Cuando vi el cambio pregunté en voz alta: ¿Cómo vas a sacar a Casas? ¿Quién va a marcar? Aún tenía adentro la bronca del segundo gol y este cambio no me pareció el correcto. Luego de masticarlo unos segundos concluí: El Ciego se la juega con todo.
Cristal venía perdiendo 2-0 y era un partido digno para la cólera. Mientras veía lo impresentable del juego iba pensando en cómo empezar esta crónica. “Un buen día a Cristal no le salió absolutamente nada”, fue lo primero. Luego me gustó más aquello de “Acostumbrados a jugar en fin de semana, este miércoles los jugadores de Cristal no se enteraron de que había un partido oficial“. Ya en el segundo tiempo me iba decantando por algo más sarcástico. Poner algo así como “El equipo no quiso que su hinchada sufriera más. En vez de emocionarse una semana y desencantarse la siguiente, escogieron eliminarse de toda posibilidad para que así su hinchada espere con tranquilidad el 2010” o, quizá “Como saben que el tema de las contrataciones y las renovaciones se va a ver recién cuando Cristal defina sus opciones en este campeonato, apresuraron las cosas, se eliminaron rápido y ahora estamos todos con la mirada en Rivera y a ver el equipo que armará“.
Lo último que pensé fue que Oblitas se estaba equivocando nuevamente por que no veía ninguna reacción desde la banca. Y mi frase iba a ser una invitación a que el Chino empiece a dirigir ya. “¿Por qué no te animas, Víctor?“.
Pero justo en ese momento apareció la reacción de la banca. Oblitas decidió un cambio que no estaba en sus acostumbrados libretos y decidió sacar al único volante de marca: Casas y poner a Damián Ísmodes. El mediocampo de Cristal lo formaban Lobatón y Chorri (que retrocedieron a formar una primera línea de volantes) y Sheput e Ísmodes (por derecha Renzo, por izquierda Damián, algo más adelantados).
Y, como demostrando que por algo es que yo miro el partido desde la tribuna – aunque juegues miércoles a las 2:00 de la tarde – y escribo crónicas y él es el Director Técnico del equipo y el futuro Gerente General de la institución que tanto amo, el cambio dio resultado.
En nueve minutos, Cristal que estaba muerto y perdiendo 0-2, volteó el partido y terminó ganando 3-2. Muchos hablaran de los huevos del equipo, de la suerte, del gol del Vagón, de las ganas de Ísmodes. Yo voy a decir que el triunfo salió de la banca. Que en el peor partido que hemos jugado en varias fechas, Oblitas hizo lo que se esperaba de él. Un cambio que nos valió un partido.
Pero, ¡ojo!, esto no es para alegrarse ¿eh? Cristal jugó mal y a mi, más que alegría por la volteada me queda aún vergüenza por el pésimo partido que se vio. De 11 jugadores, sólo he de destacar a tres. Y eso por que desde dónde yo lo ví fueron los únicos que no sólo hicieron lo que siempre hacen sino que mostraron más compromiso, responsabilidad y ganas de no perder que el resto: Casas, Maestri y Palacios. En ese orden.
Porque el rendimiento del equipo fue malo en todas sus líneas. Porque si bien se sabe que lo de Prado es discreto (y en eso tiene regularidad), hoy han estado bajos Carvallo, González, Villalta, Lobatón, Palacios y Hurtado. Y encima, las múltiples ocasiones de gol que creamos fueron desperdiciadas por una actitud displicente. Sheput que quería colgar al arquero desde 30 metros, Palacios que quería colocar la pelota bombeadita al segundo palo, el Vagón que prefirió la personal y rematar sin ángulo, Yotúm que quiso hacer una figurita entrando por la línea de fondo y mandó el remate al palo. Osea, estábamos perdiendo en nuestra cancha y el equipo definía como si ganáramos cuatro a cero.
Y es que, Gálvez no fue más que nosotros en ningún momento del partido. Cristal era más equipo y lo demostraba teniendo la pelota y creando situaciones de gol. Pero este Cristal es frágil. Un error entre Yotúm y Villalta nos costó el primero y un error de Villalta, González y de Carvallo (que quedó sembrado en el área grande) nos costó el segundo. Mucho toque, mucha finta, 2-0 abajo.
Entonces Oblitas arriesgó y con Damián en la cancha por fin pudimos embocarlas. Palacios que remató con furia una pelota que rebotaba y rebotaba en el área chimbotana, Damián que luego de crearse una jugada por izquierda remató cruzado y por último, el Vagón que definió bien un pase en diagonal. Del minuto 60 al 69, tres goles y punto.

Palacios escucha el grito del descuento. (foto:Peru.com)
Los 21 minutos restantes seguimos jugando mal. Hubo emociones como la jugadota que hizo Damián que, tras zafarse a punta de quimba a tres rivales, definió afuera cuando estaba sólo frente al arco. O aquel remate que el Vagón, tras muy buen pase de Maestri, mandó al bulto. E incluso el remate del mismo Maestri que, por apurarse, también la mandó mansita al arquero.
Cristal ya había logrado remontar y tenía el resultado. Entonces, Oblitas decidió que ya no era momento para seguir arriesgando y corrigió su osadía. Sacó a Sheput y metió a Lizarbe. De nuevo la marca en el mediocampo. Luego salió Maestri y, como había fallado el último remate, fue nuevamente despedido con pifias por la hinchada (aunque no faltó quien aplauda, eh?). Salió cojeando y … el siguiente partido es con Alianza. Ingresó Malingas por él y fue como si no hubiera entrado nadie. La diferencia entre Maestri y Malingas es abismal, en favor del primero.
¿Algo más?
Si. Se extrañaron los cantos de la Guardia Extrema. Seguramente el próximo partido volverán con el entusiasmo de siempre.
El domingo nos vamos a Matute. Ya he escuchado las voces de optimismo que dicen que si les ganamos nos pondríamos a 6 puntos con 12 por jugarse. Pero, discúlpenme, a estas alturas no quiero hacer matemáticas y voy a dedicarme a disfrutar partido a partido. Yo le quiero ganar a Alianza. No por que me ponga a seis puntos de ellos sino por lo que significa ganarle a Alianza en Matute. Si lo hicimos el 2007 ¿por qué no lo haríamos este 2009?
