seguir los principios de economía.
“A más demanda, mayor oferta” dice el principio y eso parece ser lo que han aplicado a rajatabla en La Florida. Pero esto no siempre es tan cierto. Hay veces que es mejor que la oferta no sea elástica para aprovechar en mayor medida la demanda.
Y esto se entiende de la siguiente manera. Si las entradas se mantuvieran igual, es muy probable que el San Martín se llene. Eso harían unos 12000 espectadores divididos de la siguiente manera: 6000 en popular, 3000 en oriente y 3000 en occidente.
Si multiplicamos cada cantidad por el costo anterior de la entrada tenemos los siguientes números: 42,000 soles en popular, 45,000 en oriente y 75,000 en occidente. Todo eso hace un total de 162,000 nuevos soles. Un San Martín lleno.
Ahora, seamos optimistas e imaginemos este partido con los precios elevados. Coincidimos en que no se va a llenar. Asumamos entonces asistencias promedio. Unas 3000 personas en popular (media popular) que dejan un monto de 30,000 soles. Unas 2000 en oriente que dejan 36,000 y oras 2000 en occidente que dejan 60,000. ¿Total? 126,000.
162,000 vs. 126,000
¿Qué opción es la más beneficiosa? ¿Más gente pagando menos o menos gente pagando más?
¿No me crees? Calculadora y papel y velo por ti mismo.
Por último, y para cerrar este punto, ¿de qué te sirve ganar mucho un partido si para el siguiente ya ahuyentaste a la gente?
5. El club no “necesita” esta alza
Cristal es un club ordenado. Eso lo sabemos todos. El presupuesto esta cuadrado, los sueldos están asegurados, las obligaciones están pagadas. ¡Que gusto!
Pero por eso mismo no se entiende la angurria por elevar las entradas.
¿Acaso tenemos algún embargo de la SUNAT que no tengamos cómo pagar? ¿Acaso tenemos sueldos atrasados y no sabemos de dónde sacar plata para pagarles la mensualidad a los jugadores o al técnico? ¿Acaso estamos construyendo un estadio y necesitamos efectivo para poder acelerar la construcción?
No. En ninguno de los casos y en cualquier otro que se te ocurra va a aparecer que la institución requiera dinero.
No hay, entonces, ninguna explicación para esta alza que, a todas luces, es totalmente desproporcionada e irrazonable. Porque, no se confundan, no se trata sólo de “tres soles”. El incremento, en la entrada popular es del 45% (tres soles a una entrada de 7) y en oriente y occidente es del 20%. ¿Qué producto en nuestro país ha incrementado su precio en 45%? ¿En 20%? Ninguno.
¿O acaso creen que este buen juego de Cristal se va a acabar pronto y por eso hay que cobrar más ahora que la gente va a ir?
No existe pues, ninguna justificación para este incremento y el mismo sólo desnuda el poco criterio que la directiva tiene para algunos temas.
En efecto, esto deja una pésima imagen en dos personas: Gustavo Zeballos (gerente deportivo y cabeza visible del manejo del club) y Juan Carlos Oblitas (director gerente de la institución y máximo cargo administrativo). Dos nombres que, ante la tranquilidad que se vivía, decidieron dispararse a los pies y volver a enfrentarse a la hinchada.
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Celeste. Yo no te voy a pedir que no vayas a ver a Cristal. Sólo te diré que Cristal (y el romance que tiene con su hinchada) tiene que estar sobre la falta de tino de los dirigentes. Si no vas por que esta situación te compromete la posibilidad o por que quieres hacer legítima tu protesta, yo te entiendo y te apoyo.
Y si vas, espero que la protesta sea real y contundente. Por que no se puede creer que el cariño de la gente por la Celeste hace que esta decisión sea menos desatinada de lo que ya es.
Este domingo ganamos en la cancha. Pero el partido de la tribuna y la dirigencia, aún lo seguimos perdiendo como el año pasado.
