Ninguno de los más de diez mil celestes que hoy se juntaron dentro y fuera del Estadio San Martín fue pensando que León de Huánuco iba a ser un rival fácil. No les faltó razón a quienes opinaron, inclusive, que este rival iba a ser más duro aún que el mismo Universitario que despachamos – con muchísimo esfuerzo – el pasado martes.
Las razones para ello estaban a la vista. León no era el típico cuadro provinciano parchado de jugadores de bajo nivel y juveniles prestados. León es un equipo armado con jugadores de buena trayectoria y con un técnico que usualmente dirige equipos que son protagonistas. Tiene en sus filas la base del Aurich que estuvo puntero gran parte del campeonato 2009 y sus contrataciones han sido acertadas.
- (foto:peru.com)
No sorprendió entonces cuando un muy buen parado León empezó a controlar a un sorprendido Sporting Cristal.
La Celeste venía con una baja importantísima: Carlos Lobatón había sido descartado horas antes del partido luego de terminar golpeado el partido contra la U. Rivera, sin embargo, apostó básicamente por el mismo equipo que nos trajo alegrías en los dos últimos partidos: Delgado, Valverde, Pérez, Lojas, Fernández, Casas, Palacios, Sánchez, Yotúm, Ximénez y Advíncula.
La idea, en esencia, era la misma. Valverde en el lateral derecho debía avanzar y juntarse con Sánchez. Pérez y Lojas al medio, Fernandez cubriendo su banda pero sin subir mucho. Casas como cerrojo y Palacios intentando jugar “a lo Loba”. Advíncula y Yotúm corriendo por las bandas y Ximénez luchando cada balón arriba.
Y contra este planteamiento León trajo el suyo propio. En primer lugar, se paró atrás. León defendió siempre con varios hombres: cinco como mínimo y hasta siete (sin contar al arquero). Navarro supo que los laterales de Cristal iban a buscar proyectarse y por eso puso dos delanteros correlones por cada lado para que aprovechen esos espacios que iban a dejar Fernández y Valverde. Un punta al medio que incomode siempre a los centrales y el 10 (Rodas) que con mucha habilidad buscó encarar siempre y nos trajo más de un aprieto.
A eso había que sumarle la gran presión que hizo León en su cancha. Cristal podía avanzar tranquilamente hasta el mediocampo pero de ahí para adelante había un ambiente hostil que no le permitió armar jugadas claras de ataque. Fueron pocos, poquísimos (sólo dos) los momentos en que Cristal pudo hilvanar jugadas interesantes. Así ni Ximénez (bien marcado por Guadalupe), Advíncula, Yotúm, Sánchez, Valverde o Palacios tuvieron espacio ni tiempo para desarrollar su juego.
- El Chino siempre estuvo marcado. (foto:peru.com)
Con León esperando atrás y trayendo demasiados problemas de contragolpe y con Cristal sin saber cómo zafarse de esa situación pasó el primer tiempo y gran parte del segundo.
Dicen que para ganar un partido siempre se necesita un poquitín de suerte. Bueno, Cristal hoy no tuvo un poquitín de suerte. Tuvo una tonelada de suerte. Es más, sin querer sonar mezquino, podríamos decir que la base de nuestra victoria ha sido esa: la suerte.
¿Por qué?
Porque, Celeste, no te miento, León falló por lo menos diez situaciones clarísimas de gol. Ojo, no digo “claras”, digo “clarisimas”. La hinchada aguantó la respiración varias veces antes los remates huanuqueños que pasaron ligeramente desviados o que fueron contenidos por Erick. Si León no metió una de esas fue únicamente por mala suerte. Mala suerte de ellos y buenísima de nosotros.
Entonces, creo yo, que con lo que te he contado hasta ahora ya tienes una idea de lo que fue este partido. Cristal intentando jugar a lo suyo, León que le cogió el truco, no le dejó hacer nada y con harto contragolpe que nos puso a todos a rezar.
Dicen que para ser campeón hay que tener siempre algo de suerte. “Suerte de campeón” le dicen. Y si bien aún es bien temprano para hablar de eso, lo cierto es que hubo mucha suerte para que el centro de Jeickson Reyes no sea conjurado por Flores. La pelota que sobró al arquero y que encontró la cabeza del moreno Advícula casi en la línea. Gol y grito.
