Seis letras: S H E P U T
Y poco más.
Y es que, discúlpame querido Sporting Cristal, este Bolognesi ha sido uno de los equipos más pobres que he visto en todos estos años. Imposible siquiera tomar en serio este equipo como un rival a tener en cuenta o que pueda brindar un partido desde el cual podamos evaluar al equipo celeste. A equipos como este lo único que puede hacer cualquier equipo – ojo, no un buen equipo sino cualquier equipo – es golearlo.
Entonces, yo me alegro. ¡Claro que me alegro! Pero, discúlpame de nuevo, no me esperanzo.
Y es que, tal como va este campeonato, por cada goleada de 5 a 0 que metemos, tenemos tres partidos para el olvido. Osea que, según esa idea, ya pagamos nuestra entrada para tener tres partidos pésimos a continuación.
El equipo tuvo un planteamiento novedoso. Heredia en el arco – a quien se le están dando todas las oportunidades, no se puede quejar – Villalta y Gonzáles en el centro, Prado por derecha y Reyes por izquierda, Pérez solo en el quite, Lobatón por izquierda y Sheput por derecha con gran tranjín de ida y vuelta, Sánchez más adelantado y Hurtado junto a Maestri adelante. Novedad: El Chorri a la banca.
Y los primeros minutos no nos dejaron sino gritos de gol. Sheput tuvo un excelente primer tiempo y él solito fue todo Sporting Cristal. De un contraataque sacó un muy buen remate para el primero, bien colocado recibió el pase luego de genial desborde del Vagón para el segundo, puso un pase colocado al pecho del Vagón para que este empalme el tercero y … ya está! Sheput no sólo pasó y anotó sino que también encaró, engañó, desbordó y emocionó. En una sola palabra: Sheput jugó. Y jugó muy bien.
El primer tiempo, sin embargo, dejó algo más. Y es que los laterales todavía son un punto pendiente. Es más, son una puerta abierta. Ni Prado – que en vez de pelearse con la única hinchada que lo respeta debería repensar si lo que está mostrando este año le alcanza como para ser capitán de Cristal o tal vez está jugando de regalado – ni Reyes fueron seguridad de algo.
Asimismo, a pesar de la pobreza del rival, la defensa pasó más de un apuro. Eso preocupa por que ya hemos visto que un rival con más virtudes y menos limitaciones capitalizan esos errores nuestros y nos ganan tranquilamente.
Pérez como único contención no se da abasto y ni Lobatón ni Sheput tienen vocación de marca. Lobatón cumple bien pero si marca, ya no crea y si crea, ya no marca. De una forma u otra, se siente su ausencia en una línea u otra.
Ya en el segundo tiempo, Cristal sacó el pie del acelerador (en realidad lo empezó a hacer luego del tercer gol) y aún así anotó dos goles más. Poco más que destacar. Salvo, claro está, el protagonismo que fue alcanzando el pobre Bolognesi a quien lo dejamos jugar.
Sánchez remató bien un pase de Hurtado y Maestri – que despertó el grito de gol del San Martín que, inmediatamente, se dio cuenta de ello y cambió los gritos de gol por los rechazos al jugador – cabeceó bien un pase largo de Prado. Cinco, señores, y recordamos también que esto sólo se ve en el San Martín.
Regreso a mi casa feliz por los goles y feliz por verte – eso me basta siempre -, esportin querido, pero sigo sin tenerte confianza. Ojalá ante Alianza mejoremos todo eso y, luego del partido con Alianza, pueda regresar a mi casa no sólo feliz sino conforme con tu rendimiento.
