Para tí, que ves fútbol en las tinieblas de tu elefante blanco, o para tí, que nunca supiste lo que es pasar a cuartos de final de un torneo internacional, la realidad te ha dado un mensaje que ya se viene repitiendo hace tiempo: Que, en estos días de presentaciones de equipos y de ídolos prestados, la fiesta – la única, la verdadera – está solamente en el San Martín.
Sporting Cristal y su gente demostraron al continente lo que es ser un equipo copero – el más copero del Perú – a pesar de que se encontró en el verde con un equipo superior. A pesar de ser consciente de las diferencias, apretó los dientes y fue hacia adelante. Hizo respetar su casa – repleta totalmente de su gente – en un acto poco común para los otros equipos peruanos. Ya quisieras poder organizar una fiesta como la que tuvo hoy la familia celeste.
Y es que todo estuvo bien.
La venta de entradas había sido un éxito – a pesar de la falla de organización por que la directiva sigue pensando que la hinchada cervecera no es una masa que requiere manejo – y desde mediodía se formaron las colas de hinchas que buscaban reencontrarse con su equipo.

Faltando una hora, el Extremo ya estaba presente
A falta de una hora para el partido el Extremo ya se encontraba cantando y la gente ya había copado más de la mitad del estadio. A la hora del partido ya no había dónde sentarse. Popular y Oriente estaban de tope a tope y occidente sólo mostraba claros en la parte baja. Una hinchada presente y que presionaba y hacía sentir su localía. Incluso lo sintieron los pincharratas en la tribuna que tuvieron que rogar para que se les deje colgar sus banderas. Lo consiguieron luego de adular cobardemente a la gente utilizando nuestro pabellón patrio como excusa. Un San Martín lleno, la familia celeste reunida y un sólo grito bajaba a la cancha: ¡Vamos, Cervecero, que esta tarde tenemos que ganar!
La Salida, !uh! ¡Qué salida! Papeles, globos y extintores marcaron el regreso de Sporting Cristal a la Copa Libertadores luego de un año de ingrata ausencia. La Libertadores se alegra también de volver a tener a Cristal en su nómina. No en vano somos grandes, no en vano les enseñamos a los demás cómo hacer las cosas.

Sporting Cristal
¿El Partido? Luchado. Pero una idea hay que reconocer: Estudiantes es un equipo superior a Sporting Cristal y eso se vió en los primeros cinco minutos cuando sin sudar nos arrinconaron a nuestro arco y – de la mano de Verón – demostraron ante todos que tenían argumentos para pintarnos la cara en nuestra propia casa.
Se requería, entonces, de personalidad. De esfuerzo, de sacrificio y de personalidad. Poco a poco, Cristal – que en inicio no atinó a dar un pase correcto ni un quite oportuno – se fue asentando en el campo y fue soportando con más recursos los embates de un Estudiantes consciente de su superioridad.
Hasta que llegó el gol de la visita. Era previsible. Cuando te enfrentas a un equipo superior, lo lógico es que termines perdiendo. Si lo ganas es gracias a un gran esfuerzo. Igual sucede cuando nos enfrentamos a equipos inferiores. Lo normal es que terminemos ganando, si no lo hacemos se debe a errores garrafales nuestros.
A los 28′ Enzo Pérez entró al área y remató cruzado. Villalta no lo pudo parar y Heredia se equivocó. El desnivel para el visitante y la alegría para los 20 argentinos apostados en occidente.
Estudiantes, entonces, pensó que el partido estaba comido. Que todo era fácil y no tenía que sudar más. Pero se olvidó algo que se sabe. Que si quieres doblegar al esportin – en su casa – debes sudar … así seas superior.
Cristal entonces empezó a tocar, empezó a avanzar lentamente, empezó a tener certeza en los pases y poco a poco, fue acercándose al área argentina. Eran pocos los ataques celestes pero todos fueron peligrosos.
En los 40′ Roberto Palacios – ¡¡Qué gran partido el de hoy, Chorri!! – añadió de cabeza una pelota que ya había sido cabeceada dos veces dentro del área argentina y despertó la celebración de las tribunas. ¡¡¡Que grande eres, Chorri, hoy demostraste que eres ídolo y que tienes fútbol de sobra!!!