- Instante mismo del gol cervecero. (foto:peru.com)
El resto del partido fue algo distinto. León ya no podía quedarse a esperar y salió más. Trajo mucho peligro pero Cristal lo pudo soportar a punta de personalidad y concentración. Fueron 25 minutos que se jugó de igual a igual y en los que Cristal mostró mucho sacrificio para defender su ventaja.
La pregunta nace por si sola. ¿Jugamos mal?
Cervecero, yo no diría que jugamos mal. Prefiero tener en cuenta que al frente tuvimos a uno de los rivales más dificiles del campeonato. No por nada este León llegó a este partido con el mismo puntaje perfecto que nosotros (9 puntos de 9 jugados) y tiene muy buenos jugadores y un muy buen técnico. Es un equipo que va a dar lucha definitivamente. Frente a este equipo yo siento que más que un mal juego de Cristal hubo un encuentro de poderes. Si bien ellos nos cogieron el truco y no nos dejaron hacer nuestro juego, también es cierto que para hacer eso ellos tuvieron que apostar sólo al contragolpe por que Cristal no dejó de intentar atacar. Se veía que si León se desconcentraba y nos daba espacios, otro hubiera sido el cantar.
Pero creo que este partido, más que los anteriores, ha servido para mostrarle al técnico que no todo es felicidad. Para demostrar, por ejemplo, que la defensa – por más de los buenos rendimientos de Pérez – es aún una defensa parchada y que el regreso de los defensas titulares (Villalta y Martínez) es una necesidad. Que la ausencia de Lobatón se siente no sólo en la creación sino sobre todo en la contención por que Casas no se da abasto él solo. Y, sobre todo, que hay que buscar una fórmula de abrir defensas cerradas sin tener que desprotegernos tanto en defensa. No se debe perder de vista que hoy Huánuco pudo ganarnos 3 a 1 y nadie se hubiera sorprendido. Claro, no lo hicieron debido a su propia limitación y ese terminó siendo el motivo de nuestra felicidad.
El resultado de esta tarde tan angustiosa es que nosotros seguimos aferrados a una ilusión y, por fin, volvemos a ocupar la punta del campeonato con un puntaje perfecto (12 puntos de 12 jugados) y en solitario.
Y otra cosa que me queda es el aplauso a la hinchada cervecera que llenó su estadio. Es cierto, Huánuco trajo también mucha gente pero eso es lo de menos. El San Martín estuvo lleno desde una hora antes del encuentro y la mayoría de la gente fue cervecera. Afuera del estadio quedaron muchísimas personas (los cálculos daban entre tres y cinco mil personas y algunas inclusive con entrada en mano, lo que debe ser motivo de preocupación y pronta explicación de parte de la dirigencia). La entrada popular, en reventa, triplicó su precio ya que de 10 pasó a costar hasta 30 soles y oriente pasó de 18 a 50. Para muestra un botón: hasta occidente, la tribuna que difícilmente se llena, lució un lleno de bandera. Tal afluencia de gente se explica por el momento de Sporting Cristal y, sobretodo, al carácter de esta hinchada que es la más seguidora del país.
El pueblo celeste respondió y en la cancha, el equipo pudo darles una sonrisa.
La próxima semana nos vamos a Piura a enfrentar a Sullana. La cálida tierra norteña nos ha sido muy amigable en los últimos años y se espera que este año lo siga siendo. Preparemos las manos para seguir aplaudiendo y confiemos en que el Chino Rivera ya tomó nota de las falencias de hoy y a partir de mañana se iniciarán los trabajos para corregir todo.
¿Algo más?
Si. No sólo estamos punteros en el campeonato de primera sino que también lo estamos en el campeonato de reservas. Sporting Cristal humilló 6 – 1 al equipo reserva de León (goles de Carranza, La Torre, Navarro y Santa Cruz) con lo que logró 10 puntos sobre 12 posibles y ocupa en solitario el primer lugar de la tabla. Sus escoltas (Sport Boys, Alianza Lima y otros dos equipos más) tienen 8 puntos.

(foto:El Portal Celeste)
Doble motivo para sonrerir, entonces.









