La Cancha: Sporting Cristal 1 – FBC Melgar 2

La Cancha: Sporting Cristal 1 – FBC Melgar 2

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Hubieron muchos policías en el San Martín. Raro.

Hubo cambio en el extremo celeste. Los nuevos cabezas estuvieron dentro del estadio desde temprano y cantaron desde media hora antes del partido. Raro.

El “nuevo” Extremo Celeste, tan crítico contra Oblitas, no cantó en ningún momento contra el técnico ni contra los jugadores (ni siquiera contra Maestri) a pesar de que perdíamos como locales el cuarto partido consecutivo. Bien raro.

La semana pasada Osterling comentó que había conversado con “los verdaderos miembros del Extremo Celeste” y que se habían comprometido a apoyar al equipo. ¿No será que la dirigencia tiene algo que ver con el cambio de timón del Extremo? ¿No será que a cambio de ese apoyo en el cambio de timón, los nuevos dirigentes del Extremo vendieron su opinión y decidieron darle gusto a la directiva? ¿No será que la directiva gestionó la presencia de un mayor contingente policial para evitar enfrentamientos precisamente ante el cambio de timón en la barra que apoyó? ¿La solución a los problemas de Sporting Cristal pasa por la directiva metiéndose en líos de barra brava? Raro, muy muy raro.

Cristal jugó otra vez un pobrísimo partido y perdió ante un equipo que, sin ser más que nosotros, tiene pretensiones de subir en la tabla  y eso – hoy por hoy – basta para ganarnos. Eso no es raro. Lo triste es que se está volviendo costumbre.

Fue un Cristal novedoso en cuanto a algunos nombres. Lesionado Heredia y suspendido Villalta, el equipo requería cambios. Carvallo, Prado, Reyes, González, Anchante, Casas, Pérez, Lobatón, Palacios, Hurtado y Aliberti. Novedoso también por que volvimos a dejar nuestra indumentaria de toda la vida (camiseta celeste, pantalón blanco, medias celestes) por la que usamos el año pasado (camiseta celeste, pantalón celeste, medias blancas).

Y novedoso también por que el equipo salió a matar. Salió a avasallar a Melgar desde el inicio. Salió a presionarlo, a no dejarlo jugar, a quitarle la pelota y los espacios, a arrinconarlo en su arco. Y lo hizo. ¿Qué fue lo que no hizo? No hizo goles. Tampoco es que se los fallara clamorosamente, por lo menos en el primer tiempo. Cristal presionó pero no hizo daño. Desbordaba Prado y no pasaba nada. Desbordaba Palacios y cedía a Casas que pateaba el aire mientras la pelota, coqueta ella, se iba de largo. Desbordaba Lobatón y Hurtado no llegaba. Desbordaba Sheput y la defensa lograba rechazar el ataque. Cristal era un equipo inofensivo.

Melgar, en el primer tiempo, atacó dos veces. Convirtió dos goles. Dos errores terribles del uruguayo González – que jugó su partido más bajo desde que llegó a la celeste – dieron dos gritos allá en Arequipa. Carvallo no hizo mucho tampoco. Cristal, al igual que en Chimbote, sólo tuvo un buen pase del Chorri para celebrar. Aliberti la metió al arco para marcar el temporal 1-1.

Para el segundo tiempo se esperaba un Cristal más matador, más eficaz.  El afamado “café del ciego” que hace 15 años traía tan buenos resultados. Pero no apareció. Al contrario, siguió atacando y atacando pero, a la mala puntería del único delantero que teníamos (Hurtado tuvo que salir lesionado) había que sumarle un detalle novedoso: nadie quería patear. Yotum, que ingresó en el segundo tiempo, se cansó de apilar rivales pero … no patea al arco. El mismo Yotum propició dos ataques con sendas “cuchilladas” al corazón del arco mistiano pero … nadie la añadió. “Cristal no le hace goles ni al arco iris” se dijo en la tribuna y parecia verdad.

Mientras los minutos iban pasando y la hinchada apoyaba (Ni Oblitas ni la directiva se pueden quejar, ambas barras apoyaron todo el partido. Recién a los 80 minutos Fuerza Oriente empezó a reclamar. El Extremo no dijo nada en todo el partido aunque … eso puede deberse a otros motivos.) y el equipo se desgastaba inutilmente.

La última sorpresa del partido fue la expulsión, merecida, de Anchante. El defensa tuvo una oportunidad más y Zúñiga lo bailó todo el partido. En realidad lo bailó a él  y a González también. Pero en la enésima bailada, cuando Zúñiga se iba directo al arco para meternos el tercero (que gracias al cielo no llegó) Anchante lo derribó mal. Roja y tiro libre.

Y se acabó. Asi de simple. Asi de fácil. Cuatro derrotas consecutivas y nadie asume responsabilidades. Cristal – que estaba llamado a ser campeón – es un equipo pobre, décimo primero de dieciseís equipos; con una defensa calamitosa y una delantera que – a pesar de los goles metidos a los últimos – deja mucho que desear. Con una hinchada partida y con una directiva que se preocupa más en negociar con la hinchada para que no le griten al técnico ni a Maestri que en tomarse en serio el rendimiento del equipo. Un club que creen que sus enemigos están en las páginas web cuando la realidad es que hace varios meses que trabajan para que perdamos todo el respeto que nos tomó 50 años ganar.

¿Cómo se soluciona esto?

Con hombres.

Hay varios jugadores que no tienen el nivel para estar en Cristal. No deberían seguir en Cristal.

Juan Carlos Oblitas, a pesar de tener un merecido respeto como técnico, debería asumir su responsabilidad como cabeza de un proyecto que toca fondo. No supo armar el equipo, no supo acercarse a los objetivos y no supo obtener la respuesta del plantel que él mismo armo. Aparentemente el ciclo ya tocó el paradero final. El alejamiento de Oblitas, así como de las personas que forman su círculo afin (léase Fernando Oblitas) ayudará a mejorar el enrarecido ambiente del plantel profesional.

La directiva debería evaluar su desempeño desde un punto de vista deportivo. Si la gestión de Rebagliatti es cuestionable, se debe reconocer que tuvo méritos deportivos como la contratación de Autuori, Bauza y Del Solar. Benavidez no lo hizo y Zevallos tampoco demuestra tener la capacidad de gerenciar un equipo profesional de primer nivel.

¿Y la hinchada? A ellos sólo se les puede pedir que llenen su tribuna. Por que de las barras organizadas, mucha coherencia no podemos esperar.

La próxima semana, mi querido Cristal, es de terror. A Chiclayo a enfrentar al puntero y luego a Huancayo a visitar a un equipo que mantiene uno de los mejores promedios como locales.

Esta historia me trae recuerdos recientes. Así se empezó el 2007. Fallando a la ilusión de los hinchas, perdiendo los objetivos y negando lo que sucedió. Por eso, creo yo, se acabó el tiempo de la paciencia. Cristal debe cambiar ¡ya! Y eso es lo que la tribuna debe exigir.

Fundador y director de "El Cristal con que te miro".

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2 COMENTARIOS

  1. el equipo ya no da para analisis, es mas de lo mismo… lo que si da para un analisis profundo es el cambio absurdo y sin sentido de nuestro uniforme… por favor, que alguien me diga el por que…

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