El Chorri celebra su tanto con la hinchada cervecera
Si el primer tiempo mostró un Estudiantes superior y un Cristal inseguro, el segundo tiempo mostró un Cristal seguro y un Estudiantes sorprendido. El cuadro argentino siguió atacando y Cristal se defendió con confianza y jugó a peligrosos contragolpes. Así llegó la diferencia cuando Hurtado – ¡Qué buen debut! – cedió un balón a Palacios que no pudo dominarlo pero lo dejó picando en el área. El mismo “Vagón” lo tomó y lo envió adentro por el primer palo.

Hurtado corre a celebrar el gol de la victoria
De pronto se vivió un temblor en Lima. El epicentro fue la orilla norte del río Rímac junto al Puente del Ejército. 15000 cerveceros gritaron y saltaron celebrando la volteada del partido y gritándole a la gente que Cristal – la celeste del Perú – es un grande y que en su casa no puede perder.
Ese gol no fue flor de un momento. Minutos antes de él, Aliberti se había perdido un gol al rematar sólo a las manos del portero visitante. Luego hubieron varios otros intentos incluyendo un remate del Vagón que sombrereó al arquero y en el que el travesaño negó nuestra alegría.
Estudiantes iba y Cristal soportaba bien y se iba adelante. Heredia sólo tuvo un error y mostró el buen nivel que ya le conocíamos. González y Villalta se asentaron a medida que avanzaba el partido y en varios momentos estuvieron impasables. Wenceslao Fernández jugó el mejor partido que jamás se le vio y Jeickson Reyes mostró que ni la camiseta celeste ni el puesto ni el rival le quedaron grandes. El muchacho debutó como grande y mostró que tiene muchas condiciones para triunfar en Cristal y en cualquier equipo dónde juegue.
Pérez fue lo más bajo del equipo. No se encontró en todo el partido y sólo al final pudo asentarse. Lobatón no estuvo fino como se le esperaba. Se equivocó mucho y lo presionaron bastante. Igual se dió la maña para dar buenos pases y algunos remates que trajeron preocupaciones al rival. Lizarbe jugó un muy buen partido y luego tomó confianza y no dudó al quitarle varias pelotas al mismo Verón.
Palacios fue el Chorri que todos queremos ver. El Chorri que existe en la memoria del hincha. El Chorri ídolo.
Aliberti mostró ganas pero no tuvo una buena tarde. Hurtado fue el delantero más peligroso de Cristal. Fino en el toque, rápido en el desborde y acertado en la definición. Luego entraron Sheput, Quiñónez y Sanchez que no desentonaron.
¿La actitud del equipo? Muy buena. No arrugó nunca y no bajó los brazos. Felicitaciones al técnico que supo leer el partido en el entretiempo y que ha formado un buen equipo.
¿Algo más? Si, el arbitraje fue parcializado. Cuidó a los argentinos como botellitas de oro y los dejó pegar tranquilamente. Al final del partido les inclinó la cancha groseramente y dejó pasar varias faltas contra los celestes e incluso un discutido penal contra Palacios.
¿Otra cosa? Si. El resultado es insuficiente. En La Plata se va a requerir mayores dosis de esfuerzo y de fútbol. No es imposible pero es difícil. Sobretodo por que, como ya dijimos, Estudiantes es un equipo de otra categoría. Sin embargo, en “El Cristal con que te miro” saludamos y agradecemos la muy buena actitud de hacer defender tu casa y mostrar que, podrás terminar eliminado, pero para ello el rival va a tener que esforzarse bastante.

¡¡Gracias, esportin querido, por esta nueva alegría!!
Alineaciones:
Sporting Cristal: Manuel Heredia, Wenceslao Fernández, Miguel Villalta, Alejandro Gonzales, Jeison Reyes, Carlos Lobatón, Edwin Pérez, Antonio Lizarbe, Roberto Palacios (Daniel Sánchez, 91) Héctor Hurtado (Juan Quiñones, 87) y Junior Aliberti (Renzo Sheput, 77).
Estudiantes de La Plata: Mariano Andújar, Christian Cellay, Leandro Desábato, Marcos Angeleri, Juan Manuel Díaz, Enzo Pérez, Matías Sánchez, Juan Sebastián Verón, Diego Galván (Iván Moreno, 61), Gastón Fernández (Juan Manuel Salgueiro, 81), Ramón Lentini y (José Luis Calderón, 72).
Fotos (Todas menos la del extremo): Peru.com
